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4.2 DVM performance

4.2.4 Shared memory access

Cuando se pretende realizar un análisis del posible impacto en los indicadores financieros utilizados en la evaluación financiera de proyectos obtenidos de los resultados del flujo de caja, es necesario identificar cada uno de los conceptos que componen este último, y cómo estos deben ser tratados acorde a la norma contable vigente; es decir, las normas internacionales de información financiera (NIIF); además, cómo deberían ser tratados con la norma contable anterior, contenida en el Decreto 2649 (Presidencia de la República, 1993), pues es este precisamente el objeto de estudio de esta investigación.

Según la Superintendencia Financiera, el Decreto 2649 de 1993 (Presidencia de la República, 1993) es aquel por el cual se reglamenta la contabilidad en general y se expiden los principios o normas de contabilidad generalmente aceptados en Colombia; sin embargo, con la entrada en vigor de las normas internacionales de información financiera este decreto fue derogado, y todas las empresas colombianas, como se explica en el marco teórico, acorde a la clasificación de unos grupos, debían empezar a reportarles sus estados financieros a los entes reguladores, bajo estos nuevos lineamientos técnico-contables.

Por lo anterior, y con el fin de darle cumplimiento al primer objetivo de este trabajo, se presenta a continuación la tabla 2, con un cuadro comparativo en el que se exponen aquellos conceptos que, ya sea conceptual o técnicamente, se identifica que han cambiado con la entrada en vigor de las normas internacionales de información financiera (NIIF).

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Tabla 2 Comparativo Decreto 2649/1993 vs NIIF

Comparativo entre el Decreto 2649 de 1993 y las NIIF

Concepto Decreto 2649 de 1993 Normas internacionales de información financiera NIIF

Ingresos -

costos y gastos Los ingresos se entienden realizados y, por ende, reconocidos cuando son

devengados y convertidos, o sea, razonablemente convertible en efectivo. Particularmente en la venta de bienes se reconoce el ingreso cuando el vendedor le haya

transferido al comprador los riesgos y beneficios esencialmente identificados con la propiedad y posesión del bien, y no retenga facultades de

administración o restricción del uso o aprovechamiento de este.

Los ingresos se reconocen en la medida que se cumplan con las obligaciones de

desempeño (transferencia del control del bien, en el caso de la venta).

Los ingresos bajo NIIF están afectados por condiciones inherentes a la venta tales como descuentos comerciales en el momento de la transacción o futuros, condiciones variables al precio que pueden o no variar en el futuro, obligaciones que recaen sobre la entidad de devolver dinero a clientes tales como programas de fidelización, etc.

Por lo anterior, el ingreso bajo NIIF está sujeto a condiciones que requieren estimaciones sobre la ocurrencia de los eventos.

Los costos y gastos se reconocen con base en los criterios establecidos anteriormente para los ingresos. Desde la perspectiva de NIIF, los ingresos y gastos no se clasifican como operativos y no operativos, en su lugar, todos son reconocidos como ingresos o gastos ordinarios.

Depreciaciones En la aplicación de este marco

normativo las entidades utilizaban vidas útiles definidas (estandarizadas y en atención a las normas fiscales) que normalmente eran inferiores a la vida útil técnica de los bienes. Por ejemplo: una edificación se

depreciaba a 20 años, los vehículos a 5 años, etc., cuando su uso real se extendía con frecuencia por muchos más períodos que los definidos. Sin embargo, la estimación del valor para depreciar no tenía afectación sobre el flujo de caja, dado que su efecto era anulado al sumarlo a la utilidad neta.

Bajo NIIF, la vida útil de los activos se extiende al tiempo en el cual la entidad espera usarlos, y esto sea técnicamente viable. Esta vida útil bajo NIIF por lo general es más extendida que bajo el antiguo Colgaap; por tanto, las depreciaciones registradas en los estados financieros para cada período son menores. El costo capitalizable al activo, por su parte, tiene componentes adicionales relacionados con aquellos que son necesarios para dejar el activo en condiciones de uso y aquellos necesarios para desmantelar el activo al final de la vida útil, que en la norma anterior no se incorporaban al reconocimiento de los activos.

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A pesar de lo anterior, el cambio de norma contable no supone afectación a la estimación del flujo de cada libre, dado que las

depreciaciones registradas son anuladas en el proceso, al igual que con la antigua norma. Amortización

de diferidos Este marco normativo plantea que deben reconocerse como activos

diferidos los recursos que correspondan a:

1. gastos anticipados, tales y como intereses, seguros, arrendamientos y otros incurridos para recibir en el futuro servicios y,

2. cargos diferidos, que representan bienes o servicios recibidos de los cuales se espera obtener beneficios económicos en otros períodos. Se deben registrar como cargos diferidos los costos.

También plantea que deben ser contabilizados como diferidos los ingresos hasta que la obligación correlativa esté total o parcialmente satisfecha, y los gastos, hasta que el correspondiente beneficio económico esté total o parcialmente consumido o perdido.

Bajo este marco normativo, el crédito mercantil, la plusvalía o el goodwill propios se reconocían en los estados financieros y se amortizaba.

Bajo la NIIF (NIC 38) los activos intangibles son bienes que no tienen naturaleza física, son identificables (surgen de contratos) y se esperan beneficios económicos futuros de estos (uso por más de un período contable). En particular, el crédito mercantil o plusvalía propios no cumplen con el criterio de reconocimiento porque no son identificables. Los activos intangibles se difieren durante el tiempo que esperan usarse.

Bajo la NIIF la definición y aplicación de intangibles (aplica para diferidos y gastos pagados por anticipados) presenta cambios frente al marco anterior y requiere una mayor rigurosidad al momento de determinar que una erogación es capitalizable como activo intangible; sin embargo, no hay cambios sustanciales en su práctica, salvo por el crédito mercantil.

Gastos

financieros Los gastos financieros son reconocidos con base en las tasas de

interés contractuales para los pasivos financieros.

Los gastos financieros surgen de diversos conceptos, tales y como la aplicación de la tasa de interés efectiva para los pasivos financieros: la diferencia entre NIIF y el marco anterior está marcada por la inclusión de costos y comisiones en el momento de originarse el pasivo en NIIF mientras que estos eran reconocidos directamente en resultados para la última; así mismo, la actualización a valor presente de los pasivos: C x P de largo plazo, beneficios a empleados y post-empleo, entre otros, y como el reconocimiento de la carga financiera de los pasivos por

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Una vez obtenida la comparación técnica y teórica a partir de la norma, y con el fin de darle cumplimento al segundo objetivo de este trabajo, se establecen como ejercicio académico los escenarios bajos los cuales serán aplicados los conceptos anteriores bajo la NIIF en los flujos de caja. Es importante recordar que se parte del hecho de que los flujos de caja tomados para aplicar los escenarios fueron elaborados bajo la norma local; es decir, el Decreto 2649 de 1993 (Presidencia de la República, 1993).

6.2. TESIS: ESTUDIO DE FACTIBILIDAD PARA LA CREACIÓN DE UNA

EMPRESA PARA LA PRODUCCIÓN Y COMERCIALIZACIÓN DE FRÍJOL

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