• No results found

Similarities: Accommodation, Work, Discrimination

3. From the Old Heimat to the New

3.1 Similarities: Accommodation, Work, Discrimination

4 de junio de 2007

Hablemos claro: la reducción del impuesto a los intereses de los préstamos prevista por el gobierno del primer ministro Fillon encarna el clientelismo político y la ineficacia económica. A priori, subvencionar la vivienda no tiene nada de absurdo. Si el mercado subproduce un bien particular, ya sea porque los hogares subesti- man su valor (por ejemplo, si los padres no toman en cuenta la importancia de la vivienda en el de sarrollo de los niños) o porque el proceso de producción correspondiente es objeto de una inefica- cia particular, es legítimo subvencionarlo, sobre todo deduciendo el gasto que corresponde al ingreso imponible. De todos modos, hay que estar seguros, pues de lo contrario se corre el riesgo de que el impuesto favorezca nichos fiscales de toda naturaleza, con la conse- cuencia de un aumento confiscatorio de las tasas que se aplican a la base fiscal restante. Pues bien, todo nos hace pensar que la medi- da sobre los intereses de los préstamos corresponde a esta segunda lógica.

Desde el punto de vista económico, no tiene mayor sentido de- ducir los intereses de los préstamos pagados por los propietarios sin autorizar igualmente la deducción de los alquileres pagados por los inquilinos (salvo si se gravan alquileres ficticios, es decir, valores locativos de viviendas ocupadas por sus propietarios, lo que era el caso hasta los años sesenta). Si se de sea subvencionar la vivienda, poco importa que el pago del servicio de vivienda tome la forma de intereses o de alquileres. Así, la medida de Sarkozy no es una subvención a la vivienda, sino una subvención a los propietarios en cuanto tales, algo que no tiene una justificación económica muy cla- ra. ¿Por qué el poder público debería gastar sus escasos recursos en favorecer a los que compran sus autos en lugar de favorecer a aque- llos que alquilan? Sobre todo teniendo en cuenta que en Francia ser propietario de una vivienda suele estar asociado a la inmovilidad

Propietarios: la subvención absurda 39

y no al dinamismo económico, dado el impuesto extremadamente elevado que se aplica a la venta de viviendas (más del 5% a pesar de la baja de 1999). Este impuesto absurdo equivale a la idea de un im- puesto destinado a los que cruzan la calle, y habría que suprimirlo de manera prioritaria para dinamizar la mano de obra y el mercado de la vivienda en Francia.

La experiencia muestra que el rendimiento económico de los in- centivos fiscales para la vivienda es extremadamente débil. Todas las evaluaciones disponibles indican (ya sea que se trate de subven- ciones a las viviendas para alquiler, de subsidios para la vivienda… o de la deducción de intereses de los préstamos que se practicó en Francia hasta 1997) que estas ayudas se trasladan de manera casi integral a la inflación inmobiliaria, sin impacto real en la construc- ción ni en las condiciones de las viviendas. Gabrielle Fack puso en evidencia que el 80% de los incrementos de las subvenciones a la vivienda fueron absorbidos por los aumentos de los alquileres. El mismo mecanismo se aplicará probablemente a los intereses de los préstamos. Por una simple razón: estos incentivos generan la ilusión de que los hogares son más solventes y aumentan su demanda de vi- vienda; pero, teniendo en cuenta la poca elasticidad de la oferta y el bajísimo incremento del stock de viviendas disponibles, esta deman- da suplementaria alimenta el aumento de los precios. Para tomar un caso extremo, toda subvención fiscal a la compra o al alquiler de tierra (un bien en cantidad fija) se transmite en un 100% a los propietarios iniciales. Y, en un país en el que todos están dispuestos a pagar caro para vivir cerca de sus semejantes, la vivienda es ape- nas más elástica que la tierra. El de safío actual es inventar nuevos medios de acción que permitan relanzar la construcción de vivien- das, en particular para quienes viven en condiciones precarias. Y, claramente, no implementar nuevos incentivos fiscales al conjunto de préstamos en curso y al de viviendas ya adquiridas, ampliación inevitable dado que fue una promesa electoral, pero que recarga el costo de la medida en cerca de 5000 millones de euros por año a cambio de un rendimiento casi nulo.

Como si fuera poco, Nicolas Sarkozy distribuye cheques por 5000 millones de euros con el mismo ritmo con el que antes visitaba las comisarías de la policía. Eso es lo que costará aproximadamente la exención impositiva de las horas extra, medida tan insensata desde el punto de vista económico (todas las horas de trabajo tienen el

40 La crisis del capital en el siglo XXI

mismo valor, sobre todo las primeras para aquellos que no tienen ninguna) como fiscal (llevará a manipulaciones sin fin) sin equiva- lente en ningún otro país. Es lo que costará también la casi supre- sión de los derechos de sucesión, política en extremo inicua que sólo Bush y Berlusconi habían osado aplicar. Y el valor unitario del cheque dista de ser despreciable: 5000 millones de euros es la mitad del presupuesto total para la educación superior.

Esta política conduce a profundizar la deuda, a quemar todos los cartuchos presupuestarios en caso de cambios en la coyuntura y a dañar gravemente las reformas futuras. Después de tamaña genero- sidad, no es fácil explicarles a los enfermos que será necesario apli-

car franquicias médicas18 (sin mencionar el incremento del IVA que

se anuncia); a los estudiantes, que la reforma universitaria se hará con 1000 o 2000 millones de recursos suplementarios; a los ferrovia- rios, que deben renunciar a su régimen especial, etc.

18 La franquicia médica en Francia deja a cargo del asegurado la parte de los gastos sanitarios que no cubre el seguro de salud. Supone, por tanto, pagar una diferencia. Durante su campaña electoral, Nicolas Sarkozy no ocultó su proyecto de ampliar, una vez en el poder, las franquicias médicas ya existen- tes desde 2005. [N. de T.]