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SCHOOL EVALUATION

In document Green School Design - Puerto Rico (Page 40-43)

CHAPTER THREE: METHODOLOGY

SCHOOL EVALUATION

Las muertes perinatales y la muerte de niños recién nacidos implican duelos generalmente muchos más graves y dolorosos, para toda la familia, aunque en especial  para la mujer. Si hay algo que resume el enfoque que debería adoptar el profesional de la salud con un marido y una mujer (y a veces un niño) que sufren este tipo de experiencia es reconocer que los padres han sufrido una pérdida real, una muerte. No es nada aconsejable intentar minimizar la pérdida centrándose de manera muy optimista, ni facilitar demasiado el “tirar para adelante” rápidamente. Eso puede llevar, por ejemplo,

a un embarazo inmediato, embarazo que en estos casos, se convierte de alto riesgo (biológico sino se han realizado las evaluaciones pertinentes) y psicológico (por la interferencia que significa un duelo no elaborado por el niño muerto). De esta forma es muy importante trabajar con las familias, las fantasías con respecto al hijo que han  perdido y en que afecta eso a su autoimagen.

Dentro de la pareja hay que trabajar los sentimientos referidos a la pérdida, especialmente los sentimientos de miedo y culpa. El miedo a un futuro embarazo, el miedo al impacto de la pérdida en el matrimonio, y el miedo a fracasar como  padre/madre son especialmente importantes. En cuanto a la culpabilidad puede llevar a culpar a otro o a uno mismo. Hay que explorar esas tendencias y su impacto en la autoestima.

En este caso de muerte, es importante que haya una colaboración familiar en las dos primeras tareas del duelo, es decir, hay que ayudar a compartir decisiones con respecto a qué hacer con el cuerpo, a poner nombre al bebé, a participar en el funeral. Existe una colección importante de objetos relacionados como el bebe, como sus fotos, el certificado de nacimiento, una huella, el brazalete de enfermería y las tarjetas que envían los amigos que pueden ayudar a hacer real la pérdida.

A menudos el informe de autopsia puede ayudar a hacer real la pérdida y, al mismo tiempo, a calmar fantasías de los padres con respecto a sus capacidades reproductivas. Si estos temas no con tratados a ningún nivel, lo más probable es que resulte afectada la autoestima de los padres y, por lo tanto, se facilita la psicopatología, sobre todo si antes existía una vulnerabilidad.

Dentro de este tipo de muerte, no hay que olvidarse de los hermanos. La muerte  perinatal puede ser una perdida invisible para los niños en casa. No ver al hermano  perdido hace la muerte menos real, una realidad que se disminuye incluso más si los  padres no reconocen la perdida. La comprensión que el hermano hará de la perdida estará influida, por supuesto, por su desarrollo cognitivo y emocional. Comprender la  perdida de manera inadecuada y el pensamiento mágico puede llevarles a creerse culpables de la pérdida o a culpar a los padres. Lo segundo puede incrementar la ansiedad del niño y su vulnerabilidad persona por su propia seguridad y bienestar.

Con este tipo de muerte, la familia elabora el duelo tanto por lo que podría haber  tenido como por lo que ha perdido. Hay que considerar, por tanto, la posibilidad de derivar a los padres a un grupo de apoyo donde compartan pérdidas similares. Lo que si está claro, es que hay que hacer seguimiento continuado con la pareja y con los miembros de la familia.

Como ya hemos dicho, la muerte perinatal hace que los padres necesiten contención, consuelo, compañía, y, bastante a menudo, terapia. La terapia, aunque en cada en cada caso debe ser adaptar a la cada familia concreta, puede resumirse de la siguiente forma:

- A ser posible, hay que ayudar a los padres a vincularse, a que puedan ver al niño, cogerlo, cuidarlo en la medida de lo posible. Si ya ha muerto, que puedan sostenerlo, proporcionar las ultimas caricias y contacto.

- Facilitar que los padres puedan asistir a los funerales y demás rituales: esquela, recordatorio, etc. Ver al niño recién nacido puede ayudar en la elaboración del duelo, así como la realización de un rito funerario completo. En ocasiones, ocurre que los niños recién nacidos, son enterrados o incinerados casi a escondidas, de forma clandestina, sin tener en cuenta los sentimientos, deseos y repercusiones de la elaboración del duelo de los padres.

- Muchas muertes si ocurren en las cuatro primeras semanas de vida, están relacionadas con anormalidades congénitas del niño. En estos casos los padres necesitan mucha información y apoyo, para contener sus emociones. Precisan esas ayudas antes de embarcarse en nuevos embarazos. Hay que recordar, además que la muerte súbita en la infancia es la causa más frecuente de muerte entre el mes y el año de vida y que produce un devastador impacto emocional en los padres por su  brusquedad, imposibilidad de previsión y causas inciertas.

- Hay que tener en cuenta también, que recordar esas perdida no es dañino. Vale la  pena recordar los aniversarios y ofrecer compañía, apoyo y contención en esos días. - En conveniente ayudar a los padres a que expresen sus sentimientos y fantasías

respecto al hijo muerto. Cuestiones como, qué esperaban de él, cómo les ha decepcionado/dolido/sorprendido/entristecido/hundido la pérdida, etc. Todas estas cuestiones nos pueden dar pistas de sus sentimientos de aflicción y, tal vez, depresivos.

- Es importante que los padres reciban ayuda con respecto a los sentimientos asociados a este tipo de pérdida: culpa, miedo, ira, etc. En cuanto a la culpa, es necesario que el terapeuta les ayude a expresas las preguntas más directas y debe darles las respuestas mas claras que sea posible, cuando las haya. En cuanto al miedo, hay que ayudar a los padres y hermanos a expresas sus miedos. Una vía  posible es hacer una lista, escrita o no, junto con ellos, para así poder hablar de ellos uno por uno. Es conveniente que puedan oír diferentes perspectivas sobre el mismo suceso, aunque esas sean contradictorias o incluso exageradas. En cuanto a la ira, el enfado, hay que admitir que es una reacción frecuente, casi universal. No obstante en este caso la ira es más difícil de expresas porque falta un foco sobre el que centrarse. Si no hay elementos legales claros, hay que evitar que el foco se concentre

- Conviene ayudar a los padres a que puedan darse un tiempo para elaborar la pérdida y el duelo. Un embarazo rápido tras el suceso, suele implicar factores de riesgo adicionales para el futuro hijo, que nacería con la carga de su concepción durante el duelo y la de ser el sustituto de un niño muerto.

- En el mismo sentido, conviene ayudar a los padres a ir resituando al niño muerto en su mundo interno (expresas sus sentimiento hacia él, volver a pensar el deseo del hijo, rehacer las fantasías sobre el lugar que ocupa o iba a ocupar, rehacer los recuerdos acerca del embarazo y los días que vivió) También hay que colaborar con los padres en la realización de los cambios adecuados en la vida externa, es decir, cambiar el dormitorio infantil, previamente preparado, dar a otros los objetos menos significantes, hacerse a la idea de que habrá que esperar para tener otro hijo.

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