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Chapter 6 RANDOM FEASIBILITY PROJECTION ALGORITHM: SIGNAL FEASIBILITY

6.1 Signal Deconvolution

P

B eneficio po r unidad =

diferencia entre el precio y el co sto medio

A P A C G B eneficio B F de mo no po lio CM PR CM g E IM g D (IM ) Q1 Q* Qo P ro ducció n

de la política presupuestaria comprenden el uso de las políticas de subsidio e impuesto para obtener una producción eficiente en las empresas que trabajan con costos decrecientes.

1.6 Relaciones y tensiones entre la eficiencia y la equidad y entre los

principios de beneficio y capacidad de pago

Las relaciones y tensiones entre la eficiencia y la equidad se puede observar en la gráfica 1.7 (CID, 2004). El principio de capacidad está más próximo a la equidad –vertical y horizontal– y se concreta a través de impuestos y contribuciones; en tanto que el principio de beneficio se aproxima más a la eficiencia e implica que cada quien contribuye o paga de acuerdo con la cantidad consumida o servicio recibido a través de cuasi-precios (tarifas) lo más cercanos como sea posible al costo marginal del servicio.

Estas diferenciaciones de equidad descansan, básicamente, en el nivel de renta de los individuos; y la renta o cualquier otra medida de la capacidad de obtener bienestar consiste en una función de tres elementos: dotación de factores –capital humano y riqueza heredada–, preferencias –en cuanto a alternativas como consumo-ahorro, trabajo-ocio, seguridad-riesgo, etc.– y suerte. Así, el valor monetario de la renta esperada de aquellos individuos con las mismas preferencias debe ser idéntico e independiente de otros factores sociales, culturales o de religión.

Bajo un régimen de imposición según el principio de beneficio, cada contribuyente sería gravado de acuerdo con su demanda de servicios públicos. Según Musgrave (1959, 64), en este método la relación entre el contribuyente y el Estado se considera en términos de quid pro quo (compensación). El principio de beneficio tiene la ventaja de vincular los gastos e impuestos a la política presupuestaria, pero su puesta en práctica no es fácil: las autoridades en materia de impuestos no conocen la valoración que el consumidor hace de los servicios públicos; valoración que debe ser revelada

EQUIDAD EFICIENCIA

CAPACIDAD DE PAGO BENEFICIO

Impuesto Tasa Tarifa

Precio Costo Marginal

Fuente: CID, 2004

Gráfica 1-7: Relaciones y tensiones entre la eficiencia y la equidad y entre los los principios de beneficio y de capacidad de pago

mediante el proceso político. Además, el principio del beneficio, tal como se aplica a la financiación de los servicios públicos, excluye las consideraciones redistributivas y supone que deben tratarse en otra parte del proceso presupuestario.

1.7 El servicio de agua potable: un bien privado suministrado por el

Estado

Para Stiglitz (2000: 150), consumo rival significa que si el bien es utilizado por una persona, no puede ser utilizado por otra, caso bien privado. Y consumo no rival, se refiere a los casos en los que el consumo de una persona no impide o reduce el consumo de otra, caso bien público.

Stiglitz (2000: 150), argumenta que, es evidente que si la exclusión es imposible, también lo es la utilización del sistema de precios, ya que los consumidores no tienen ningún incentivo para pagar. En cambio, los bienes privados siempre tienen la propiedad de exclusión, es posible impedir que los individuos disfruten de ellos si no pagan. Los bienes cuyo consumo no es rival y de los que es imposible excluir a nadie son bienes públicos puros.

Los denominados bienes públicos impuros, es un caso en los que un bien tiene una propiedad pero no la otra. El costo marginal de que una persona más encienda un televisor y vea un programa es cero, pues no reduce el número de veces que puede verlo otra persona. Pero la exclusión es posible (aunque tiene costos) por medio de codificadores, como lo demuestra la televisión por cable. Aunque fuera posible la exclusión, cuando un bien no es rival, no tiene sentido la exclusión desde el punto de vista de la eficiencia económica. Cobrando un precio por un bien no rival se impide que algunas personas disfruten de él, aun cuando el consumo del bien no tenga ningún costo marginal. Por lo tanto, cobrar por un bien no rival es ineficiente porque provoca subconsumo. El beneficio marginal es positivo, el costo marginal (de la persona adicional que ve el programa) es cero. El subconsumo es un tipo de ineficiencia. Pero si se cobra por un bien no rival, no habrá ningún incentivo para suministrarlo. En este caso, la ineficiencia adopta la forma de suministro insuficiente (Stiglitz 2000: 151).

Por lo tanto, hay dos tipos básicos de fallo del mercado relacionados con los bienes públicos: el subconsumo y el suministro insuficiente. En el caso de los bienes no rivales, la exclusión no es deseable porque provoca subconsumo. Pero sin exclusión, el suministro es insuficiente (Stiglitz 2000: 151).

Si la exclusión es posible, aunque el consumo no sea rival, el Estado suele cobrar una tasa, llamada tasa por el uso, a los que se benefician de los bienes o servicios que suministra. Las autopistas de peaje se financian por medio de tasas por el uso. El impuesto de los billetes de avión puede concebirse como una tasa por el uso, el impuesto se destinan a financiar los aeropuertos y el sistema de control del tráfico aéreo. Así, la tasa por el uso puede constituir una manera equitativa de recaudar ingresos, ya que los que más utilizan los servicios públicos (y más se benefician de ellos) son los que más pagan. Sin embargo, cuando el consumo es no rival, las tasas generan una ineficiencia (Stiglitz 2000: 151). La inviabilidad de un sistema de racionamiento basado en los precios implica que el mercado competitivo no genera una cantidad del bien público eficiente en el sentido de Pareto. La renuncia de la gente a contribuir voluntariamente a la financiación de los bienes públicos se denomina el problema del polizón (Stiglitz 2000: 153).

Un bien público puro es un bien público en el que los costos marginales de suministrarlo a una persona más son estrictamente cero y en el que es imposible impedir que la gente reciba el bien. Ejemplo la defensa nacional (Stiglitz 2000: 155).

Sin embargo, muchos bienes suministrados por el Estado no son bienes públicos puros en este sentido. El costo que una persona más utilice una autopista poco transitada es pequeñísimo, pero no cero, y es posible, aunque relativamente caro, impedir que la gente la utilice (o cobrarle por utilizarla). Pero el costo de una autopista congestionada es alto para los individuos (tiempo y consumo de combustible), y como solución, o bien se construye o amplia la autopista lo cual implica altos costos y/o se cobra peajes para racionar el uso de la misma (Stiglitz 2000: 155).

Las externalidades pueden concebirse como una especie de bienes públicos impuros (o mejor los bienes públicos pueden concebirse como un caso extremo de externalidad ((Stiglitz 2000: 158). Los bienes suministrados por el Estado cuyo costo marginal de suministrarlos a más personas es alto se denominan bienes privados suministrados por el Estado (gráfica 1.8). Aunque el costo de administrar un mercado (costo de transacción) constituye uno de los argumentos a favor de la provisión pública de algunos de estos bienes, no es el único y ni siquiera el más importante (Stiglitz 2000: 159).

A veces cuando el Estado suministra un bien privado (como el agua) permite simplemente a los individuos consumir tanta como deseen sin costo alguno. Recuérdese que en el caso de estos bienes cada unidad consumida tiene un costo marginal. Cuesta dinero purificar el agua y llevarla desde la fuente a la casa de una persona. Si un bien privado se suministra gratuitamente, es probable que su consumo sea excesivo. El consumidor como tiene que pagarlo, demanda hasta el punto en el que el beneficio marginal que le proporciona es cero, a pesar de que su provisión tenga un costo marginal real. En algunos casos como el agua, es posible que el consumidor se sacie rápidamente, por lo que la distorsión no sea demasiado grande (Stiglitz 2000: 159).

Cuando el consumo de un bien por parte de cada persona tiene un costo marginal, si los costos de gestionar el sistema de precios son muy altos, puede ser más eficiente que lo suministre simplemente el Estado y que lo financie por medio de los impuestos generales, aun cuando el suministro público del bien cause una distorsión (Stiglitz 2000: 159).

Dadas las ineficiencias que plantea el consumo excesivo cuando no se cobra por los bienes privados suministrados por el Estado, los Gobiernos suelen tratar de encontrar alguna manera de limitar el consumo. Cualquier método que restrinja el consumo de un bien se denomina sistema de racionamiento. Uno de ellos es el sistema de precios (tasa por el uso –peaje-), provisión uniforme y colas (Stiglitz 2000: 163).

En 1992 los Principios de agua de Dublín afirmó el agua'', como'' bien económico, por primera vez en un escenario de la ONU. Pero el agua se ha reconocido como un bien económico por muchos siglos antes de 1992. A lo largo de Europa y de los Estados Unidos a comienzos del siglo XX, empresas privadas de suministro de agua prosperó en una amplia variedad de entornos. La revolución sanitaria

Gráfica 1-8: Bienes privados suministrados por el Estado

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