El test de inteligencia de Wechsler (WAIS) y la escala de memoria de Wechsler (WMS-R) informan del estado cognitivo global del paciente antes de la cirugía. El control neuropsicológico evolutivo de los pacientes tras la cirugía permite diferenciar los déficits preoperatorios y relacionados con la enfermedad de base del paciente, de aquellos directamente relacionados con la intervención quirúrgica. En este apartado se evalúa la evolución de la memoria tras la cirugía, para lo que se comparó el resultado de la WMS-R basal o prequirúrgica con los resultados de los tests realizados un mes después de la intervención, a los 6 meses y al año. Los resultados del control precoz (un mes tras la cirugía) no se valoran en este trabajo, porque manifiestan tanto los déficits debidos a la propia lobectomía como aquellos déficits funcionales y reversibles debidos al edema y la inflamación del tejido cerebral adyacente [118]. Por ello, la evaluación de la memoria se centra en los controles realizados a los 6 y 12 meses y se comparan con el resultado del test basal. Se ha tomado como medida significativa de pérdida de memoria, una disminución igual o superior a 15 puntos respecto del test basal, que equivale a una desviación estándar.
A los 6 meses de la lobectomía temporal se observaron déficits significativos de memoria en 12 pacientes (30 %). Sin embargo, 6 de ellos recuperaron funciones de memoria durante los 6 meses siguientes, de forma que al año de la intervención quirúrgica persistieron déficits de memoria en 6 pacientes (15 %). Al año de la intervención, se considera que ya no puede producirse una recuperación espontánea de memoria. A partir de este momento se inician las técnicas de aprendizaje o rehabilitación de memoria por parte de los psicólogos. Por ello, de cara a la valoración final del estudio, únicamente estos 6 pacientes han presentado una pérdida significativa de memoria tras la cirugía y se emplean para validar los resultados del TAS. Los otros 6 casos, que recuperaron memoria de forma espontánea entre los 6 meses y el año, únicamente se emplean para evaluar las consecuencias directas de la lobectomía temporal sobre la memoria, pero no para validar el TAS. Esta pérdida transitoria de memoria tras la lobectomía temporal, que se recupera lenta pero espontáneamente tras la intervención quirúrgica, aún no está del todo aclarada, pero puede explicarse por los mecanismos de plasticidad cerebral y de redistribución o
transferencia de parte de la capacidad funcional de la memoria hacia el hipocampo contralateral [119].
La WMS - R es un complejo grupo de subtests que, además de evaluar la memoria de forma general, permite diferenciar las habilidades para la memoria verbal y para la memoria no verbal o visual. Es bien sabido que el lóbulo temporal izquierdo participa principalmente en las funciones de la memoria verbal, que incluye materias como nombres, listas de palabras o historias, y que el temporal derecho participa principalmente en la memoria no verbal, que incluye materias como lugares, caras no familiares y objetos abstractos [120]. Aunque ambos hemisferios pueden participar indistintamente en estas funciones diferenciadas de la memoria, los pacientes con epilepsia temporal izquierda, suelen realizar peor las tareas de memoria verbal y los pacientes con epilepsia temporal derecha desarrollan peor las tareas de la memoria no verbal [121].
Seis meses tras la cirugía de la epilepsia se cuantificó la pérdida selectiva de memoria en 12 pacientes. De las 7 lobectomías temporales derechas, 6 mostraron déficits de la memoria visual y tan sólo un paciente experimentó un mayor déficit verbal, por lo que parece existir una fuerte relación entre la lobectomía temporal derecha y la pérdida de memoria visual. Algo similar ocurre entre la lobectomía temporal izquierda y la pérdida de memoria verbal, ya que en nuestra pequeña serie de 5 pacientes todos perdieron memoria verbal, aunque en dos de ellos, además del déficit en la memoria verbal, se objetivó pérdida de la memoria visual. Estos resultados son coincidentes con la mayoría de series, puesto que la memoria verbal parece más arraigada al temporal izquierdo [122].
La lobectomía temporal del hemisferio derecho o no dominante provocó déficits selectivos de memoria visual en los 4 pacientes. Sin embargo, los déficits de memoria relacionados con la lobectomía temporal del hemisferio dominante fueron algo más variables. Una explicación puede ser la elevada frecuencia de dominancias cerebrales derechas, de forma que de los 3 pacientes con dominancia cerebral derecha, 2 presentaron déficits en la memoria visual y uno en la verbal. Además, dos casos (pacientes nº 15 y 28) presentaron déficits de la memoria verbal y de la visual. Esta pérdida de memoria visual tras la lobectomía temporal izquierda o dominante se ha relacionado con la menor sensibilidad de
las pruebas visuales en los tests neuropsicológicos debido a una codificación verbal de las pruebas visuales [123].
Por último, se ha relacionado la pérdida de memoria al año de la intervención, con la existencia de lesión en la RM prequirúrgica. En este estudio, de los 6 casos con amnesia un año tras la intervención, 5 no tenían un aumento de señal en el hipocampo en la RM. Además, en 4 de estos 5 pacientes, la RE se localizaba en el hemisferio dominante. Estos hallazgos concuerdan con otras series [124], que han demostrado que la ausencia de lesión en el hipocampo condiciona una mayor pérdida de memoria cuando la epilepsia se asienta en el hemisferio dominante.
Al igual que otros trabajos [125], nuestros resultados confirman que los principales factores pronósticos de amnesia tras la intervención quirúrgica de la epilepsia son: 1/ lesión del hemisferio cerebral dominante, 2/ ausencia de lesión en la RM, 3/ alta capacidad cognitiva prequirúrgica, 4/ baja asimetría en el test de memoria del TAS bilateral, 5/ inicio tardío de la lesión causante de la epilepsia, 6/ retraso en la cirugía de la epilepsia.