Muchas de las especialidades deportivas muy diferenciadas tanto en su expre- sividad como en su realización, tienen en común que los requisitos de rendi- miento pertenecen al plano de la coordinación. Esto sirve sobre todo en la gim- nasia en todas sus formas (figura 3.33), para el patinaje artístico, natación sin- cronizada y el salto de trampolín, así como algunos deportes modernos como el
skateboard y el snakeboard, patinaje en línea y otros muchos. Casi todos los jue-
gos deportivos y muchos deportes de atletismo como las disciplinas de salto y de lanzamiento tienen grandes características de coordinación, al igual que los deportes de invierno como el esquí alpino o el salto y el trineo, así como la hípi- ca, los deportes de volteo y las diferentes formas de deporte acuático –la vela y el surf– además del tiro.
Ya en esta aún incompleta enumeración queda claro que la coordinación no es sólo un requisito básico para el desarrollo deportivo del movimiento (ver aparta- dos 2.3.2 y siguientes de este capítulo), sino que muchas clases de deportes requieren unas capacidades de coordinación típicas. El éxito deportivo depende sólo en parte de los resultados que se puedan medir; en las modalidades deporti- vas mencionadas al principio, en la hípica de amaestramiento y en el volteo, entre otros, es decisiva la valoración subjetiva de la realización del movimiento y sus características de estética y expresividad. Aun cuando tiene poco sentido entrar en detalles sobre cada modalidad deportiva, se le debería dar al fisioterapeuta el consejo de que adquiera los conocimientos necesarios mediante la observación y las preguntas al deportista sobre su entrenamiento; ¡aún sería mejor hacerlo a tra- vés de la propia experiencia deportiva! Seguidamente se intenta señalar las rela- ciones principales y estructurar así los complejos requisitos de coordinación del rendimiento. Hirtz diferencia (en Meinel, 1977):
• las capacidades básicas de coordinación de la locomoción y de adaptación motriz o de transposición; todas están subordinadas a la capacidad motriz de aprendizaje;
• capacidades parciales de coordinación ordenadas jerárquicamente: - la capacidad de orientación espacial,
- la capacidad cinestésica de diferenciación, - la capacidad de reacción,
- la capacidad de ritmo, - la capacidad del equilibrio;
• acoplamiento óptimo de todas estas competencias en una organización del movimiento determinada espacial, temporal y dinámicamente.
Neumann (en Dirix y cols., 1989) define las facultades de coordinación, por un lado, como un proceso de control individual del rendimiento motor en el tiem- po y en el espacio, y por otro lado, como movimientos de alta prestación, prefa- bricados y en parte automatizados.
Hollmann (1990) indica que las cualidades de alta coordinación no son una característica general del deportista sino que sirven sólo para determinadas reali- zaciones del movimiento, por lo que son de naturaleza específica y no general.
La exigencia de rendimiento se marca independientemente de la modalidad deportiva según determinadas situaciones y condiciones.
En gran medida depende del grado de desarrollo correspondiente a la edad, el cual experimenta un fuerte empuje en el sexto año y de manera renovada en el décimo y en el undécimo, alcanzando el punto máximo entre los 11-12 años
(comparar con el capítulo 2), de manera que no se recupera nunca una pérdida en este ámbito.
Depende de los rasgos distintivos de la estructura corporal, que representan indispensablemente algunas modalidades deportivas; así los gimnastas muestran generalmente determinadas proporciones corporales equilibradas con un tamaño corporal relativamente pequeño (gimnastas femeninas con 150 cm de estatura media; gimnastas masculinos, 167 cm). Para otras modalidades deportivas, por el contrario, las condiciones corporales desfavorables sirven para que se tenga que practicar un entrenamiento más duro, seguido de desarrollos del movimiento indi- viduales que se pueden compensar en parte a través de un talento especial (por ejemplo, en la hípica, donde los éxitos son posibles a pesar de una gran discor- dancia debido a la “talla ideal de jinete”). Sin embargo hay que considerar en cada caso el riesgo que conlleva un esfuerzo mecánico mal realizado programa- do en base a los datos antropométricos, que provocan efectos biomecánicos des- favorables.
Depende de la movilidad, que sirve para lo mismo; se requiere sobre todo en modalidades deportivas donde se exigen características acrobáticas, mientras que el rendimiento en la gimnasia depende en gran medida de la rápida movilidad de los ejes corporales (velocidad de rotación). Para el desarrollo durante las diferen- tes edades y para los factores que limitan el rendimiento, ver de nuevo el capítu- lo 2; la observación de la madurez biológica en relación con la edad es igual de importante que la valoración y la introducción de los desarrollos de los movi- mientos. Una capacidad reducida de rendimiento y muchas recidivas de las lesio- nes son características en deportistas tardíos y de una extrema hipermovilidad.
La sucesión temporal. Aquí el perfil de los requisitos muestra grandes dife- rencias en los componentes parciales del rendimiento exigido: el espacio tempo- ral más corto lo tienen los saltos de trampolín con sólo unos 1,5 segundos de duración; otros tipos de deportes exigen espacios de tiempo de varias horas para la consecución del rendimiento. Los factores delimitadores son los fundamentos condicionales y la capacidad de concentración, junto con la capacidad de conse- guir dominar de manera precisa y confiada las necesarias condiciones del rendi- miento (estabilidad), también en situaciones de presión en la competición, en el éxito o en el tiempo.
El estado psíquico de un atleta puede influir en gran medida en los altos requi- sitos de la coordinación; así, en una circunstancia extrema se puede llegar a ren- dimientos fallidos de la coordinación y el desarrollo.
A los órganos sensoriales no sólo se les exige rendimientos individuales para cada deporte, sino también un trabajo conjunto para el rendimiento de la coordi- nación.
La utilización de diferentes fenómenos metabólicos se ajusta en estas modali- dades deportivas a la duración y a la intensidad del esfuerzo; la obtención ener- gética proviene tanto del lado aláctico como del láctico; así en la gimnasia y en el volteo se encuentran concentraciones de lactato de alrededor de 10 mmol/l y en el patinaje artístico de hasta 15 mmol/l. En el contexto dado se introduce una cuota deficiente en el programa de ejercicios con una acidificación antes de tiem- po o superior debido a una insuficiente condición física general, por lo que hay que graduar el creciente peligro de lesiones.
Un factor determinante en el rendimiento para estas modalidades deportivas es la técnica. Aquí hay que diferenciar entre la llamada “técnica deportiva” (como habilidad en el movimiento), la cual se desarrolla a partir de la práctica, que representa dentro de lo posible una solución económica y útil en un proceso de un movimiento, y el área de perfeccionamiento que abarcan los equipamientos técnicos de la práctica deportiva. Más lejanos en importancia quedan los proce- sos de tratamiento psicológico, los fenómenos neurofisiológicos de orientación y los fenómenos rememorativos. Entre las cuestiones más planteadas hay que tener en cuenta de nuevo los peligrosos esfuerzos mal realizados o el peligro de lesio- nes que están provocadas por una discrepancia entre el desarrollo paralelo nece- sario de la capacidad técnica y el del nivel condicionado; por otro lado, una téc- nica deficiente obstaculiza la conversión de las potencias físicas y provoca los peligros citados.
Finalmente la exigencia del rendimiento viene determinada también a través de las capacidades tácticas del deportista, que le permiten incluir su propio com- portamiento de manera planificada o instintiva sobre las condiciones externas y con ello conseguir un comportamiento de competición óptimo con un máximo aprovechamiento de los componentes de rendimiento individual. La táctica deportiva descansa por ello en las capacidades técnicas, cognitivas y psicofísicas y en las habilidades que afectan la acción del movimiento en el ámbito de la coor- dinación técnica.
•••• Lesiones y esfuerzos mal realizados
Las interrelaciones de los diferentes mecanismos de lesión y de los esfuerzos mal realizados se han incluido ya dentro de los requisitos del rendimiento. En un punto medio están las deficiencias en la estructura corporal y los déficits de con- dición física, ¡pero sobre todo el cansancio del sistema nervioso central! Hay que añadir la insuficiente preparación (¡calentamiento!), el comienzo prematuro del entrenamiento con una intensidad demasiado alta (¡entrenamiento de alto rendi- miento en niños!), tiempos de recuperación demasiado escasos o inexistentes
(¡para el cuerpo y para la mente!), una constante falta de observación de los bio- rritmos, la sobrevaloración individual de los requisitos de rendimiento, pero tam- bién el incumplimiento de las reglas y la indisciplina, y finalmente la falta de valoración de las situaciones. La seguridad y la velocidad en el proceso de deci- sión dependen de los procesos básicos de control para una retransmisión input,
output y de los sistemas de feedback. Hollmann indica, para una rápida adapta-
ción de un esquema de ejercicios en una nueva situación, que diversos compo- nentes: comprensión de la nueva situación, reprogramación del programa de reac- ción ante el movimiento y realizaciones óptimas del movimiento a partir de las situaciones dadas) afectan de manera restringida los límites de la capacidad de elaboración de la información y los desarrollos de la reacción. Los orígenes de la lesión resultantes de los llamados factores desencadenantes son los malos pasos o las caídas, malos agarres o acciones fallidas y también las dosificaciones inco- rrectas de tiempo o fuerza y las reacciones fallidas.
Predominan los siguientes tipos de lesión: • lesiones superficiales de la piel,
• distensiones, • contusiones,
• desgarros musculares, de ligamentos, de tendones, capsulares y desgarro par- cial o completo,
• fracturas,
• traumatismos craneoencefálicos.
La localización preferida indica su relación con la modalidad deportiva: • en modalidades deportivas donde domina el salto y la gimnasia:
– extremidades inferiores: articulaciones de la rodilla y tibiotarsiana; • en partes de ejercicios acrobáticos:
– extremidades superiores: articulaciones del hombro, el codo y la mano; • en desarrollos de movimientos dinámicos con un alto tiempo o caídas desde
las alturas:
– además traumatismos craneoencefálicos (¡casco!);
• en caso de peligros complementarios del compañero de deporte (por ejemplo, el caballo) y del aparato deportivo (por ejemplo, la tabla de surf, el esquí) la relación de violencia pueda causar otras lesiones:
Como consecuencia de un esfuerzo mal realizado se observan:
• Artrosis de la articulación de la rodilla (¡también después de lesiones inter- nas!), artrosis de la articulación de la cadera, de la articulación de los hom- bros, codos, y manos (¡técnicas de lanzamiento y en los aparatos!).
• Lesiones en la columna vertebral (espondilosis, espondilolistesis).
• Necrosis óseas asépticas y trastornos de la estructura ósea, sobre todo en las apófisis.
• Condropatías.
• Tendinosis de inserción.
• Mialgias de la musculatura afectada (musculatura de rendimiento de fuerza, de sujeción).
•••• Medidas acompañantes del entrenamiento
De lo dicho se deducen las consecuencias para el fisioterapeuta teniendo en cuenta las medidas de rehabilitación, así como las medidas acompañantes de la competición o del entrenamiento. Sólo los conocimientos específicos de la moda- lidad deportiva y la observación de las características individuales del atleta con- ducen a un cuidado objetivo y efectivo. Así, por ejemplo, se tienen que distinguir las modificaciones personales de desarrollos de movimiento y las “limitaciones” (por ejemplo, “codo de tenista”) de los verdaderos desequilibrios musculares.
Para el cuidado están en un primer plano los masajes y las técnicas de rela- jación. Las medidas de regeneración se pueden efectuar a través de ejercicios atlé- ticos de aprendizaje en todo el cuerpo (natación, correr, gimnasia de manteni- miento) y de los juegos deportivos. En todos los tipos de deportes en los que la columna vertebral ha sido forzada por dislocaciones (patinaje artístico, gimnasia o hípica) el deportista debe descansar unos 20 minutos en posición tumbada para la rehidratación de los discos vertebrales, en caso de necesidad mediante tracciones. En la rehabilitación de las lesiones deportivas se tiene que incluir tanto la coordinación como los condicionados requisitos actuales del deportista.
Algunos principios metódicos básicos se resumen aquí brevemente:
• Unas buenas condiciones físicas generales son los múltiples fundamentos para los diferentes componentes de exigencia que permiten una explotación relativamente más rápida también de las capacidades especiales, que en otras circunstancias están condicionadas por las lesiones. Al mismo tiempo hay que tener en cuenta los procesos de desarrollo condicionados por una operación o una lesión.
• Las medidas para la mejora de la movilidad se deberían realizar diariamente, y en cualquier caso sin grandes interrupciones, siempre después de un buen calentamiento y con ejercicios de extensión y de distensión en las pausas de las series. Todas las indicaciones para los ejercicios de extensión tienen que observarse con atención, aquí se incluye también el factor temporal: la mejo- ra de la movilidad después de la extensión se detiene en una temperatura ambiente aproximadamente 10 minutos, siempre más tiempo después de los ejercicios de movimiento activos que de los pasivos. El trabajo de calenta- miento no puede conducir a un cansancio muscular.
• ¡Nunca hay que realizar un aprendizaje de la coordinación en una situación de cansancio; el número de las posibles repeticiones de los ejercicios depende muy en concreto de la condición y de la capacidad de concentración del deportista!
Un fundamento básico lo representa la coordinación tanto de cada grupo de pequeños músculos como también de las grandes cadenas musculares den- tro de la relación funcional del deporte específico.
Variación mediante:
– modificación de la realización del movimiento (dirección, ritmo, ímpetu), – modificación de las condiciones externas (suelo, aparatos, entorno), – modificación de la oferta informativa (verbal, visual, acústica),
– nuevas combinaciones del movimiento (elementos nuevos y de confianza), – práctica y presión temporal (¡reacción!),
– práctica después de un esfuerzo previo (parejas antagónicas), – inclusión de formas mentales y fenómenos mentales objetivos.
• Cuando se tiene que aprender nuevas técnicas debido al condicionamiento por lesión, hay que elaborar inmediatamente en forma de equipo la solución racio- nal más rápida evitando procesos de reaprendizaje superficiales. Los procesos de reaprendizaje para estereotipos de movimiento profundamente enraizados son muy difíciles y se tienen que desmantelar paso a paso, y aun así necesitan su tiempo. La preparación exige una condición, por ejemplo en relación con el refuerzo de los grupos individuales del músculo, y en caso necesario apren- der antes las técnicas fundamentales. También hay que pensar, desde este punto de vista, en el cambio del equipamiento con el objetivo de conseguir requisitos más provechosos o rentables.
• Las correcciones de los movimientos requieren una precisa observación
objetivo de control (fenómeno biomecánico con análisis mediante vídeo, elec- trocardiogramas, placas de medición de la fuerza y otras muchas).
• Los éxitos de tratamiento que aún no se han estabilizado pueden, debido a una participación demasiado temprana en la competición, frustrar los planes; por eso es indispensable un aumento y un desarrollo gradual; también aquí los ejercicios mentales representan una ayuda de gran valor.
•••• Bibliografía recomendada
Bös, K., G. Wydra, G. Karisch: Gesundheitsförderung durch Bewegung, Spiel und
Sport. Beiträge zur Sportmedizin, Bd.38, peri med, Erlangen 1992
Einsingbach, Th.: Muskuläres Aufbautraining in der Krankengymnastik und
Rehabilitation. Pflaum, Múnich 1990
Freiwald, J.: Prävention und Rehabilitation im Sport. Rororo, Reinbeck 1989 Freiwald, J.: Aufwärmen im Sport. Rowohlt, Reinbeck 1991/93
Gollner, E., F. Kreuzriegler, K. Kreuzriegler: Rehabilitatives Ausdauertraining in
Orthopädie und Traumatologie. Pflaum, Múnich 1991
Hollmann, W., Th. Hettinger: Sportmedizin–Arbeits–und Trainingsgrundlagen. Schattauer, Stuttgart 1990
Janda, V.: Manuelle Funktionsdiagnostik. Ullstein Mosby, Berlín. 3. Aufl. 1994 Schmidt, K.L., H. Drexel, K.-A. Jochheim: Lehrbuch der Physikalischen Medizin
und Rehabilitation. Fischer, Stuttgart 1995
Weineck, J.: Sportbiologie. Perimed, Erlagen 1988
Zichner,L.,M. Engelhardt, J. Freiwald: Die Muskulatur. Sensibles, integratives