• No results found

Lola: Esther... que está Luci... que lo hará genial (contestó) E: Ya pero... te voy a extrañar... (dijo con cariño)

E: ¿Te pondrías celosa? (preguntó mirándola sonriente) M: Ya veremos (intentó esconder el bulto...)

E: Tonta (susurró dándole un nuevo beso...)

Lola: Por Dios que pastelosa es... (murmuró haciendo reír a Cristina...)

La cena continuó con una charla amena y llena de risas, conociéndose las cuatro un poco más, Cristina miraba a su amiga y no se creía lo que veía, ahora sí era Maca, la Maca bromista, la Maca chulita a veces, la Maca atenta que ella había conocido hacía tiempo y que había dejado de ver cuando ocurrió lo de Violeta, las miraba y sonreía encantada... a Esther se le notaba a leguas lo enamorada que estaba de su amiga, Maca correspondía a sus bromas y a sus mimos aunque con algo más de distancia...

Tras la cena fueron a tomar una copa, algo tranquilo, a una terracita donde poder continuar la charla, estaba siendo una buena velada, muy buena velada...

Cerca de las dos de la madrugada decidieron poner punto y final a aquella noche, Cristina se ofreció a llevar a Lola, le pillaba de camino y así dejaban a la parejita a solas... tras despedirse, Maca y Esther fueron hacia casa de la chef dando un paseo, cogidas de la mano, sonrientes, comentando la noche que habían pasado, llegando sin darse cuenta a casa y sin tener ninguna gana de separarse todavía... la noche, para ellas, parecía no terminar...

Entraron en el piso en silencio y con tímidas sonrisas en el rostro, mirándose con ojos tiernos y deseosos, nada más cerrar la puerta Esther se abalanzó sobre Maca

colonizando su boca en un beso provocador...

Sus lenguas batallaron en una guerra que ambas sabían ganarían, las manos comenzaron a vagar por el cuerpo de la otra con urgencia, queriendo tocar la piel de su acompañante, Esther empujó a Maca sobre la pared, atacando su cuello con pasión, haciendo que Maca comenzara a respirar con rapidez intentando tomar algo de aire...

Las manos de Esther subían hasta sus pechos apretándolos por encima de la ropa logrando arrancarle un gemido a su acompañante, las de Maca se acoplaron en su trasero acercándola más a ella, apretándola más contra su cuerpo...

La chef seguía atacando su cuello con mordiscos urgentes mientras una de las manos continuaba atacando el pecho y la otra bajaba hasta los pantalones abriendo el botón... Maca respiraba ya con demasiada dificultad y no supo de donde sacó las fuerzas para dar la vuelta a las tornas, agarrando las manos que la acariciaban y siendo ahora ella la que aprisionaba a Esther contra la pared, colocando los brazos de esta por encima de la cabeza y ralentizando sus besos...

E: Maca... (protestó por su lentitud)

M: Shhh (la hizo callar con un beso) no tenemos prisa (susurró en su oído...)

La besó lentamente, sintiendo toda su textura, liberó sus manos comenzando a acariciar su cuerpo por encima de la ropa, haciendo que deseara más, deseando ella mucho más... M: Vamos a la cama (volvió a susurrar en su oído, sonriendo al escuchar un gemido de Esther...)

Anduvieron con lentitud por el pasillo, tomadas de la mano y sin perder el contacto visual, deseándose, aumentando las ganas de tenerse, llegaron a la habitación y delante de la cama Maca comenzó a quitarle la ropa, besando cuanta piel quedaba expuesta, recreándose en su desnudez mientras Esther se mordía el labio mirándola enamorada... La chef la imitó, dejándola desnuda frente así misma, sin poder ni querer evitarlo cazó sus labios entre los suyos comenzando un beso lleno de pasión, sus líquidas bocas pedían más al tiempo que sus manos volvían a explorar terrenos ya conocidos... Tumbó a Esther en la cama, lentamente, sin dejar de besarla, disfrutando de su cuerpo como no lo había hecho hasta ese momento, los gemidos ya eran los reyes de aquel lugar, sus corazones se aceleraban ante las caricias recibidas...

Tumbadas ya, Maca besaba su pecho saboreando cada uno de ellos, sin dejar de atender al otro, Esther la apretaba más contra ella, intentando tomar algo de aire que llegar a sus pulmones...

El silencio las envolvía dejando que solo sus respiraciones se escucharan, las caricias eran lentas y profundas, era diferente a todas las veces que lo habían hecho... y les gustaba... les excitaba...

Al llegar a su sexo emitieron ambas un lánguido gemido, abrieron los ojos y se miraron unos minutos, Maca comenzó a acariciarla, Esther sonrió débilmente excitada sintiendo las caricias recibidas, se besaron de nuevo, una y otra vez sin dejar de acariciarse, la chef la imitó, llegando también a su sexo logrando que Maca tuviera que romper el beso que se estaban dando para tomar algo de aire...

Caricias lentas, luego más rápidas y de nuevo a frenar sus movimientos, sin dejar de besarse, en la boca, en el cuello, bajando a sus pechos, entrando en una espiral de sensaciones que casi llegaba a marearlas...

M: Espera... espera (dijo casi al borde del abismo, frenando sus caricias) umm... espera (la besó húmedamente...)

E: Que... (logró decir como pudo...)

Maca no contestó, clavó los ojos en ella, sacando la mano de su entrepierna sonriendo al ver la reacción de protesta de Esther, acarició su abdomen de forma ascendente hasta llegar a los pechos donde volvió a entretenerse largamente, la chef protestaba moviendo sus caderas buscando un contacto... Maca le abrió más las piernas, cosa que excitó mucho más a su acompañante, se movió acoplando su sexo con el de Esther, ambas gimieron al sentirse tan unidas...

Mirándose a los ojos, robándose besos y acariciándose lentamente, comenzaron a moverse acompasadamente, logrando una fricción de sus sexos que las llevaba al borde del precipicio... Esther clavó sus manos en las caderas de Maca... “muéveme” le gimió y Esther lo hizo, guiándola en movimientos certeros, circulares, rápidos, lentos, más rápidos... más rápidos...

Se movían en una coreografía perfecta que sabían donde las llevaría, se arrancaban gemidos que aumentaban sus ganas, sintiéndose al borde de un orgasmo que las

atravesó con tan solo segundos de diferencia... tensando sus cuerpos y haciéndoles caer por ese precipicio de sensaciones en el que se encontraban...

Maca se recostó sobre ella, besándola ahora más pausadamente, recuperando ambas la respiración, sintiendo como su pulso, su corazón poco a poco volvía a la normalidad, se besaron lentamente, tiernamente, Esther sonrió, Maca correspondió, se abrazaron y cerraron los ojos disfrutando como nunca de ese momento de intimidad...

Tumbadas de medio lado, mirándose directamente a los ojos, muy juntas una a otra, de vez en cuando se robaban algún beso, Maca acariciaba su espalda con la yema de los dedos lentamente, de arriba abajo, Esther hacía lo mismo en su brazo, la sábanas cubrían la mitad de sus cuerpos, hablaban en susurros, la chef quitaba algún mechón de pelo que cubría el rostro de Maca...

M: No sabía que el restaurante era de tus padres (continuaba con esa conversación que

Related documents