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3.7 TESTING AND VALIDATING THE DEVELOPED METHODOLOGY

3.7.3 Segmentation Technique

Alemany, 1917 = Alemany y Bolufer, José, Diccionario de Lengua Española, Barcelona, Ramón Sopena, 1917.

Alvar Ezquerra, Manuel, Vocabulario de indigenismos en las Crónicas de Indias, Madrid, Biblioteca de Filología Hispánica, 1997.

Aut = Diccionario de Autoridades, Madrid, Real Academia Española, 1726-1739.

Bruzen de la Martinière, Antoine Augustin, Le grand dictionnaire géographique

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Carvajal, Agustín, Diccionario de la historia cultural de la iglesia en América Lati-

na, en<http://www.enciclopedicohistcultiglesiaal.org/diccionario/index. php/CARVAJAL,FrayAgust%C3%ADnde> [fecha de consulta: 30-07- 2015].

Cejador y Frauca, Julio, Diccionario fraseológico del Siglo de Oro, ed. Abraham Madroñal y Delfín Carbonell, Barcelona, Ediciones del Serbal, 2008.

CORDE = Corpus Diacrónico del Español. Base de datos de la Real Academia

Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales, ed. Real Academia Española, Madrid, Jaime Ratés, 1906.

Correas, Gonzalo, Vocabulario de refranes y frases proverbiales, ed. Louis Combet, Burdeos, Institut d’Études Ibériques et Ibéro-Américaines de l’Université de Bordeaux, 1967.

Cov. = Covarrubias, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española, Ma- drid, por Luis Sánchez impresor del rey, 1611.

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DRAE, 1770 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, 2.ª impresión corregida y aumenta-

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DRAE, 1780 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso, Madrid, Joaquín Ibarra, 1780.

DRAE, 1783 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso, 2.ª edición, Madrid, Joaquín Ibarra, 1783.

DRAE, 1791 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso, 3.ª edición, Madrid, Viuda de Joaquín Ibarra, 1791.

DRAE, 1803 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso, 4.ª edición, Madrid, Viuda de don Joaquín Ibarra, 1803.

DRAE, 1817 = Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española,

5.ª edición, Madrid, Imprenta Real, 1817.

DRAE, 1832 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española, 7.ª edición, Madrid, Imprenta Real, 1832. DRAE, 1837 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana por

la Real Academia Española, 8.ª edición, Madrid, Imprenta Nacional, 1837. DRAE, 1869 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana por

la Real Academia Española, 11.ª edición, Madrid, imprenta de don Manuel

de Rivadeneyra, 1869.

DRAE, 2014 = Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 23.ª

Franciosini, 1620 = Franciosini Florentín, Lorenzo, Vocabulario español-

italiano, ahora nuevamente sacado a luz, Roma, Juan Pablo Profilio, a costa de

Juan Ángel Rufineli y Ángel Manni, 1620.

Gaspar y Roig, 1853 = Gaspar y Roig Editores, Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig. Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las voces,

frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas, Madrid,

Imprenta y Librería de Gaspar y Roig, 1853.

Leonardi, Claudio, et alii, Diccionario de los santos, vol. I, Madrid, San Pablo, 2000.

Mendiburu, Manuel de, Diccionario histórico-biográfico del Perú, tomo 2, Lima, Imprenta de J. Francisco Solis, 1876.

Miñano, Sebastián de, Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, vol. VIII, Madrid, Imprenta Pierart-Peralta, 1827.

Palencia, Alfonso de, Universal vocabulario en latín y romance, ed. Gracia Lozano López, Madison, Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1992.

Salvá, 1846 = Salvá, Vicente, Nuevo diccionario de la lengua castellana, que com-

prende la última edición íntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Española, y unas veinte y seis mil voces, acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, París, Vicente Salvá, 1846.

Terreros, 1786-1788 = Terreros y Pando, Esteban de, Diccionario castellano con

las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas: francesa, latina e italiana, Madrid, Viuda de Ibarra, 1786.

Toro, 1901 = Toro y Gómez, Miguel de, Nuevo diccionario enciclopédico ilustrado

de la lengua castellana, París / Madrid, Librería Armand-Colin / Hernando

y Cía., 1901.

Zerolo, 1895 = Zerolo, Elías, Diccionario enciclopédico de la lengua castellana, París, Garnier Hermanos, 1895.

El manuscrito cuenta con un buen número de anotaciones en los márgenes, que hemos optado por transcribir en notas a pie de página, intentando en la medida de lo posible colocar la llamada de nota a la misma altura en la que estos se sitúan en el original. Para diferenciarlas de las que corresponden al aparato crítico, estas anotaciones aparecen entrecomilladas y seguidas de un asterisco. Asimismo, hemos utilizado un asterisco en el cuerpo del texto para delimitar los préstamos espe- cialmente largos, procurando evitar con esto cargar demasiado los pies de página. Cabe señalar también que optamos por transcribir los diálo- gos entre «comillas», mientras que para las cartas y bulas hemos aplicado el sangrado propio a las citas largas (a ambos lados) para diferenciarlas del cuerpo del texto.

Para facilitar la lectura, hemos optado por modernizar toda gra- fía que no tenga trascendencia fonética de acuerdo a los criterios del GRISO. Por lo tanto, hemos restituido la grafía de la h inicial donde haya desaparecido y la hemos omitido en el interior de la palabra si esta forma ya no tiene continuidad el día de hoy (cathedral, catedral; Christo,

Cristo; thesoro; tesoro). Hemos regularizado de acuerdo a las normas de

escritura actuales las fluctuaciones en las grafías de las consonantes bi- labiales (u / v; v / b); velares (x / j / g / i; ch / cu / qu), así como las consonantes vibrantes (r / rr); y para las nasales, hemos regularizado

m / n delante de p / b / v. También proponemos el uso de la ñ para la

nasal palatal en el caso de nn y corregimos los casos como immortal por

inmortal o immenso por inmenso, pues pensamos que la duplicación de la m refleja el intento de transcribir la co-articulación del grupo /nm/. No

conservamos tampoco las duplicaciones vocálicas ni consonantes que no se ajusten a la norma actual, y hemos desarrollado las abreviaturas sin dejar constancia, tomando como ejemplo la forma plena del texto cuando fuera necesario.

De igual manera, hemos corregido la confusión entre porque y por

qué; sino y si no; también y tan bien, etc.; y hemos optado por separar

aquellas palabras que son claramente amalgama de dos que no deberían aparecer unidas gráficamente (conque: con que; compresteza: con presteza). Hemos subsanado también, por medio de corchetes, las omisiones de letras o sílabas en una palabra, las erratas y la pérdida de algunas vocales debido a contactos vocálicos como en hasta hora hasta [a]hora.

Los casos de ceceo-seseo son bastante frecuentes e incluso encontra- mos variantes de una misma palabra que aparece escrita de forma distin- ta a lo largo del texto (veses, veces; ocasión, ocación; uso, uzo; vos, voz). Debi- do a que las probabilidades de que se trate de un manuscrito autógrafo son muy escasas, hemos decidido corregir estos casos para simplificar la lectura150. Corregimos también los trueques de sibilantes (Ulixes, Ulijes / Ulises) y los intentos por reproducir el sonido /k + s/ del tipo ecceso por exceso. Hemos corregido también la numeración de los capítulos, que

presentaba más de un error en el texto original.

No obstante, hemos decidido reflejar en la transcripción las altera- ciones de vocales y consonantes (descrebir, describir; agora, ahora; posible,

pusible), de grupos consonánticos (decirle, decille; ainsí, así), las variacio-

nes producto del trueque de consonantes líquidas (corateral, colateral) y casos de metátesis (pedricador, predicador, catredal, catedral). Mantenemos también aquellos casos de supresión (monstro) o adición (priesa, demons-

tración); las simplificaciones en los grupos gn / mn (desinio, solene, colu- na) y, para los grupos cultos, guardamos las vacilaciones en los grupos ct / pt (arquitecto, arquiteto; asunto, asumpto) y las variaciones en los numerales

(ducientos, docientos).

Con la convicción de intentar ser lo más respetuoso posibles con el original, decidimos conservar también los amalgamas de tipo deste por

de este, della por de ella, dél por de él. De igual manera, hemos respetado

los números arábigos que funcionan como adjetivos numerales o que acompañan el nombre propio de un persona (Clemente 7, por ejemplo),

150 Una excepción bastante notoria es el caso de la ciudad del Cusco, que regularizamos como Cuzco a pesar de que hoy en día suela escribirse oficialmente con s. Esta decisión la apoyamos en Cerrón-Palomino, 1997, pp. 165-170.

al igual que la costumbre de la época de omitir el año mil en las fechas (612 por 1612). El símbolo del @, sin embargo, lo consideramos como una abreviatura y, por lo tanto, lo reemplazamos por la palabra arroba.

Pese a no ser sistemáticos, el manuscrito presenta varios ejemplos de

s líquida que hemos optado por eliminar si la palabra actual ha evolu-

cionado hacia su pérdida, como es el caso de sciencia, y o agregar la e en el caso de specie, especie; spíritu, espíritu. No hemos subsanado los errores en el latín del autor ni hemos corregido los nombres propios si esto conllevaba una modificación fonética de la palabra. Así, hemos corregi- do Saluzo por Saluzzo, pero hemos mantenido Bresa por Brescia, o Arcila por Ercilla, entre otro ejemplos.

Hemos modernizado el uso de las mayúsculas y los signos de puntuación y acentuación. De igual manera, hemos optado por dividir el interior de los capítulos por párrafos y hemos reemplazado por comas los paréntesis en los casos en que su uso no se adapte a la norma actual; y los hemos introducido cuando fuera necesario dotar de mayor coherencia al discurso debido a la abundancia de oraciones subordinadas que presenta el texto. Somos conscientes de que estos cambios corresponden a una propuesta de interpretación, pero los consideramos necesarios para acercar el relato al lector contemporáneo.

Cabe resaltar también, que si bien hemos procurado aplicar estos criterios de manera sistemática a lo largo del texto, ante cualquier duda o de habernos encontrado con algún caso particular que no hayamos detallado aquí este aparecerá especificado en una nota a pie de página. Lo mismo ocurre con las repeticiones de palabras y las tachaduras espe- cialmente importantes. Si, por el contrario, percibimos que el copista ha olvidado una palabra pero se ha corregido a sí mismo (ya sea al margen o agregando la frase entre dos renglones), la hemos introducido sin ma- yor indicación para aliviar la lectura.

VECINO DE LA ÍNCLITA Y NOBILÍSIMA CIUDAD DE GRANADA. DESCRIBE EN ELLA MUCHAS CIUDADES

DE LAS INDIAS, DE TIERRA FIRME Y DEL PERÚ, CON MUCHAS Y NUEVAS CURIOSIDADES, CON VARIOS

Y EXCELENTES SUCESOS DEL HUÉRFANO. DIRIGIDO A JUAN DE LÓPEZ DE HERNANI, TESORERO DE SU MAJESTAD Y JUEZ DE SU REAL HA-

CIENDA, DE LA CIUDAD DE LOS REYES. EN SEVILL[A], POR FULANO. AÑO DE 1621 AÑOS

Imagen extraída de la portada original del manuscrito: León, Andrés de, Historia del Huérfano, Sevilla, 1621. Ms. B2519 de la HSA

Nadie por sí solo vale, nobili1 señor, sino solo Dios, y así, las cosas

criadas parece que unas a otras se ayudan y dan la mano: ayúdase el fuego del aire, en cuyo impulso tiene librados los mayores efectos de su actividad; en trueque, el aire se vale del fuego para templar las incle- mencias de su calidad; la tierra se aprovecha del agua, chupándole de sus arterias la humedad para que luzgan y florezcan sus prados. El agua, en contra cambio2, se sirve de la tierra, sobre cuya espaciosa espalda lleva

las venas de sus ríos hasta pagar el tributo al cuerpo del mar, de donde salen; y este mesmo orden se guarda en las jerarquías de los ángeles, pues las superiores dan la mano a las inferiores.

Yo, siguiendo estos ejemplares, habiendo criado a costa de algún trabajo y mucho cuidado El Huérfano (que pretendo ampare y favorezca vuesa merced), habiéndole visto ya fuera de pañales y que puede andar por sus pies, enviándole a su casa de vuesa merced, le dije lo que debo y lo que la fama, engrosando las venas de su cuello y hinchando a dos carrillos su trompa3 pública; díjele, también, que iba a ser prohijado, y

a que le diese la mano de su favor un caballero decendiente de cuatro casas, las más principales de Guipuzcua: de la Hernani en Oñate4, familia

de las más nobles y estendidas de aquella provincia; de la de Ocariz en Álava, con quien emparentó la de Guevara y Mendoza y los condes de Treviño; de la de Valda en Azcoitia, que al presente es de los condes de la Puebla; de la de Gallestegui, en Anzuola, siendo la primera de aquel lugar; y que advirtiese que era vuesa merced bisnieto del licenciado Pedro López de Ocariz, que fue del consejo supremo de los Reyes Ca-

1 Sobresaliente, noble en latín. 2 en contra cambio: equivale a en cambio.

3 Antes de «su trompa» pareciera haber otra palabra que no alcanzamos a leer, pero como va precedida de una tachadura importante intuimos que se trata de una errata. Trompa: «Instrumento marcial comúnmente de bronce, formado como un clarín, con la diferencia de ser retorcido y de más buque» (Aut).

4 El texto, como se puede leer en la portada, está dirigido a Juan de López de Hernani, tesorero de la Real Hacienda de Lima. Según el resumen y las anotaciones que Juan Bautista Muñoz hace de la Historia del Huérfano, este individuo, que el autor habría conocido en Lima, se encontraba en agosto de 1621 en la Corte de España (cfr. Íñigo- Madrigal, 1996, p. 156). Juan de López de Hernani fue descendiente de la familia de los Hernanis, de la villa de Oñate, que toman su nombre de Hernani, una antigua villa de la provincia de Guipúzcoa en el País Vasco (España). Su llegada a Oñate se remonta a 1461. Cfr. Real Academia de la Historia, Memorial histórico español: colección de documentos, opúsculos y antigüedades, tomo VII, p. 71. Todos los personajes citados a continuación en el resto del párrafo aparecen mencionados en el mismo libro.

tólicos y nieto de Juan Pérez de Ocariz, que muy a costa de su hacienda sirvió a su rey y señor en todas las ocasiones de paz y guerra de aquella provincia, y que es sobrino de Rodrigo de Ocariz, grefier5 que fue de

su majestad que está en el cielo, y de Domingo de Ocariz, fiscal de la contaduría mayor, y del licenciado Martín López Hernani, que murió estando proveído por alcalde de corte, y de Gregorio Ibáñez de Herna- ni, y de otros muchos capitanes que florecieron en Flandes, en servicio del emperador y en tiempo del duque de Alba6; y que, al presente, está

vuesa merced sirviendo plaza de juez tesorero de la Real Hacienda en esa Ciudad de los Reyes, donde quiso vuesa merced irse sin esperar el debido premio de sus buenos servicios en la corte, a donde ahora los continúa con tan grande aprobación que no será lo más ver muy presto señalar a vuesa merced con una cruz militar de las muchas que sus deu- dos han traído en el pecho, que ya que no le engrandezca, le levante a mayores puestos.

Aconsejele también que renuncie luego la ley de los espósitos7 que

los hace nobles, pues tanto lo es ya quien va a su casa de vuesa merced; ni tampoco se llame Huérfano quien tiene tal amparo, sino solo conser- ve el nombre por señal del milagro que con él hace vuesa merced, dán- dole la vida que le falta y perdonándome las mías, pues con tanta corte- dad he apretado entre estos renglones lo mucho que ofrece el campo de sus virtudes y calidades, y prometo con toda verdad que, porque vuesa merced no les tuerza el rostro, desconociéndolas su modestia, las cifré así, haciendo más con este silencio que en dilatallas, pues como tantas, era emprender un impusible que lo fuera el decillas todas. Goce, pues,

5 grefier: «Oficio honorífico en la casa real. Tiene a su cuidado la cuenta y razón de todo lo que se gasta en ella, número de criados y sus goces» (DRAE, 1780).

6 El duque al que hace referencia el texto aquí parece ser Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel (1507-1582), tercer duque de Alba.

7 expósito: «Comúnmente se toma esta palabra por el niño o niña que han sido echados de sus padres o por otra persona, a las puertas de las Iglesias, de las casas y otros pa- rajes públicos, o por no tener con que criarlos, o porque no se sepa cuyos hijos son» (Aut).

el Huérfano este bien de tan gran mecenas, que siéndole vuesa merced fiel asilo, ni tendrá que temer Zoilos ni Aristarcos8 de ínvido9 diente ni

villana detracción.

De Nuestro Señor a vuesa merced la vida y estado que deseo, de Granada 28 de agosto 1621 años.

Su mayor servidor, Andrés de León

Al jeroglífico del libro y al Huérfano Soneto

De desleído añil enturbias planas

contra quien (muerte al ojo) apenas vive, con mástiles por plumas Cloto10 escribe

mortal sentencia a pretensiones vanas.

Cortó él celosas ondas entre canas 5 de ella, apelando porque a puerto arribe

su vida; llega al fin y en él recibe por zarzas, rosas de halagalle ufanas.

8 Zoilo: «Nombre, que se aplica hoy al crítico presumido, y maligno censurador, o murmurador de las obras ajenas, tomado del que tuvo un retórico crítico antiguo, que por dejar nombre de sí, censuró impertinentemente las obras de Homero, Platón, e Isócrates» (Aut).

Aristarco: sabio matemático y astrónomo griego del siglo iii a. C. Suele aparecer en los textos clásicos junto a Zoilo, ambos hacen alusión a los críticos presumidos. Cfr. Lope de Vega, La Arcadia, p. 422: «Atentamente miraban los pastores la guarnecida sala de aquel palacio, no de diversas labores ni ricas sedas, sino de solos cuadros de parecidos retratos de poetas famosos y de algunas epigramas, debajo de los cuales estaba la Envidia entre Zoílo y Aristarco, tan vivos que parece que decían que Ovidio era lascivo, Estacio duro, congojoso y hinchado, Silio Itálico vulgar y humilde, y Valerio Flaco y Lucano más atrevidos que graves».

9 ínvido: «Lo mismo que envidioso» (DRAE, 1803).

10 De acuerdo a la mitología griega, Cloto es la más joven de las Morias, aquella que confeccionaba el hilo de la vida de los hombres.

Tulo11, representado el tipo este,

Huérfano aquel quedó y ese es tu nombre, 10 naufragio aquel, tu nunca surto12en puerto;

y así, aunque el Zoilo vil dardos te asieste y por muerto te clame, no te asombre, pues hoy contra esperanza vives muerto. De Juan de Lucio, vecino de la Ciudad de los

Reyes13, al autor y en alabanza del asumpto

Apenas mi voluntad había registrado en el aduana de mi entendi- miento el rico Huérfano de que vuesa merced me hizo sabidor, cuando la memoria me dio del pie14 para tomar la mano a pensar aquel es-

condido, levantado e inescrutable misterio que hallan los santos en la creación del hombre y lo mucho que ponderan ser la primera palabra que Nuestro Señor habló en plural, de donde san Juan Crisóstomo15

se ocasionó a decir, en los Comentarios sobre el Génesis, que no dijo «sea hecho el hombre», como dijo a las otras cosas, sino que le hizo con consejo, diciendo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza». Y san Gregorio, en el nono de los Morales16, que estas palabras nuevas

y nunca oídas dijo en la creación del hombre, porque entendiésemos

11 Tulo: «Prenombre romano, que se consideraba como de buen agüero, porque