Setting Up and Running Models in HLM (Poisson) VI Setting up MDM file in HLM6:
VII. Setting up the model:
2. Simple Non-Linear Model without Slopes
La práctica social del turismo se contextualiza en el surgimento de las sociedades del tiempo libre.15 Existen varias definiciones sobre el tiempo libre. Por ejemplo, Ledesma
(2012) propone una desde la perspectiva del materialismo histórico en donde establece que:
“Las actividades del Tiempo Libre son aquellas donde no intervienen dos de la cuatro actividades del modo de producción (no producen ni distribuyen bienes ni servicios) que satisfacen alguna necesidad ya sea física o psicológica y que son realizadas libre y consientemente.” (Ledesma Bouchan P. , 2012, p. 27)
Por su parte, Boullon (2006) señala:
“El tiempo libre es lo que queda después de quitarle al tiempo total el dedicado al trabajo al desarrollo y a otras obligaciones secundarias como son desplazarse al trabajo, al aseo personal y realizar deberes domésticos.” (Boullón, 2006, p. 16)
Por lo tanto, el tiempo libre es un tiempo de no trabajo que puede dedicarse diversas actividades, es un periodo que queda después de las horas de trabajo16 El tiempo libre se ha utilizado de diversas maneras. Ledesma (2012) establece algunas categorías en las cuales vemos que es utilizado como consumo, distractor, como promotor de las facultades del ser humano y de la solidaridad social. (Ledesma Bouchan P. , 2012, pp. 35- 36) Dentro de la categoría del consumo del tiempo libre se inserta el turismo.
15 El tiempo libre surgió gracias a la lucha de la clase obrera que se inserta en la jornada de 8 horas de trabajo y periodos vacacionales. Al principio veía el tiempo libre como un período para recuperar fuerza perdida en el trabajo, después fue pidiendo tiempo para la verdadera libertad y elegir actividad que se plazca . Para mayor profundidad del tema de ocio y tiempo libre Véase: (Ledesma Bouchan P. , 2012) 16 Sobre este aspecto cabe mencionar que considero el concepto de tiempo libre asociado al del ocio con relación a la manera de usar el tiempo por parte de las personas. (Ramos Lizana, 2007)
El turismo es una de las principales actividades del tiempo libre. Ésta ha ha tomado fuerza en la última mitad del siglo XX. A nivel mundial después de la segunda posguerra adquirió una verdadera importancia y se convirtió en una actividad masiva. Es durante este periodo cuando comienza el turismo como producción masiva, en poco tiempo se convirtió en una industria lucrativa. (Barceló Quintal, 2007, p. 210) Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo esta actividad está generando el 10% de la producción y del empleo mundial; la Organización Mundial del Turismo, por su parte, manifiesta que el número de visitas turísticas mundiales en el año de 2002 ascendió a 700 millones. (Castro Álvarez, 2007)
También, han surgido diferentes formas de turismo, o bien la segmentación de las actividades. Entre éstas, además del turismo de sol y playa, están el turismo rural, el cultural, el ecoturismo, por mencionar algunos. Ésta tipología se hizo en función de la demanda, según la motivación del viajero. (Torres Bernier, 2006, pp. 45-46)
Para este trabajo es de interés específico el turismo cultural ya que en éste se inserta el estudio de caso que presento páginas adelante que es el de una ruta turística cultural.
En el ámbito de la cultura y museístico en los últimos años se ha discutido sobre la relación de los museos y el turismo. Es un tema que está íntimamente relacionado con los museos debido a que se vincula con los visitantes que llegan a ellos. Es un hecho que no se puede negar dada su importancia en la relación entre el visitante con el patrimonio cultural.
En años recientes, la UNESCO ha estado atenta al tema del turismo cultural, organizando conferencias, cátedras y talleres para reflexionar sobre este tema. En una de ellas, Cultura, turismo y desarrollo. Retos para el siglo XXI, se aseveró que el turismo, “…por ser una de las principales motivaciones para el movimiento de las personas, y por el hecho de que cualquier forma de turismo produce un efecto cultural, tanto en el visitante como en el anfitrión, el turismo no podría existir sin cultura”. (Herreman, 2000, p. 32)
Años más tarde, se crearon las cátedras sobre turismo cultural en las cuales se estudia su relación con el patrimonio cultural. Hans-‐Martin Hinz, encargado de la Cátedra de Turismo Cultural UNESCO, opina que el turismo ha contribuido a la “ampliación económica” del mercado, al mismo tiempo que logra valorizar las ciudades y paisajes (Hinz, Hans-‐Martin, 2009)
El portal de internet de la UNESCO tiene un apartado que se dedica al turismo cultural en el cual se señala:
No hace falta probar la afirmación de que el turismo puede ser tanto el mejor amigo como el peor enemigo del desarrollo. Habida cuenta del peso económico de la industria turística -‐ actualmente considerada como la más importante del mundo, por delante de la industria del automóvil y la industria química -‐ hay que prestar gran atención a este fenómeno con aspectos múltiples y consecuencias planetarias. Los efectos del turismo son tales, que hacen falta absolutamente estrategias innovadores para sentar las bases de unas verdaderas políticas internacionales, regionales y locales. (UNESCO, 2012)
Desde la perspectiva museológica, se ha discutido e indagado sobre la importancia del turismo cultural y los museos. El Consejo Internacional de Museos (ICOM) organizó en el año 2000 un taller en el cuál el tema fue “Museos, patrimonio y turismo cultural”. Éste se llevó a cabo en Perú y reflexionó sobre el impacto del turismo cultural en el patrimonio y su relación con los museos. Al respecto Herreman (2000), en ese entonces Vicepresidenta del ICOM y coordinadora general del taller, señaló:
“El turismo cultural promueve, indudablemente, la armonía entre los pueblos y el entendimiento y respeto transcultural a condición de que éste tome características nuevas, dirigidas hacia un modelo de turismo cultural sostenible, que considere las necesidades de las comunidades y del patrimonio como prioridad indiscutible.” (ICOM, 2000, Prefacio)
El viceministro de turismo del Perú apuntó que el acceso al patrimonio cultural es un factor determinante para el intercambio cultural que activa su desarrollo económico. Por lo tanto, dice, “…la interacción entre patrimonio y turismo cultural exige un diálogo
intenso y continuo para definir una política permanente en la que participen todos los sectores sociales implicados.” (ICOM, 2000, p. 25)
Como ya se mencionó, el turismo cultural es del interés de los gobiernos, para éstos el objetivo es crear una política acorde a este fenómeno mundial en constante movimiento, pero también es de competencia para los museos. Herreman (2000) establece que los museos tienen un papel fundamental “…como mediadores, educadores, conservadores y divulgadores que promueven la comprensión de la cultura mundial y la valoración de cada una de las existentes”. (Herreman, 2000, p. 33)
El turismo cultural es una de las actividades del tiempo libre es concebido desde la perspectiva antropológica como: “… un proceso social que tiene como elemento distintivo, la referencia al conjunto de procesos simbólicos que llamamos cultura.” (NAYA, sf) Es decir, se fundamente en la cultura, en la utilización de los bienes patrimoniales que se engloban en una cultura determinada. El turismo cultural, no sólo se refiere a sitios o monumentos sino además a lo intangible como las tradiciones, lengua, gastronomía.
Además, el turismo cultural implica:
“… aquel viaje turístico motivado por conocer, comprender y disfrutar el conjunto de rasgos y elementos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social de un destino específico.” (CESTUR. Secretaría de Turismo, s.f))
Como establecen McKercher y Du Cros (2002), el turismo cultural involucra varios elementos, que son: “…el turismo, el uso de bienes del patrimonio cultural, el consumo de las experiencias y productos, y por supuesto el turista.” (McKercher & Cross, 2002, p. 5) Elementos que se tienen que tomar en cuenta al momento de hacer proyectos para fomentarlo.
Se puede decir que dentro de este proceso se da la valorización del paisaje como recurso económico y social. Desde el punto de vista económico, algunos paisajes adquieren el valor de patrimonio, y además constituyen un recurso importante para el desarrollo de formas de turismo. Como afirma Nogué (2007), el paisaje se concibe, a la vez:
“…como una realidad física y la representación que culturalmente nos hacemos de ella. Es la fisonomía geográfica de un territorio con todos sus elementos naturales y antrópicos y también los sentimientos y emociones que despiertan en el momento de contemplarlos. En definitiva, el paisaje es concebido como un producto social, como la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado desde una dimensión material, espiritual y simbólica”. (Nogué, 2007, p. 6)
El sector turismo ha desarrollado planes entorno al patrimonio para ofrecer al turista cultural productos acordes a sus exigencias. Desde diferentes esferas se han impulsado estrategias orientadas a la creación de productos atractivos. El producto que se vende en términos comerciales, es la experiencia que se vive en los sitios patrimoniales.
En muchos casos el turismo cultural ha causado problemas en las poblaciones receptoras. El principal riesgo, advierte Ruiz (1997) es cuando la visita se convierte en invasión y emerge su potencialidad depredadora. (Ruiz Baudrihaye, 1997, p. 44) Ahí es cuando el derecho del visitante se contrapone con los habitantes del lugar:
“El turismo cultural se ha degradado en muchos lugares: las ciudades con oferta cultural están saturadas, los museos están siempre llenos y las catedrales son visitadas por masas de personas que ponen en peligro su conservación y desvirtúan su significado primordial, que impiden y turban la paz… la masificación desfigura totalmente el producto y acaba por destruirlo.” (Ruiz Baudrihaye, 1997, p. 45)
Por desgracia, existen ejemplos en los cuales se impulsó el turismo cultural sin planificar ni tener en cuenta los alcances dentro del territorio y la comunidad que alberga los recursos patrimoniales. La masificación y explotación de esos recursos llevaron por consecuencia a un deterioro del entorno y la banalización de lo cultural. (Ruiz Baudrihaye, 1997, p. 45)17
17 El festival Cumbre Tajín es uno de los ejemplos .Investigadores, arqueólogos, estudiantes y organizaciones civiles se han manifestado para demandar que se detenga el daño y la explotación comercial del sitio
El impacto del turismo cultural está asociado con la introducción de actividades indeseables, como la depredación del espacio físico, pero también con el deterioro de la comunidad receptora, la cual muchas veces se ve afectada en sus costumbres y tradiciones. Y que, a pesar de que se dice va a ser beneficada, en varios casos es la última que recibe los beneficios de la derrama económica. Por eso considero que se debe de planificar cuidadosamente el producto turístico cultural. Se debe de tomar en cuenta el impacto que puede tener en la población, si es que la comunidad que alberga los bienes patrimoniales quiere participar en ese proyecto y también si se cuentan con los servicios para recibir a los visitantes. Es por este motivo que se debe de participar desde el sector cultural en la planificación de esos proyectos, contribuyendo y apoyando en la realización de proyectos de este tipo.
Se han hecho esfuerzos en proyectar mejores productos turísticos culturales. En este contexto, surgen las rutas turísticas culturales cuyo objetivo es la conversión del patrimonio de un territorio en un producto turístico. Son el medio por el cual se muestra al turista o visitante el patrimonio.
Las rutas turísticas, según Fernandez &Guzmán (2004) se componen por:
“…un conjunto de locales, elementos, comunidades, etc., organizados en forma de red dentro de una región determinada y que estando debidamente señalizadas, suscitan un reconocimiento de interés turístico… se organizan en torno a un tema que caracteriza la ruta y le otorga su nombre.” (Férnandez & Guzmán, 2004, p. 106).
La ruta debe ofrecer según los autores antes citados, una serie de placeres y actividades relacionadas con los elementos distintivos de la misma. “Debe presentar una imagen integral a partir de la complementariedad entre sitios, servicios, atractivos y lenguaje comunicacional.” (Férnandez & Guzmán, 2004, p. 106)
arqueológico. En éste lugar se han edificado contrucciones sobre vestigios arqueológicos. Además se ha explotado el sitio con fines comerciales sin beneficiar a la comunidad. (Mendoza, 2011)
Estos recorridos turísticos, señala Hernández Ramírez (2011), toman distintas denominaciones como corredores, rutas, circuitos, caminos, itinerarios, etc., y “…tratan de diferenciarse de sus competidores resaltando determinados recursos que están presentes en el territorio o que son imaginados y creados artificialmente.” (Hernández Ramírez, 2011, p. 227) En este sentido han surgido conceptos para diferenciar unos de otros; el Consejo Internacional de Monumentos y sitios (ICOMOS) ha establecido conceptos relativos a este tema.
En el 2004, el ICOMOS pretendió hacer una tipología de itinerarios aludiendo a los elementos, contexto, contenido, valor de conjunto compartido y dinamismo. Cuatro años después publicó la Carta de los Itinerarios Culturales en donde fija las normas que regulan la inclusión de éstos en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El itinerario cultural:
“…es percibido como patrimonio, al ser una ruta histórica pero también, al estar formada y definida por soportes materiales que a modo de hitos van marcando la ruta y son elementos patrimoniales, siendo una forma de protección del patrimonio mismo.” (Morère, 2012, p. 60)
En la actualidad, ha habido un gran interés en las rutas e itinerarios culturales y en este proceso se ha buscado la manera de comunicar al visitante el patrimonio que alberga esos territorios. Una de estas formas es el uso de la interpretación del patrimonio.
Como se dijo en el capítulo anterior, la interpretación del patrimonio ha estado presente en la elaboración de rutas turísticas culturales. Se ha recurrido a esta herramienta de comunicación para explicar a los visitantes el significado e importancia del patrimonio. Se han elaborado programas interpretativos sobre las rutas turísticas, los cuales dan como consecuencia la creación de las rutas interpretativas.18
Las rutas intepretativas se diseñan en torno a un tema, que es el hilo conductor. De ahí que se les da el nombre de rutas temáticas:
“Las tematizaciones se consideran instrumentos intelectuales (pensamiento, reflexión, y también protección del patrimonio) pero también imágenes que sirven para concebir un producto, su
18 Ham sugiere las rutas y senderos que tienen un potencial interpretativos para conducir a la gente cerca de rasgos importantes y que aumentan la atracción del mismo. (Ham, 1992)
organización y su comercialización. El tema asegura la coherencia y la forma más usual es a través de un itinerario, de una ruta, como red que une distintos puntos y que se imbrica en el movimiento propio del turismo”. (Morère citando a Rochette, 2012, p. 61)
Las rutas tematizadas, pueden ser iniciativas de cualquier institución u organismo cultural con el objetivo de desarrollar un destino turístico. Muchas de ellas se han basado en la interpretación del patrimonio para diseñar y desarrollar sus proyectos, esto con la finalidad de otorgarle al visitante las herramientas necesarias para su recorrido en ese espacio y el disfrute del mismo.
En México se ha desarrollado un proyecto basado en la interpretación del patrimonio llamada Ruta Don Vasco, la cual analizaré a continuación.
2.2. El caso de la Ruta Don Vasco en el turismo cultura y la interpretación