LA PULSACIÓN, EN EL CUERPO
Y EN OTROS RITMOS NATURALES
Y EN OTROS RITMOS NATURALES
Sin embargo, la abundancia de ritmos que nos afectan se extien- de por encima de los límites de las pulsaciones musicales. Veamos, por un momento, el flujo de la respiración. Cuando el cuerpo está descansando, el ritmo de la respiración guarda una relación flexible con los latidos del corazón. El corazón late de seis a ocho veces por cada ciclo respiratorio. Si se altera esta relación rítmica por encima de las fluctuaciones naturales, es indicio de que algo va mal. Esta relación rítmica suele ser una expresión de nuestra armonía psico- lógica y física. Cuando respiramos, no funcionan por igual nuestras dos fosas nasales: fluye más aire por una que por otra. En una per- sona sana, se produce un cambio de intensidad de este flujo cada dos horas. La gente suele respirar por una fosa nasal solamente, ya que por la otra se extiende ligeramente un tejido, un ritmo en el que participan las dos mitades de nuestro cuerpo.Al cabo de un período de actividad, necesitamos descansar o dor- mir. Naturalmente, se pueden prolongar deliberadamente las fases de actividad; pero se llega a un punto en el que hemos de prescindir de nuestra consciencia de vigilia para sumergirnos durante un tiempo en un estado de sueño o consciencia dormida. Normalmente estamos despiertos durante el día y dormimos por la noche. Investigaciones de los ritmos vitales subterráneos han llegado a la conclusión de que nuestro ritmo de sueño no depende de los cambios de luz y oscuridad. Si lo aislamos en una cueva, el organismo humano empieza a vivir un
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ritmo que corresponde a las 24’8 horas de un día lunar. Es un ritmo de casi 24 horas, por lo que se llama circadiano (circa, aproximadamente, ydies, día). En su libro Body Time, Gay Gaer Luce escribe:
Si se nos encerrase en una mina de sal, con alimentos y algo para entretenernos, nos adaptaríamos a un ciclo circadiano de actividad y descanso, aunque al principio hubiese oscilaciones. El ciclo circadiano parece ser un principio organizador impor- tante de nuestra fisiología. La gente puede desconocer que la temperatura corporal, la presión sanguínea, la respiración, el pulso, los niveles de azúcar y hemoglobina de la sangre y los de aminoácidos aumentan y disminuyen en los ciclos circadianos. Lo mismo ocurre con nuestra hormonas adrenales, nuestro volu- men de orina y con casi todas las funciones, desde la división de las células hasta el estado de ánimo. Muchos ritmos pasan inad- vertidos. Por ejemplo, la temperatura de la piel, en especial en las manos y en los pies, cambia con el ritmo circadiano.
Cuando estaba escribiendo este libro, empecé a sentir espontánea- mente experiencias nuevas en mis ritmos de sueño y vigilia. Cada vez escribía más por la noche, para trabajar tranquilo. Al final, me levanta- ba al anochecer y me acostaba al amanecer. Era invierno y las noches eran largas y tranquilas para trabajar sin molestias y, al cabo de poco más de un mes, me encontraba completamente lúcido y sano. Estaba viviendo, por decirlo de algún modo, en elcontragolpede mi ritmo vital normal. Cuando me di cuenta de que estaba experimentando con mi ritmo vital, empecé a cambiar deliberadamente en una hora la hora de levantarme y acostarme. Durante esta fase, me costaba trabajo dormir- me y estaba cada vez más cansado. Me parecía como si mi ritmo inte- rior estuviese cada vez más desorientado. Finalmente se produjo un auténtico caos y mis períodos de sueño y vigilia se hicieron completa- mente arbitrarios. Me llamó la atención la facilidad con que llegué a un peligroso estado de confusión existencial: aceleraciones transitorias del pulso, estados depresivos, tensión constante, eran signos inequívocos de que tenía que volver a mi ritmo habitual. Sobre todo, dormía apro- ximadamente lo mismo que siempre, por lo que el tiempo total de sueño no era el factor determinante. Era mucho más importante la necesidad interior de tener un ritmo que regulase la consciencia de vigilia y esos estados de autoconsciencia que se producen durante el sueño. La alternancia rítmica de dos estados y niveles diferentes de consciencia parece ser una necesidad vital de los seres humanos.
Cuanto más distantes estén los elementos de una pulsación, más difícil resulta reconocerlos como repetitivos. Para quienes viven en el campo, las fases de la luna siguen siendo una parte importante de su realidad de cada día y, para muchas mujeres, el ritmo lunar esta vinculado claramente con su ciclo menstrual. Encontramos el impacto rítmico de la luna en los cambios de atracción de los movi- mientos de las mareas y, cuando crece, las plantas crecen también con más rapidez, mientras que las raíces se desarrollan con más facilidad cuando mengua. El pulso de un cuerpo celeste distante está relacionado con pulsaciones más rápidas de nuestro entorno. La pulsación es la fuerza primaria que hay tras los diversos fenó- menos de sonido, ritmo, movimiento planetario y muchos más. Lo que ocurre en una esfera se refleja en otra. El ritmo musical es, por tanto, un reflejo del ritmo de la naturaleza. La experiencia de la pulsación musical nos proporciona un acceso directo a todos los fenómenos relacionados con la pulsación.
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