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Sensitivity Analyses

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Una de las consecuencias de la incorporación de ambos proge- nitores al mundo laboral es una menor dedicación al cuidado de sus hijos e hijas, hasta el punto de que la escuela de hoy se ha convertido en un “aparcamiento” de los niños/as, cuyos padres y madres están demasiado ocupados para atenderles.

La consecuencia está siendo que, en muchos casos, los niños/as se crían solos, con la televisión y la escuela como únicas referencias. (Palacios, 2000)

Los docentes se quejan de la falta de colaboración de los padres y madres con la acción educativa escolar, detectando en los alumnos/as grandes carencias educativas, lo que provoca muchos confl ictos en los

centros, no sólo con los compañeros/as sino también con los mismos profesores/as.

Por otro lado, son muchos los factores que afectan a las familias, que pueden desembocar en problemas de inestabilidad. Entre los factores desencadenantes, podemos destacar los siguientes:

- Problemática económica: la mayoría de los menores en situa- ciones de marginación provienen de familias económicamente depri- midas.

- Separaciones parentales: un número importante de los me- nores con problemas proceden de núcleos familiares rotos.

- Alcoholismo y otra dependencia de drogas.

4.2 La responsabilidad educadora de la familia

La familia debe colaborar en todas aquellas tareas que tienen que ver con la educación del menor.

Desde este planteamiento, se diferencian tres ámbitos para la ac- ción educativa, que se corresponden con los niveles de prevención (primaria, secundaria y terciaria) y en los que la familia juega un papel clave.

a) Prevención primaria: del mismo modo que se habla de pre-

vención primaria cuando la actuación se lleva a cabo antes de que se produzca el posible confl icto o crisis, se puede hablar de educación preventiva como aquella con la que se llega a impedir que la familia quede inmersa en situaciones disfuncionales y que sus miembros se vean afectados por los trastornos consiguientes. La educación pre- ventiva es la actuación que trata de evitar hábitos y estilos de interac- ción familiar, que pueden ser generadores potenciales de disfuncio- nalidad.

Cuando se prevea que la familia vaya a sufrir determinados con- fl ictos, conviene poner en marcha actuaciones específi cas como apo- yo a la acción educativa familiar, las cuales suelen desarrollarse en centros educativos, con apoyo más o menos directo de personal o servicios especializados. Entre ellos se incluyen programas de pre- vención de drogodependencias, desarrollo sexual, autoestima, com- petencia social, resolución de problemas, etc.

La familia se convierte en área de intervención preferente, en cuanto que es el lugar más apropiado para el desarrollo personal de sus componentes.

b) Prevención secundaria: la familia es la primera en detectar

los problemas de adaptación social y la primera, en principio, en dar respuesta. Sin embargo, no hay que olvidar que los sujetos inadapta- dos suelen proceder a su vez de familias con problemas de todo tipo, por lo que esta tarea puede ser que no se desarrolle e incluso, que por la respuesta familiar el problema se agrave.

La prevención secundaria actúa cuando ya se ha producido la dis- funcionalidad, el confl icto o la crisis en la familia, con objeto de paliar al máximo sus efectos, evitar su propagación y de resolverla a la mayor brevedad posible. Supone una detección y tratamiento preco- ces del problema, aunque no con unas características de gravedad tales que no sea abordable, e incluso solucionable en una necesaria y efi caz intervención.

Dentro de esta prevención se podrían situar los programas de apo- yo que intentan evitar el internamiento y se dirigen a familias que presentan alguna forma de desestructuración o incapacidad para ejercer sus funciones de forma adecuada, con lo que aumenta la pro- babilidad de maltratar o abandonar a sus hijos e hijas (problemas de drogas, maltrato conyugal, enfermedades mentales, etc.)

c) Prevención terciaria: se habla de prevención porque en

este caso el problema ha tenido sus efectos negativos y se trata de

superarlos, evitando así el riesgo de que se sigan multiplicando. Se incluyen aquí programas se reunifi cación familiar orientados a preser- var la integridad de la familia, procurando el retorno a la familia de los niños/as que han sido separados con carácter temporal a causa de una situación de desprotección de tal gravedad que ha motivado la asunción de la tutela por parte de la administración pública. El obje- tivo de estos programas es conseguir que el entorno familiar y social natural del niño/a sea capaz de garantizar su seguridad e integridad básicas y la satisfacción de sus necesidades básicas.

4.3 Las Escuelas de Padres y Madres

El asesoramiento y la capacitación de padres y madres se realiza en numerosas ocasiones a través de las escuelas de familias, dirigi- das normalmente a las familias de población adolescente.

Puede decirse que los programas educativos dirigidos a los padres y las madres de niños más pequeños se les asocian efectos positivos en cuanto a la adquisición de habilidades educativas por parte de las madres y, en menor medida, debido a su escasa asistencia, a los padres.

Esta formación parental recurre a unos procedimientos educativos destinados a favorecer en el plano psicomotor, cognitivo, lingüístico y socio-afectivo, el desarrollo de las capacidades de los padres y, de manera más indirecta, de sus hijos e hijas.

En cuanto a los objetivos y métodos, se pueden tener en cuenta los siguientes:

1. La formación, más que proporcionar charlas o conferencias, debiera articularse en la organización de pequeños grupos de trabajo que dieran cabida a un número reducido de padres y madres, que haga posible la consecución de un clima de mutuo conocimiento y de libre intercambio de experiencias, ansiedades y preocupaciones.

2. El contenido de estos grupos de trabajo debe focalizarse alre- dedor de temas vitales y reales, alejándose de divagaciones teóricas, aunque el respaldo teórico no puede faltar, pero como complemento a las aportaciones prácticas que se planteen.

3. El trabajo expositivo puede utilizarse con carácter esporádico para un gran grupo, buscando con ello encuadres generales y globa- les sobre los que los pequeños grupos profundicen conforme a sus necesidades concretas inmediatas.

4. La escuela de formación para padres y madres no es un gru- po terapéutico en el que se active la catarsis colectiva. Quien la dirija debe vigilar que los mecanismos emocionales desencadenados no invadan ni anulen el verdadero fi n educativo de la escuela.

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