• No results found

Olivia Khoo

SECOND GENERATION: “REVERSE BUTTERFLY” FILMS

El protagonista de la narración se mueve entre pícaros y ocasionalmente se identifica como uno de ellos: «Pasé entre otros pícaros, y a la mañana tocaron las trompetas para ir a Guadalajara, con que fue menester seguir aquellas cuatro leguas mortales» […] «me vengué de algunos pícaros, haciéndolos ir a pie un día, […]»; . Margarita Levisi (1988: 104) habla, de hecho, de un «influjo recíproco» entre la novela picaresca y la autobiografía de Contreras y Alfred Morel Fatio (1901: 139) lee la Vida de Contreras como confirmación factual de los hechos ficcionalizados en el género de la picaresca: «il n'est rien raconté dans le Guzmán de Alfarache ou dans l'Estebanillo sur les vides de la classe dirigeante, l'arbitraire et la vénalité des ministres qui ne trouve son pendant dans le récit historique de notre capitaine Contreras». El texto identifica al pícaro con el delincuente167 y el protagonista supera el tipo de quien recurre a la astucia para asegurarse su supervivencia.

La reminiscencia, a nuestro entender, más explícita al género picaresco, reside, una vez más, en la evocación de espacios oscuros, susceptibles de tramar engaños imperceptibles para el ojo despierto. A Guzmán le roban el secreto, que guarda junto a su corazón precisamente durante el sueño mientras comparte la prisión con otros. El sueño del ser humano, podríamos decir variando a Francisco de Goya, produce el control ajeno sobre su existencia. Contreras evoca este motivo al narrar la noche con Isabel, en la cual, estando desnudo, se expone a los 'rufianes' circundantes que pretenden a su dama –el 'objeto' de su corazón, análogo a la bolsa de dinero en el caso de Guzmán:

Algunos que la pretendían quisieron darnos mala noche, porque trajeron al Corregidor a la posada, diciendo era yo el mayor rufián que había en España; en suma, llegó al mejor sueño y, como los hombres parecen diferente desnudos que vestidos, comenzó a tratarme como a rufián y para llevarme a la cárcel era necesario vestirme.

Encarnación Juárez Almendros (2005) lee el motivo de la vestidura en la Vida de Contreras en una línea con el papel del traje en la novela picaresca. El protagonista de la Vida se asemejaría al héroe picaresco en tanto que adaptaría la vestimenta al                                                                                                                          

167 «Avisaron al fiscal que salió a la puerta diciendo: «¡Picaros, ladrones! ¿Qué hacéis? ¿Sabéis quién

es ese que va vestido de correo? (Vida, p. 97); «Yo, que estaba cerca del Calderón, alcé y dile tan gran cuchillada que se veían los sesos, y dije: «¡Ah, pícaros insolentes! ¡Abajo!» (Vida, p. 116).

196   proceso de evolución de su carácter: «la identidad del protagonista se encuentra en lo que hace y en lo que parece» (JUÁREZ ALMENDROS 2005: 154). Para su estancia

sobre el Moncayo, el protagonista lleva, en efecto, un sayal, del cual hacer un saco, que, una vez asentado en su ermita se pone para ir descalzo a oír misa. El cambio de vestimenta sería un indicio para la conversión interior del personaje que sustituiría el discurso sobre la sinceridad de la alternativa tomada. El cuerpo semidesnudo del Contreras ermitaño apunta, sin embargo, a la función alegórica de la ropa en tanto indicio para la libertad del protagonista. Así, pues, Contreras describe su salida de la cárcel tras aclararse lo acontecido en Hornachos en términos de hombre investido como seductor, o, en palabras del propio Contreras, como 'galán'. La libertad del protagonista se vincula, así, con la adquisición de un papel de seductor a través de su vestimenta:

Proveyose un auto en que me soltasen, tomándome pleito-homenaje que no saldría de la Corte hasta que se me mandase, y mandaron que me quitase el hábito de ermitaño, para lo cual me vistieron de terciopelo, muy bien, en hábito de soldado, y me daban cada día cuatro escudos de oro para comer y posada, los cuales me daba el secretario Piña cada cuatro días, con puntualidad. Todo esto se pagaba de los bienes de los moriscos.Salí a San Felipe, como digo, galán. Todos se espantaban de verme y holgaban de que estuviese libre.

Mencionábamos en capítulos anteriores al gran maestro de la retórica, Gorgias, quien le atribuye al discurso un efecto de conversión sobre el oyente y al orador el papel de un seductor que atrae al público hacia su verdad. El vínculo que establece Lázaro de Tormes entre su 'cumbre de toda buena fortuna' y el intercambio entre ropa vieja y nueva funciona, como mostrábamos, como liberación discursiva, en la cual el niño, silencioso durante gran parte de su vida, hace de la voz su medio de vida, actuando como pregonero. Análogamente, el protagonista de la Vida instituye su libertad jurídica cubriendo su cuerpo con un tejido que le identifica como hombre capaz de seducir. El 'espanto' que provoca su salida de prisión entre 'todos' recuerda el enxiemplo del rey engañado en El Conde Lucanor de Don Juan Manuel. Aquí, el rey se presenta ante sus súbditos en un tejido invisible, es decir, desnudo e inconsciente de su desnudez. A diferencia del personaje juanmanuelino, Contreras es consciente no solo de la vestimenta que lleva, sino también de los efectos que irradia. Leído ante la etimología latina del textum, el tejido de Contreras se revela como alegoría para el discurso que, en el curso de su retiro al Moncayo, su falsa identificación como 'rey de los moriscos', se ha apropiado hasta hacerlo parte de su cuerpo. En contraste, Contreras, se mueve semidesnudo siendo ermitaño y desnudo estando en la posada con Isabel. La desnudez del cuerpo se combina, en ambos

197   casos, con la exposición del protagonista al control ajeno, ya sea de quienes pretenden arrebatarle a Isabel o bien de quienes pretenden convertirle a su orden religiosa sobre el Moncayo. En tanto que indicio para la exposición discursiva a los intentos de seducción –tanto religiosa como erótica- del Otro, el vestido de terciopelo, en tanto que cubre todo el cuerpo, como alegoría para un discurso de autodefensa, que le otorga a su portador un lugar propio dentro de las comunidades, en las que se mueve; el seducido adopta ahora el papel de seductor.168

5. A modo de conclusión: La Vida de Contreras entre desvío y encaminamiento