CHAPTER 3: DESIGN AND CONSTRUCTION
3.2 Scanning
3.8.1.1 Módulo 1.- Valorar la formación de la autoestima en los hijos 3.8.1.1.1 Descripción.
En este módulo se realizarán actividades dirigidas a los padres de familia con el fin de concientizar sobre la importancia del desarrollo de la autoestima de sus hijos.
3.8.1.1.2 Procedimiento didáctico.
Actividad Nº 1: Derecho a una autoimagen positiva
Esta actividad se dividirá en dos fases: la primera que consistirá en el derecho a una autoimagen positiva y la segunda será enfocada a reconocer algunas actitudes negativas de los padres hacia los hijos.
Primera Fase
Objetivo
Concientizar a los padres de familia sobre la influencia que ejercen sus
actitudes, en la formación del concepto que cada hijo(a) tiene de sí mismo. Crear un ambiente de confianza y apoyo para que los estudiantes se encuentre seguros de sí mismo y puedan confiar en los demás.
Procedimiento
A cada padre de familia se entrega una papeleta en blanco y un alfiler. En la papeleta escribir los datos más significativos de sus vidas:
Una fecha
Un nombre
Una ciudad o un lugar
Un color
Un sentimiento
Cada uno coloca la papeleta en un lugar visible de su ropa. Forman dos círculos, entre todos, uno interno y otro concéntrico externo a él, las personas quedarán una frente a la otra. Cada dos minutos el coordinador dará una señal, indicando que el círculo interno debe girar a la izquierda. Durante este tiempo, la pareja intercambia lo que significan los cinco aspectos que escribieron en la tarjeta. Se continúa la rotación hasta que todos los participantes expresen sus sentimientos. Terminado el ejercicio se comparte la experiencia vivida, respondiendo las siguientes preguntas:
¿Cómo se sintieron al comentar sus sentimientos? ¿Cómo se sintieron cuando el otro relataba sus experiencias? ¿Cómo se sintieron con relación a los demás miembros del grupo?
Segunda Fase
Objetivo
Descubra una actitud suya que provoca en su hijo(a) baja autoestima,
escriba las acciones concretas que lo ayudarían a superarse y comprométase a mejorar.
Procedimiento:
Para empezar se formarán grupos de 6 personas. Se asignará un tema-situación para dramatizarlo y responder las preguntas planteadas.
1. Juan tiene 11 años. Vive con su papá, su mamá y sus hermanos. Él es un poco gordito por lo que sus hermanos la llaman «bom bom bum». Sus padres son indiferentes ante esto y en ocasiones se han reído; últimamente Juan está más callado y no quiere asistir a las invitaciones sociales que le hacen.
2. Jorge y Felipe son hermanos. Jorge cursa tercer grado de secundaria y generalmente es el mejor del curso. Felipe está en primero de secundaria, no le gusta mucho estudiar, prefiere jugar y no hacer tareas, por tanto, tiene bajo rendimiento escolar. Cuando sus padres recibieron el boletín, dijeron a Felipe: ¿No te das cuenta de lo bien que le va a Jorge en el estudio? Y eso que a ti te consentimos. El sí es un niño juicioso, tú eres un bueno para nada.
3. Paulo es un adolescente introvertido y callado. En el colegio casi no tiene amigos, permanece solo en el recreo. La profesora, preocupada por esa actitud, le comenta a la mamá. Cuando Paulo llega a casa, su madre le dice: ¡Con usted, ni para adelante, ni para atrás. ¡Yo no sé qué es lo que le pasa, siempre está con esa cara larga, como si en la casa lo tratáramos mal! Mire a ver si se avispa, consiga amigos, háblele a la profesora y deje esa cara de amargado, que parece bobo!
4. Fernando y Marcela tienen dos hijos: José de 13 años y Gonzalo de 2 años. Este bimestre, en el colegio, a José no le fue muy bien. Sus papás
dialogan con él sobre la situación y concluyen que el cambio de colegio ha sido difícil para él. Lo estimulan para que mejore su rendimiento escolar y le recuerdan que pase lo que pase, ellos lo quieren mucho y siempre lo apoyarán.
5. Mario tiene 12 años. Sus padres trabajan. Él va al colegio en la mañana. Regresa a casa hacia el mediodía, sirve el almuerzo de su hermanita y el de él. Durante el resto de la tarde hace tareas y arregla la cocina. Sus padres llegan a las seis. A pesar de estar muy cansados, revisan las tareas. Aunque Mario no lo ha hecho a la perfección, sus padres le agradecen y le indican los aspectos en que debe mejorar, expresan satisfacción porque María es muy capaz de asumir sus responsabilidades.
6. Miguel llegó triste a casa. Sus padres lo notan y tratan de descubrir lo sucedido. Él les comenta que tuvo un disgusto con su mejor amiga y no se hablaron durante la mañana. Lo escuchan y le preguntan cómo podría solucionar el problema. Él dice que fue su error, así que le pedirá disculpas a su amiga. Su padre lo anima y lo felicita porque reconoció su error y buscó la forma de enmendarlo. Su mamá le da un abrazo.
Preguntas:
¿Qué consecuencias traen estas actitudes en la imagen que el niño crea de sí mismo? ¿Qué actitudes favorecen la autoestima de los hijos? ¿Qué errores cometen con sus hijos? ¿Cómo podría remediarlos?
Ideas para complementar el tema:
La autoestima es la base y el centro del desarrollo humano, le permitirá a la persona conocerse y ser consciente de sus cambios, crear su propia escala de valores, desarrollar sus capacidades, aceptarse y respetarse.
Con algunas actitudes, los padres favorecen el concepto que cada hijo tiene de sí mismo:
3.8.1.2 Módulo2.- Autoridad familiar
3.8.1.2.1 Descripción.
Este módulo constará de una actividad que busca la concientizar a los padres para que ejerzan una autoridad adecuada, sin que dañen la autoestima de sus hijos.
3.8.1.2.2 Procedimiento didáctico.
Actividad Nº 1: Autoridad familiar
Objetivo
Ofrecer elementos para que los padres de familia reflexionen sobre la
necesidad de una autoridad equilibrada, serena, compartida, con espíritu de crítica y revisión.
Procedimiento
AMBIENTACIÓN:
Se lee en voz alta y con música de fondo la lectura: Papá no me pegues de Cesar Augusto Muñoz E.
Papá: ¡Tus golpes no solo hieren mi cuerpo... Golpean mi corazón!
Me Hacen duro y rebelde, terco, torpe y agresivo. Tus golpes me hacen sentir miserable, Papi, tus golpes me alejan de ti, Me enseñan a mentir, cortan mi iniciativa y creatividad, Mi alegría y mi espontaneidad.
Tus golpes me llenan de amargura, bloquean mi capacidad de amar, acrecientan mis temores y nace y crece en mí odio.
No me golpees más... soy débil e indefenso ante tu fuerza; Tus golpes enlutan mi camino, y sobre todo, endurecen mi alma. La fuerza de tu razón es superior a la fuerza de tus golpes; Si no te entiendo hoy ¡Pronto lo haré! Si eres justo e insistes en explicarme...
Más efectivos y grandiosos son tu afecto, tus caricias, tus palabras. Papi tu grandeza no está en el poder de tu fuerza física, Tú, mi héroe, eres mucho más cuando no necesitas de ella para guiarme...
Luego de la lectura entregar a cada padre un cuestionario “Para reflexionar”.
1. ¿Por qué motivo considero importante ejercer autoridad sobre los hijos? (Subraye dos opciones):
a. Lo necesitarán, posteriormente, en su vida.
b. Deben aprender a recibir órdenes.
d. Si no lo hiciera, me harán quedar mal frente a otras personas.
e. Para que haya disciplina en casa,
f. Por su bienestar.
g. Para evitar que cometan los errores que cometí cuando joven.
2. ¿En qué situaciones encuentro mayor dificultad para ejercer autoridad con mis hijos?
a. La hora de acostarse o levantarse
b. Las comidas
c. El estudio
d. Las labores domésticas
e. Las visitas de los amigos
h. La elección de amigos
i. La televisión
j. La hora de volver a casa en la noche
k. Otra. ¿Cuál? ______________________________________
3. ¿Cuál de mis hijos heredó mi manera de actuar frente a la autoridad de mis padres?________________________________________
Ideas para complementar el tema:
La autoridad se encuentra en una encrucijada y, por tanto, es difícil saber cómo ejercerla. A tal punto, que tenemos planteada una auténtica crisis de autoridad en la familia:
Los padres se quejan de la desobediencia de los hijos y de la falta de respeto que llega a veces a la altanería. Los hijos, por el contrario, reprochan el autoritarismo de los padres y sus imposiciones. Hay quien otorga a la falta de autoridad en la familia, los desmanes de la juventud.
Los padres se declaran confundidos con las exigencias de libertad de los hijos y caen en la inhibición. En muchos hogares no hay paz por falta de una auténtica autoridad. Unos que añoran autoridad de «mano dura» y otros que abogan por que se suprima toda autoridad.
¿Qué entendemos por autoridad en la familia?
En la familia tendremos que definirla por el “amor” y por la “libertad y responsabilidad”, que son su mejor fruto. Esto nos lleva a
deducir que la autoridad en la familia debe estar basada en el amor, debe permanecer al servicio de los hijos al orientarlos, ayudarlos, respaldarlos: pero sin menoscabar su libertad. Conducirá al hijo paulatina y progresivamente a la conquista plena de la responsabilidad. La autoridad es factor de crecimiento. Podemos señalar algunas actitudes básicas para una auténtica autoridad:
a. Desaparece la autoridad como poder, nadie tiene derecho a dominar a nadie.
b. Nace y debe existir la autoridad como servicio. Es un instrumento insustituible del que disponen los miembros de una familia para llegar a la madurez y a la realización,
c. La autoridad de animación, a través de la cual se exponen puntos de vista, se razonan conflictos, se programan aspiraciones y surgen motivaciones profundas de comportamiento.
d. La autoridad compartida,
e. La autoridad con espíritu de crítica y revisión. Los miembros de la familia están siempre dispuestos a reconocer los errores, a subsanarlos, y a progresar.
Al finalizar el taller para reflexionar, se les entregará a los padres de familia copias con la lectura: Carta que tu adolescente no te puede escribir (Kennington, s.f).
CARTA DE TU HIJO ADOLESCENTE...
Querida Mamá, querido Papá:
Esta es la carta que yo quisiera poder escribirte. En este momento estamos en una lucha; una lucha compuesta de peleas, silencios y reclamos. Yo necesito esta lucha.
No te lo puedo decir porque no tengo las palabras para hacerlo, y si te explicase no tendría sentido alguno. Pero necesito esta lucha, la necesito desesperadamente. Necesito odiarte ahora y necesito que tú sobrevivas a mi odio y al odio que en ocasiones sientes por mí. Necesito esta lucha aunque la odio a ella también. No importa de qué se trata esta lucha: mi hora de llegada, mi tarea, la ropa sucia, mi cuarto desordenado, el salir, el quedarme en casa, el novio, la novia, no tener amigos o tener los que son mala influencia.
No importa el tema, yo necesito luchar contigo y necesito que tú también luches.
Desesperadamente necesito que sostengas el otro lado de la cuerda; que la sostengas con mucha fuerza mientras yo la latigueo del otro extremo, mientras encuentro cómo sostenerme en este nuevo mundo al que estoy entrando, mientras encuentro mi lugar y mi identidad en él.
Antes yo sabía quién era, quién eras tú, quienes éramos nosotros, pero ahora no lo sé. Ahora estoy buscando mis contornos y a veces la única forma de encontrarlos es provocándote. Cuando empujo todo lo que antes sabía, encuentro mi contorno, y es ahí donde siento que existo y por un minuto… puedo respirar. Sé que
añoras al niño(a) que fui, y a veces esa añoranza es demasiado dolorosa para mí. Y sé que para ti.
Yo necesito esta lucha y necesito ver que no importa que tan malos o grandes sean mis sentimientos, no te van a destruir, ni a mí. Necesito que me ames aún en mis peores momentos, aun cuando parece que yo no te amo.
Necesito que te ames y me ames por los dos ahora. Sé que es horrible que a alguien no le caigas bien y que te etiqueten de malo. Yo me siento por dentro de la misma manera, pero yo necesito que tú lo toleres y que busques la ayuda de otros adultos, porque yo no puedo ahora. Si quieres puedes hablar mal de la situación a mis
espaldas, lo necesitas, pero por favor, no me des por perdido, jamás te rindas por más que yo lo provoque. Te lo suplico.
Esta es la lucha que me enseñará que mi sombra no es más grande que mi luz. Esta lucha me enseñará que los sentimientos malos u oscuros no significan el término de una relación. Esta lucha me enseñará a escucharme, aun cuando pudiera decepcionar a los demás. Esta lucha me enseñará lo que necesito saber para mi vida futura.
Yo sé que no hay satisfacción inherente en este trabajo tuyo de ser padre/madre y lo más seguro es que ni siquiera te agradeceré por hacerlo o que recibirás algún reconocimiento por mi parte (por lo menos no por ahora). Muy por el contrario, probablemente te criticaré por todo el trabajo difícil que realizas y me parecerá que nada de lo que hagas es suficiente; y aun así, cuento enteramente con tu habilidad de mantener esta lucha. NO importa cuánto te discuta, NO importa cuánto te insulte. NO importa qué tan silenciosa sea mi lucha. Por favor no sueltes el otro lado de la cuerda; no dudes que estás haciendo el trabajo más importante que alguien pudiera hacer por mí en este momento y para toda mi vida.
Y esta lucha en particular llegará a su fin, te lo prometo. Como cualquier tormenta, se calmará. Y yo olvidaré y tú olvidarás. Y regresaré.
Y necesitaré que tú tomes la cuerda de nuevo. Yo necesitaré de ti del otro lado cuando esto termine y por muchos años más, por todos los que viva, aunque cada vez de manera distinta. Y nos
reiremos y te amaré más que nunca por haberte y haberme sostenido. Con amor y devoción, Tu hijo adolescente.
El ojo de una crítica sana es el amor:
Podemos concluir que la familia debe funcionar como grupo con dinámica propia, en el que todos marquen las reglas de juego para la convivencia familiar; evalúe el cumplimiento de esas reglas y proponga los ajustes necesarios.