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BETWEEN SECOND AND THIRD WORKSHOP SETS

8. RESEARCH PHASE TWO: OUTPUTS AND OUTCOMES

8.5 BETWEEN SECOND AND THIRD WORKSHOP SETS

Al parecer la educación ha dejado gran parte de la enseñanza al terreno de la cognición, al enfocar sus estudios en la memorización de conceptos, fórmulas, nombres, teorías, fechas o al manejo de las tecnologías y herramientas de sistemas computacionales. Pero, al fin al cabo las letras son 27 y los números solamente 10, al contrario de los sentimientos, emociones y pensamientos que son demasiados y de difícil compresión. Las instituciones educativas deberían apropiarse del tema de la comunicación afectiva, desde la educación temprana hasta la profesional, especialmente en las carreras profesionales de las humanidades, con el objetivo de construir más guerreros del afecto que profesionales. Es

entonces, para hacer más efectiva la acción del guerrero del afecto, que resulta necesario incentivar una pedagogía afectiva que de cuenta de los siguientes aspectos:

a. Hacer énfasis en materias que formen de manera integral y que propicien los encuentros con el otro, ejemplo: coaching, tecinas de las conversaciones, comunicación asertiva, neurolingüística, poesía, inteligencia emocional y social, etc.

b. Educación para el cuerpo: Si el poder de la comunicación está en las protoconversaciones y el lenguaje de la corporalidad, es indispensable tener lecciones de teatro, danza, expresión oral, locución, canto como elementos para profundizar en el conocimiento del propio yo desde la dimensión corporal. De hecho, dichas materias deberían ser más frecuentes que las teóricas.

c. El Trabajo Social debería ser no una opción voluntaria sino un requisito, para sensibilizar poniendo de frente una de las dimensiones de la realidad, incentivando la humildad, la empatía y ayuda para dejar a un lado la indiferencia.

d. Medios audiovisuales para la vida: Replantear la estructura básica (inicio-nudo- desenlace y sus extensiones conceptuales) para crear guiones experimentales que le apuesten a la comunicación afectiva y transmitan y motiven a la acción. Más que incentivar la realización de historias bien hechas audiovisualmente, es necesario repensar los contenidos de los medios audiovisuales, buscando apelar a la enseñanza de valores y la transmisión de mensajes trascendentales a partir de buenos contenidos, más que aquellos superfluos y lights que siguen la dinámica del consumismo.

e. Profesionales para la vida: Al educar profesionales formados en comunicación afectiva y quienes a futuro posiblemente generarán los contenidos en los medios de comunicación masivos estaremos a algunos pasos en pro de la creación de redes de acción revolucionarias que mejoren el diario vivir.

El amor como divisa y consigna son la razón para la existencia del guerrero del afecto: ellos son la razón básica por la cual actúa y sobrevive. Acariciar con la voz y el tacto es lo primero, pero el guerrero tiene que conocer cómo acariciar bien para poder participar efectivamente en cualquier combate.

En la guerra de la sociedad posindustrial, caracterizada por la lejanía y las dificultades en lo movilidad física el combate es generalmente a distancia, con armas de largo alcance. En la guerra no-convencional, como lo es el trato social, en el cual la guerra de caricias es incluida, el combate es a corta distancia, la proximidad es definitiva. Para evitar su propia extinción, el guerrero tiene que disparar primero y no puede equivocarse en su disparo. No puede malgastar sus municiones siendo una persona que utiliza los TICS solo para conversaciones insustanciales, o que en los espacios de afecto se convierte en una persona hablantinosa, socarrona, que genere desconfianza con sus actitudes. El guerrero aunque tiene grandes cantidades de municiones, las tiene que administrar, porque no puede remplazarlas rápidamente y le implica un esfuerzo usarlas.

La Prudencia

Una regla fundamental para el combate armado, es que el guerrero del afecto no debe de disparar continuamente, utilizando todas sus municiones, llevando a dudar de su eficacia y sinceridad. Puede ser que el Otro no esté disparando precisamente, quizás está provocando y esperando hasta que las municiones de él se acaben. En tal momento, sin tener tiempo para reemplazar sus municiones, el guerrero enfrentará una lluvia de fuego enemigo (burlas, chismes, señalamientos,) y puede ser tomado prisionero del desánimo.

A pesar del valor del factor sorpresa que muchas veces hace innecesario que el guerrero del afecto tenga que utilizar sus armas, no puede ser permitido el lujo de entrar al combate sin saber cómo disparar. Cara a cara con el Otro, tiene que estar en movimiento constante de una posición a otra, porque quedarse en una sola posición lo convierte en un blanco fijo y, como tal, vulnerable.

La vida del guerrero del afecto depende de su habilidad de manejar bien las armas para disparar y también de evitar ser blanco de ataque. Al disparar, debe tener puntería, y para aprender cómo disparar y tener buena puntería, el guerrero tiene que entrenarse, utilizando cada método de aprendizaje, disparando a múltiples blancos. Esto sólo lo logra conociendo, interrelacionándose, aumentando su inteligencia social y comprendiendo cada vez más las historias personales de los otros.

El Grupo de Fuego

Una revolución afectiva no se puede lograr con la suma de individualidades, se necesita un mínimo de coordinación en equipo, donde todos conozcan la filosofía de la comunicación afectiva y se pueda actuar sin presiones, de común acuerdo, aceptando las directrices de los líderes. Considerándose entonces como parte de un grupo de fuego, los combatientes se tienen plena confianza y esto le permite actuar en territorios como el barrio, la comuna, la escuela, la universidad, el trabajo.

El que mejor conoce cómo manejar la ametralladora del positivismo es la persona encargada de las operaciones. Cuando hay tareas planificadas por el comando estratégico, (visitar un hogar donde hay violencia intrafamiliar, denunciar la violación de derechos humanos, etc.) estas tareas toman preferencia. Pero no hay tal cosa como un grupo de fuego sin su propia iniciativa. Por esta razón es esencial el evitar cualquier rigidez en la organización para permitir la mayor cantidad de iniciativa posible por parte del grupo de fuego. El viejo tipo de organización jerárquica ó el estilo del dictador tradicional no existe en este tipo de organización.

Esto significa que, a excepción de la prioridad de objetivos designados por el comando estratégico, cualquier grupo de fuego puede decidir en asaltar un hogar en crisis, un colegio con rasgos dictatoriales, secuestrar un amigo o amiga deprimida o ejecutar con risas planeadas un amigo ahogado en la negatividad, una figura rencorosa, identificada con la destrucción del tejido social, o un espía envidioso , y puede llevar acabo cualquier tipo de guerra psicológica en contra de un enemigo de la convivencia sin la necesidad de consultar con el comando general.

Ningún grupo de fuego puede permanecer inactivo esperando órdenes de la comandancia. Su obligación es de actuar. Cualquier guerrero que quiere establecer un grupo de fuego y empezar la acción puede hacerlo y de esta forma hacerse parte de la organización.

Este método de acción elimina la necesidad de conocer quién está llevando a cabo qué acciones ya que hay libre acción y el único punto de importancia es aumentar significativamente el volumen de la actividad guerrera para desgastar el pesimismo, la depresión, la tristeza y la falta de sentido.

El grupo de fuego es el instrumento de acción organizada. Con él, las operaciones del comando del afecto y las tácticas son planificadas, lanzadas, y llevadas acabo con éxito. El comando general cuenta con el grupo de fuego para llevar acabo sus objetivos de naturaleza estratégica, para hacerlo en cualquier parte del país. Por su parte, ayuda a los grupos de fuego con sus dificultades y necesidades.

La organización es una red indestructible de grupos de fuego, y de coordinaciones entre ellos, que funciona simple y prácticamente con el comando general y que también participan en los ataques; y organización que existiiopom e con el único propósito, simple y puro, de realizar una acción humanamente revolucionaria.

Sorpresa

Para compensar por su debilidad general y falta de armas comparado con el Otro, cargado de toxicidad emocional, el guerrero del cariño utiliza la sorpresa. El enemigo no tiene ninguna forma de pelear en contra de esta y se torna confundido o es destruido.

La técnica de sorpresa es basada en cuatro requisitos:

a. Conocemos la situación del Otro (persona deprimida, derrotada emocionalmente, etc.) que vamos a atacar usualmente por medio de información precisa y observación meticulosa, mientras que el Otro no conoce si vienen en su ayuda o quién viene en su ayuda.

b. Investigamos la fuerza del Otro que va a ser atacado y nos aseguramos de que no conoce nada acerca de la nuestra, al punto de creer que somos débiles.

c. Atacando por sorpresa, nos ahorramos y conservamos nuestras fuerzas, mientras que el enemigo no es capaz de hacer lo mismo y reaccionar para atacarnos.

d. Determinamos la hora y el lugar del ataque, arreglamos su duración, y establecemos su objetivo. El enemigo permanece ignorante de todo esto.

Conocimiento del Terreno

El mejor aliado del guerrero es el terreno, porque lo conoce como la palma de su mano. Al tener el terreno como un aliado sabe cómo utilizar sus atajos y escondites con inteligencia, sus puntos más altos y bajos, sus curvas, sus áreas abandonadas, etc., (los lugares y no lugares de habla Marc Augé) tomando la ventana máxima de todo esto para el éxito de las acciones armadas (escapes, retiradas, cubrimiento, y escondites).

El guerrero del afecto al descubrir los territorios en donde se refugia o transita la persona a la que se quiere ayudar, puede diseñar el tipo de acciones comunicativas que apunten a crear un cambio positivo en la persona a quien se dirige la acción. También, tiene que tener la capacidad de comprender los cambios de escenarios afectivos en los que se puede mover el objetivo y adaptarse con seguridad a esos cambios.

Actuando en grupos pequeños, los guerreros se pueden reunir en una hora y lugar anticipado de antemano, planeando el ataque, con nuevas operaciones de afectividad, y evadiendo el círculo de personas que hace difícil llevar a cabo la situación. El guerrero del afecto ideal, es alguien que opera en su propia ciudad y que conoce completamente el terreno y su depósito de armas.

Depósito de Armas

Piedra: Deja caer sobre el techo de la casa de tus amigos, adversarios grandes rocas de buenos comentarios lanzados en reuniones públicas o desde algún medio de

comunicación, Hay que hacerlo con la fuerza de tus entrañas para que el golpe produzca una fuerte y positiva conmoción en la credibilidad del otro.

Honda: Como pequeño David hay que convertir las manos en viento de buenas señales desde el cual salgan gestos de afecto para vencer la inmensa rigidez de quien asume frente al militante del afecto posturas de gladiador.

Arco y flecha: Hacer que la tensa faz, que anuncia miedos y rencores, empiece a dilatarse al ritmo de una inesperada conversación y con puntería enviar, desde la tranquilidad del espíritu, una saeta de delicadezas adjetivas que atraviesen la dermis del hasta ayer, distante prójimo.

Lanza: Dirigirla mirada sin vacilaciones al blanco de la existencia del interlocutor para que, en medio de la selva de los desprevenidos, la herida que se produzca con la punta de las palabras atraviese sin piedad la prevención del otro y lo haga sangrar en fe, a borbotones, hasta que nazca un arroyo de nuevas comunicaciones.

Espada: Desenvainar rápido el florete de tolerancia ante la tempestad de necedades y, en el vestido de aire de las palabras ofensivas, hundir sin piedad la fuerza de la comprensión al agravio pasajero.

Puñal: Ocultar bajo la capa del silencio atento, la acerada hoja del nombre del Otro y hendirlo en el vientre de la sorpresa de quien no espera de ti habilidad en el entendimiento de su historia personal.

Bayoneta: Sin piedad hay que salir de la trinchera de comodidades y, en silencio, llegar hasta el campamento de tristezas de la gente que se quieres y ensártalos sin contemplación con un ánimo de colores.

Pistola: Convertir el viento en cómplice de la fuerza y raudo desenfundar desde el corazón una sonrisa luminosa que con su expansión de honda desgarre las carnes de quien viene con espíritu pendenciero.

Fusil: Portar siempre en el morral de la palabra un chorro de humor para dispararlo en medio de la guerra de la tristeza diaria.

Metralleta: Perseverar ante el deprimido con la frecuencia de consejos de ánimo.

Cañón: Todos deben oír la resonancia del afecto frente al ser querido. El mejor día para hacerlo tronar es su cumpleaños.

Granada: No lo dudes: Alabar en público y criticar en privado. Las esquirlas serán tan efectivas que la gratitud aniquilará el dolor.

Dinamita: Ponerla en el camino de las expectativas del otro con una buena recomendación. Hazla explotar justo despertando el interés de los demás por esta víctima de tus querencias.

Mina quiebrapatas: Un buen disco que alborote la sangre y haga de la danza un ritual de alegrías es suficiente para mutilar la pereza y el sinsentido.

Gas: El cariño es el mejor disolvente ante la espontaneidad de la violencia.

Bomba atómica: No vacilar nunca en lanzar sobre el territorio de los que no te quieren miles de perdones.

Bomba de neutrones: Llena el mundo de los tercos, envidiosos, rencorosos, endemoniados y perversos con la mejor de tus oraciones. Destrúyelos desde tu luz de amor.

¿Para qué ser parte del ERA? Para trabajar en equipo encargándose del malestar afectivo de la actualidad y por medio la atracción al otro, visto como hermano, ayudar. El guerrero no puede ser indiferente y actúa utilizando sus armas, él actúa de alguna manera, para cambiar así sea sutilmente la crudeza del entorno que lo rodea. ¡Sabe que tiene para dar!

Entonces,