Methodological Issues in Researching Water Distribution in post-Soviet Uzbekistan
492.4 Issues regarding research methods
2.5. Selection of case study areas and description of methods
REGRESIÓN Y PROGRESIÓN
LA IMPORTANCIA QUE DOY AL PAPEL CLAVE DEL CONFLICTO EDÍPICO EN LA estructuración del carácter no debe hacer pensar que los
problemas preedípicos pueden ser ignorados o que carecen de importancia para la terapia bioenergética. Los acontecimientos de la infancia y los primeros años de la niñez tienen una enorme gravitación sobre el desarrollo de la personalidad y la formación del carácter. Para simplificar, agruparé estos primeros acontecimientos bajo el nombre de experiencias orales. El término "oral" se refiere al período en el que la boca es el principal órgano de relación con el mundo. Se refiere también a las funciones que tienen que ver con la alimentación, el amor, el apoyo y la excitación. En términos generales, el período oral abarca los tres primeros años de vida.
De los tres a los seis años, el núcleo del desarrollo de la personalidad está en el aumento de la independencia y el establecimiento de la primacía genital. Si bien un niño de seis años aún depende del apoyo y protección de sus padres, su carácter básico ya está prácticamente formado. Aunque en muchos sentidos es todavía un organismo inmaduro, ya está preparado para subir algunos escalones hacia el mundo exterior, con el auxilio de la familia. Irá a la escuela, comenzando a ocupar una posición en la sociedad. Podemos calificar el período entre los tres y los seis años como período genital, ya que son años críticos en el desarrollo de la identidad sexual. Esta etapa incluye el momento en que surge y encuentra alguna resolución el problema edípico. En contraste con el pensamiento psicoanalítico, no creo que haya una etapa anal en el desarrollo de la personalidad. Sin embargo, mucha gente en nuestra cultura tiene problemas anales a causa de la educación que recibieron en materia de aseo y de control de esfínteres. La constipación y las hemorroides son afecciones físicas
comunes que se pueden producir por la tensión originada en experiencias traumáticas con esta función. En el plano psicológico, rasgos de carácter como la avaricia, la obstinación y la compulsión a una limpieza exagerada, se han identificado como el resultado de un entrenamiento demasiado temprano y severo en este tipo de control. La ansiedad en relación al funcionamiento anal afecta el funcionamiento genital, debido a la proximidad dé ambas zonas. Si el piso pelviano se contrae hacia arriba por temor a orinarse, esto inhibirá al individuo para entregarse totalmente al acto sexual. Algunas personas tienen también fijaciones anales. El ano y los glúteos adquieren una connotación erótica, debido a que los padres se preocuparon demasiado por el funcionamiento anal del niño . Sin embargo, ninguno de estos problemas justifica asumir una etapa anal en el desarrollo de la personalidad, en tanto hecho natural o biológico. Para aquellas sociedades e individuos que ven con vergüenza las funciones excretorias, el entrenamiento de esfínteres del niño es un problema cultural. Junto con la sexualidad, estas funciones son la más clara manifestación de la naturaleza básicamente animal del hombre.
El carácter del individuo y su sino están determinados por todas sus experiencias; sin embargo, las experiencias infantiles más importantes son las que empiezan en el momento de la.concepción y hasta el fin del período edípico, entre los seis y los siete años, porque durante los primeros años la personalidad es más impresionable. La manera en que se resuelve el conflicto edípico conforma, en gran medida, la estructura de carácter. No obstante, los acontecimientos del período preedípico, desde el nacimiento hasta los tres años, son igualmente vitales para aquél, si bien no determinan su forma final. En rigor, la calidad de las experiencias de un niño en su etapa oral no difieren mucho de las de su etapa genital, ya que los padres son los mismos. Los padres cariñosos no se vuelven hostiles cuando el niño crece, ni los padres hostiles se vuelven amables. En su efecto sobre el carácter del niño no importa tanto lo que los padres hacen como lo que son. El niño se identifica con sus padres e inconscientemente absorbe sus valores y actitudes. Los hijos de padres sexualmente saludables tienden a ser sexualmente sanos. Lo que sucede en la etapa oral o período preedípico anuncia y condiciona los problemas que surgirán más tarde, en la etapa genital. La madre que no acepta la necesidad del niño de ser amamantado tampoco aceptará la necesidad de éste de expresar su sexualidad. Y la madre que se excita genitalmente mientras alimenta al niño puede
verse incestuosamente vinculada a él cuando crezca.
Para comprender la relación entre ambos períodos y cómo el primero afecta al segundo, debemos conocer la dinámica de la etapa oral. En las sociedades primitivas, el niño es alimentado con leche materna durante todo este período, como mínimo tres años. El pecho satisface todas las necesidades orales del niño, alimentándolo y brindándole amor, apoyo y excitación. También satisface la necesidad fisiológica de succionar. La succión del seno promueve en el niño una respiración profunda, que llena su bajo abdomen de energía y sentimiento. El pecho materno le proporciona contacto físico esencial para la capacidad del pequeño de sentir su propio cuerpo. ¿Cuántos niños en nuestra cultura han tenido la oportunidad de gozar de este tipo de acercamiento a su madre?
No creo que la alimentación con biberón satisfaga todas las necesidades orales de un niño. Incluso si los niños están en brazos mientras se los alimenta se ven privados del excitante contacto entre la boca y el seno, tan importante para el infante como el contacto sexual para el adulto. Reich creía que el niño experimentaba un orgasmo bucal cuando el amamantamiento era totalmente satisfactorio. Sea esto cierto o no, el niño que se duerme tras ser amamantado muestra en su rostro y cuerpo una paz y satisfacción hermosas. Muchos niños no son tomados en brazos mientras se los alimenta, lo que reduce el tiempo de contacto corporal entre madre e hijo. Como resultado de la falta de lactancia muchos niños en nuestra, cultura sufren de "de privación oral", lo que significa que queda un vacío en sus cuerpos y en su personalidad. Puesto que sus necesidades orales no han sido satisfechas, no están completos.
Puede ser difícil aceptar que nuestros niños están íntimamente vacíos, si se los ve tan bien nutridos; de hecho, están sobrealimentados con materias sólidas, lo que aumenta su masa, pero no su energía. Los niños alimentados a pecho no aumentan de peso como los que son alimentados artificialmente y comen alimentos sólidos en sus primeros meses, pero nuestro orgullo ante el aumento de peso en los hijos se convierte en un problema cuando sigue ocurriendo en la adolescencia. También nos sentimos orgullosos de ver que, en promedio, cada nuevo contingente de alumnos es mayor en altura y peso que el contingente anterior. Como pueblo, los norteamericanos son cada vez más altos y pesados, pero no creo que este aumento de talla y peso sea una manifestación de mayor salud. Nuestra obesidad se ha transformado en un problema médico, ya que
nos hemos convertido en una sociedad con sobrepeso. Veo una relación directa entre el peso excesivo y la falta de energía, que se manifiesta en el cansancio crónico y en la incapacidad para mantener el nivel de esfuerzo físico en el trabajo a que estaban acostumbrados nuestros padres y abuelos. Una carencia seria de satisfacción oral conduce al desarrollo de una estructura de carácter oral; si no es tan seria, da lugar a tendencias orales en la personalidad. El cuerpo de una persona con una estructura de carácter oral es típicamente largo y delgado, de musculatura subdesarrollada (tipo ectomórfico de Sheldon).51 Las piernas son siempre rígidas y delgadas, con pies angostos y débiles. En la mayoría de los casos, el arco de uno o de ambos pies está vencido. Puesto que el niño crece de la cabeza hacia abajo, de acuerdo con la ley cefalocaudal, esa falta de satisfacción oral se manifiesta en una debilidad o subdesarrollo de la parte inferior del cuerpo. Psicológicamente, en este tipo de personalidad hay poco empuje, a raíz de la pobre musculatura y de la dependencia asociada a la debilidad de las piernas. El individuo con esta estructura de carácter busca ser cuidado, busca a alguien que le dé lo que su madre no pudo darle. Psicológica y literalmente, no se para sobre sus propios pies. En muchos casos, sin embargo, la debilidad de las piernas se compensa con una exagerada rigidez, que le permite a la persona asumir posiciones independientes, pero termina por caer ante la tensión o en una situación de crisis. Un aspecto dominante de esta personalidad es el miedo de estar solo o de ser abandonado. Estos rasgos son menos pronunciados en el caso de que haya tendencias orales en una estructura caracterológica diferente .
El individuo con una estructura de carácter oral está sujeto a oscilaciones anímicas entre el júbilo y la depresión. La depresión es patognomónica, es decir, es el síntoma típico de carencia oral en cualquier personalidad. El júbilo se produce cuando el individuo encuentra a alguien que, según supone, puede satisfacer sus necesidades orales, o sea, ser como una madre para él. También se exaltará ante una situación determinada que podría proporcionarle satisfacción, pero su optimismo es ilusorio, ya que ninguna persona o situación puede llenar el vacío interior de un adulto. Ninguna succión, por prolongada que sea, podrá entregar la leche que el individuo necesitó siendo niño. Cuando la ilusión muere, lo que sucede 51 W.H. Sheldon, The Varieties of Human Physique, Nueva York: Harper and
inevitablemente, el individuo se deprime. A veces, saldrá de su depresión con una nueva esperanza que desembocará en una nueva fase de júbilo que, a su vez, desaparecerá en una nueva reacción depresiva.
El efecto de la carencia oral es fijar al individuo en la etapa oral del desarrollo : siempre estará buscando ser satisfecho por los demás. Su sexualidad se orientará en esa misma dirección, siendo para él más importante el sentimiento de cercanía y de contacto y el sentirse amado, que el hecho de dar amor. Por ello, tratará de prolongar el acto sexual a fin de no perder el contacto. Pero esta maniobra reduce la intensidad del climax, de por sí débil a causa del bajo nivel de energía que posee. En este tipo de caracteres, la potencia orgásmica es baja. Sólo a través de una profunda satisfacción sexual el carácter oral puede satisfacerse en un adulto y, para lograrla su nivel energético debe aumentar y es preciso trabajar sus problemas sexuales.
Desgraciadamente, la insatisfacción oral en el niño conduce a un conflicto edípico mucho mayor. Cuando un niño insatisfecho se acerca al padre de sexo contrario con interés sexual, está buscando también la satisfacción de sus necesidades orales, y el deseo de cercanía y contacto con el padre tiene una doble motivación, oral y sexual. De las dos, la primera es la más fuerte, porque se relaciona con la supervivencia. Lo mismo que el adulto con necesidades orales insatisfechas el niño, utilizará su sexualidad para inducir al progenitor a una cercanía física que le proporcione calor y apoyo; pero esta inducción sexual, realizada inocentemente, sólo será efectiva si el padre o madre responde.
El hecho es que los padres responden con sus propios sentimientos y deseos sexuales; muchos son los motivos de ello. El coqueteo con el hijo es excitante para el progenitor y aparenta no acarrear serias consecuencias, ya que no está en juego la posibilidad de la relación sexual. El ego del progenitor se nutre del interés y admiración del niño. Padres como estos fueron castrados psicológicamente en su infancia, por lo que sienten la necesidad de este tipo de apoyo. El padre se dirigirá a su hija para afirmar la virilidad que no logró asegurar con su esposa. La madre y esposa es colocada en el lugar de la persona despreciativa y desvalorizadora, contra la cual padre e hija forman una alianza, lo que por cierto enfurece a la mujer y aumenta su desprecio por el marido y su hostilidad hacia la hija.
Sintiéndose despreciadas por el marido, asustadas de sus propios sentimientos sexuales e incapaces de llegar al orgasmo total, buscan en sus hijos una afirmación de su feminidad y sexualidad. ¿Cómo puede resistir esto el chico? En la etapa oral fue privado del contacto con su madre y ahora se le ofrece en un nivel sexual; por cierto, se trata sólo de una oferta, ya que por parte de la madre no hay ninguna intención de consumar una relación sexual. Sin embargo, el niño está aterrado y excitado al mismo tiempo ante esa posibilidad. Con su hijo varón, la madre actúa como una niña: coqueta, juguetona, bromista, etc. El padre se enfurece y la desprecia; sabe que su mujer es parcialmente frígida, pero la ve actuando con su hijo como la mujer más erótica del mundo. Sin embargo, su furia se dirige hacia el hijo. ¿Por qué no contra su esposa? Porque no puede, porque se siente culpable de su falta de virilidad, que sabe en parte responsable del comportamiento de su esposa. ¡Qué problema!
Debido a su culpa, los padres no pueden conversar entre sí acerca de estos temas. Se culpan uno al otro con razón, pero ambos son responsables. Es aquí donde puede ayudar la terapia familiar. Si a través de ella los padres abordan sus inquietudes sexuales y no las "actúan" con sus hijos, puede evitárseles a éstos el sino de los padres. Si no es así, el niño resolverá su problema edípico extirpando sus sentimientos sexuales y, al llegar a la edad adulta, sufrirá impotencia orgásmica y tendrá un matrimonio muy parecido al de sus padres.
La privación en la etapa oral tiene otro efecto sobre la sexualidad del individuo. Se produce lo que el psicoanálisis llama un desplazamiento hacia bajo. Los deseos y sentimientos sexuales se transfieren a las funciones genitales, lo que significa que la vagina se convierte en una boca y se usa para "alimentarse''. El hombre siente que, la penetración es como el regreso a los brazos y el cuerpo de su madre, cálido y seguro. El problema de este tipo de sexualidad es que reduce la respuesta orgásmica. El hombre puede tener erección y eyaculación pero no un orgasmo total y la mujer probablemente no llegará al clímax. El orgasmo es una reacción corporal de descarga o término y tiene lugar cuando el organismo está colmado con un exceso de energía o excitación que necesita descargar: no es el producto de una absorción. La necesidad oral busca la cercanía constante y rechaza la separación; la sexual, busca la cercanía de una experiencia compartida que tiene un fin natural. En la medida en que los sentimientos orales intervengan en la actividad sexual, la sexualidad, en el sentido de respuesta orgásmica, se verá disminuida.
Aunque el sentimiento de cercanía sea placentero, no brindará una satisfacción plena, ya que permanece la vacuidad interior y el individuo se ve forzado a repetir la experiencia una y otra vez. Ese desplazamiento también se produce desde abajo hacia arriba y la genitalidad se asocia a la boca. Dicho desplazamiento surge del temor a la genitalidad, es decir, de la ansiedad de castración, y ayuda al individuo a evitar enfrentarse con ésta. El sexo oral no es peligroso, parece satisfacer la necesidad de succionar y los anhelos orales. Creo que a eso se debe que actualmente sea tan frecuente. Pero no conduce a la respuesta orgásmica, no permite los movimientos de la pelvis que llevan a la fase involuntaria de la reacción orgásmica. ¡Qué extraña trampa del sino! Al negar a nuestros hijos la oportunidad de satisfacer sus necesidades orales mediante el amamantamiento, los programamos para que manifiesten sus deseos orales insatisfechos en la edad adulta, en el plano sexual.
Un paso indispensable en la tarea terapéutica es ayudar al paciente a separar los elementos orales de los sexuales en su comportamiento. Esto se logra haciendo que tome conciencia de sus tensiones orales y sexuales. Las primeras se sitúan en la parte superior del cuerpo, y abarcan los labios, la boca, las mandíbulas, la garganta, el pecho, los hombros y los brazos. Las espasticidades musculares crónicas en esas zonas limitan la capacidad de abrirse y alcanzar el amor. La incapacidad para salir o abrirse es una manifestación importante del miedo de vivir. Las tensiones sexuales están localizadas en la pelvis y a su alrededor, también bajo la forma de músculos espásticos que restringen los movimientos naturales e involuntarios de la pelvis, reduciendo la capacidad para tolerar y contener la excitación sexual. Ambos tipos de tensiones se dan en torno de las aberturas del cuerpo (la boca, arriba, y los genitales, abajo). Son paralelas, en el sentido de que existe el mismo tipo y grado dé tensión en ambos extremos del cuerpo. El constreñimiento del nivel oral es equivalente al del nivel genital. Por ejemplo, el piso de la boca está tan rígido como el de la pelvis y hay una tensión equivalente en la garganta y el bajo abdomen. Este fenómeno se debe a la simetría funcional y energética del cuerpo. El individuo no puede, pues, experimentar mayor sentimiento a través de una abertura que a través de la otra, o sea que sus problemas sexuales no podrán ser resueltos a menos que sean trabajados igualmente los problemas orales correspondientes .
manera alternativa. Al reducir la tensión en y alrededor de la boca y garganta, se permite respirar más profundamente, incrementando así el nivel de excitación. Enseguida es necesario ocuparse de la parte baja del cuerpo, para que esta excitación pueda descargarse. Lo anterior se puede hacer mediante los ejercicios de enraizamiento que he descrito en otra parte,52 disminuyendo las tensiones sexuales, o utilizando ambos métodos. Este trabajo físico tiene lugar dentro del contexto de un análisis de la historia y el comportamiento del paciente. Con este enfoque la tolerancia del paciente a la excitación va aumentando gradualmente, así como su capacidad para experimentar la vida.
En el capítulo anterior describí algunos de los procedimientos terapéuticos que utilizo para tratar la ansiedad de castración. En este capítulo hablaré acerca del tratamiento de la privación oral. El carácter oral se describe como vacío e insatisfecho. Puesto que la privación se produjo en la infancia, surge la siguiente pregunta: ¿Por qué se conserva ese estado hasta la edad adulta? Vimos que era imposible para el individuo sentirse satisfecho con el amor y el apoyo de otro. La explicación es que su capacidad de absorber ese amor y apoyo se ha reducido por las tensiones desarrolladas como