4. SEVERABILITY DOCTRINE AND THE EXERCISE OF JUDICIAL REVIEW
4.4. Severability Doctrine and Severability Clauses
0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 22 24 Nº CORTES D E HAZ 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 ***
FIGURA 2: Actividad motora de los animales estudiados durante del experimento bajo un ciclo 12h
oscuridad/ 12h luz. * p<0,05; ** p<0,01; *** p< 0,01
TABLA 1: Parámetros de los ritmos circadianos neurotransmisores en la corteza prefrontal y de la
Resultados
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IV. Discusión
En la corteza prefrontal, las concentraciones extracelulares de glutamato y HVA pero no de dopamina y GABA presentaron variaciones circadianas.
Hay muy pocos estudios sobre las variaciones extracelulares de glutamato y GABA, y no son en la corteza prefrontal. Fuera del núcleo supraquiasmático, estudios previos de nuestro laboratorio describen un ritmo circadiano del glutamato en estriado (Marquez de Prado et al., 2000; Castañeda et al., 2004) y núcleo accumbens (Castañeda et al., 2004). En el núcleo supraquiasmático se han descrito las variaciones circadianas de glutamato (Honma et al., 1996), los autores de dicho trabajo abren la posibilidad de que estas variaciones sean debidas a las variaciones en la actividad de los astrocitos. En los astrocitos se encuentra la gran mayoría de los transportadores que recapturan el glutamato liberado y con su actividad regulan la cantidad de glutamato existente en el espacio extracelular. Por otro lado se ha demostrado recientemente que los astrocitos son capaces de liberar glutamato mediante un mecanismo calcio dependiente (Araque et al., 1999; Haydon et al., 2000) o a través del transportador (Attwell et al., 1993). Se ha descrito ritmicidad circadiana en la expresión de la proteína acídica fibrilar glial (GFAP), una proteína astrocitaria que es índice de la actividad de estas células (Lavialle y Servière, 1993). Esta ritmicidad en los astrocitos se podría dar en otras áreas del SNC. Por tanto, es posible que las variaciones circadianas que encontramos en las concentraciones extracelulares de glutamato en corteza prefrontal sean debidas a una variación circadiana de la actividad de los astrocitos de estas áreas.
En el caso del GABA encontramos una disminución significativa de sus concentraciones en el cambio de periodo de oscuridad a luz pero no un aumento significativo en el segundo periodo de oscuridad. Esta ausencia de ritmo circadiano en las concentraciones extracelulares de GABA no implica que la fisiología del sistema GABAérgico no varíe a lo largo del día. De hecho se han descrito variaciones circadianas en el número y afinidad de receptores GABA en el sistema nervioso central (Wirz-Justice, 1987), y estas variaciones se mantienen en oscuridad continua y se pierden tras la lesión bilateral del núcleo supraquiasmático (Wirz- Justice, 1987; Kafka et al., 1985). En la corteza cerebral se ha descrito una variación circadiana en la densidad de los receptores de GABA (Kanterewicz et al., 1995) y en la afinidad de estos receptores a la unión de GABA (Acuña-Castroviejo, 1986) siendo ambos parámetros mayores en la oscuridad. Esto podría indicar una variación circadiana de la actividad basal GABAérgica en la corteza prefrontal, regulada por la variación de la densidad de receptores en vez de por los niveles del neurotransmisor.
No observamos ritmo circadiano en las concentraciones extracelulares de dopamina, pero su metabolito, el HVA, mostró un ritmo circadiano con un máximo en el periodo de oscuridad. En contraste con las concentraciones extracelulares de dopamina en estriado, en corteza prefrontal sus concentraciones extracelulares son muy bajas, sólo la adición de un inhibidor de la recaptura de dopamina, la nomifensina, nos permite elevar las concentraciones extracelulares de dopamina por encima del límite de detección, 0,1 nM (Santiago et al., 1993). Aún así las concentraciones de dopamina no son suficientemente altas como para detectar disminuciones en sus concentraciones extracelulares y por tanto variaciones circadianas. Los metabolitos de dopamina, principalmente el HVA, se consideran un reflejo de la liberación de dopamina (Westerink, 1995). Incluso grupos de investigación que usan la voltametría como método de detección de catecolaminas, una técnica más sensible que la microdialisis unida al HPLC, utilizan las concentraciones de HVA como índice de la liberación de dopamina (O’Neill y Fillenz, 1985). Nakayama y colaboradores, describen un ritmo circadiano de
Resultados
dopamina en la corteza prefrontal (Nakayama et al., 1993), en el artículo donde se describen estos resultados los métodos de detección no están especificados. Sin embargo en un trabajo posterior del mismo autor, no se miden las concentraciones extracelulares de dopamina y se utilizan las concentraciones extracelulares de HVA como índice de la liberación de dopamina (Nakayama, 2002). Otro trabajo describe una diferencia de concentraciones extracelulares de dopamina en corteza prefontal, en condiciones de luz frente a condiciones de oscuridad. En este caso comparan los niveles de dopamina de dos grupos de ratas: a un grupo se les realiza la microdiálisis durante su periodo de luz y al otro durante su periodo de oscuridad (Feenstra et al, 2000). A pesar de no ser un estudio temporal, los resultados de este estudio apoyarían la existencia de un ritmo circadiano de dopamina en corteza prefrontal.
Los niveles de dopamina y sus metabolitos, medidos mediante la técnica de microdiálisis, se consideran reflejo directo de la liberación neuronal (Timmerman y Westerinck, 1997; Del Arco et al., 2003). Todo esto indica que existe una actividad rítmica del sistema dopaminérgico proveniente del área tegmental ventral en esta estructura. Sin embargo las neuronas dopaminérgicas del área tegmental ventral no muestran una diferencia de actividad, medida como tasa de disparo espontánea, entre la noche y el día (Miller et al., 1983). Por otro lado, el hecho de que un porcentaje de neuronas dopaminérgicas de esta área no presenten una actividad basal espontánea (Miller et al., 1981) implicaría que las diferencias en la actividad de la vía mesocortical podrían deberse al reclutamiento de neuronas en los momentos de actividad basal elevada.
La actividad motora de los animales estudiados muestra un ritmo circadiano con un máximo en el periodo de oscuridad. El ritmo circadiano de actividad motora es un ritmo endógeno que está controlado por el núcleo supraquiasmático (García Fernández, 1998; Carlson, 1999; Moore,1999). Lesiones de este núcleo alteran el ritmo circadiano de actividad motora (Satinoff y Prosser, 1988). En animales nocturnos presenta su máximo en el periodo de oscuridad, que es el que coincide con el periodo activo del animal, y en curso libre presenta un periodo de 25 horas que se sincroniza con la longitud del día físico a través del fotoperiodo, la temperatura externa y otros sincronizadores externos (Moore, 1999).
Resultados