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Second Review Categorization and Performance Evaluation

4. Using the SCF for Categorizing LSN E-Mail Messages

4.2 Second Review Categorization and Performance Evaluation

En virtud de aquel “acuerda de caballeros” entre George Lucas y Steven Spielberg, Indiana Janes conoció una tercera aventura. Sucedió cinco años después de las peripecias del

arqueólogo en la India, cuando los tres artífices de aquellas historias no se encontraban precisamente en sus mejores momentos. George Lucas no estaba demasiada complacida con

la fría acogida de su última producción, Willaw (Willow, Ron Howard, 1988); Steven Spielberg atravesaba umi período crítico a raíz de laetapa adulta con la que pretendía madurar como cineasta y como persona; y Harrisan Ford se encontraba en los umbrales de los

cincuenta años: demnasiados para un joven aventurero. Sin embargo, Indiana iones poseía la fortaleza suficiente para devolver a sus creadores el vigor creativo. Y en 1989. el profesor

tiniversitario de Nueva Inglaterra exhibía su nuevas andanzas en Indiana janes y la última cruzada (Indiana Jones ant! ¡1w Lasr Crusade, 1989).

Desde el punto de vista económica, esta tercera entrega fue una inyección monetaria que revalorizó el prestigio cte Spielberg ante los ojos puramente comerciales de los

ejecutivos, recelosos tras el magistral pero no tan rentable proyecta de El Imperio del Sol (Empire of ¡he S¡¡u¡. 1987). Algo similar a lo que sucedió con el efecto de En busca del aren perdida tras el retroceso de 1941.

De nuevo, la Paramount se embarcaba en la empresa, con un presupuesto de 36 millones de dólares. George Lucas cambiaba por tercera vez de guionista: Jeffrey Boamn redactó en esta ocasión el borrador, basado en una historia del propio Lucas, inspirador de

las tres aventuras. Frank Marshall figuraría en los créditos como productor ejecutivo, cargo

que desempeñó en colaboración con el director de La Guerra de las Galaxias, En mayo de

1988 comenzó el rodaje, que habría de ilevarse a cabo en diversos escenarios: España, Venecia, Londres, Jordania. Colorado, Utah y Ntíevo México.

Jeffrey Boam ingenió un relata más afín al estilo de la entrega de 1981. Nuevamente

rin tenía religioso, aunque relacionado ahora con una leyenda medieval inglesa: el rescate del Santo Grial, objetiva de los caballeras de la Mesa Redonda según las crónicas del Ciclo

Artúrico. El guión comenzaba con una escena de acción que hacia retroceder a Indiana iones

desde los años 30 hasta 1912, durante tina expedición de bay-scauts en Utah. En esta

introducción, un lndy adolescente interpretado por el desaparecido River Phoenix mostraba las mismas virtudes que le caracterizarían en sim madurez, a la vez que se explicaban algunos secretos sobre el persomiaje: su pasión par la Arqueología, su pánica hacia las serpientes, su

habilidad para las persecuciomíes. la aparición de su sombrero -que, según tiria estricta regla

de Lucas, jamás debía extraviar-, y su primera instrucción en el manejo del látigo.

Indiana .Jones y la última cruzada también se asemejaba con la aventura del Arca

en las referencias universitarias del doctor Janes y, por segunda vez, la historia arrancaba en las aulas del Marshall College. después cíe la recuperación de la Cruz de Coronado. Con

este planteamiento, Spielberg y Lucas retornaban a las coordenadas reales del personaje,

Aquella secuencia juvenil también presentaba un personaje fundamental en la nueva historia: se trataba del Doctor Henry Janes, padre del héroe. Un arqueólogo que había

dedicado casi toda su vida a desentrañar los misterios en torno al Santo Grial de los cruzados. Un excelente pera severo investigador, que calmaba los ímpetus de su hijo haciéndole contar en griego.

Henry Janes fue la excusa ideal que permitió a Boam y Lucas el relato de la tercera

aventura. Criando se planteó la cuestión de elegir un padre para el héroe, Steven Spielberg

comentó: “Sólo hay una persona en toda el universocapaz de interpretar al padre de Indy, y ése es Sean [Cannery]”(15). La elección era ideal. No en vano, Sean Connery había dado vida a James Bond. uno de los personajes que sirvieron como modelo de inspiración en la concepción de Indiana iones. Sin duda, la combinación Harrison Ford-Sean Connery había de resultar un éxito, como de hecho sucedió.

Connery acababa de obtener tín óscar al mejor actor secundario par su trabajo en Los Intocables de Elliatt Ness (Tite Umouc/íahles. Brian de Palma, 1987). El veterano actor accedió a la petición, y el director de Ohio ptído ver realizado su deseo cíe reunir a Ford y

a Connery cmi la pantalla. “Mi mayor terror era poner a ¡-larrison y a Seanen un plano doble, decir ‘¡acción!’ y tratar de no estropear la toma con la risa” (16).

Delhoiní Elliatt, que ya apareció brevemente en la primera entrega como <lactar

Marcus l3rodv, recibió tín papel más extenso. La figura femenina de esta película ftme

interpretada por Alisan Doody, la clásica espía seductora al servicio de Adolf Hitler (cuyo encuentra con Indiana Janes en esta entrega final parecía inevitable). Resulta curiosa la

evolución del personaje femenino a lo larga de los tres filmes: primero fue la inteligencia de Manan; después, la estupidez de Willie; por Ultimo, la malicia de Elsa. Sin embargo, las das últimas no consiguieron igualar la figura de Marion, una heroína a la altura de Indy que desmotraba una personalidad excelentemente trazada.

Según la fórmula empleada por George Lucas en la concepción de sus héroes

(Willow, Luke Skywalker. Han Sola...), Indiana Janes se ve obligado en cada aventura a pasar par una prueba mortal y definitiva, qtíe suele suceder al final del segundo acto de la película. Linda Seger, consultora de guiones y profesora en la Universidad de California en Los Ángeles, describe así estas sittíaciones de peligro en el camino del héroe: “En algún punto de la historia, el héroe suele “tocar fondo”, sufrir tina “experiencia de muerte” qtie le

conduce a una especie de renacimiento. En La Guerra de las Galaxias, Luke parece haber

muerta cuando la serpiente lo sumerge en el agtía, dentro del triturador de basura, pero es rescatado justo a tiempo para pedir a R2D2 que detenga el triturador antes de que los aplaste. Éste suele ser el “momento negro”, hacia el segundo punta de giro: el punto donde tiene lugar la confrontación con ‘lo peor” y la acción se nueve hacia tina conclusión apasionante” (17).

George Lucas, gran conocedor de las ciaves y resortes de las historias, pone a prueba

a Indiana Janes en stís tres aventuras. En la primera, Belloq encierra al arqueólogo en el

Poza de Almas, repleto de serpientes venenosas -su mayor terror-; un Itígar destinado a ser

sim propia tumba. En Indiana ,Jamies y cl templo maldito, lndy sucumbe bajo los poderes diabólicos de Mola Ram, que parece haberle poseído para siempre. En la tercera entrega, el

despeñándose par un precipicio.

Al término de la historia, Indiana Janes renuncia al Santo Grial, que termina septiltado

junto a las restos de Alisan. Por primera vez, el aventurero no consigue el objeto de su viaje. Sin embargo, en Indiana janes y la última cruzada, Lucas y Spielberg parecen interesados en profundizar en el personaje de Indy a través de la figura de su padre, un hambre que nunca mantuvo unas relaciones especialmente cariñosas can su hijo. En la conclusión de la película. Henry Janes yJuniorse reconciliany cabalgan junto a Brody hacia la puesta desoí. La escena demuestra, en palabras de Taylor, “una combinación de triunfo y tristeza, perfecta relejo de los sentimientos agridulces del propio Spielberg tras completar un proyecta de diez años junta a Lucas y al resto del equipo” (18).

Capítulo 5

:

E.T., El Extraterrestre: un álbum familiar

Steven Spielberg no parecía del toda satisfecho tras el estreno triunfal de Encuentras en la Tercera Fase. Como ya se señaló en el capítulo 5, el director de Ohio gozaba de tal

reputación en Hallywaod antes de realizar aquella película que podía permitirse el lujo de trasladar al celuloide un guióntan personal como ambicioso: le pertenecían íntegramente cada

una de sus escenas, la concepción de los personajes. el estilo de los efectos especiales; exigió tin despliegue de medios luminotécnicos en las estudias tan espectacular que el número de iluminadores y electricistas de la pelíctila batió el récord en la historia del cine: arraveso

Estados Unidos de ptmnta a punta para rodar y envió segundas unidades a la India: rodó en el Desierto de Mojabe; trajo de Francia al director francés Franqais Truffaut para que mealizara tmmi papel de excepcional importancia; se las ingenió para que la Columbia llegara a gastar 20 millones de dólares en el provecto, criando el primer presupuesto estipulada tan sólo llegaba a 8 millones...

Realmente, aquel joven director -todavía no había cumplido los treinta años- no

escatimó medios en la soberbia empresa qtíe se traíaentre manos: ver hecho realidad su viejo sueño imifantil de contactar con seres extraterrestres, que venían a la tierra con deseos de

buena voluntad. El rodaje de Encuentros... se llevó a cabo en el más criptico de los secretos. Spielberg valoraba demasiado sus ideas sobre aquel antiguo anhelo como para verlo

despedazado entre las garras de la competencia.

Sin embargo, el resultada final no acabó de contentarle, Ya se indicó que la conclusión del rodaje fue precipitada. pues la productora no podía retrasar el estreno de tina pelíctíla -ocurrido en noviembre de 1977-por la que había apostado más de lo racionalmente

prevista. Algunas ideas de Spielberg que quedaron detrás de las cámaras vieron finalmente

la luz en la edición especial de Encuentras... En contra de lo que podría pensarse, la escena

que en la segunda versión muestra a Ray Neary en el interior de la nave nodriza no fue

rodada par un deseo especial de Spielberg: la sectíencia tan sólo ftíe un reclama que el director propuso ante la Columbia para convencer a sus directivos de la revisión del filme. La banda sonora de la película se vio enriquecida con tín tema muy sugerente, When Von Wisb Upan A Star, tomado del Pinocha de Walt Disney.

A Spielberg debieron catísarle impresión algunas críticas negativas sobre los arrepentimientos” de la segunda edición. La más incisiva le reprochaba no haber mostrado (le cerca a los extraterrestres en el momento en que las cámaras invadían el interior de la nave espacial. En efecto, el contacto entre hombres y alienígenas resultaba demasiado fría

y poco personal. y el espectador no veía realizada stí deseo de participar de una auténtica

vivencia emotiva dentro del cuartel general extraterrestre. Tal vez aqtíella crítica coincidía con la impresión del mismo Spielberg. El director había marcado tmn hito en el cine de

Ciencia—Ficción al mostrar tinos alienígenas benignos. tan diferentes de aquellos que protagonizaban las visiones apocalípticas difundidas desde los años 50: no obstante, la

relación entre Ray Neary y los extraterrestres no había alcanzada su plenitud. La película no

mostraba ni las características ni las efectos que necesariamente debía provocar un contacto

entre das mundos completamente opuestas. Encuentros... narraba las terroríficas y alucinantes reacciones de unos personajes normales ante tina fuerza misteriosa que les

superaba. El mensaje de la cinta era tan profundo como complicado, pero la historia parecía

inconclusa según las expectativas que había generado en su planteamiento.

A pesar de todo. Encuentros en ¡a Tercera Fase funcioné extraordinariamente en

la taquilla y, en una de las ruedas de prensa posteriores al estreno, Steven Spielberg confesó que estaba pensando en una segunda parte: tina ntieva película en la que Ray Neary y los extraterrestres regresaran a la Tierra tras tina fantástica odisea a través del universa, Lo cierto es que en el planeta nunca jamás se supo del proyecta -si realmente llegó a serlo- ni

de Ray Neary.

Entre 1977 y 1982. el director de Ohio realizó 1941 y En busca del arca perdida.

Pasaban los años y los extraterrestres no volvían. Spielberg se veía en la necesidad de dar tina explicación a las espectadores sobre la prolongada ausencia de los alienígenas. mientras sus propios recuerdos de infancia bullían en lo muás recóndita de su interior infantil. Finalmente, esta tensión dio su fruto gracias a una idea del director: ASter Scliaol (“Después del colegio”). Se trataba de un proyecto del director en el que deseaba mostrar lo que hacen los chicas entre 8 y 14 años cuando regresan a su casa tras las clases. A Spielberg le

interesaba expresar la magia latente en ese período del día, desde que imnaliza el colegio a las tres de la tarde hasta las seis, la hora de la cena.

En 1978, Spielberg se refería así al proyecto después de que un periodista español le preguntara qué estaba preparando en aquellas momentos: “Una película sobre el mundo de los niños. Se titulará After Schaol. Como yo también he sido niño, relataré algunos de mis

recuerdas, precisamente cuando salía de clase, y hasta que llegaba a mi hogar. Todos los

papeles estarán a cargo de niños que nunca han hecho cine” (1).

Al mismo tiempo, sobre la mesa de trabajo del director se encontraba su sinopsis Night Skies (“Cielos de la noche”), desarrollada por el guionista John Sayles, que relataba la terrorífica historia de un comando de once extraterrestres que asedian un hogar aislado en el campo (2). Según Sayles. el guiómi estaba inspirado en el filme de John Ford Corazones indomables (Drums along ¡he Mohawk, John Ford, 1939), si bien las alienígenas sustituían

a los indios. El proyecto incluía a Rob Cobb como director, Rick Baker como diseñador de

las extraterrestres y al propio Spielberg coma productor. A pesar de que la labor de pre- producción parecía ponerse en marcha, la empresa contaba con das obstáculos importantes:

la Columbia encontraba el proyecto demasida caro y a Spielberg no le gustaba la historia. El director no acababa de encontrarse a gtísto con unos extraterrestres monstruosas y hostiles

-en particular, el líder del comando-. El guión nunca llegó a rodarse, pero Spielberg tomó el final de la historia para establecer cl comienza de una nueva sinopsis: ¿qué ocurriría si el extrerrestre más pequeño y simpático del comando “perdiera el autobús de vuelta a casa”? (3).

Steven Spielberg pensaba continuamente en esa idea mientras se encontraba en Túnez, atanado en el rodaje de En busca del arca perdida. Una guionista, Melissa Mathison, había

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