Chapter 4: Methodology
4.3 Data Collection Methods
4.3.1 Semi-Structured Interview
Después de los relatos y testimonios de viejos revolucionarios, tenemos algunos trabajos
realizados por cronistas. Uno de ellos, La Revolución en el estado de Tlaxcala, escrito por
Crisanto Cuellar Abaroa (1975), consta de dos tomos que abarcan desde las primeras manifestaciones de inconformidad de los movimientos obreros en Tlaxcala y en el país, hasta la instalación del Congreso Constituyente local en 1918.
Cuellar Abaroa, sustenta su obra con documentación resguardada en el Archivo General del Estado e informes de gobernadores y testimonios de revolucionarios, como el teniente
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coronel Porfirio del Castillo, y brinda la transcripción de los expedientes consultados. El texto destaca, principalmente, aspectos de historia política y militar en orden cronológico. El primer tomo inicia con la descripción de las precarias condiciones de trabajo en que vivía la gran mayoría de los obreros tlaxcaltecas, así como de las primeras huelgas en la entidad, hacia 1898, en la fábrica de San Manuel, y la represión del gobierno de Próspero Cahuantzi contra los disidentes; si bien se solucionó el conflicto, las inconformidades de los trabajadores iban en aumento.
Crisanto Cuellar explica cómo se fueron infiltrando, en el ámbito obrero, las ideas del Partido Liberal Mexicano. Con estas nuevas ideas y con las malas condiciones de trabajo, los trabajadores sintieron la necesidad de formar agrupaciones que los protegieran de las arbitrariedades de los patrones y pronto se afiliaron al Gran Circulo de Obreros Libres, que agrupaba a los trabajadores de Veracruz, Puebla y Tlaxcala. El autor proporciona el nombre de las primeras agrupaciones y de los socios; narra también los acontecimientos de las huelgas obreras de 1907 en la región y los sucesos acaecidos en Rio Blanco, donde laboraban varios obreros tlaxcaltecas.
Según Cuellar Abaroa, entre las causas que favorecieron el estallido de la Revolución en Tlaxcala, se halla el descontento de la población por el alza excesiva de impuestos sobre la propiedad. En el año de 1900, Cahuantzi impuso un impuesto sobre la propiedad rural; ello propició que varios pueblos protestaran y se ampararan contra dicha ley. En este contexto se identifica a Andrés García, campesino originario de Xaltocan, Tlaxcala, quien realizó diversas gestiones para impedir el cobro de impuestos y fue asesinado el 5 de febrero de 1905 por las tropas del general Cahuantzi. El autor describe el panorama político de la entidad hacia 1909 y el surgimiento de los diversos clubes antirreeleccionistas.
En el segundo capítulo, Cuellar Abaroa centra su atención en dos acontecimientos ocurridos en la provincia durante 1910: la rebelión encabezada por Juan Cuamatzi en San Bernardino Contla, el 27 de mayo de 1910, y el mitin que se realizó en Santa Inés Zacatelco y Santo Toribio Xicohtzingo con motivo de las celebraciones del centenario de la Independencia, hechos que, para algunos investigadores, respaldan la tesis de que la Revolución mexicana inició en suelo tlaxcalteca ―argumentación que merece ser analizada con mayor detenimiento. Es importante señalar que en estos sucesos destacan los nombres de
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Juan Cuamatzi, Manuel Sánchez, Trinidad Sánchez Vargas, Marcos Hernández Xolocotzi e Hilario G. Salas, entre otros.
Cuellar Abaroa refiere, en su tercer capítulo, las luchas revolucionarias de finales de 1910 en el Estado, encabezadas por Juan Cuamatzi, una vez asesinado Aquiles Serdán en noviembre de 1910. También refiere la muerte del revolucionario tlaxcalteca, acaecida el 26 de febrero de 1911, así como las visitas de Francisco I. Madero a la ciudad de Tlaxcala y la represión del gobierno de Puebla sobre los maderistas en 1911. Culmina el apartado con el triunfo de los maderistas y la elección de Antonio Hidalgo como gobernador de Tlaxcala.
El cuarto apartado hace referencia a las actividades realizadas por el gobierno maderista de Antonio Hidalgo y a las controversias políticas que generó su mandato. Los dos últimos capítulos de este tomo están dedicados a los acontecimientos ocurridos en el Estado a raíz de la Decena Trágica y la implantación del gobierno huertista; también se aborda la conformación de la Junta Revolucionaria de Tlaxcala-Puebla y se transcribe los manifiestos que los revolucionarios dirigieron a los tlaxcaltecas.
Crisanto Cuellar Abaroa narra las primeras acciones militares de las diferentes brigadas que había en Tlaxcala; menciona, además, la amenaza de la intervención norteamericana y los intentos del gobierno por cooptar a los revolucionarios. Otro tema importante en la obra de este autor es la caída de Victoriano Huerta y la toma de la ciudad de Tlaxcala por los revolucionarios, la visita de Venustiano Carranza al Estado y la ruptura de la alianza entre las brigadas tlaxcaltecas, hechos con los cuales concluye el primer tomo.
El segundo tomo abarca los años de 1915 a 1918, y describe las acciones del teniente coronel Porfirio del Castillo como gobernador de Tlaxcala, así como sus medidas para reorganizar la economía y la vida social del Estado. Para estas fechas, las incursiones de los zapatistas se incrementaron. Cuellar Abaroa deja un registro de sus principales acciones y transcribe extractos del informe del gobernador Porfirio del Castillo.
El segundo capítulo trata sobre las actividades zapatistas en la región; menciona también la situación económica del Estado y el impacto que tuvo la epidemia de influenza española. Aparte de estos datos, proporciona diversos apuntes sobre la vida social y cultural de Tlaxcala. Otros temas a que hace referencia son el nombramiento de Coronel Machorro como gobernador y a la unión de Domingo Arenas al constitucionalismo El apartado termina con el establecimiento del Congreso en Querétaro y la participación de los tlaxcaltecas.
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El tercer y cuarto capítulos están dedicados, por una parte, al registro de las actividades de los zapatistas y sobre todo, a la transcripción de los informes de los gobernadores Ríos Zertuche y Luis Hernández, y, por otra, al relato de la muerte de Domingo Arenas y la instalación del Congreso Constituyente de 1918; la promulgación de la Constitución Política de Tlaxcala, así como el nombramiento de Máximo Rojas como gobernador del Estado.