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Chapter Four: Research Methodology

4.3 Philosophical assumptions

4.7.1 Semi-structured interviews

En la actualidad, la energía solar fotovoltaica es una tecnología madu- ra que permite producir electricidad con bajas emisiones de dióxido de carbono y que ofrece un amplio abanico de aplicaciones. Las apli- caciones a pequeña escala o autónomas son frecuentemente las opciones menos costosas para satisfacer una necesidad energética concreta, mientras que las aplicaciones conectadas a la red constitu- yen, con diferencia, el segmento con mayor potencial de mercado. La tasa de crecimiento anual de FV acumulada instalada ha permanecido relativamente estable desde 2000, a un 40% anual. Se calcula que el mercado para la FV ha sido de 37 GW en 2011 (según datos de Photon International Magazine), mientras que el valor total de negocio del sector asciende a más de 100.000 M€. Sin embargo, este mercado, de dimensiones notables, se encuentra situado en países fuera del llamado “cinturón solar mundial” [1]. En lo que se refiere a los países de África Occidental, estos se sitúan debajo del cinturón solar y en ellos la FV puede contribuir en gran medida a cubrir la demanda de electricidad, a través sobre todo de aplicaciones aisladas de la red

ENERGÍAS RENOVABLES EN ÁFRICA OCCIDENTAL

destinadas al suministro eléctrico y el bombeo de agua de pequeños poblados, que abastecerían a la población con energía sostenible. Además de ofrecer una solución a la demanda de electricidad, la FV puede reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles, puesto que aporta desarrollo social y económico a través de la utilización de sistemas fotovoltaicos muy versátiles y adaptados a las necesidades locales.

De acuerdo con el artículo “Unlocking the SunBelt Potencial of Photovoltaics” [1], si nos encontrásemos en una posición ambi- ciosa donde se contase con el apoyo político y las medidas de dis- tribución comercial adecuados, la energía FV podría constituir una tecnología energética competitiva y sostenible capaz de satisfacer hasta el 12% de la demanda de electricidad de los países del cintu- rón solar en el año 2030 (dependiendo de las diferentes zonas geográficas), lo cual representaría aproximadamente 1.100 GW instalados. Ello tan solo podría lograrse mediante la toma de deci- siones de los responsables en los países del cinturón solar (como, por ejemplo, los gobiernos y las empresas de servicio público), que incluirían la FV como parte fundamental de su programa energéti- co. Los países desarrollados deberían contribuir a este esfuerzo aportando apoyo económico a través de programas e instituciones internacionales, así como experiencia técnica. También sería necesario elaborar hojas de ruta de desarrollo del mercado para determinados países del cinturón solar.

Una cuestión tecnológica primordial para la energía fotovoltaica es la reducción de costes de los sistemas FV (gracias al avance tecno- lógico y la mejora de la curva de experiencia). Esta reducción debe ser aplicada a todos los elementos de los sistemas fotovoltaicos y al con- junto de la cadena de valor económico, desde las materias primas hasta el sistema al completo [2]. El coste de los módulos es una parte fundamental del sistema FV, a lo que se añade el de los materiales utilizados para su instalación (materia prima, material de encapsula- do, cableado, etc.), que en la mayoría de las tecnologías fotovoltaicas supone alrededor de un 50% del coste total del módulo.

El desarrollo tecnológico de la energía FV ha experimentado diferentes fases de evolución. Durante el periodo 2004-2009 se produjeron una serie de acontecimientos importantes para su

comercialización y distribución, como, por ejemplo, la proliferación (sobre todo en Europa, Alemania, España, Italia, etc.) de las Feed- in-Tariff (FiT) como modelo mundial de incentivo, así como el incremento de las instalaciones multimegavatios (a nivel de empre- sa de servicio público). En la actualidad se avecina un cambio de paradigma: la paridad de red [3], que significa que el precio de la electricidad en el mercado es similar o más elevado que el coste de la electricidad FV. En el caso del sector residencial, este cambio llegará antes de lo que se espera. Por ello, los gobiernos deberían revisar el potencial de su sector solar y posteriormente tomar medidas econó- micas racionales y destinar generosas ayudas a la aplicación y distri- bución de energía fotovoltaica.

En lo que respecta a los costes de la FV, los precios de las células y los módulos fotovoltaicos, hasta entonces estables, experimenta- ron un incremento de 2004 a 2008 y un descenso de -50% en 2009 respecto a 2008. Los últimos acontecimientos están directamente relacionados con los materiales de la tecnología fotovoltaica y en concreto con la escasez de silicio, que conlleva el aumento exponen- cial del precio de esta materia prima, así como de la cuota de merca- do de película delgada. En 2005, el 85% del suministro total de sili- cio se concentraba en solo cinco empresas y la fuerte demanda de la industria de la energía fotovoltaica llevó a la escasez de polisilicio. Esta situación provocó que la industria acelerase la reducción de costes aumentando la eficiencia, reduciendo la utilización de mate- rias primas, mejorando los procesos de fabricación, etc. Ello, unido a la aparición de una oferta y demanda equilibradas de nuevos pro- ductores de polisilicio, hizo que los precios volvieran a los niveles normales. Asimismo, la madurez de las tecnologías que emplean materiales de película delgada ha dado lugar a una cuota de mercado específica, sobre todo para el telururo de cadmio (CdTe). Así, el suministro asegurado de polisilicio junto con la I+D causaron un impacto enorme en el proceso de la tecnología fotovoltaica durante 2008-2009. En 2010, debido al fuerte crecimiento de la industria de la energía fotovoltaica, los precios del silicio han ido aumentando progresivamente. Sin embargo, el precio de los módulos sigue dis- minuyendo, debido sobre todo a la amplia oferta procedente de países del Este asiático.

ENERGÍAS RENOVABLES EN ÁFRICA OCCIDENTAL

La industria fotovoltaica emplea diferentes tecnologías para la producción de células y módulos. Una clasificación típica de las tecno- logías fotovoltaicas, basadas sobre todo en material solar activo, es la siguiente:

• Tecnología de obleas de silicio cristalino. • Tecnología de película delgada.

• Tecnologías emergentes y novedosas. • Tecnologías de concentrador.

En el mercado fotovoltaico predominan las tecnologías basadas en el polisilicio, con un 88% de cuota de la producción solar fotovol- taica mundial en 2011. La cuota de la película delgada se vio reducida al 11% en 2011 (12% en 2010); existen también otras tecnologías que mantienen una presencia testimonial en el mercado, con menos de un 1% del total. A medio-largo plazo, la tecnología fotovoltaica debe- ría contribuir a la producción de electricidad como una alternativa real para el desarrollo sostenible de las energías renovables en el mundo.