Chapter 1. Introduction
1.5 Tissue Engineering of the Knee Meniscus
1.5.1 Scaffold Based Meniscal Tissue Engineering
DE TRATAMIENTO
Francisco Pérez Olivares
El éxito de un programa de atención al niño con problemas auditivos, se basa primordialmente en la realización de pruebas auditivas lo más precozmente posible. Hoy en día hay la tecnología para lograr dicha meta, desde el momento del nacimiento, para esto contamos con una serie de pruebas que iniciándose por las Emisiones Otoacústicas y seguidas por la realización de los Potenciales Evocados Auditivos del Tronco Cerebral, nos dan suficiente información para actuar de la manera más adecuada al nivel auditivo del bebé lo antes posible.
Las Emisiones Otoacústicas se basan en la propiedad de las células ciliadas au- ditivas en generar un ruido, al ser estimuladas. Este sonido puede ser captado en el conducto auditivo externo y de esa manera tenemos una información sufi- cientemente válida para decidir si el bebé tiene o no audición normal. Un deta- lle importante de recordar, es que esta prueba no está capacitada para obtener los umbrales auditivos del bebé, pero sí nos permite seguir en el camino de la ob- tención de los umbrales auditivos, única información que nos permitirá inter- venir en el problema auditivo lo antes posible; tenemos que recordar, que no po- demos negarle al niño la oportunidad de ser adecuadamente tratado en el caso de una hipoacusia, sin importar el nivel de su pérdida, en detrimento de permitirle la oportunidad de llevar una vida lo más normal posible, lo que respetará sus de- rechos como individuo para integrarse adecuadamente a la sociedad y poder uti- lizar la característica primordial del ser humano como es la comunicación a tra- vés del lenguaje hablado.
La realización de los Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral es la prueba a realizar en aquellos casos donde la evaluación inicial con las Emisiones Auditivas, sea anormal.
Esta prueba sí nos informa de los umbrales auditivos en las frecuencias agudas ya que la presencia de las ondas evocadas en el tronco cerebral va a permitir has- ta el nivel de su ausencia, conocer los umbrales de audición.
La realización de estas pruebas no obvia en ningún momento continuar el proceso de diagnóstico de la audición del bebé ya que el conocer los umbrales au- ditivos en todas las frecuencias y sobretodo el umbral para la palabra y la discri- minación, son en última instancia la comprobación de como la audición está realmente dando la información necesaria para el desarrollo personal, social, y académico al cual tiene derecho toda persona.
La Academia Americana de Pediatría y la Academia Americana de Otorrino- laringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, en 2007, publicaron una revisión a las recomendaciones de 2001 sobre Despistaje Universal de Hipoacusia, conclu- yendo con el algoritmo de tratamiento de la sordera.
En estas recomendaciones, se recalca la importancia del diagnóstico precoz (nacimiento) e igualmente la necesidad de reconfirmar los hallazgos de la sospe- cha de hipoacusia con las Respuestas Evocadas de Tronco Cerebral, durante el primer mes de nacido, para de esta forma y descartando cualquier componente conductivo de la hipoacusia mediante la impedanciometría, iniciar la adaptación de audífonos, la habilitación y el seguimiento continuo de la respuesta del bebé
mediante la observación de la conducta auditiva. Durante los primeros los pri- meros seis meses de vida, deben precisarse la etiología, mediante la evaluación of- talmológica, genética, neurológica, cardiológica y nefrológica. Una vez realizada la evaluación conductual durante esos meses, se debe decidir la necesidad o no de un Implante Coclear de acuerdo a la respuesta con el uso de los audífonos du- rante ese período de observación.
Es fundamental recalcar que el tratamiento del componente conductivo de las enfermedades del oído medio, de una forma agresiva durante este período, es vi- tal para mejorar lo más posible los umbrales auditivos que pueden ser deteriora- dos por esta patología.
La presencia de hipoacusia de aparición tardía, debe ser considerada en las cir- cunstancias que se enumeran a continuación:
Riesto de hipoacusia de aparición tardía • Dudas de los padres.
• Historia de hipoacusia infantil. • Anomalías craneofaciales.
• Infecciones postnatales (meningitis).
• CMV, herpes, rubeola, sífilis, toxoplasmosis.
Nacimiento Antes de 1er. mes Antes de los 3 meses Antes de los 6 meses Evaluación pediatrica audiológica
Historia Otoscopia RETC
REEETC (tonos cortos) Impedanciometría
Adaptación prótesis auditiva habilitación con seguimiento continuo información familiar sobre opciones Reevaluación Determinar etiología Oftalmología Genética Neurología Cardiología Nefrología Evaluación conductual Reevaluación continua Decisión sobre implante
EOA/RATC ReconfirmarHallazgos
Identificar y tratar agresivamente las enfermedades de oído medio ALGORITMO DE TRATAMIETO DE LA SORDERA
• Ictericia neonatal, respiración asistida.
• Neurofibromatosis, Usher, enfermedades neurodegenerativas. • Traumatismo craneal.
• Otitis media con efusión más de tres meses. • Quimioterapia.
Previamente, antes del diagnóstico precoz preconizado mediante estas reco- mendaciones, se sospechaba la hipoacusia tardíamente, por la duda de los padres o familiares del problema, hoy en día es una sorpresa no detectada previamente ya que la perdida auditiva es descubierta mediante el uso de la tecnología que no necesariamente asegura el mayor beneficio al bebé con el problema, ya que la de- tección temprana no siempre es seguida por la intervención precoz. Alguna de las razones para esto, es que la evaluación audiológica especializada no sea realizada inmediatamente después de la sospecha de hipoacusia, por las Emisiones Otoa- cústicas o los fondos para la obtención de la prótesis, como la realización del mol- de adecuado y la presencia de enfermedades concomitantes durante el período postnatal, retarden la adaptación final de la amplificación.
En fin, debe mejorarse el acceso a la audición y la comunicación, al lenguaje hablado y así facilitar la enseñanza a través de la audición, la socialización, la in- formación auditiva incidental. En resumen, hay que minimizar la discapacidad y maximizar el uso de la audición residual.
Debemos dar el soporte adecuado a las familias de los niños con hipoacusia, ya que si las familias están bien, los niños estarán bien. Es necesario e impres- cindible que la familia se involucre en la intervención del problema de su hijo ya que su aceptación, orientación y el conocer las alternativas de trata- miento que hay, les permitirá hacer la decisión más adecuada en relación al tra- tamiento.
Es importante hacer hincapié, que la presencia del padre en la atención del problema de su hijo es determinante y vital para obtener el resultado ideal.
La detección tardía del problema, va a atentar de una manera significativa en un costo familiar mayor, que implica los sentimientos de culpa, frustración, duelo, confusión, desafío y muerte de los sueños para con su hijo. De aquí que los programas de detección precoz de la hipoacusia son imprescindibles para lo- grar que el impacto que la hipoacusia tiene en el desarrollo normal del niño sea minimizado de una forma efectiva.
La mejor manera de ayudar a un niño sordo es ayudar a los padres, procu- rarles la información y el soporte adecuado, asegurarles que el futuro de su hijo puede ser tan satisfactorio como el de cualquier niño oyente, si actuamos de una forma adecuada. Una de las formas de ayuda más valiosa es el contacto con otros padres de niños sordos que han sido tratados precoz y adecuadamente, ya que el compartir las mismas inquietudes serán invalorables para ellos.
A pesar de todo lo que se ha preconizado esta atención precoz, solo el 15% de los niños reciben amplificación antes de los tres meses de edad y habilitación au- ditivo-verbal antes de los seis meses. No podemos decirles a unos padres que su hijo es sordo y luego dejarlos sin ayuda. No nos podemos conformar con que sa- bemos más, sino que tenemos que hacer mucho más.
Debemos recordar que los niños con hipoacusia profunda pueden tener re- tardo en el desarrollo y otros handicaps concomitantes, de manera que el segui- miento pediátrico es imprescindible en estos casos para poder actuar en los pro- blemas asociados a la hipoacusia.
La intervención precoz debe estar centrada en la familia antes de los seis meses de edad y debe ofrecerse al niño amplificación y evaluación de su conducta auditiva cada tres meses, para así decidir si la amplificación no da los resultados adecuados y debe optarse por el Implante Coclear.
Lo ideal es que el 100% de los niños nacidos, tengan acceso al despistaje au- ditivo y sean evaluados y seguidos audiológicamente antes de los tres meses de edad para asegurar una intervención adecuada antes de los seis meses de edad.
Podemos resumir lo expuesto hasta ahora con el siguiente enunciado: 1. ¿Qué hacer?, dar audición.
2. ¿Cuándo hacerlo?, lo antes posible. 3. ¿Cómo hacerlo?, lo mejor posible.
Mientras no logremos una información masiva del problema con campañas orientadas a los padres, maestros, personal médico, de enfermería y público en general, no obtendremos los resultados que nuestros niños sordos merecen. Esto lo podremos lograr mediante campañas publicitarias en prensa, radio y televisión. Además tenemos que preparar material sobre el desarrollo auditivo normal, la im- portancia de la audición en la comunicación, el aprendizaje, la lectura y la escri- tura y crear conciencia sobre una pregunta que debe ser respondida por el per-
sonal especialmente entrenado para ello: ¿Cómo oye tu hijo? Esta pregunta debe ser difundida por todos los medios de comunicación, incluyendo el trans- porte colectivo.
Un programa de detección universal debe implantarse a nivel nacional y lue- go a nivel de las escuelas y centros de desarrollo infantil, deben realizarse opera- tivos con equipos de detección de hipoacusia para lograr encontrar aquellos niños cuya hipoacusia se inicie tardíamente.
Nuestra meta debe ser el lograr que todo niño con pérdida auditiva se le ofrez- ca la atención con la tecnología actual de la que disponemos.