CHAPTER THREE: DATA COLLECTION AND ANALYSIS ON THE INTRACTABLE CONFLICT IN THE KIVUS
3.3 Sequence of Events and Analysis
La Teoría de los Sistemas otorga pistas para comprender la dimensión social de la educación. Tal y como ésta postula: ninguna acción se encuentra aislada y alberga consecuencias y modificaciones tanto en el medio como en las propias personas (Musitu et al., 2004).
El modelo educativo que va imperando poco a poco en la actualidad es el de aprendizaje o dicho de otra forma, el modelo de aprender a aprender(Latorre, 2007). Aquí entran en juego todos los elementos que intervienen en este proceso de aprender donde priman la puesta en marcha de las habilidades sociales. En este sentido, el aprendizaje se lleva a cabo a lo largo de toda la vida. Este hecho sitúa el ejercicio educativo más allá de las cuatro paredes del aula y el aprendizaje formal. En última instancia, la educación es un proceso que debe fomentar el desarrollo de las capacidades, virtudes y el de la propia personalidad. El modelo de aprender a aprender se desglosa entonces en otros cuatro elementos de aprendizaje: aprender a conocer, a hacer, a convivir y aprender a ser (Delors, 1996).
La ciudad, como la escuela, también es un referente educativo. La vida urbana repercute directamente en el proceso de aprender a convivir y aprender a ser. Francesco Tonucci, “Frato”, es un psicopedagogo y dibujante italiano que reflexiona sobre el papel de la infancia en el ecosistema urbano. Según Tonucci la ciudad se ha ido transformando. Actualmente ha perdido su potencial como sitio de encuentro y ha ido modificándose en favor de un perfil determinado de ciudadano: hombre adulto en edad de trabajar. Esta tendencia ha hecho que se vayan adecuando las características de la ciudad conforme a los intereses de esta minoría. Un ejemplo claro de este hecho es el espacio destinado en la ciudad al coche. El riesgo de los coches ha generado barreras y ha ocupado los espacios públicos. Desde esta perspectiva, los niños y las niñas han quedado relegados a espacios determinados y específicamente diseñados para ellos: su habitación, el parque o la ludoteca (Tonucci, 2009).
Desde 1991 se está promoviendo un nuevo proyecto, la ciudad de los niños, a nivel internacional. Este proyecto propone a las administraciones urbanas que modifiquen
Sara Garralda Valencia
el enfoque de sus actuaciones: transitar del “varón adulto que trabaja” a la infancia. Tonucci defiende que el enfoque de la infancia es totalmente integrador. Las demandas de los y las niñas parten desde la perspectiva de la ciudadanía más vulnerable. Afirma que si la ciudad se adaptase a las necesidades de la infancia, también lo haría para otros colectivos en desigualdad de condiciones (Tonucci, 2009). Existe otro elemento de la dimensión social que educa y repercute directamente en los y las menores. Son los modelos en su educación derivados del orden social principalmente establecido en el materialismo. Por un lado, la familia se encuentra generalmente algo desamparada frente a la educación de sus hijos e hijas. Por otro lado, existe soledad en estos hijos e hijas que acceden a numerosos servicios para cubrir su cuidado y ocio. Además la escuela no consigue dar una respuesta eficaz a la convivencia disfuncional en los centros. En todos estos hechos existe un componente primordial: los modelos de comportamiento del mundo adulto (Latorre, 2007). Es necesario advertir que las condiciones ambientales, según el orden social actual, derivan directamente de la acción adulta.
Existen centros escolares y cuerpos docentes conscientes de ello y en consecuencia educan al alumnado en valores (donde destaca el respeto), habilidades sociales y formas de relación y organización alternativas a las de la estructura social vigente. En este sentido, la educación también integra una dimensión política. Política entendida como actuaciones y procedimientos que afectan directamente a la estructura social y/o a la manera que se organiza y actúa la sociedad (González, 2007).
César Bona es un maestro de Educación Primaria y actualmente reconocido como el mejor de España según su posición en el Global Teacher Prize de 2014 en el que quedó finalista. A partir de su experiencia en el aula ha decidido transmitir a la sociedad cuál es la verdadera labor de la educación y el reconocimiento del potencial de niños, niñas y adolescentes. Así se expresa en su primer libro La nueva educación:
Debemos educar a los niños teniendo en mente que educamos a seres sociales. A veces nos ocurre que entramos en una espiral en la que pretendemos que aprendan Lengua, Matemáticas, Inglés… Sin darnos cuenta enseñamos pronombres, operaciones y cómo rellenar huecos en otro idioma. Y conviene recordar que estamos en un lugar privilegiado. Podemos educarles en grupo, crear relaciones, enseñarles a gestionarlas
La intervención socioeducativa del Trabajo Social en la escuela
(cosa que en casa es difícil por mucho interés que pongan los padres). Así que, ¿qué pasaría si propones que cada uno de los niños y niñas de clase tenga un cargo y una responsabilidad? (Bona, 2015, 119).
César propuso a su clase de 5ºB del Colegio Puerta de Sancho, Zaragoza, vivir en continentes. Cada niño y/o niña se situaba en su mesa junto a otros y otras compañeras con las que formaba un continente. Quien no respetaba, se exiliaba como un islote único hasta poder volver a formar parte de su continente. Cada persona tenía su cargo y todas conocían las reglas básicas para que esa microsociedad funcionase (Bona, 2015). Este es un ejemplo básico de cómo en la educación reside una dimensión eminentemente social.
6.2. LA COMUNIDAD
6.2.1. La sociedad del riesgo
Ulrich Beck, sociólogo alemán, incluyó a finales de los años noventa un nuevo concepto en la sociología alemana: la sociedad del riesgo (Beck, 1998). Se podría definir como la fase de desarrollo de la sociedad moderna donde los riesgos sociales, políticos, económicos e industriales tienden cada vez más a escapar de las instituciones de control y protección de la sociedad industrial (Beck, 1998).
Beck razona y argumenta en la línea de una sociedad dominada por fuertes riesgos y procesos de individualización. Él sostiene que la realidad actual se componede hechos como: las catástrofes ecológicas, las crisis financieras, el terrorismo y las “guerras preventivas”. Por otro lado, los procesos de individualización se caracterizan por la confluencia de dos factores: la no determinación de las personas por normas, valores y recursos tradicionales establecidos, y su subordinación a las exigencias del mercado de trabajo.
La autoría del Programa ESADE de liderazgo social, hace una descripción del plano social en consonancia con la teoría de Beck: Conflictos armados, terrorismo internacional y en ocasiones indecente y renovado uso de “la guerra con fines
pacíficos” y de la excusa de la seguridad como mecanismo para coartar derechos individuales y colectivos. Mayores opciones de información directa e inmediata,
Sara Garralda Valencia
incremento de los dispositivos tecnológicos que facilitan el diálogo e intercambio,... pero a su vez incremento de la percepción de aislamiento y la soledad de algunos. Reconocimiento casi universal de unos derechos que no se cumplen (...). Viejos problemas que entran en la agenda política y nuevos retos que afloran, pero que no sabemos afrontar” (Carreras et al, 2009).
Uno de los grandes cambios de nuestra sociedad postindustrial se sitúa en la economía y el mercado de trabajo. La información y el conocimiento cobran mayor relevancia que la propia producción, provocando así itinerarios más complejos hacia el empleo. Esta nueva economía induce, por un lado, a generar condiciones laborales deterioradas en el empleo que acaba por destruirse. Por otro lado, insta a crear un empleo de menor calidad y más precario (Castells, 1998). Hechos palpables que han engendrado graves consecuencias en la recesión económica de 2007-2008.
Por otro lado, el déficit de las políticas públicas y del Estado de Bienestar que fracasan en los intentos de ofrecer soluciones a estos nuevos fenómenos induce a que se sufra una privación, no exclusivamente económica, sino de derechos y libertades básicas. Es decir, se sufre una privación de la propia idea de ciudadanía (Subirats et al., 2004). De todos estos acontecimientos se deduce que, efectivamente, la sociedad se está tornando más compleja. Estos, a su vez, generan transformaciones que provocan que los factores de estratificación o exclusión social ya no transiten por caminos tan evidentes como antes y ligados a la noción exclusiva de pobreza económica.
6.2.2. El papel de la comunidad
La vida ordinaria se desarrolla en este marco general de cambio constante e incertidumbre. La persona tiene que hacer frente a las diferentes transiciones vitales, presiones medioambientales y procesos interpersonales en la inseguridad emergente del macrosistema; hecho que obliga a buscar otros métodos y recursos para generar seguridad en los entornos más informales. Es aquí donde la comunidad entra en juego como elemento indispensable para adquirirla; afrontando nuestras necesidades, problemas, sueños e inquietudes desde lo compartido (Bauman, 2003).
La comunidad es un modelo de organización social donde el principio de horizontalidad es de vital importancia y ahuyenta posibles indicios de autoritarismo.
La intervención socioeducativa del Trabajo Social en la escuela
Desde esta postura, el trabajo es común y colectivo, basado en un diálogo de apoyo mutuo entre individuos. Estas interacciones comunitarias buscan necesariamente el establecimiento de consensos (Bauman, 2003).
En esta dinámica de lo compartido, se afrontan y se le otorga un nuevo matiz y carácter a la perspectiva de las problemáticas individuales: emergen desde lo estructural y no “exclusivamente desde caracterís ticas deficitarias personales” (Bauman, 2003).
Rescatando las palabras de Bauman en su libro Comunidad: en busca de seguridad en
un mundo hostil: Todos somos interdependientes en este mundo nuestro, en rápido proceso de globalización, y debido a esta interdependencia ninguno de nosotros puede ser dueño de su destino por sí solo. Hay cometidos a los que se enfrenta cada individuo que no pueden abordarse ni tratarse individualmente. Todo lo que nos separe y nos impulse a mantener nuestra distancia mutua, a trazar esas fronteras y a construir barricadas, hace el desempeño de esos cometidos aún más difícil. Todos necesitamos tomar el control sobre las condiciones en las que luchamos con los desafíos de la vida, pera para la mayoría de nosotros, ese control sólo puede Iograrse «colectivamente»
(Bauman, 2003, 146).