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OUTCOMES OF WATER PARTNERSHIPS

4.2 Data collection

4.2.4 Semi-structured interviews

Existen diferentes maneras de entender qué es ser joven entre ellos, sin embargo coinciden en que están atravesados por actividades que la so- ciedad de hoy les ofrece, por problemáticas sociales que los define y por la inmediatez del momento. Camila responde:

Pues digamos que a veces uno se preocupa por cosas que no vale la pena, digamos uno piensa en la recocha, uno piensa en no hacer nada, en ver televisión, en mantenerse conectado a toda hora pero eso no es lo importante, lo importante sería aprender y aprender pues para uno poder integrar- se a una universidad y poder tener sus estudios me- jor pero uno se preocupa por cosas que en realidad no sirven.

Otra coincidencia en las respuestas es la in- fluencia que tiene la vida escolar tanto en aspectos académicos como en interacciones sociales.

Para Cristian, estudiante de grado once de la institución, los jóvenes son personas fácilmente influenciables por una problemática social caracte- rística de sectores como este o por lo menos más visible.

Los jóvenes, los veo, cómo te explico, no, los jóvenes de ahorita no están en nada, por lo mis- mo, que ellos, ahorita la juventud ya quiere estar es

en la drogadicción porque la gente dice que tiene problemas y que por eso, la gente tiene problemas pero la droga no es la salida de los problemas, antes es un problema, la droga.

Para Huequitos (quien decidió que la lla- máramos así): Los jóvenes de hoy en día, no sé, no piensan, no piensan las cosas, solo actúan y después de actuar ahí si piensan, y pues no debería ser, uno primero debería pensar las cosas antes de hacerlas, a mí, a mí me gustaría que los jóvenes cogieran más conciencia y que pensaran más como al futuro, si me conviene o no, uno es el que toma la decisión, si va por un buen camino o si va por un mal camino. Entonces a mí me gustaría que sí, que pensaran más las cosas, como que se orientaran, que venga si yo pienso que eso está mal pues vamos y busquemos ayuda, así no sea con nuestros papás porque pues hay veces que uno dice es que ellos no me entien- den, pero pues vamos a otro lado y así sea con el tío con el vecino ayúdeme, ayúdeme que yo quie- ro salir de esta. Sí, así sea con quien sea, porque no, ahorita no piensan, la verdad no piensan.

Sin embargo para Michael Puertas existen los que Huequitos define como “que no piensan” y los que sí, él profundiza argumentando

Yo puedo dividir a los jóvenes en dos sec- ciones, y así sea una falta de respeto, pero los pen- santes y los ignorantes. Los pensantes son aquellos que piensan no solo en ellos, en su entorno de ami- gos, sino que piensan también en su familia, en su país, en su tierra, en su educación, en todos los fren- tes de su vida. Los ignorantes, son los que simple- mente piensan en una fiesta, en estar con un grupo de amigos todo el día y de ahí no pasan, y no ven el futuro. Esa es la gran diferencia, los pensantes ven el futuro partiendo del pasado y del presente; los ig- norantes recuerdan poco el pasado, se quedan en el presente y el futuro lo olvidan”

Esta afirmación tienen mucho que ver con la influencia religiosa y militar en las escuelas donde se clasifican en malos y buenos, correcto e incorrec- to, pecadores y santos.

Recreo

El interés por observar el recreo surgió mientras realicé un ejercicio de sonoridades para el Taller de prácticas inter y transdisciplinares en inves- tigación-creación dirigido por la Dra. Sonia Castillo, en la maestría de estudios artísticos de la ASAB. El ejercicio consistió en el análisis de la conversación de unos estudiantes de octavo grado sobre el robo o no de una grabadora de periodista digital que se encontraba sobre mi escritorio en un momento en que tuve que ausentarme del salón de clase. Fue entonces cuando empecé a interesarme por las co- sas que ocurren en el espacio escolar pero que se escapan de la mirada de autoridad, del control, de lo institucional, que para mí son todos ellos espacios de recreo.

Considero que el recreo no solo se refiere al período de la jornada escolar en el que los estudian- tes pueden realizar actividades libres, que en el caso de la mayoría de los actuales colegios en Bogotá, es de 10 a 40 minutos. Gómez (1995) define al recreo como un “lapso de tiempo en el cual los escolares realizan espontáneamente actividades creativas por gusto y voluntad propias” (p. 9), el recreo no solo ocurre en un tiempo limitado. Cualquier momento en el que los estudiantes actúan libremente –du- rante el ingreso y salida del colegio, intercambios de clase o recesos e interrupciones durante las clases– son espacios de recreo.

Visto como un espacio de resistencia (Gi- ruox, 1992), entiendo el recreo como el espacio en el que se dan prácticas con las que se resiste al siste- ma. En el caso de la escuela, son prácticas frecuen- tes que niegan, rechazan y expulsan los mensajes centrales de ésta, limitando de alguna manera la reproducción de la cultura hegemónica dominan- te. De este modo, el recreo se convierte en uno de esos complejos y creativos campos que menciona Giroux en el que los estudiantes, no solo rechazan las ideologías obligatorias sino que, con sus prácti- cas, forman una cultura distinta. En esta medida, los entornos escolares “no sólo proveen espacios para

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