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There is no significant difference in the knowledge and attitude of teachers who

CHAPTER – V DISCUSSION

H 01 There is no significant difference in the knowledge and attitude of teachers who

El lenguaje metafórico es el único capaz de revelar el sentido del mundo.

Joaquín Giannuzzi Uno de los aspectos más productivos que reveló el análisis de las imágenes dialécticas que oponen mundo interior/mundo exterior, es que se trata de delinear dos órdenes disyuntivos en cuanto a su relación con la muerte. De este modo, puede atisbarse la concepción poética subyacente, en tanto se evidencia que la exploración de las dos dimensiones constituye el camino para buscar configurar un lugar para la poesía en el mundo experimentado, de lograr cifrar la correcta ecuación que dé cuenta de la esencia híbrida de la misma, que se debate entre la eternidad y la historia, el adentro y el afuera, trasgrediendo constantemente los límites entre una y otra, permitiéndose atravesar la ventana en ambas direcciones. En ese marco, el sujeto dislocado no consigue emplazarse definitivamente ni en una ni en otra dimensión.

Esta constante con-fusión, como vimos, no termina ni pretende resolverse. De hecho, por más que la poesía busque entablar vínculos con el mundo, siempre parece encontrar un límite, una barrera que la retrotrae al universo de la interioridad del sujeto. Es que en esta controvertida relación poesía/mundo rigen dos impedimentos que parecen irresolubles; por un lado, la dificultad de referir ese mundo signado por el caos y el crimen que constituyen la esfera de la historia y que se desarrolla detrás de la

ventana, y, por otro, la divergencia entre esos dos órdenes, que se muestran irreconciliables:

Este oficio que tiende hacia el escándalo de su propia especialidad,

representación para una veintena de butacas; monotonía de Onán en un cuarto cerrado, se sostiene de una red nerviosa

tejida por una escritura codificada. Y el mundo que por él se salvará tira hacia abajo deshaciendo la trama hasta colgar de un hilo

y oscilar ciego y pesado

como el rinoceronte en el espanto contemporáneo de Ionesco (273).

De este modo, se advierte la tensión que atraviesa esta escritura, la que se funda en una paradoja que se perfila indecidible, pues el género no puede escapar a su naturaleza subjetivista, mientras el mundo del que se pretende dar cuenta es por su misma índole, social. Ésta parece ser la escisión que escande a ese sujeto disociado y que, desde nuestra perspectiva, ofrece un modo de diálogo con los imperativos del período de unir poesía y revolución. En efecto, creemos que la poesía de Giannuzzi se muestra escéptica al respecto desde los primeros versos de Condiciones de la época, los ya citados “resolvió que el cambio acontecía en las pequeñas mutaciones...”.

En general, la operatoria puesta en juego en los poemas supone un sujeto experiencial que entabla vínculos con objetos y a partir de allí marca las distintas modulaciones de un movimiento de exteriorización/interiorización no exentas de una impronta paradójica, en tanto si bien en algunos textos metapoéticos se observa el precepto de volcar la mirada hacia el exterior, otros poemas deconstruyen esta operación, optando por volver a poner en primer plano al sujeto y su ya casi inherente retraimiento, que elige resguardarse en el espacio menos contaminado de la interioridad. Allí, la mirada se concentra en otros objetos, aquellos que por algún motivo aún

resguardan el aura de la inmutabilidad, cuyo paradigma son las dalias, como ya analizamos.

Pensamos que la dislocación de la mirada del sujeto, esa tensión a la que aludimos en el apartado anterior, que lo somete a los vaivenes de una dinámica adentro/afuera proviene de este afán por desplegar una mirada fenomenológica. El espíritu de Contemporáneo del mundo, por ejemplo, puede sintetizarse en que el mundo no se adapta al sujeto, sino que éste debe intentar aprehenderlo con palabras. Esta direccionalidad de la mirada se mantiene en Las condiciones de la época y Señales de una causa personal y comienza a resquebrajarse en Principios de incertidumbre, en donde analizamos la tensión interior/exterior. Ya en Violín obligado y Cabeza final asistimos a una nueva instancia, el repliegue en la interioridad (con modulaciones diferentes de la concepción romántica). Pues bien, proponemos que el sujeto configurado en los primeros poemarios es asimilable a la idea de un “sujeto trascendental”. Encontramos que esta búsqueda del absoluto puede considerarse en dos sentidos:

a) En términos poéticos: como anhelo de alcanzar, por medio de la poesía, otras dimensiones de la realidad que se mantienen ocultas, aspiración que caracteriza las líneas trascendentalistas.

b) En términos filosóficos: este sujeto es trascendente porque experimenta la realidad en su totalidad, es decir, no la reduce a los límites de lo sensible. Concibe un más allá, un ideal, al que es deseable acceder. La impronta fenomenológica se observa en este afán por alcanzar la verdadera experiencia, completa, cabal, en donde se entra en contacto directo con la cosa.133 La mirada giannuzziana trascienden los objetos en este sentido.

133 En tal sentido, Carpio define la fenomenología como “la exploración de la esfera

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