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5. Cloud Computing Security
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María Cecilia Pereira
Émile Benveniste (1902-1976) es considerado el fundador de la Lingüística de la enuncia- ción, una perspectiva surgida en los años 60 como respuesta una serie de interrogantes sobre el sentido y el uso del lenguaje que no se habían planteado desde el estructuralismo. El proyecto semiológico de Saussure, es decir, la creación de una ciencia dedicada a estudiar “la vida de los signos en el seno de la vida social”, dio lugar en Francia a una corriente que llevó el mandato saussureano hasta sus últimas consecuencias. Así, tomando la lingüística como modelo de la se- miología, y a la lengua como modelo de sistema semiológico, el estructuralismo se propuso re- construir los sistemas abstractos y generales subyacentes a las diversas manifestaciones del in- consciente (en el psicoanálisis), de la cultura (en la antropología), de las estructuras sociales (en la sociología), de los procesos históricos (en la historiografía), etc.
En el ámbito de la lingüística, el estructuralismo permitió realizar grandes aportes en el campo de la lingüística histórica –o diacrónica-, del análisis léxico, de la morfología y la fonolo- gía. Sin embargo, al tiempo que el estructuralismo avanzaba en un camino de abstracción pro- gresiva que se interesaba por el sistema de la lengua en sí independientemente de su uso, otros investigadores se interrogaban por los rasgos del sistema lingüístico que hacen a la producción de sentidos en el discurso. Es en este punto donde Benveniste hace un primer aporte: logra dis- tinguir en la lengua dos modos de significancia. En primer lugar, la significancia semiótica, que es la que adquieren los signos en el sistema. Este modo de significancia fue el estudiado por de Saussure y consiste en una significancia cerrada, cuyas unidades significantes son binarias, se oponen unas a otras en el seno del sistema y requieren ser reconocidas por el conjunto de miembros de la comunidad lingüística. Ahora bien, la lengua posee, además de la significancia semiótica que comparte con otros sistemas como el de las señales de tránsito o el de los tres colores del semáforo, una significancia engendrada por el discurso en la cual el sentido de las unidades se actualiza en el seno del enunciado producido. Este modo de significancia denomi- nado semántico, que también es propio de los lenguajes artísticos, no opera por el reconoci- miento de los signos sino por la comprensión de la significación de cada enunciado nuevo. La lengua, concluye Benveniste, es el único sistema que posee esta doble significancia semiótica y semántica, y la lingüística de la enunciación es la que debe proveer las categorías para estu- diarla.
Julia Kristeva destaca en el prólogo a la edición de los últimos cursos dictados por Ben- veniste en el Collège de France (1968-1969) los ejes de su reflexión y los rasgos de la doble sig- nificancia de la lengua:
La búsqueda del sentido en su especificidad lingüística es lo que dirige el discurso so- bre la lengua en las últimas lecciones [de Benveniste].[…]
El [estudio del] sentido ha sido dejado “fuera de la lingüística” (PLG II, 1967, p. 216): o bien se lo ha “separado”, por considerarlo sospechoso de ser demasiado subjeti- vo, huidizo, indescriptible como forma lingüística; o bien se lo ha reducido a sus invariantes estructurales morfosintácticas, “distribucionales” dentro de un “cor- pus dado”. Según Benveniste, al contrario, “significar” constituye un principio in- terno del lenguaje. Con esta “idea nueva”, subraya, “hemos sido impulsados hacia una problemática mayor, que involucra la lingüística y más allá de ella”. Si algunos precursores (John Locke, Saussure y Charles Sander Peirce) demostraron que “vi- vimos en un universo de signos” entre los cuales los de la lengua son los primeros, seguidos de los signos de escritura, […] Benveniste busca mostrar cómo el aparato
formal de la lengua hace posible no solamente nombrar los objetos y las situaciones,
sino sobre todo “generar” discursos con significaciones originales […]
Desde un principio, Benveniste propone una lingüística general que se aleje tanto de la lingüística estructural como de la gramática generativa que dominaban el paisaje lingüístico de la época, y avanza hacia una lingüística del discurso. […] Enta- blando una discusión con Saussure y su concepción de los elementos distintivos del sistema lingüístico que son los signos, Benveniste propone dos tipos en la sig- nificancia del lenguaje: “lo” semiótico y “lo” semántico.
Lo “semiótico” (de semeion, o signo, caracterizado por su lazo “arbitrario” – resulta- do de una convención social- entre el “significante” y el “significado”) es un senti- do clausurado, genérico, binario, intralingüístico, sistematizante e institucional que se define por una relación de “paradigma” y de “sustitución”. Lo “semántico” se expresa en la frase que articula el “significado” del signo o el “intento” [la in- tención]. […] Se define por la relación de “conexión”, o de “sintagma”, donde el “signo” (lo semiótico) deviene en palabra [mot] por la “actividad del locutor”. Este pone en acción la lengua en una situación de discurso dirigido por la “primera per- sona” (yo) a la “segunda persona” (tú, vos), situando la “tercera persona”(él) fuera del discurso.”
(Kristeva, “Preface”, en: Benveniste, E. Dernières leçons, Seuil/Gallimard, 2012: 19- 20. Adap.)
La preocupación por la naturaleza significante de la lengua y por dar cuenta de estas nuevas dimensiones de la lingüística general lleva a Benveniste a poner el foco en la enuncia-
ción, entendida como “puesta en funcionamiento de la lengua por un acto individual de utili-
zación”. Este es el segundo aporte que destacamos de Benveniste: el lenguaje no se reduce a un instrumento neutro que permite a los hablantes transmitir información. Ese “acto individual de uso” de la lengua le permite al hombre comunicar su subjetividad. La enunciación es una ac- tividad realizada entre dos protagonistas –el enunciador y el enunciatario– por medio de la cual el enunciador se sitúa en relación con el enunciatario, y se posiciona respecto del mundo y los enunciados anteriores. Por eso, los signos no son pensados como portadores de un sentido independiente de su empleo en la enunciación, sino que los signos en los enunciados dan cuen -
ta de los rasgos de la enunciación misma. Benveniste se interesa en estudiar los esquemas inva- riantes generales presentes en una multiplicidad de actos de enunciación que exhiben la subje- tividad.
En síntesis, la Lingüística de la enunciación profundiza en tres aspectos que no habían sido considerados hasta ese momento: el de la semantización de la lengua (la significancia se- mántica); el propio de la realización verbal o gráfica de la lengua ( y las complejas relaciones entre el enunciado y la enunciación) y el que consiste en estudiar el cuadro formal de las cate- gorías de la lengua que se actualizan en la enunciación (y que Benveniste desarrolla como un “aparato formal” distintivo del lenguaje humano que permite la constitución de la subjetivi- dad) (Bres, 2013).
En esta parte unidad, leeremos fragmentos de los trabajos de Benveniste dedicados a ex- plicar, primero, la compleja naturaleza significante de la lengua y, luego, la subjetividad propia del lenguaje que se manifiesta en las huellas en el enunciado de la actividad del sujeto de la enunciación. El estudio de estas huellas permite describir y explicar el modo en que se repre- senta en los enunciados el propio enunciador, su enunciatario, el tema, el espacio y el tiempo. Finalmente, nos detendremos en desarrollos posteriores que sistematizan los aportes de Ben- veniste referidos a la deixis personal, las actitudes de locución y las modalidades.
Bibliografía
BRES, Jacques (2013): “Énonciation et dialogisme: un couple improbable?”. En: Dufaye, Lionel et
Gournay, Lucie (éds). Benveniste après un demisiècle. Regards sur l'énonciation aujourd´hui, París, Ophrys.
KRISTEVA, Julia (2012): “Preface”. En: Benveniste, E. Dernières leçons, París, Seuil/Gallimard.