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B. PREPARATION PHASE

6. Selection

puede cambiar mucho en color y en

contenido según las circunstancias y

el momento en que se utilice.

— Oliver Wendell Colmes, médico, poeta y

humorista F I G U R A 5-2 La escalera de la abstracción

“Mobilidad” – en el nivel más alto de abstracción, la camioneta se ha convertido en un símbolo de

posición social y física.

El vehículo que se encontró en un lote de un distribuidor de automóviles.

Un “Toyota Land Cruiser” – nombre que le asignaremos a una camioneta deportiva específica.

“Transporte” – la camioneta definida por la capacidad de viajar por tierra.

“Valor” – la camioneta adopta un valor económico en relación con otros productos.

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significan en relación con otras palabras en una frase, oración o pasaje. Por ejemplo, se requiere algo más que comprender el idioma para saber que un anillo de diaman- tes significa amor y compromiso cuando un hombre se lo presenta a una mujer. Am- bos participantes en la interacción deben comprender el código, o las expectativas o reglas culturales que rodean al “diamante” símbolo para entender su significado.

Los códigos varían según el contexto de la comunicación, desde conversaciones personales hasta foros públicos. Nos ayudan a definir cómo interpretar palabras y símbolos y establecen las convenciones por las cuales nos comunicamos habitual- mente. Como con los guiones (p. 77), tenemos códigos para las conversaciones te- lefónicas, para conferencias en salones de clases, para las primeras citas y para los discursos públicos. Nuestros guiones nos dicen cómo definir una situación y qué esperar de ella. Los códigos, por otro lado, nos ayudan a determinar qué significan las palabras que se utilizaron en la situación. Analiza la siguiente interacción entre una pareja trabajadora que ha laborado junta durante muchos años:

Raj: ¿Cómo estuvo tu día hoy? Bettina: No estuvo mal.

Raj: Estaré en el área alrededor del mediodía.

Con base en la historia de la relación y la secuencia de declaraciones, Bettina sabe que Raj llegará alrededor de las 11:30 del día y la invitará a comer. El código que Raj y Bettina utilizan los ayuda a interpretar las palabras como una invitación. Los niños reconocen los códigos de la televisión a una edad muy temprana. Cuando los créditos comienzan a aparecer, el programa ha terminado. La televisión, a su vez, se basa en las convenciones que se utilizan cuando se cuenta una historia. Cuando la mayoría de los estadounidenses escuchan un relato, esperan escuchar una secuencia de acontecimientos que generalmente se inicia con un “suceso”, aumenta la tensión y termina con una resolución temporal o permanente del cambio que provocó el suceso inicial.

En los anuncios personales en los periódicos se encuentran ejemplos interesantes y con frecuencia humorísticos de mensajes que se codifican de maneras muy especí- ficas. Observa los siguientes anuncios. Quizás tengas dificultades para entender todas las afirmaciones sin conocer las convenciones para el uso del lenguaje en el cual se fundamentan:

Mujer mayor, tu sabes acerca del amor. Un SNAG de 28 años te está buscando. Yo: 1.96, 150 kg, Géminis, profesional de éxito. Tú: 30-40, pequeña, no materialista, desinhibida y lista para nosotros.

DSWF; rubia/verdes, 30s, 1.62, 52 kg, sin cargas, orientada al compromiso. En busca de un caballero dedicado, activo, con seguridad financiera y que guste de caminatas, pláticas y atardeceres.

Quizás sea difícil descubrir que “SNAG” significa, por sus siglas en inglés: un tipo sen- sible (del inglés, sensitive New Age boy) o que “DSWF” quiere decir “mujer blanca, sola, divorciada” (del inglés, divorced, single white female). Piensa en otras caracte- rísticas del código para anuncios personales. ¿Cuál es el principal interés del primer autor? ¿Qué significa “rubia/verdes”, “sin cargas” y “con seguridad financiera” en el contexto del segundo anuncio? En el recuadro “Exploración de los conceptos de co- municación” que se refiere a los códigos de comunicación y a los programas de tele- visión de pláticas en vivo, se da otro ejemplo de la manera en que los códigos operan en los contextos mediáticos. Al igual que con los anuncios personales, la manera en que la gente utiliza el lenguaje en los programas televisivos de conversación se rige por reglas que se basan tanto en el contexto de la comunicación como en la cultura compartida de los participantes.

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Los códigos de comunicación regulan nuestras conversaciones privadas y tam- bién las públicas. Tenemos reglas para todo, desde para saludar a un extraño en la calle hasta para elegir el lenguaje adecuado durante una presentación pública. En Estados Unidos, una conversación típica con un nuevo conocido puede iniciarse con una pregunta como: “Ok, ¿de dónde vienes?”. Un aborigen australiano probablemen- te preguntará “¿A quién pertenece tu padre?”. Las presentaciones públicas también tienen códigos de comunicación. En general, se espera que los oradores utilicen len- guaje formal, que hablen con fluidez y que estructuren lo que dicen con un inicio, un desarrollo y un final claro.

Los códigos proporcionan marcos de referencia para estructurar nuestra comuni- cación verbal. Nos ayudan a determinar cómo interpretar las palabras y a regular la forma en que las utilizamos. Nos basamos en los códigos de comunicación para poder predecir lo que la gente nos dirá y para saber qué esperará de nosotros. Romper los códigos de comunicación puede resultar arriesgado. Por ejemplo, algunas familias tie-

Exploración

de los conceptos

de comunicación

Los investigadores de la comunicación, como Donal Carbaugh (1991) han analizado am- pliamente la forma en que la cultura influye en nuestra interpretación de los códigos. En el análisis que realizó de Donahue, un popular programa de debate en vivo de la década de 1980, Carbaugh subrayó la importancia del individualismo como parte de un código que considera las luchas personales y no los factores sociales como responsables de problemas tales como el racismo, la pobreza y el desempleo. Con base en este código de individualismo, si escuchamos que a alguien se le negó un préstamo porque es hispano, supondríamos que la negativa se fundó en alguna carencia personal del individuo y no en una discriminación potencial en la industria bancaria. Por supuesto, ninguna o ambas cosas serían ciertas.

Carbaugh proporciona el ejemplo de un debate acerca de la raza y el desempleo que se presentó en el programa mencionado y en el que un “invitado experto” intentaba demostrar empatía con la gente pobre diciendo: “estamos del lado de los individuos que están tratando de salir adelante.” La idea de que tanto los blancos como los negros intentan ganarse la vida “se escuchó como un denominador cultural común”, un aspecto que se presentó como más importante que cualquier diferencia en las oportunidades que se abren a la persona con base en su raza. En otras palabras, los oradores en el programa utilizaban un código de conversa- ción que ubicaba al desempleo en el contexto de luchas individuales y hacía a un lado el aná- lisis de problemas sociales que provocan mayor división como el racismo (Carbaugh 1991).

En posteriores estudios sobre programas de televisión de debate en vivo se ha ampliado esta investigación. Patricia Priest, estudiosa del tema, afirma que el código de comunica- ción, que subraya la individualidad de los invitados, ha empujado a personas con desvia- ciones sociales a aparecer en estos programas (Priest 1995). En otras palabras, aunque las personas se dan cuenta de que es posible que se les ridiculice en los programas matutinos de debate en vivo, quieren aparecer en ellos porque consideran que será un lugar en el que puedan relatar sus historias personales, obtener apoyo y a veces incluso recibir terapia o asesoría gratuitas (Grindstaff 1997).

Pregúntate a ti mismo:

1. ¿Consideras que los espectadores de la televisión se interesan en ver a los invitados a

un programa de debate en vivo como marginados sociales? ¿O como responsables de sus propias circunstancias?

2. ¿El formato, o código, del programa favorece la conexión o la división entre las per-

sonas? L o s c ó d i g o s d e c o m u n i c a c i ó n y l o s p ro g ra m a s d e t e l ev i s i ó n d e d e b a t e e n v i vo

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nen dificultades para analizar las emociones abiertamente. Para estas familias, decir “te quiero” puede violar un código acerca de una revelación adecuada de una emoción (p. 131) e incomodar a los demás miembros de la familia. Los códigos nos indican qué palabras son adecuadas. Por ejemplo, en la mayor parte de los salones de clase, se es- pera que los estudiantes se dirijan a sus maestros con el título de “profesor” o “doctor”. En una ocasión, un estudiante se acercó a una de los autores de esta obra y le dijo que no podía decirle “doctor” porque “sencillamente ella no lo parecía”. Es posible que el estudiante no haya estado consciente de su propia violación del código, lo que la autora pudo fácilmente haber interpretado como una prueba de sexismo.

Aunque los códigos pueden romperse intencionalmente para modificar nuestras percepciones (p.78) o para atraer nuestra atención y conmocionarnos, es arriesgado hacerlo. Cuando se violan las expectativas, los comunicadores pueden confundirse u ofenderse, lo cual provoca barreras en la comunicación. Una vez que entendemos los códigos que gobiernan nuestro uso del lenguaje, podemos decidir si violarlos es necesario o ético. Hemos afirmado que los códigos se basan en el contexto, en la cultura y en las relaciones entre las personas. Los códigos también establecen la membresía en un grupo, porque conocerlos puede determinar a quién se incluye y a quién se excluye. Por ejemplo, algunas organizaciones tienen reglas no escritas acerca de los lugares en que se pueden debatir las transacciones de negocios. El em- pleado que no pertenece al mismo gimnasio que sus supervisores, puede quedarse fuera de una importante decisión de negocios y es posible que no se vuelva a invitar en el futuro a la persona que constantemente interrumpe las reuniones. Estos códi- gos especiales que se basan en nuestra membresía en grupos determinados ayudan a definir nuestra identidad y se analizarán con mayor profundidad a medida que anali- cemos la conexión entre comunicación verbal y cultura.

Comunicación de la cultura

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