islamistas por el poder
Hamas
Hamas es una creación de la Hermandad Musulmana (HM) que fundó su primera filial en Palestina en 1945, en Jerusalén; en 1947 alcanzaban ya las 25 filiales de la Hermandad diseminadas por otras ciudades de Palestina. La principal actividad era desarrollar actividades sociales con el fin de reisla- mizar la sociedad palestina y establecer un Estado islámico en donde no se diferenciaran religión y gobierno, con el Corán y la sunna como preceptos y bases de la vida social y política. Sin embargo, las principales actividades de la Hermandad en Palestina no eran políticas, sino sociales y religiosas. En ausencia de un Estado, la Hermandad logró suplir esta carencia al hacerse cargo del asistencialismo hacia los más carenciados, estableciendo escuelas
1. Sobre la sociología del poder, véanse Izquierdo Brichs (2008, 2011); Izquierdo Brichs y Lampridi-Kemou (2012); Lampridi-Kemou (2012).
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religiosas, asociaciones de caridad y clubes sociales, por lo que su base social original era de clases populares y marginales. En 1973, con el establecimiento del Centro Islámico de Gaza (el cual fue creado con la anuencia de Israel, para ese entonces potencia ocupante, con el fin de contrarrestar el creciente poder de Fatah) se da un impulso decisivo al islamismo en Palestina y al papel de la Hermandad en particular, pues la institución pasó a centralizar todos los aspectos e instituciones dominadas por los islamistas, incluida la Universi- dad Islámica de Gaza. También la Universidad Islámica de Gaza, fundada en 1978, una vez que Sadat impidiera el acceso de los ciudadanos de Gaza a las universidades egipcias, tras la firma de los Acuerdos de Camp David (1978), sirvió de plataforma para expandir las ideas islamistas.
Para fines de la década de 1970, con el influjo de la revolución iraní y ante el apoyo que generaba en la sociedad palestina la lucha contra el ocupante israelí, la Hermandad comenzó la actividad política, si bien en un principio en la micropolítica, al participar de elecciones gremiales y sobre todo estudiantiles, compitiendo contra el monopolio de la OLP y su secu- larismo y nacionalismo. Las universidades palestinas fueron un importante campo para la actividad de la Hermandad Musulmana y una plataforma para diseminar sus ideas. Los estudiantes islámicos comenzaron a competir satisfactoriamente con los grupos de estudiantes nacionalistas.
El inicio de la intifada provocó una inflexión en la trayectoria de la HM, culminando un proceso por el cual se adoptó una actitud más militante ante la ocupación. Por ello, dieron nacimiento a Hamas, que debido al éxito de la agrupación terminó sustituyendo a la HM. La idea de Yassin al fundar Hamas fue la de proteger a la Hermandad Musulmana y al Centro Islámico, «construido con mucho esfuerzo y cuidado», de la posible reacción israelí ante la escalada de violencia de la intifada. Así, Hamas es creada como una organización especial de los Hermanos Musulmanes para hacerse cargo de la participación de la sociedad en la intifada. «Los Hermanos Musulmanes pensaron que en el caso de que la intifada fracase, Hamas sería la culpable. Pero si persistía los Hermanos Musulmanes podían decir que Hamas, como lo hicieron unos meses después, era en realidad una rama de la Hermandad Musulmana en Palestina» (Abu-Amr, 1994: 68).
Desde su creación, Hamas cuenta con dos brazos diferenciados: el po- lítico, que recluta miembros, sobre todo desde las universidades y mez- quitas, y recauda fondos, y el aparato de inteligencia, creado como policía interna (encargada de perseguir a supuestos colaboradores con Israel). En 1991 se crea el ala militar, las Brigadas Izz al-Din al-Qassam, que llevan
a cabo las acciones suicidas, acontecimiento que ocurrió por primera vez en abril de 1993, en la ciudad israelí de Hadera. Un año antes, en 1992, la mayoría de los líderes, y muchos miembros importantes y dirigentes de Hamas (y de la Yihad Islámica) fueron deportados en masa hacia el Líbano, entre ellos los fundadores de la organización, Ahmed Yassin y Abdelaziz Rantisi, y el actual primer ministro, Ismail Haniya.
Los Acuerdos de Oslo firmados entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina en 1993 significaron, entre otras cosas, la radicali- zación de Hamas para boicotear dichos acuerdos, enfrentándose con Fatah, a quien acusó de traicionar al pueblo palestino, pero sobre todo enfrentán- dose abiertamente a Israel. Las acciones suicidas de militantes de Hamas contra objetivos israelíes, tanto en los Territorios Ocupados como en Israel, se suceden, entre 1994 y 2004, con una frecuencia sin precedentes, los años 2001, 2002 y 2003 (luego del comienzo de la segunda intifada) fueron los más mortíferos, y, en este sentido, los más efectivos desde la óptica de Ha- mas. El último atentado suicida se perpetró en 2004, y a finales de 2006 y principios del año 2007 Hamas puso fin a las acciones suicidas, declarando una tregua con Israel y formando un efímero Gobierno de unidad nacional con Fatah, proceso patrocinado por Egipto.
El comienzo de la segunda intifada encuentra a Hamas en un vertigi- noso crecimiento de popularidad, por ello no le resulta difícil reclutar más fuerzas para nutrir las Brigadas, las cuales se expanden bajo el mando de Ahmad al-Ja’bari, un antiguo miembro de Fatah encarcelado por Israel en 1982, quien se encarga de profesionalizar las Brigadas con entrenamiento militar. Así Hamas va creando, sobre todo en Gaza, un sistema de seguri- dad palestino paralelo a las Fuerzas de Seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), es decir, paralelo al oficial.
Existe otro momento de inflexión en el recorrido de Hamas. La victoria en las elecciones legislativas generales de 2006: a partir de allí, Hamas se transforma en la agrupación mayoritaria y oficialista en la Franja, tomando el poder de hecho desde junio de 2007 (luego de expulsar a Fatah tras varios días de enfrentamientos), y, aunque ni siquiera Egipto reconoce al Gobier- no de Hamas en la Franja de Gaza, lo cierto es que de facto la agrupación gobierna sobre 1,5 millones de palestinos que allí viven. Transformarse en Gobierno le implicó a Hamas cubrir cargos ejecutivos y conformar una burocracia capaz de desarrollar tareas administrativas públicas. Para ello se nutrió mayoritariamente de sus viejas estructuras de asistencialismo social y organizaciones de base, reemplazando funcionarios de Fatah por miem-
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bros y simpatizantes de Hamas, y los ministerios y las agencias guberna- mentales se complementan con los comités de reconciliación vecinal, así como con el Consejo de Shura de Hamas en Gaza (Sayigh, 2010).
Sus principales líderes como Khaled Meshaal (licenciado en física), Ghazi Hamad (médico veterinario), Ismail Haniye (graduado en literatura árabe) y Nizar Rayan (doctor en estudios islámicos, asesinado por Israel en 2009) son todos profesionales, de clase media acomodada. Su carisma atrae a una amplia base social, empezando por estudiantes e intelectuales, pero también sectores marginales y de clase baja, que cuentan con el apoyo de la organización en términos de subsidios y ayudas económicas.
Uno de los principales recursos de poder de Hamas ha sido su asisten- cialismo social, lo que le permitió captar seguidores entre la población más pobre. El Centro Islámico de Gaza (fundado en 1973 por el sheij Ahmed Yassin) se estableció como una mezquita, pero también regentaba una clí- nica, un club deportivo, una guardería, un espacio para la celebración de festividades islámicas, un centro para las actividades de la mujer y un co- mité de zakat. Desde su surgimiento, Hamas contó con esta y otras infraes- tructuras, además de las que fue creando gracias a una financiación basada en donaciones de organizaciones benéficas distribuidas en Estados Unidos, Europa y Oriente Medio.
Sin embargo, la ideología es, sin duda, el principal recurso de poder de Hamas; lo que está en el centro de Hamas es el islam, un recurso disponible aun cuando Palestina permanece ocupada, y los sermones semanales desde las mezquitas son una de las principales fuentes de propaganda de Hamas. El énfasis en la resistencia frente a la ocupación es también uno de los ele- mentos clave de la ideología de Hamas (Travin, 2006).
Para propagar la ideología Hamas cuenta también con medios de co- municación propios, como el caso de Filastin al-Muslimah, una publica- ción mensual dirigida desde Damasco, publicada desde Beirut y que se distribuye en Palestina y el Reino Unido, el mundo árabe, Canadá, Aus- tralia y Estados Unidos. Al-Watan y A-Risala son otras dos publicaciones, ambas semanales y controladas por Hamas. En 2003 Hamas obtuvo la licencia por parte de la ANP para establecer una radio legal; rápidamente este medio se constituyó en otra herramienta de comunicación masiva del mensaje e ideología de la agrupación. El canal de televisión de Hamas,
al-Aqsa TV, es sin duda otra vía importante para la promoción y propa-
ganda, incluso fue determinante como herramienta para ganar las eleccio- nes del 2006 (Mozes y Weimann, 2010). El mensaje de Hamas también
se encuentra on-line, a través de numeross sitios web que se utilizan para diseminar el discurso y la ideología islamista de Hamas. Varios de ellos son operados desde Beirut, con instrucciones desde Damasco dadas por el líder Khaled Meshal.
Hamas se encuentra, desde que asumió el poder en Gaza, en una situación en la que debe oscilar entre la acción proactiva y la reactiva. «Ha demostrado un considerable pragmatismo político en el pasado, y más recientemente ha demostrado estar abierto al juego político tanto como a la resistencia arma- da, como una estrategia dual para maximizar su posición en la arena local» (Milton-Edwards, 2004). Sin renunciar a la lucha armada, pero también con responsabilidades políticas respecto de la población que democráticamente lo eligió, Hamas oscila entre posiciones enfrentadas y dialoguistas, en un equili- brio complejo que requiere de habilidad estratégica y política.
Si bien habitualmente el mensaje de Hamas sigue siendo abiertamente reactivo, e incluso violento, respecto de su relación con Israel, e incluso con Fatah, también es cierto que fue modificando y suavizando su discurso confrontativo, y, sin llegar a reconocer explícitamente a Israel, ha deja- do entrever que estaría dispuesto a una tregua de larga duración con el enemigo, lo que puede leerse como un mensaje, si bien no explícitamente pacífico, conciliador y cooperativo. Esta evolución puede reconvertir a Ha- mas en un partido político cuyas únicas herramientas sean los comicios, siguiendo la estela de tantas organizaciones otrora consideradas terroristas que terminaron inscribiéndose, una vez finalizada la etapa de confrontación armada con Israel, plenamente en el campo político.
Yihad Islámica
Resultante de una escisión en el seno de la Hermandad Musulmana a prin- cipios en los años ochenta, Yihad Islámica Palestina (YIP) había protago- nizado acciones contra Israel y ciudadanos israelíes a los que la opinión
pública palestina prestó atención por su espectacularidad2. Es más, la fun-
2. El asesinato de dos taxistas israelíes en octubre de 1986, la evasión de seis detenidos miembros de la organización de la prisión central de Gaza en mayo de 1987, además de varios ataques contra el ejército israelí.
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dación de Hamas tuvo lugar en un contexto marcado por las acciones de la
Yihad Islámica Palestina3. Ante el perfil alto que presentaba la organización
en la víspera de la primera intifada, el comité general de la Hermandad Musulmana en Gaza se reunió a principios de diciembre de 1987 para dar a conocer un nuevo movimiento: Hamas.
La principal diferencia entre las dos agrupaciones reside en el lugar que ocupa Palestina en las prioridades de cada una ellas: para la Yihad Islámica Palestina no se debe esperar la reislamización de la sociedad para luchar por la liberación de Palestina, un enunciado que Hamas no adoptó hasta fines de los años ochenta. La YIP es revolucionaria, y descree de los cambios lentos y progresivos, así como objeta también la coexistencia en- tre Hamas y otros regímenes árabes cercanos a Occidente. Su objetivo es la implantación dentro del territorio de la Palestina histórica de un Estado regido por la sharia, y los medios para lograr tal fin son exclusivamente militares. Para dicho cometido se nutre en su mayoría de los jóvenes des- ilusionados con el accionar de Hamas. Recluta seguidores de las mezquitas y las universidades, así como también de las cárceles israelíes: quizá por eso las autoridades israelíes decidieron en más de una oportunidad deportar (casi siempre al Líbano) a líderes de la YIP encarcelados en lugar de mante- nerlos presos. La mayoría de su base social proviene de modestos orígenes sociales y vive en condiciones de pobreza en barrios marginales o campos de refugiados.
El principal recurso de poder con el que cuenta la Yihad Islámica Pa- lestina es la ideología, en franca competencia con Hamas y otros grupos islamistas por la captación de este recurso de poder, y la lucha armada, que es su estandarte. La primacía de ambos recursos se refleja en uno de sus eslóganes: «el Corán en una mano, el rifle en la otra», consigna enarbolada
por Izz-al-Din al-Qassam4, uno de los principales referentes ideológicos y
3. Fundada oficialmente en 1986 por el sheij Abel Aziz Awda y Fathi Shikaki. El primero fue deportado al Líbano en 1988 y el segundo fue asesinado por Israel en 1995. En la actuali- dad, Ramadan Abdullah Shallah, el secretario general de la organización, está al frente de una dirección instalada en Damasco.
4. Izz al-Din al-Qassam: profesor de teología nacido en Siria, que residió en Haifa. Fue miembro de la Hermandad Musulmana y participó en la lucha contra las fuerzas del Man- dato británico, así como también contra el sionismo. Organizó y fue líder de la primera guerrilla palestina, y murió luchando contra los británicos en 1935.
militares del grupo; además, la agrupación controla varias mezquitas. La revolución islámica de Irán (1979) también es una fuente de inspiración para los líderes y seguidores de la YIP. Pero también cuenta con la movili- zación de la población descontenta con Hamas y se beneficia de sus fraca- sos, en una especie de relación circular de poder que se establece entre las élites de cada una de las agrupaciones islamistas.
A diferencia de Hamas, no se compromete social o benéficamente con la sociedad palestina, no persigue fines sociales ni clientelares, y no desea, por el momento, inscribirse en el ámbito de la competencia política. Su principal objetivo es la destrucción de Israel por la vía militar. Para dicho cometido cuenta con la lucha armada, y ha llevado a cabo varias acciones militares destacables, que han asombrado por su espectacularidad. Este he- cho ha servido también para captar acólitos, como un gran potencial de movilización de las bases sociales (Abu-Amr, 1994: 95).
Se financia a través de las donaciones de los adeptos y miembros de la organización, aunque también es probable que reciba donaciones del extranjero, teniendo en cuenta que algunos de sus líderes se encuentran en Damasco. Al ser considerada una organización terrorista y no poseer una rama política o social, sus medios de comunicación son poco conocidos y difundidos, y sus webs censuradas. De todos modos cuentan con seis sitios web, cuatro de ellos orientados a las noticias y dos dedicados al fundador de la organización y ex dirigente, Fathi al-Shikaki, y a uno de sus actuales líderes, Abdalá Ramadán Shalah. Con la excepción de un sitio web, todos los demás son en árabe, a diferencia de los de Hamas, que aparecen en ocho idiomas. Técnicamente, la red de la Yihad Islámica en Internet es apoyada por los ISP ubicados en Irán (que alberga Qudsway, la web oficial de la organización). También en Gaza cuentan con un periódico, al-Istiqlal, que es consentido por el Gobierno de Hamas, y un boletín publicado desde Beirut: al-Mujahid.
La posición de la Yihad Islámica es totalmente reactiva y violenta, porque en eso basa su accionar y sus medios. Como declarara Khalid al- Ju’aidi, uno de sus miembros en un juicio en su contra por la muerte de dos ciudadanos israelíes: «nosotros demostramos más interés en la muerte que en la vida. O liberamos nuestra tierra, o morimos valientemente en el in- tento» (Abu Amr, 1994: 94). Para tal cometido suelen actuar aisladamente, aunque desde que Hamas gobierna la Franja de Gaza no han sido pocos los momentos en que ambas organizaciones han actuado cooperativamente, como durante el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit, o en momentos
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en que coinciden en establecer una tregua con Israel. Sin embargo, estas situaciones son excepcionales, y la YIP a menudo acciona de manera inde- pendiente, reactiva, aislada y violentamente.
Hizb ut Tahrir
El partido Hizb ut Tahrir, fundado en la década de los cincuenta por el palestino Taqiuddin al-Nabhani, está presente de manera legal o clandes- tina en cerca de cuarenta países con cientos de miles de seguidores. Inspi- rado en los partidos del nacionalismo árabe, adopta desde sus principios un programa definido y estructuras de partido (International Crisis Group, 2003: 4). Sin embargo, no mantiene una actividad electoral. Su amr y su directiva mundial tienen sede en Londres. El actual amr, Abu Ata Rushta, es de origen palestino, al igual que los dos anteriores líderes mundiales del movimiento. El liderazgo del grupo, de hecho, está en manos de palestinos en el exilio, sobre todo jordanos. Su líder en Palestina es el sheij Isaam Hameira (Abu Abdulah).
Hizb ut Tahrir preconiza un puritanismo próximo al salafismo. Su meta fundacional es la consecución por medios pacíficos de un Estado islámico –Califato-–regulado por la sharia. Esta agrupación está cobrando en los últi- mos años un creciente protagonismo en suelo palestino, sobre todo en Cisjor- dania, y especialmente a raíz de la persecución de Hamas por parte de Fatah. Este movimiento, de hecho, capitaliza el descontento por los enfrentamientos entre los dos grandes partidos, y su base social la componen sectores popu- lares y clases medias. Con gran apoyo en ciudades como Hebrón, Al Bireh o Ramala, en Cisjordania, además, ha tenido acceso en los últimos años a mayor número de mezquitas y centros religiosos, cuyos imames proclives a Hamas han sido desplazados por Fatah (The Guardian, 2.11.2007). Eso permite al grupo llegar a un público cada vez mayor. En Gaza sucede todo lo contrario, el afán de Hamas de controlar mezquitas y centros islámicos merma la capacidad del grupo de llegar a un gran público.
Hizb ut Tahrir mantiene una intensa actividad reivindicativa en Pa- lestina. Su estrategia consiste en acumular poder al margen del sistema político, y aprovechan cualquier ocasión para organizar manifestaciones y movilizaciones reclamando una alternativa islamista. En sus conferencias anuales, en cada aniversario del califato o en apoyo a revueltas en países árabes vecinos, este partido ha logrado organizar importantes manifesta- ciones, también en Gaza.
Su metodología se inclina, en efecto, por actos de desobediencia civil, huelgas y manifestaciones; en este sentido, el partido mantiene una gran actividad asociativa, sobre todo en las universidades palestinas, y ha hecho demostraciones de fuerza reuniendo a varios miles de simpatizantes en sus eventos. Su carácter utópico, no obstante, le resta potencial a la hora de captar adhesiones.
También le resta potencial el hecho de que el partido mantiene una lí-