3.7 Effect of Leverage Points on Robust LASSO Regression Methods (LAD-
3.7.1 Simulation Procedure
La influencia de las relaciones interdisciplinares se en cuentra en el origen de las propias psicología cognitiva y cien cia cognitiva. Buena muestra de ello son las reuniones cientí ficas y simposios que en las décadas de los cuarenta y cincuen ta reunieron a matemáticos, ingenieros electrónicos, lingüis tas, neurólogos, filósofos y psicólogos, empezando a dar for ma a la orientación del procesamiento de información en psi cología. Por ejemplo, el celebrado en 1948 en el California Ins- titute of Technology sobre “Mecanismos cerebrales de la con ducta”, organizado por la Fundación Hixon, a la que asistie ron Von Neuman, McCulloch y Lashley, entre otros; el que tu vo lugar en el MIT en 1956 sobre “Teoría de la información”, contó con la asistencia de Miller, Newell, Simón y Chomsky y, por último, el organizado ese mismo año —que no en vano suele considerarse la fecha de nacimiento de la psicología cog nitiva— en Dartmouth, para discutir el uso de las calculadoras como máquinas inteligentes y que contó con la asistencia de Shanon, Minsky, Selfridge, Newell y Simón. El mismo texto de Miller, Galanter y Pribram (1960) que hemos analizado en el capítulo anterior es claramente un producto interdisciplinar en cuanto que sus autores proceden de áreas distintas como la neurología, la matemática y la psicolingüística.
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U S
A este respecto, ya hemos indicado anteriormente que la psicología cognitiva surgió con la decisiva contribución de otras disciplinas como la lingüística, la teoría de la informa ción y la informática. Gardner (1985) ha visto así las actuales relaciones interdisciplinares entre nuestra disciplina y otras con las que se establecen frecuentes contactos. Las líneas con tinuas indican vínculos interdisciplinares estrechos, y las dis continuas, vínculos interdisciplinares débiles que deberían re forzarse en el futuro.
Figura 2.1 Las relaciones interdisciplinarias en la ciencia cognitiva (tomado de Gardner, 1985).
Filosofía
Líneas continuas: vínculos interdisciplinarios fuertes Líneas quebradas: vínculos interdisciplinarios débiles
In tro du cc ió n a l a p sic ol og ía co gn iti va
:ió n a la p sic ol og ía co gn iti va
108 Es precisamente este afán interdisciplinar el que ha lle vado en los últimos años a la constitución de la ciencia cog nitiva y en la que la psicología cognitiva tiene un claro papel al lado de otras áreas del conocimiento científico. Es bien cierto que hace diez años podíamos pensar que todavía era largo el camino que quedaba por recorrer para que la ciencia cognitiva acabara de consolidarse como una ciencia indepen diente, porque si bien es verdad que la interdisciplinariedad aporta una gran riqueza de puntos de vista sobre unos mis mos problemas, no es menos cierto que también conlleva una gran necesidad de clarificación e integración conceptual, así como las dificultades consabidas de traducción de unos len guajes científicos a otros. Sin embargo, en la actualidad la ciencia cognitiva ha experimentado un gran desarrollo y go za de una enorme consolidación a la que ha contribuido pre cisamente el enfoque interdisciplinar en el estudio de los pro blemas del conocimiento (Bajo y Cañas, 1991; Johnson-Laird, 1988; Posner, 1989).
Por tanto, aunque quizá resulte obvio, resulta impres cindible indicar que en un gráfico como el anterior —fiel ex ponente de la situación actual en estas cuestiones— la investi gación psicológica queda resituada, y probablemente resigni ficada, de tal forma que sus datos y teorías quedan inmersos en un contexto mucho más amplio. Si se nos permite el símil, esto supone perder soberanía, al igual que ocurre en los grandes procesos de unión política o económica entre países, pero también implica obviamente ganar alcance explicativo y, por ende, mayor poder tecnológico, el cual sin duda ha situa do a la ciencia cognitiva en mejor posición académica que a la psicología cognitiva. Es decir, aceptar las relaciones inter disciplinares supone un proceso innegable de negociación de significados y relevancias, en el que las cuestiones psicológi cas no serán ya el único discurso, sino uno entre varios. Esto
sin d u d a n o s o b lig a a lo s p s ic ó lo g o s a r e p e n s a r u n ta n to hu- 109 m ild e m e n te n u e str a s p o s ic io n e s e h ip ó t e s is fu n d a m e n ta le s .
Sin duda, es el precio y también el beneficio de pasar de ser la nación de la psicología cognitiva a una parte de la provin cia de la ciencia cognitiva.
Por otro lado, también queremos recordar, en la línea reivindicativa de la psicología europea mantenida en otras partes de este libro, el antecedente de intentos interdisciplina res que supusieron tanto la obra de Freud como el Centro In- terdisciplinar de Epistemología Genética. El primero a co mienzos de siglo y el segundo durante los sesenta y setenta concibieron fuertes posiciones tejidas en una tupida trama interdisciplinar. En el caso de la Escuela de Ginebra, que lle vó realmente a efecto esa labor, se impulsaron intensamente las relaciones entre distintas materias, produciendo una la bor sistemática que puede verse en la publicación de sus Es-
tudios. Si se examinan las páginas de dichos volúmenes, pode
mos observar que las contribuciones están realizadas precisa mente por científicos de distinta procedencia, tanto de las ciencias sociales como experimentales, que intentan produ cir un verdadero diálogo entre sus disciplinas. Es decir, aun con riesgo de parecer monótonos al lector, creemos que puede advertirse que la enorme riqueza que supone la mira da múltiple de los códigos y formulaciones de distintos sabe res disciplinares en torno al problema de la inteligencia no ha sido una creación de la ciencia cognitiva, sino que, con mayor o menor fortuna, existían precedentes de interés co mo los citados. En el caso freudiano, que quizá cause sorpre sa a algunos lectores, el intento no se llevó realmente a cabo, pero su formulación como proyecto intelectual está siendo sometido en la actualidad a una interesante revalorización (véase pp. 115-122).
En otro orden de cosas, también es preciso decir que la
io n a la ps ico log ía co gn iti va
In tro du cc ió n a l a p sic olo gía co gn iti va
110 idea misma de relaciones interdisciplinares quizás necesite de una cierta aclaración. Es decir, tal y como indicábamos ante riormente, la totalidad de los autores cognitivos defienden la necesidad de relaciones interdisciplinares, pero de hecho privi legian más la relación con unas disciplinas o con otras, según el modelo o metáfora de las que partan. En este sentido, tanto la ciencia cognitiva como la epistemología genética —aunque probablemente en mayor medida la segunda que la primera- consideran el conocimiento como si éste fuera básicamente de tipo científico. Por tanto, ambas practican sobre todo las rela ciones con las ciencias experimentales, las formales (matemáti ca y lógica) y los saberes tecnológicos. En este caso, la metáfo ra reinante es la computacional.
Por el contrario, la visión vigotskiana, emparentada con algunas de las ideas que en la actualidad mantienen autores como Bruner, Wertsch y otros, defiende más bien las relacio nes con la sociología, la literatura, la historia, la estética y otras ramas de las ciencias sociales y las humanidades, cum pliendo en todo ello un papel muy importante la metáfora de la narratividad (véase pp. 158-163), vieja compañera de la psi cología que afortunadamente está siendo recuperada. Es de cir, todo ello supone un enfoque que se acerca más al conoci miento cotidiano o que al menos proporciona un lugar desde donde estudiarlo. Como se sabe, en un caso el modelo de su jeto es un organismo que recibe, procesa y en definitiva trans forma información, a la manera más o menos de un ordena dor y razona como un científico. Sin duda, en esto Piaget y la psicología cognitiva se dan la mano. En el otro caso el mode lo es un personaje de drama, comedia o novela que puede lle gar a poseer el mismo optimismo engañoso de Don Quijote —es decir, una correlación ilusoria en términos cognitivos— o la misma duda atormentada de Hamlet -o sea una categoriza- ción de los eventos en términos de indefensión aprendida.