• No results found

Our raw data are seasonally adjusted using an additive method described in the EVIEWS manual.

En este análisis de las guías de conducta incluiremos lo preconizado para las psicoterapias verbales y las corporales, descrito en el apartado anterior.

5.2.1. Comparación con las Psicoterapias Verbales

De las guías de conducta resumidas anteriormente, intentaremos percibir cuáles son váli- das para la DMT, y cuáles no tiene sentido aplicar, porque el encuadre terapéutico es muy distinto, o porque lo preconizado ya está intrínsecamente incluido en el método de la DMT. Haciendo entonces este ejercicio de leer una vez más las guías presentadas, ahora a la luz de las cinco especificidades de la DMT, observamos:

Respecto al contexto del terapeuta:

22 No lo referimos más en pormenor ya que solo está disponible en la web en japonés. Solamente hemos tenido acceso a un párrafo, citado por Sakiyama & Koch, 2003, p. 88.

1. ‘El terapeuta debe tener un encuadramiento claro de sus razones para usar esta intervención.’

Además del planeamiento del proceso terapéutico, que debe tener explicitadas las razones de determinada intervención, el terapeuta en DM toma muchas veces la decisión terapéutica en el momento mismo de la acción. Esta decisión debe to- marse teniendo en atención los objetivos terapéuticos, el momento, el paciente y la relación. Muchas veces se toma intuitivamente, pero debe también ser objeto de reflexión. Creemos que los conceptos de contratransferencia somática y de pre- sencia terapéutica, permiten ayudar el terapeuta en DM en estas decisiones casi instantáneas que tiene que tomar.

2. ‘El terapeuta debe sentirse cómodo con el toque y debe ser consciente de su pos- tura hacia el contacto físico.’

Se exige un grado elevado de auto-conocimiento al profesional en DMT, no sólo intelectual/psicológico, sino también físico/vivencial, como está patente en los conceptos de embodiment y consciencia kinestésica. Su conforto o incomodidad hacia el toque deben ser conocidos por el propio terapeuta. En DMT tampoco el terapeuta puede escoger técnicas con las cuales no esté confortable, ya que esta incomodidad será siempre percibida por el paciente, dada la relación tan estrecha entre el cuerpo del paciente y el cuerpo del terapeuta.

3. ‘Debe tener formación y conocimiento anterior adecuados sobre varias temáticas que pueden surgir cuando se usa esta intervención (conocimiento del impacto y función del toque).’

Respecto al toque, puede incluirse en la formación inicial de los terapeutas, ya que suele pasarse a menudo en las sesiones (ver conclusiones).

4. ‘Cuando tiene dudas, debe hacer uso de la supervisión.’

La importancia de la supervisión durante la formación pero también durante la vida profesional de los terapeutas en DMT ya es una guía en nuestra profesión. Pue- de (y debe) ser incluida la temática del toque y del contacto físico en esta actividad.

5. ‘Debe conocer los códigos éticos relevantes para su profesión, así como reglas y reglamentos específicos de la organización a la que pertenece.’

Respecto al contexto del paciente:

1. ‘El toque es siempre para el beneficio del paciente y no del terapeuta. El terapeuta debe siempre examinar su motivación para tocar a un cliente particular.’

El análisis que los terapeutas en DMT están acostumbrados hacer sobre sus moti- vaciones y sobre su impacto en el proceso, por ejemplo en el análisis de la contra- transferencia somática, es una condición a priori en este tipo de psicoterapia. Toda y cualquier estrategia debe ser escogida y utilizada en beneficio del paciente.

2. ‘El cliente debe dar su consentimiento (o en el inicio de la terapia o en el momen- to preciso).’

Además de la gestión del riesgo, donde debe conseguirse el consentimiento escrito por parte del cliente, la novedad de la DMT hace que el terapeuta sea impulsado a explicar este tipo de terapia, así como uno u otro ejemplo de las estrategias y técni- cas utilizadas (Meekums, 2002). Este punto nos parece simple de lograr en el esta- blecimiento del contracto terapéutico en DMT. Lo mismo ya no es ejecutable para el toque en el momento, ya que eso quebraría la sintonía del movimiento y haría perder la espontaneidad del momento, indispensables para una verdadera empatía kinestésica. No podremos olvidar que estos procesos están incluidos en la relación terapéutica en DMT donde el poder es compartido entre paciente y terapeuta, y donde la capacidad para decir ‘no’ es reforzada. Por otro lado, la monitorización de las reacciones del paciente al movimiento es fundamental en la DMT.

3. ‘El cliente siempre puede decir ‘no’ y esto debe ser claramente explicitado.’

La libertad de guiar su propio proceso terapéutico en la DMT se basa en la capa- cidad del cliente para elegir lo que quiere o no quiere hacer en las sesiones, más allá de las propuestas o sugerencias del terapeuta. Una vez más, esto nos parece un objetivo de la propia DMT (véase Meekums, 2002, p. 56-58).

4. ‘Debe monitorizarse la reacción del cliente (verbal y no verbal).’

Siempre, en DMT… El proceso terapéutico en DMT no vive sin esta monitorización, como ha sido referido. Además, la sintonización con el paciente, hace que esta mo- nitorización sea sentida en el propio cuerpo del terapeuta, a través de la empatía kinestésica y de la contratransferencia somática. Así, no sólo es monitorizada la reacción del paciente; es también ‘encuerpada’.

5. ‘La percepción del cliente y el significado subjetivo del toque para él deben ser explorados.’

Como para cualquier otro movimiento, gesto, postura… En la DMT la búsqueda de los significados de la comunicación no verbal del paciente es basilar.

6. ‘Deben tenerse en cuenta las características del cliente. El toque es más benéfico para algunos tipos de cliente que para otros.’

La DMT es muy sensible al tipo de cliente ya que este es considerado holísticamente, en sus capacidades y limitaciones físicas, psíquicas y mentales. Sin embargo, in- tentamos resumir en la discusión los tipos de clientes para los cuales la literatura aconseja el uso del toque y, especialmente, para cuales lo desaconseja.

Finalmente, en el contexto de la relación terapéutica:

1. ‘El toque debe estar arraigado en un contexto terapéutico más amplio y debe ser usado con cuidado. En alternativa, debe considerarse una intervención que com- porta los mismos resultados pero que es menos arriesgada.’

El poder que los autores consultados dan al toque, en la DMT se extiende al movi- miento. La capacidad del toque de hacer brotar memorias ‘escondidas’, por ejemplo, es idéntica a lo que puede pasar en movimiento, y el terapeuta en DM siempre tiene presente el poder del movimiento. Son coincidentes las palabras que Stanton-Jones (1992, p. 89)usa respecto al movimiento con las que numerosos autores usan res- pecto al toque:

There is no question that movement is a powerful tool, one that could be poten- tially damaging as well as helpful. The containing structures of the shared leader- ship format, the use of imagery, and the therapeutic relationship between the cli- ents and the dance movement therapist are the things that assure that movement is used in a manner appropriate to therapeutic goals.

2. ‘Debe haber sido establecida anteriormente una fuerte alianza terapéutica’,

como las palabras anteriores de Stanton-Jones nos muestran. Asimismo, al traer el cuerpo a la terapia, la relación terapéutica se profundiza en un nivel preverbal. También el timing es importante en el uso del toque, y se aconseja que no se utilice muy pronto en el proceso, exactamente para poder establecerse una relación de

3. ‘Debe analizarse la posibilidad de una transferencia o contratransferencia eróti- ca. Si es ese el caso, entonces el toque debe ser descontinuado.’

En DMT nos arriesgaríamos a decir que, si hay una contratransferencia erótica, y la misma no puede solucionarse en la terapia y/o en la supervisión, entonces el pro- ceso terapéutico debe ser descontinuado. Sin embargo, la autoconciencia corporal del terapeuta, el constante análisis de la contratransferencia somática y el apoyo de la supervisión, nos parecen estrategias que permiten evitar erotizar de la relación. Como vimos anteriormente, no es el toque en sí lo que parece estar en causa en los comportamientos sexuales y sí la actitud del terapeuta respecto al toque.

Si analizamos las cuestiones referidas anteriormente, todas tienen sentido en la formación y práctica de los terapeutas en DMT, que llaman el cuerpo del paciente hacia el espacio terapéutico, haciendo uso de la comunicación no verbal y de la capacidad de expresión simbólica del movimiento; y que llaman igualmente el propio cuerpo del terapeuta, usán- dolo como una herramienta para establecer la relación terapéutica, y como una fuente de información y conocimiento implícito del paciente y del proceso terapéutico.

Consideramos que el terapeuta que elige trabajar en el encuadre propuesto por la DMT, tiene que tener en cuenta las guías de conducta presentadas, que ellas dicen respecto a su competencia como terapeuta en relación a su profesión, sea cual sea la herramienta que deciden usar en determinado momento de la terapia, el toque u otra.

Desde esta perspectiva, solamente dos cuestiones nos parecen exclusivas del toque, ya que implican un conocimiento específico respecto al tema: la cuestión 3 y 4, del contexto del terapeuta. La primera refiere que este debe tener formación y conocimiento sobre el impacto y las funciones del toque y del contacto físico (en el desarrollo humano, en las relaciones y en la psicoterapia, añadimos ahora); la segunda, que debe tener auto-conoci- miento sobre su perspectiva respecto al toque.

5.2.2. Comparación con las Psicoterapias Corporales

En cuanto a las psicoterapias corporales, concordamos con que el toque es legítimo en la práctica de la DMT, como ha sido referido por varios autores. Sin embargo, dada la escasez de investigaciones respecto al tema, reconocemos que el toque puede no ser apropiado en todos los casos, por lo que lo describiremos posteriormente (ver discusión).

En cuanto a lo preconizado en los códigos éticos analizados, creemos que las guías de con- ducta explicitadas no son, una vez más, solamente circunscritas al toque, si las miramos desde la perspectiva de la DMT. Creemos que lo preconizado puede ayudar a evaluar a cada paciente, y decidir del uso del toque, así como de otras estrategias terapéuticas.

El código refiere que, después de ser evaluada la capacidad del cliente para entender la información vehiculada por el terapeuta respecto al consentimiento inicial, el psicote- rapeuta debe continuar buscando pistas verbales y no verbales, ya que las objeciones o problemáticas del cliente pueden ser muchas veces inconscientes. Sin querer repetirnos, en la DMT esta monitorización del movimiento del cliente y de la forma como él reacciona (respecto a lo que pasa en la sesión) es esencial para el proceso en DMT.

Se habla también del derecho del cliente a rehusar o terminar cualquier tipo de toque por parte del terapeuta, lo que es vehiculado en la DMT para cualquier ejercicio, movimiento, y actividad. Cabe aquí acordar que en la DMT se hace hincapié en la posibilidad de que el cliente diga no, o de que un miembro de un grupo no quiera participar en las actividades propuestas; en DMT la inmovilidad es también una forma de comunicar algo. Además, siempre se parte de lo que el cliente aporta al proceso, y poco a poco se introducen movi- mientos nuevos, por lo que este rechazo en participar es punto fundamental en el proceso en la DMT.

El código ético de la USABP refiere el valor terapéutico de la manutención de límites sexua- les claros. Consideramos que se habla de los dos tipos de toque no terapéutico, el sexual y el violento. Si la DMT promueve un clima de libertad y de aceptación, reconoce también que es responsabilidad del terapeuta garantizar el respeto por los límites del setting tera- péutico. Uno de esos límites es la definición de lo que es permitido hacer o no en el espacio terapéutico. Un ejemplo ya comentado refiere los comportamientos violentos explícitos (ver sección 4.4 en este apartado), regla que debe ser explicitada en el inicio de cualquier proceso terapéutico en DMT.

Finalmente, se explicita que la aplicación de las técnicas que implican el toque requiere un alto grado de integración y claridad interna del terapeuta, que este debe tener formación y supervisión apropiadas, y recibir terapia que incluya el toque. No creemos que el toque sea una ‘técnica especializada’ en DMT (ver conclusiones), pero lo referido en este párrafo ya está contemplado en la competencia del terapeuta en DM.

Discusión

The matter of touch is so important and pervasive that the question may not be whether or not therapists should touch their patients, but rather how touch is utilized and processed in therapy.

Kertay & Reviere, 1993, p. 39

En esta discusión resumiremos los tipos de toque en la psicoterapia, englobando las psico- terapias verbales, corporales y la DMT, y describiremos para qué tipo de clientes es adecua- do usar el toque y con quienes se desaconseja; para ambos temas sugerimos pistas de in- vestigaciones futuras. Asimismo, discutiremos el toque en DMT desde la perspectiva ética.