3.5 Discussion
4.1.4.4 Shift Report
Luego de hacer evidente la diferencia entre el concepto que de la vida se obtiene a partir de la enseñanza de la Biología y aquel que se construye desde las ciencias humanas y teniendo en cuenta que, a lo largo de mi experiencia docente en escuela media y en mi formación académica de pregrado he percibido que la enseñanza en ética de nuestros colegios y universidades es precaria, surge una pregunta fundamental: ¿cómo poder unir los conceptos de la ética y los conceptos de la biología? En mi opinión, uno de los espacios más ricos en el que podríamos hacer un ejercicio de inclusión y de establecimiento de puentes entre las disciplinas y la acción, es a través del compromiso con una perspectiva Bioética en la formación de nuestros jóvenes. Debido a que la bioética es, según Potter,lafusión entre las ciencias humanas y las ciencias de la vida, se constituye como el puente que ha de permitir la inclusión de la reflexión sobre el actuar en la enseñanza de la Biología.
La enseñanza de la bioética exige evidentemente, una serie de conceptos, pero ante todo y de acuerdo con las expectativas de formación de nuestros adolescentes, cierta claridad de la utilidad de este modelo de reflexión. En efecto, como ejercicio interdisciplinario, como puente entre las ciencias de la vida y las humanas, ésta no es ajena a la técnica y a la teoría, sino que se sirve de ellas y construye un nuevo modelo para la acción y para la construcción misma del conocimiento y del saber y de manera especial para poder, si quiera un poco, entender los nuevos paradigmas con los que se está construyendo el mundo al
51 que nos estamos viendo abocados como descendientes del crecimiento de la biotecnología y de la Declaración Universal de Bioética de la Unesco en 2008. El reconocimiento de estas nuevas realidades, de una cosmovisión, una sensibilidad y un espíritu diferentes que se encuentra con problemáticas y contextos nuevos, exigen nuevas formas de reflexión.
En el programa para América Latina y el Caribe en Bioética y Ética de la ciencia de la UNESCO41, se reconoce con claridad la evidente dificultad que ha tenido la Bioética para ser enseñada, no porque el incluirla dentro de la formación de los profesionales y de los jóvenes no sea de vital importancia, sino mas bien por el profundo debate que se construye alrededor de cómo debe ser enseñada. Según la UNESCO los primeros consensos apuntaron a la necesidad de enseñar Bioética en las escuelas de Medicina, pero ciertamente no es una problemática que competa solamente a los médicos o a quienes tengan el privilegio de acceder a la educación universitaria.
Es así como, desde la construcción misma de este ejercicio, se defiende la consideración de la Bioética como una problemática que debe ser abordada desde la etapa escolar, durante la cual, en la construcción de las ciencias Biológicas se puede generar un espacio para el debate y la construcción de reflexiones en los adolescentes, quienes serán miembros activos de las sociedades futuras interpretando la realidad con elementos adquiridos a lo largo de su experiencia vital. La posibilidad de acceder a cosmovisiones que complementen, debatan, modifiquen las verdades científicas, les permitirá entender la vida como un fin y no un simple medio, lo cual modificara las interacciones que elijan tener con otros. ¿Quién mejor que los jóvenes, permeados por el desarrollo biotecnológico y enfrentados con la realidad de una ciencia sin la capacidad de dar solución a las
41La educación en América Latina y el Caribe: Experiencias realizadas y desafíos futuros.
52 problemáticas contemporáneas, para hacer una reflexión sobre lo que significa, en el panorama actual, el desarrollo de los seres humanos y su entorno? En ese sentido el programa de la UNESCO42 hace evidente desde su introducción, su preocupación por un cambio de paradigma e invitaa la reflexión sobre el desarrollo de competencias que generen actitudes y habilidades que sensibilicen a los jóvenes frente a las problemáticas actuales.
La enseñanza entonces de la Bioética y la necesidad de nuevas formas de relación con el mundo, se deben construir de base con la ciencia que les permite el primer conocimiento del mismo, la ciencia Biológica, ya que es esta la que abre el espacio de las llamadas ciencias de la vida para quienes inician su aproximación a la educación escolar. Es en el planteamiento de un ejercicio de Bioética en el que se reconocerá la idea con la que nace en la concepción de Potter y su interés por recrear nuevas relaciones y elementos que permitan algo así como una ética global desde su reflexión. El no establecer reflexiones serias acerca del valor intrínseco que la vida tiene, no permitiría una reflexión completamente responsable de lo que esta significa y que se revela en el respeto por la vida de todos los seres de la naturaleza.
En efecto, si se logra vincular la ciencia que claramente se pregunta por la vida, con la ciencia que se ocupa del actuar humano y sus repercusiones en la constitución de horizontes, hemos de lograr encontrar el camino y el punto de encuentro que revele la utilidad de ambas reflexiones mas allá de lo técnico y subjetivo. Desde la reflexión Potteriana es fundamental crear vínculos y puentes, por eso mismo la definición que se referencia como canónica es “bioethics as the
study of the ethical issues social, legal, philosophical and other related issues
42La educación en América Latina y el Caribe: Experiencias realizadas y desafíos futuros.
53 arising in health care and in the biological sciences”43; es en el momento en el que se entra en ese puente o vínculo que aparece la verdadera y más grande de las riquezas de lo que Potter intentó decir, pues lo que se abre es entonces la posibilidad de aplicación de la ética.
En ese orden de ideas, lo que implicará el concepto de aplicación de la ética, es que si pensamos en su carácter fundamental, a lo que hice referencia al principio de este segundo capítulo y cómo dice Aristóteles, “Toda ética es de suyo aplicada”; lo que supone no solamente la reflexión de los fundamentos de la
acción, sino que refiere además la aplicación práctica de dichos principios en la vida cotidiana como el espacio en el que se revela lo que he llamado el mundo de la vida.
Hemos visto como el problema se ha concentrado en la especialización del discurso de tal forma que el ejercicio de establecer solamente conceptos, categorías, modelos, no deja el espacio para solventar los problemas y reaccionar generando un impacto en la vida y en el desarrollo de los individuos. Bajo las condiciones señaladas no solo para los médicos o los biólogos la ética se reconoce como una nueva problemática, sino que a su vez hace eco en todas las profesiones haciendo necesaria una reflexión en orden a la vida y a las decisiones que la determinan. Por consiguiente la preocupación por la vida en los colegios no debe ser una problemática exclusiva de la filosofía como ciencia humana y de la biología como representante de las ciencias de la vida, sino que estas dos disciplinas serán ocasión para consolidar un diálogo entre las posiciones que se presentaban como más difícilmente conciliables.
54 Una de las riquezas que reconozco en mi acercamiento a la filosofía por medio de la bioética es cómo la posibilidad de generar interpretación se convierte en un elemento propiciador de nuevas reflexiones y de procesos que se resuelvan en nuevas formas de ver la vida. La labor de la hermenéutica en el ejercicio de la interpretación de casos desde el reconocer los principios y las consecuencias, permite que se construya y se consolide una forma de vida, la forma de vida del individuo que decide. Es aquí donde el aparecer de la autenticidad y los planteamientos que las éticas aplicadas aportan a la formación se convierten en el punto de partida de la preocupación por la formación de ciudadanos.
2.3. ¿Por qué es importante la enseñanza de Bioética en la Educación Media?
Si bien es cierto que mi formación profesional es en principio en Biología, y que una de las falencias en mi pregrado fue la imposibilidad de estudiar alguna asignatura sobre ética; ya en mi madurez profesional asumí la Maestría en Bioética como la forma de llenar dicho vacío; pero no solo para satisfacer una inquietud académica, sino que adicionalmente se convierte en la forma de intentar resolver una preocupación existencial que tiene que ver precisamente con mi oficio docente. En efecto hay dos preguntas que resumen mi inquietud Bioética: ¿En qué momento se le debe hablar a un adolescente de ética o de responsabilidad? o ¿a quién le compete directamente el acercamiento de los jóvenes a la ética?
Intentare aproximarme a la respuesta proponiendo que es en la adolescencia el momento en el que los seres humanos se encuentran más vinculados con sus emociones, y es precisamente a partir de las emociones que se construyen valoraciones de bueno y malo que nacen desde ese carácter de humanidad más primario y más reconocido; pero es también en ese carácter de humanidad, de
55 emocionalidad en el que se nos ha de mostrar la complejidad del concepto de alma que se hace siempre desde la racionalización de la misma, pero olvidando a veces lo que Sócrates afirmaba acerca de las tres partes del alma: la concupiscente, la energética y orgullosa y la racional44, es decir, olvidando que el alma humana en tanto que racional, es también espiritual, social, sexual, es decir es un todo. Es la adolescencia el instante preciso en el que todas las dimensiones de la humanidad se hacen manifiestas en el individuo, donde la voluntad hace su aparecer más fuerte y el anhelo de libertad hace que conceptos como el de responsabilidad se construyan a partir de la práctica y de la experiencia.
El adolescente es el ser más parecido al romántico del que hablan los filósofos idealistas, porque es el que al querer determinar y construir la libertad, se encuentra en la paradoja entre el querer y poder que se hace manifiesta en el dilema de la ética. El joven que es quien está buscando el momento justo en el que le corresponde actuar, está a la mitad del camino. Es ese el momento preciso en el que, según mi percepción, hemos de darle las herramientas para que pueda acertar al momento de decidir, de actuar. La primera de esas herramientas con las que los jóvenes cuentan, en la mayoría de los casos, es ciertamente la fe aprendida en casa. Sin embargo incluso patrones de comportamientos tan arraigados como los religiosos son cuestionados a esta edad, debido a la necesidad de generar herramientas propias para su ejercicio de acción. El adolescente que comienza a construir su concepto de libertad quiere ser libre tanto para el bien como para el mal y esto le genera la pregunta que determina la
problemática de la ética. Según Paulo Freire “mujeres y hombres se hicieron
educables en la medida en que se reconocieron inacabados. No fue la educación la que los hizo educables, sino que fue la conciencia de su inconclusión la que
44FUCUYAMA, Francis, El fin del hombre, Ediciones B, Traducción Paco Reina,
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genero su educabilidad.”45En ese orden de ideas la necesidad de actuar, bien o mal, de generar patrones propios de acción, abrió la posibilidad al hombre de ser educable. De allí la importancia de la escuela en la formación de una sociedad justa, capaz de valorar la vida y propender por la vida buena.
En efecto el ejercicio de enseñanza de la ética con adolescentes tiene que presentarles un nuevo panorama que la reconoce como herramienta para la construcción de mundos, pero que adicionalmente le exige que entre en un diálogo profundo con las demás ciencias, con las demás disciplinas, con el presente mismo. Cuál es el primer diálogo con el presente?, pues precisamente aquel que permite entrar en diálogo con los instintos, con las preguntas que tienen que ver con los dilemas de la voluntad, del querer; en últimas con el reconocimiento de lo que nos es propio por naturaleza, en el sentido más completo y profundo del término. Pero a renglón seguido, tiene que entrar en diálogo con la existencia del otro, el que me interpela, el que me genera preguntas, el que definitivamente existe como límite, y como compañero.
En definitiva la forma en la que se pueda pensar un nuevo modelo para enseñanza de la ética en la que se involucre la acción y la reflexión exige entonces un repensar el currículo desde la posibilidad de proyectos integrados, desde estructuras en las que la interdisciplinariedad y la preocupación sobre los adolescentes como una unidad en formación permitirá que no solamente se conviertan en jóvenes libres, responsables y exitosos en la academia, sino además seres íntegros, sistémicos y parte activa y aportante de un nuevo sistema social.
57 En ese sentido la educación compartimentada, basada en competencias de las que todos y cada uno de los estudiantes debe dar cuenta, homogeniza su pensamiento y acción, limitando su libertad. La educación bancaria, tradicional como la define Freire46, hace a todos los seres humanos iguales, lo cual dificulta la construcción de conceptos como la otredad en su sentido más amplio, que incluya a todos los seres del planeta tierra.
¿Cómo respetar al otro si no lo reconozco en su diferencia? Tal vez esta pregunta es la que finalmente nos ha de revelar la importancia de la educación y de la enseñanza en bioética ya que reconocer en el otro su diferencia es precisamente reconocerlo en la particularidad y unicidad de su vida. El otro es el que está a mi lado y que definitivamente no soy yo (como apostaría Sartre)47, pero que a pesar de no ser yo, es como yo, o por lo menos se me parece al verlo; o en el sentido más amplio por lo menos siente como yo.
El ideal romántico de la libertad, igualdad y fraternidad que medio la Revolución Francesa, ha de abrirse en nuestra concepción romántica actual al reconocimiento de la igualdad en la diversidad, momento bien complicado en el giro de las reflexiones y que se amplía cada día en el aparecer de seres cada vez mas diversos pero no por ello menos dignos o menos sujetos de derecho.
Considero pues que la riqueza precisamente de la reflexión y de los puentes que a partir de ella puedan elaborarse es ciertamente el de la construcción de nuevos canales de comunicación y de construcción de contextos, de saberes, de academia, en la que cada vez seamos más incluyentes, más generadores de humanidad, mas generadores de vida y respetuosos de ella. Este es el punto en que se reconoce el para qué del enseñar ética y más precisamente bioética,
46FREIRE Paulo, Pedagogía del oprimido, México, Siglo XXI, 1994, 45ª ed.
58 entendida como, incluyente, partícipe y generadora de diferentes modelos de reflexión.
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