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Session 18 Setting Goals

Trinidad?

conoce espiritualmente. ¿Cómo entonces podríamos saber de la Santísima Trinidad?

Percibimos esta división divina en un orden lógico. Veamos una escala ascendente con el cuerpo abajo y el espíritu arriba. ¿Existe algo que una esta escala?, ¿algo que se encuentre en todas partes entrelazándolas incluso si estuvieran en diferentes grados?, ¿algo que sirva como enlace conector? ¡La pieza de unión! ¿Habría alguna probabilidad de encontrar esa unión en la consciencia?

El espíritu, entonces, contiene las cualidades de la consciencia en sus niveles más elevados –algo que podríamos llamar consciencia sublime o clara– el alma como parte del espíritu en un grado menos elevado pero en muchos casos, mucho más claro que nuestro subconsciente. Luego está nuestra mente subconsciente y la mente con su forma de pensar conscientemente: algo que podemos llamar consciencia latente, y por debajo de todo esto, se encuentra el cuerpo, o la materia en sí, la

consciencia en sus niveles más densos, materializada en su forma tridimensional.

vida de una forma de percepción en la que todo contiene el todo y en la que todo representa el todo: a percibir todo lo que te rodea, a entender el universo así como a las energías universales, la materia, el alma y el espíritu, la mente y el cuerpo de una forma entrelazada, mezclada y holográfica. Como una gotita flotando en un océano, la gota y todo el océano están conectados, incluso si se pudiera percibir una gota individual, también como parte separada, ambos tendrían exactamente las mismas cualidades, a imaginar los átomos, los ingredientes fundamentales de toda la materia, los seres, el aire, la tierra y el agua.

O imagina tu propio hogar. Tal vez en la cocina se ha preparado una maravillosa comida llenando el espacio con un riquísimo olor. Tal vez en tu dormitorio las ventanas están abiertas, en el jardín se ha cortado el césped y la habitación huele a césped recién cortado, y en tu sala de estar huele al producto de limpieza que usaron por la mañana y en el sótano huele a humedad. El aire está en todas las partes, es el mismo aire, y si todas las

puertas están abiertas, todo estará conectado sin barreras pero cada lugar tendrá su propio olor. Piensa ahora no en aire o O2sino en “sus átomos” que están, igual que el aire de la cocina y el del sótano, conectados con los átomos del piso, los de las paredes, los de las puertas, los de los muebles, los de todo fuera de tu casa o piso y todos aquellos átomos de ti mismo y todos los demás seres.

Ahora imagínate el espíritu como algo que también forma la materia, algo que atraviesa todo lo que existe, que a la vez da la forma a todo eso que existe y a la vez es todo lo que existe: y así exactamente los 99,999999999999999% del todo más los 0,0000000000000001% en su totalidad universal. Con esta nueva posible vista hacia todo lo que te rodea y que forma tu realidad, va a ser muy obvio y fácil de comprender y aceptar por qué con la Matrix Maestra logramos estos resultados tan instantáneos, directos, impactantes y

asombrosos: Trabajamos directamente en o con esta parte que ocupa el mayor volumen del todo: Estos 99,999999999999999% de consciencia o

energía que forman todo lo que existe.

Lo que yo quiero hacer es mi propia unión de la ciencia de hoy en día y de las esencias

fundamentales de la espiritualidad y de las religiones. Es imposible separar cuerpo, alma y espíritu en partes, todos están fundiéndose entre sí.

Es muy probable que te cueste percibir la realidad o la materia como algo plenamente espiritual, pero déjame apoyarte más en tu posible nueva manera de percepción. ¿Cómo podría cuadrar todo lo que forma nuestra realidad con el concepto religioso de espíritu, mente y cuerpo?

En el mundo científico, el materialismo ha colapsado durante los últimos 120 años. Aun cuando no podemos demostrar la existencia del espíritu, la ciencia ha comprobado que no existe espacio vacío, que todo es energía. Supongamos que la consciencia universal iguala a esta energía y que tu consciencia es una parte holográfica de esta consciencia que en su totalidad une todo lo que

hay.

Permítete de nuevo imaginar la manera en la que está constituida nuestra materia –tu cuerpo así como otros, tu silla, casa, coche, todos los demás seres en este planeta, los planetas en sí y todo lo demás en este universo, el universo en sí y todos los demás universos paralelos, el aire entre todos nosotros y los objetos y en todos los universos– otra vez: Todo lo que existe está compuesto de un 99,999999999999999% que es imposible tocar o medir como partículas o “materia” así que es “¿nada?” o energía. ¿No sería más adecuado si este 99,999999999999999% del todo fuese el espíritu? La “sopa–cuántica” de ilimitadas posibilidades de donde proviene nuestra alma, donde regresamos energéticamente cuando dejamos de vivir en nuestros cuerpos. ¿Dónde se encuentran las partículas fundamentales cuando no se encuentran justamente en este mil millonésimo segundo en el que están presentes como partícula “aquí”. ¿Dónde están las partículas cuando dejan de existir y cuando nosotros solo las podemos percibir como ondas de probabilidades?

Los cuerpos, así como estos pedacitos minúsculos, las partículas de experiencia de la materia, forman tan solo este diminuto 0,0000000000000001% del todo, que según mi propia forma de ver todo, también es una parte –aun si es la más insignificante– del 100%:

¡Todo es espíritu!

¿Y la mente, los pensamientos, la emoción y los sentimientos? ¿El campo del cerebro y el campo del corazón? ¿De dónde provienen el razonamiento y la emoción? Creo que sin duda vas a concluir conmigo que por supuesto no pertenecen a este 0,0000000000000001% de la materia que se puede tocar y medir como partículas.

Veamos: ¿no sería más fácil comprender si fuera exactamente eso: que la actividad mental, o en otras palabras, la consciencia en su nivel latente de cada individuo y la emoción, unidas en la vibración que emitimos vía nuestro campo del corazón (los sentimientos), son el enlace universal

que conecta todo? Que consciencia y emoción unidas en nuestro sentimiento forman esta parte tan importante que realiza la unión, la comunión, y la comunicación entre el cuerpo (partícula) y el espíritu (superposición y onda de probabilidades y la probabilidad manifestada en cuerpo y materia, o más corto: la probable manifestación y la

manifestación en sí).

Repetimos: existe algo que se encuentra en todas las partes, en todos los niveles y en todo lo que existe (entrelazando las partes en grados), que sirve como el enlace conector o sea que es una pieza de unión. Según esta idea, el modelo para comprender un átomo, o el universo en sí, o todos los universos –como es arriba es abajo– sería la siguiente imagen:

1) 99,9999999999% espacio o la "nada": nada que se puede medir, tocar o percibir por aparatos técnicos = información, energía, consciencia.

2) 0,0000000001% Partículas de experiencias que se puede medir y percibir por aparatos: fotones, quarks, electrones, protones, neutrones, átomos (...) planetas, estrellas, galaxias, universos, dimensiones.

Según las religiones del mundo, el alma es parte fundamental de todas las manifestaciones físicas. Podríamos pensar del alma que es el principio elemental de la vida, experimentándose y

exhibiéndose en todas las partes de la naturaleza, desde las formas de vida más simples hasta las más sublimes. Es lo que los filósofos denominan “anima mundi”, el alma del mundo.

Como hemos sabido, según la ciencia el 99,999999999999999% de todo es energía. Sugiero entonces, dentro de esta nueva forma de percibir nuestra realidad, cambiar el concepto del yo que usamos tan frecuentemente, por uno en el que seamos conscientes de que somos un espíritu, un alma y un cuerpo, entrelazados y unificados por lazos de “la vida”, que iguala al 100% a todas las escalas de la consciencia. Este yo es como una acumulación de muchísimas gotitas en el mar (de átomos) conectando con todo lo que existe.

Si te pregunto entonces ¿quién eres? y tú me respondes con tu nombre te diría sin duda que eso no es correcto. Tú no eres tu nombre, tienes un

nombre e incluso lo puedes cambiar cuando quieras.

¿Eres tu cuerpo? No. Tú no eres tu cuerpo, tú tienes un cuerpo con el cual experimentas la vida en su expresión tridimensional. ¿Y tu alma? ¿Eres tu alma? Afirmar eso seguro que tampoco va a abarcar la completa verdad... La verdadera respuesta referente a quién eres tú es que eres un ser espiritual que posee alma y cuerpo y que está acumulando experiencias de existencia en la tercera dimensión, así como probablemente en todas las demás existentes.

Voy a seguir mostrándote mi forma de verlo todo. Ten en cuenta que no proclamo que esa forma de percibir mi realidad debería ser la “correcta” o la “única posible” tan solo es mi intento de

explicarme la existencia en este universo y los asombrosos efectos que podemos lograr con la Matrix Maestra en directo o a distancia con miles de kilómetros entre las personas con las que trabajamos.

Un átomo y todas las escalas subatómicas, mirados por un microscopio potente, tienen la misma apariencia que el cielo sobre nosotros, si vemos las estrellas en una noche despejada. Imagino que si pudiéramos reducir el tamaño de nuestro universo/nuestra galaxia y las galaxias de al lado, veríamos la misma imagen. El día en el que la ciencia logre ampliar un fotón a un tamaño en el que se pueda ver lo que hay “dentro”, van a encontrar otra vez el mismo modelo. De nuevo: como es arriba es abajo.

Imaginemos entonces que todo es espíritu y el espíritu corresponde a todos los niveles de consciencia. El espíritu o la consciencia sublime, posee alma o consciencia clara, luego existe la subconsciencia, y la consciencia latente (en el significado de la actividad mental consciente) y la consciencia elevada (lo que tiene mi alma

referente a mí, el ánima mundi, el alma del mundo, así como el ánima universal) lo que para mí es esa gran imagen del todo al que se refiere cuando se afirma que todos somos uno y esa imagen iguala

para mí a Dios.

Tú eres una parte de Dios, como yo, como los tuyos. Y si Dios es el creador del todo, tú con absoluta y consecuente lógica, eres el creador, de tu vida y de tus éxitos... Infinita Creación: estás creando cada instante y los instantes forman tus horas, tus días, tus semanas, tus meses y tus años, y así finalmente toda tu vida. De esta manera no pierdes ningún instante con una creación que no te alegra. Si no vives un día alegre y el próximo tampoco, y el próximo, etc., no tienes ninguna posibilidad de vivir una vida de alegría. Muchos llaman a esto vivir en el ahora. Yo prefiero decir que vivo cada día como el día más importante de mi vida.

Sí, lo confieso: cuando estamos en una fase de mala racha eso parece muy difícil. Créeme yo también lo he vivido, pero la palabra clave de la frase anterior no es “d i f í c i l” sino ¡“p a r e c e”!

La solución empieza reconociendo que yo o tú, o él o aquella persona a la que deseamos ayudar (escribo en primera persona simplemente para hacerlo más fácil), he creado esa mala racha en toda consecuencia. Tomando mi responsabilidad por ella, salgo del rol de la víctima, dando al instante un salto importante reencontrándome en la posición poderosa del creador.

Vivir de tal forma que “hoy es el día más

importante de mi vida”, me da ya la importancia de vivir otra vez en una vibración elevada y más alegre sin perder un solo minuto en la creación de un mañana más alegre.

Para lograr esto tenemos todo el apoyo del

universo. ¡Y la Matrix Maestra estará contigo si te permites abrirte a ella cambiando tu emoción!