Tanto S. minor como S. sclerotiorum sobreviven durante los períodos de ocurrencia de los cultivos o cuando estos no tienen lugar, en forma de esclerocios en el suelo o como micelio en restos de tejidos vegetales infectados (Abawi & Grogan, 1979 y Ávila & Velandia, 1992).
Subbarao (1998) recomienda la combinación de métodos de control cultural, físico, químico y biológico para un mejor manejo del moho blanco; ya que el empleo de un solo método es ineficaz. Ávila & Velandia (1992) sugieren tener en cuenta aspectos como la humedad, abundancia de malezas, rotación de cultivos y evitar la alimentación de animales con restos de tejidos vegetales afectados por la enfermedad.
2.8.1. Humedad
Posiblemente es el factor más importante directamente relacionado con la incidencia. Deben evitarse los excesos de riego y mantener buenos drenajes para una rápida evacuación de aguas sobrantes.
2.8.2. Malezas
Existen malezas susceptibles, portadoras e inmunes; según la relación que se establezca con el patógeno. Las malezas pertenecientes a la primera y segunda categoría son las más importantes por cuanto Sclerotinia spp. puede multiplicarse y sobrevivir indefinidamente en ellas. Entre las primeras están: manzanilla (Matricaria spp.), vira-vira (Gamochaeta coarctata (Wild.) Kerguélen) y llantén (Plantago major L.); dentro de las segundas: lengua de vaca (Rumex crispus L.), borraja (Borago officinalis L.), cenizo (Chenopodium murale L.), bledo (Amaranthus hybridus L.), y al tercer grupo pertenecen las gramíneas como pastos, maíz (Zea mays L.) y trigo (Triticum spp.).
Desde el punto de vista sanitario, el cultivo debe permanecer sin malezas para permitir la circulación de aire entre las plantas. Lo cual evita la formación de un micro-ambiente que favorezca el establecimiento, multiplicación y supervivencia de Sclerotinia spp.
2.8.3. Rotaciones
Deben sembrarse especies no susceptibles. En terrenos donde se ha presentado el moho blanco no deben sembrarse cultivos que afecta Sclerotinia spp., porque favorece el aumento de inoculo en el suelo y consecuentemente la incidencia de la enfermedad.
2.8.4. Restos de cultivos anteriores
Los agricultores de la Sabana de Bogotá generalmente utilizan los residuos de cultivos (habitualmente constituidos por plantas enfermas) para la alimentación del ganado vacuno. Los esclerocios pasan por el tracto digestivo sin sufrir daño y son expulsados en el estiércol. Por este medio el inoculo puede dispersarse dentro y entre lotes de cultivo por el desplazamiento del ganado. Así mismo, la elaboración de abono orgánico a partir de estiércol facilita la diseminación del moho blanco rápida y uniformemente. Aunque, Silveira y colaboradores (2005) bajo condiciones in vitro reportan la inhibición del crecimiento micelial en S. sclerotiorum a partir de extractos de compost.
2.8.5. Manejo cultural
La distribución espacial del moho blanco se presenta en focos, por lo cual es conveniente retirar todas las plantas afectadas y destruirlas con el fin de no incrementar el nivel de inoculo. Las hojas bajeras deben recogerse cuando presentan amarillamiento (Ávila & Velandia, 1992).
2.8.5.1. Desinfección del suelo
La desinfectación del suelo es una de las aproximaciones para el control de patógenos radiculares, en cultivos intensivos y de alto valor comercial. Su principio básico es eliminar un amplio espectro de fitopatógenos del suelo antes de establecer un cultivo, por medio de métodos químicos o físicos. Lo cual ofrece otros
beneficios, como la erradicación de patógenos de menor importancia (también llamados parásitos débiles o microorganismos deletéreos) y sustancias tóxicas, producidas por los microorganismos del suelo o a partir de la descomposición de la materia orgánica (Katan, 2000 y 1993).
Existen tres enfoques para la desinfestación del suelo: La aplicación de vapor y plaguicidas, desarrollados desde hace 120 años (y hasta hace poco los únicos métodos) y la solarización del suelo (relativamente nuevo) (Katan, 1993).
2.8.5.1.1. Solarización del suelo
De acuerdo a Hio (2001) la solarización consiste en aprovechar la energía solar, para aumentar la temperatura del suelo mediante acolchado con plástico negro o transparente, durante la época de calor. Período en el cual ocurren cambios biológicos, físicos y químicos en el suelo durante y después de la solarización del suelo (Annesi & Motta, 1994; Benlioglu et al., 2005; Elmore, 1995; Gelsomino et al., 2006; Katan, 2000; Otieno et al., 2003; Patrício et al., 2006; Porras et al., 2006; Raio et al., 1997; Stevens et al., 2003; Tamietti & Valentino, 2006 y Wu et al., 2002).
2.8.6. Manejo químico
La eficacia de este método de control depende en la elección del producto, de la época y de la forma de aplicación. Los i.a. como Iprodione, Vinclozolin, Benomil y Carbendazin han mostrado un control aceptable cuando se asperjan alrededor de las plantas (Ávila & Velandia, 1992). Sin embargo, la vida media de los i.a. es corta debido a la biodegradación por los microorganismos del suelo y a la interacción con las características físico-químicas del suelo (Subbarao, 1998).
2.8.7. Manejo biológico
Se han reportado más de 30 especies entre bacterias y hongos como antagonistas y micoparásitos de Sclerotinia spp. (Adams y Ayers, 1979; Agrios, 2002 y Subbarao, 1998).
1998) y Coniothyrium minitans en S. sclerotiorum (McLaren et al., 1996 en Subbarao, 1998).
En Colombia bajo condiciones de campo en el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), Tibaitatá, Ávila & Velandia (1992) reportaron que el hongo T. harzianum Rifai asperjado mediante el mismo procedimiento empleado en las aplicaciones de productos químicos, presentó un 22,4% de plantas afectadas con respecto al tratamiento con Benomil 15,7%.
Los microorganismos antagónicos ofrecen una alternativa al uso de fungicidas en la producción de cultivos. Sin embargo, existen muchos problemas relativos a la formulación, aplicación y supervivencia de los antagónicos bajo condiciones de campo; en las cuales comúnmente se desarrolla el cultivo de lechuga (Ávila & Gutiérrez, 1991). Actualmente el laboratorio de Control Biológico de CORPOICA, Tibaitatá viene adelantando investigaciones con la cepa de T. koningii Oudemans para el control del moho blanco (Moreno, comunicación personal).
2.8.8. Manejo botánico
Tradicionalmente algunos agricultores han desarrollado actividades de agricultura sostenible, utilizando plantas nativas para varias prácticas agrícolas; de las cuales diferentes especies son reconocidas por sus propiedades bactericidas, fungicidas, nematicidas e insecticidas (Duke, 1995 en Rodríguez & Velandia, 1996 y Lee, 2002). Está forma de control ha despertado gran interés entre los investigadores, con resultados promisorios bajo condiciones in vitro y poco significativos en condiciones de campo (Adandonon et al., 2006; Clarke, 1966; Curtis et al., 2004; Muto et al., 2006; Natarajan et al., 2006 y Silveira et al., 2005).
En la mayoría de estudios recientes se ha comprobado que los metabolitos secundarios de plantas con efectos insecticidas y fungicidas, pueden actuar como controladores de organismos plaga; sin afectar o alterar la micro y macro fauna en general (Hio, 2001).
Hio (2001) en Colombia, reporta el control de patógenos en cultivos de importancia económica. Mediante hidrolatos crudos de raíces, tallos, hojas, flores y frutos de plantas, aplicados directamente al suelo y a la zona donde se presente la sintomatología; logrando reducir poblaciones de plagas en cultivos.
Entre las especies de plantas con sustancias supresivas están el ajo (Allium sativum L.), el cual contiene un alto contenido de bisulfuro de alipropilo y es recomendado para el control de Phytophthora infestans (Mont.) de Bary (Rodríguez y Velandia, 1996), Aphanomyces euteiches, Colletotrichum coccodes (Wallr.) S. J. Hugnes, Fusarium moniliforme Sheldon, F. oxysporum Schlecht, P. cinnamomi, Pythium aphanidermatum (Edson) Fitzp., Rhizoctonia solani Kuhn, Sclerotium rolfsii Sacc. y S. sclerotiorum (Auger et al., 2004); la caléndula (Calendula officinalis L.) para el control de bacterias en tomate; la ortiga (Urtica spp.) previene el ataque de Pythium sp. en semilleros y la cola de caballo (Equisetum spp.) es utilizada como fungicida contra diferentes hongos en Solanáceas (Rodríguez & Velandia, 1996).
Los estudios para el control de Sclerotinia spp. son pocos y han sido desarrollados bajo condiciones in vitro. Espinosa (2005a) reporta el efecto inhibitorio en S. sclerotiorum (aislado de un cultivo de lechuga), a partir de extractos vegetales de ajo y manzanilla (Matricaria recutita L.). Diniz y colaboradores (2005) obtuvieron la inhibición de S. sclerotiorum (aislado de estevia, Stevia rebaudiana (Bert.) Bertoni) por aceites de tomillo (Thymus vulgaris L.), albahaca común (Ocimum basilicum L.), manjerona (Origanum majorona L.), menta (Menta piperita L. var. citrato (Ehr.) Briq.), estragón (Artemisia draconculus L.). Tassara y colaboradores (2001) lograron retardar la aparición de los síntomas por S. sclerotiorum en plántulas de lechuga (bajo condiciones controladas), a partir de la aplicación del extracto etéreo del alga Nostoc muscorum en los tallos de lechuga.
Al igual que los diferentes i.a. de las plantas afectan el crecimiento de patógenos microbiales, se ha reportado el efecto inhibitorio de diferentes extractos vegetales sobre cepas de Trichoderma spp. (Anónimo, 2005 y Espinosa, 2005b).