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2. AMBIENT INTELLIGENCE BASED LOAD MANAGEMENT

2.2. Simulation Results

Para el caso de la discapacidad, Bernal y Moreno (2013) nos hablan sobre su

evolución histórica dando mayor énfasis a la historia europea y anglosajona a través de lo

expuesto en el Hand Book of Disability Studies. Fuente que refiere la aparición de

modelos, clasificaciones y definiciones sobre la discapacidad que fueron surgiendo según

el momento histórico en estos contextos extranjeros. Lo que lleva a pensar en la posible

influencia de esta historia para explicar la aparición y el desarrollo de la misma, pero en el

contexto colombiano. En donde antes de las escuelas existieron centros específicos para

aquellos considerados anteriormente como “enfermos o retrasados”. Esos mismos que luego fueron llamados discapacitados, que llegaron a los centros de educación especial y

que luego fueron a vivir la integración y la inclusión educativa en las escuelas. Lugares en

donde actualmente ya se habla del paradigma de la “Educación Inclusiva”.

De acuerdo con Yarza (2007), en su artículo sobre algunos modos de historiar la

educación especial en Colombia, es a partir del interés en gran parte no de los historiadores

sino de pedagogas y pedagogos involucrados en estos procesos que se empiezan a

recuperar algunas experiencias sobre vivencias desde el contexto de la discapacidad. Por

ejemplo, a través del trabajo de investigación realizado por Salinas (1988), citada por este

mismo autor, se establecieron tres momentos históricos que consistieron en el trazado de

una línea de tiempo por momentos históricos: 1. Época del nacimiento de 1950 a 1960, 2.

Época de la niñez de 1960 a 1970 y 3. Época de la juventud de 1971 hasta finales de 1980.

En cada una se describe generalmente lo que fue la aparición de institutos como el INCI

(Instituto Nacional para Ciegos), centros de rehabilitación en general y aulas especiales y

remediales. Todos ellos funcionando inicialmente bajo la mirada de la rehabilitación y

Posterior a ello vinieron más estudios y formas de registrar esta historia como la de

Escobar en 1994, citada también por Yarza (2007), en la que plantea que tanto en

Colombia como en Europa y Estados Unidos existe una relación en el proceso evolutivo de

esta historia a por medio de cuatro etapas: exterminación, abandono, aceptación e

integración. Algo similar a lo que nos cuentan los modelos históricos de la discapacidad en

el Hand Book of Disability y que la autora citada propone entenderlos desde dos enfoques

principalmente: un enfoque clínico y uno pedagógico. Como sea que se haya venido

construyendo esta historia, lo aparente en estas etapas es la insistencia en asemejarse con

esa historia extranjera y hegemónica que se conoce y se repite una y otra vez en las clases,

seminarios, conferencias y publicaciones y que ha determinado nuestra propia historia.

Así pues, se fueron siguiendo las huellas que me llevaron a encontrar pistas sobre lo

que podría haber sido en su momento una historia de “Educación Inclusiva” en el país, cuyas vivencias se han ido transformando para ser abarcadas desde un panorama cada vez

más amplio. Las Historias de este recorrido serán las encargadas de relatar y demostrar lo

que implica hablar de inclusión y exclusión por razones que no sólo están ligadas a la

vivencia de la discapacidad encarnada, sino también desde experiencias en la vivencia

cercana y familiar con ella. Desde lo que implica la relación con el género, la edad y la

oportunidad de educación o de participación en diferentes escenarios.

1.3 Objetivo general:

Explorar posibilidades Históricas otras que permitan hacer una re-lectura crítica de

la historia hegemónica de la “Educación Inclusiva”, a partir de los relatos presentes en el contexto familiar propio.

1.4 Objetivos específicos:

 Realizar una re-lectura crítica de la historia de la “Educación Inclusiva” que ha sido única, hegemónica y jerarquizada, desde el pensamiento crítico y decolonial.

 Recuperar memorias, saberes y tradiciones que, históricamente y desde el pensamiento colonizado, han sido invisibilizados y que pueden contribuir a la

comprensión de las Historias otras de “Educación Inclusiva”, a partir del

Interaccionismo conversacional.

 Develar posibilidades e Historias otras que interroguen y transformen la manera de contar la historia para hacer de ella una historia plural y diversa, a partir de la

consolidación de una fuente de memoria que sirva de base para Historias otras que

se deseen recorrer desde la experiencia familiar en el devenir investigativo.

1.5 Planteamiento del problema: siguiendo huellas

De Acuerdo con Haber (2011), el primer y principal problema de la investigación es

el problema mismo, pues nos suponemos externos de él, ya que seremos quienes lo

proyectemos, lo exploremos y le demos respuesta sin necesariamente estar involucrados.

El problema está cuando se dice que allí, afuera, hay un objeto esperando a ser conocido

por nosotros que estamos aquí. Algo similar a lo que ocurre con la hybris del punto cero de

la que hace mención Santiago Castro (2005), y que se asemeja a esta postura, en tanto que

es el punto cero el lugar desde el que se configura esa dualidad entre el sujeto y el objeto.

Donde el objeto carece de conocimiento y el sujeto posee la razón universal. Es el sujeto

Precisamente fue desde el seguir huellas de mi experiencia laboral y familiar que

llegué a pensarme como sujeta involucrada en el problema. Surgieron cuestiones que me

implicaban, pues en este camino de vivencias se han atravesado múltiples historias de vida

desde otras experiencias cercanas a la discapacidad. Conocer sobre estas historias de

madres, abuelas, cuidadoras, hermanas, etc., me orientaron a ver otras formas de exclusión

y de inclusión también incorporadas como aspectos que problematizan aún más el ser.

Venir del campo, vivir en una montaña fría y peligrosa de la localidad, tener más o menos

posibilidades económicas, la edad, entre otros aspectos, me hicieron pensar no solo en la

historia de la discapacidad encarnada, sino también en la historia que se encarna alrededor

de ella.

En el momento en el que justo se celebraba el surgimiento de la última normatividad

en torno a la “Educación Inclusiva” en Colombia con el decreto 1421 del año 2017, decreto que sería el lineamiento principal en los entornos educativos, mi trabajo como

educadora especial se orientó a garantizar su cumplimiento en lugares en donde se

atendían niñas y niños de primera infancia con discapacidad. Lugares en donde también

vivencié la cercanía con sus familias y escuché sobre sus historias. Este tiempo coincidió

con mi paso por las clases en la maestría y en ellas también se discutía sobre este

acontecimiento y su inicial desarrollo de forma crítica y reflexiva.

Empecé a cuestionarme por algunas cosas en relación a esta norma. En la

autenticidad de su discurso sobre la transición del paradigma de la Educación Especial al

de la Inclusiva. En la contrariedad de una “Educación Inclusiva” que se muestra exclusiva para la discapacidad y que parece no contemplar otros aspectos por los que también se ha

implementación y la “efectividad” de los primeros avances, teniendo en cuenta algunas voces de experiencias y por supuesto mis propias vivencias familiares y laborales durante

los primeros años de su transcurso. Sobre la diferente sensación que habría tenido con mi

familia si hubiese sido este un acontecimiento celebrado unos cuantos años atrás. Lo que le

habría permitido a mi hermana la posibilidad de estudiar en un colegio con y como todos

los demás. Pero para ese entonces ni el decreto, ni las normas, ni la convención estuvieron

a nuestro alcance para exigir su derecho y fueron más las puertas cerradas, las excusas

justificados por su “condición” y la frustración, los que cuentan sobre su historia por aquella época.

La “Educación Inclusiva” como lo afirma Mario Ospina en el foro: “La educación Inclusiva en Colombia” de la Universidad de los Andes (2017), no solo implica la

discapacidad. También demanda la accesibilidad y la permanencia educativa que debería

ser de todas y todos por llamarse “Inclusiva”. De todas las personas con otras

características que se interseccionan en su existir, como por ejemplo el ser mujer,

pertenecer a un núcleo familiar específico o no contar con muchos recursos económicos.

Entre otras cosas que, para empezar desde mi propio contexto familiar, he venido

descubriendo precisamente al escuchar los relatos sobre sus historias de vida.

Por esto y para pensarme la historia de la “Educación Inclusiva” de otra manera, propongo aquí Historias otras, que se cuenten no solo desde la presencia de la

discapacidad en esta historia de educación, sino también desde el vivir excluido o incluido

por múltiples razones contempladas con el paso del tiempo. Involucrándome en el

a mi alrededor y definitivamente influye en mi historia de vida con su presencia. Bajo este

panorama surgió la pregunta: ¿De qué manera es posible contar unas Historias otras en

la historia de la “Educación Inclusiva”?

Pregunta que, en el transcurso de su desarrollo, se pensó desde la posibilidad de hacer

investigación de otra forma, para atreverse a romper con parámetros y paradigmas

dominantes que han estructurado justamente estos ejercicios desde otros lugares y llevarlos

a ser posibles desde el ejercicio de situarlos en nuestro propio contexto. Desde la urgencia

del pensar y hacer de forma crítica. Desde aquella invitación de Jaramillo (2012) a

investigar sobre suelo resbaladizo para resistirse a esas formas hegemónicas de investigar

y atreverse a crear nuevas formas de hacerlo. Desde el reconocer la riqueza de nuestras

historias, saberes y seres conformados en conjunto, atravesados por múltiples aspectos y

participes en una comunidad, en donde su principal característica es la diversidad.

Esta pregunta empieza a buscar respuestas desde planteamientos críticos que me

llevaron a adentrarme en el pensamiento decolonial. Algo sobre lo que he aprendido a

partir de la comprensión de la razón de nuestro silencio y de nuestra ausencia por la forma

en cómo opera la matriz colonizadora del poder, del saber y del ser sobre nosotros.

Acercarme a estos planteamientos críticos y decoloniales me llevó a pensar en cómo la

historia de la “Educación Inclusiva” ha sido contada hasta entonces por pensamientos que se dan en contextos desde los que precisamente se nos ha colonizado. Contextos

eurocéntricos y anglosajones que han marcado la evolución y el desarrollo hacia modelos

y procesos en busca de la modernidad. Por esto, la historia de la discapacidad ha sido en su

mayoría una historia ajena. Una historia que le ha quitado la voz a los nuestros y que no

1.6 Marco teórico: marco revelador

Para explicar este marco quise basarme en una metáfora que se piensa desde el

ejercicio de tomar una fotografía. Esto, porque considero que no se necesita de ser un

fotógrafo experto para lograr una buena fotografía y porque siento que de alguna manera el

acto de investigar es similar al acto de tomar una o varias fotos, las cuales van contando o

narrando, a partir de la imagen retratada, una historia o suceso para la memoria. En este

caso, la persona quien hace las veces de fotógrafa o fotógrafo busca el ángulo, la vista y la

perspectiva adecuada. Y aunque no conoce de técnicas para tomar las mejores fotografías,

principalmente, busca encontrar una historia en un encuentro de experiencia real que

pueda ser registrada durante el recorrido del camino y que se elegirá bajo la influencia de

su subjetividad para ser parte de nuestras memorias.

Para este marco revelador, la cinta del rollo fotográfico está compuesta por varias

capas que contienen los aprendizajes a ser revelados. Cada capa constituye una categoría

desde la cual, se estableció un dialogo de saberes en torno a la historia de la “Educación

Inclusiva” y a la inclusión y la exclusión como subcategorías presentes en ella. La

siguiente capa constituye las Historias otras que desde el giro decolonial se explicarán

apoyadas a la vez por subcategorías desplegadas alrededor de los tres tipos de

colonialidad: del poder, del saber y del ser. Las cuales constituyen la matriz colonial que

se abordará más adelante en este capítulo. Finalmente, la última capa de una categoría

emergente, que me permitió apreciar estas historias desde una perspectiva Interseccional,

INCLUSIÓN EXCLUSIÓN

HISTORIAS OTRAS – GIRO DECOLONIAL

COLONIALIDAD DEL SER COLONIALIDAD DEL SABER COLONIALIDAD DEL PODER

INTERSECCIONALIDAD

CATEGORIA

PRINCIPAL

SUB CATEGORIA

A continuación, en la figura 1, se apreciará de forma gráfica la anterior metáfora

planteada:

Figura 1: Metáfora del marco teórico como marco revelador. Fuente: elaboración propia

A partir de esta metáfora, desplegaré a continuación cada una de las capas que

expondrán a aquellas que se convirtieron en las categorías de análisis y que fueron

transformadas en los componentes químicos, que permitieron la revelación de las

fotografías para las memorias de estas Historias otras. Componentes que generaron

justamente la química en el dialogo que se dio entre las mismas.

HISTORIA DE LA EDUCACIÓN INCLUSIVA COMO HISTORIA COLONIAL

1.6.1 Historia de la “Educación Inclusiva” como historia colonial

Iniciando mi camino por la comprensión sobre esta historia de la educación para la

discapacidad, aprendí sobre algunas fechas, acontecimientos en lugares no propios y

conformación de modelos no vernáculos que trazaron la línea histórica de los primeros

actores de esta educación, a quienes la historia los llevó a conocer en principio como los

“anormales”. Aprendí, en su mayoría, de una historia forastera con tenues matices de intriga por una paralelamente propia. Ahora continúo aprendiendo sobre la importancia de

estar crítica y de encontrar en aquellos modelos espacios vacíos en los que hay que buscar.

Espacios no escritos en donde se encuentran ocultas aquellas y aquellos protagonistas de

Historias otras que han existido y de las que poco se nos ha contado.

Parte de la crítica que aquí se visibiliza es el protagonismo errado que justamente,

desde discursos de poder, se le quiere dar a la discapacidad en las historias de la

“Educación Inclusiva”. Esto es algo que desde mi percepción contribuye a fortalecer el estereotipo y sitúa la discapacidad en un lugar que presume inclusión pero que, al insistir

se piensa, un elemento reciente o la nueva forma de nombrar el paradigma de atención

educativa para la discapacidad, pues con lo visto sobre la historia de educación en el país,

este tema de excluir y luego incluir a otras y otros en la educación ha estado siempre

presente desde el pasado. Desde que se nos empezó a contar sobre los dos en relación, ante

la presencia de las diferencias en las escuelas y ante las formas en que se impuso el poder

sobre ellas.

De acuerdo con Vásquez (2012), Michel Foucault en el desarrollo de sus clases en

el Collège de Français [Colegio Francés] entre 1974 y 1975, habló sobre los “anormales”.

Aquellos quienes en su momento fueron considerados como locos, criminales y aberrados

sexuales. Monstruos cuya invención responde a sistemas de poder y de encierro: el

manicomio, la cárcel, la institución, etc. El peligro justifica su vigilancia, la necesidad del

control para el orden y el castigo represor. Justifica también la búsqueda de la cura, y ante

la “locura” se encuentra el lugar perfecto para el ocultamiento. El surgimiento de estos sistemas de poder se excusa desde el saber en la búsqueda de la “normalidad” generándose

así, según el autor, diferentes disciplinas para alcanzarla especialmente en el campo

médico. Regular este aspecto permitió dominar la vida de estos sujetos, acallándolos y

subyugándolos desde el señalamiento y la subestimación de su existir y por su condición

de “monstruosidad”.

Al respecto, y con relación a la crítica que se desenvolverá en estas páginas sobre la

historia única, es importante aclarar la constitución de dichos discursos, los cuales, según

“se trata de discursos que en última instancia tienen un poder. ¿De dónde

sacan ese poder? De la institución judicial tal vez, pero también del hecho de que

funcionan en ella como discursos de verdad, de verdad por su estatus científico, o

como discursos formulados, y formulados exclusivamente por personas calificadas

dentro de una institución científica” (p. 18).

El poder en este caso limita la exploración de historias en un egoísta afán de

resaltar personajes, lugares y sucesos que desde discursos de poder se consideran que son

estos sobre los que se debe contar. Para nuestro contexto particular González & Aguilera

(2019) refieren que:

“la historia construida desde las grandes ècoles [escuelas] contribuyeron al desarrollo de una historia capaz de justificar las nacientes naciones, para favorecer

la edificación de una nueva historia del poder. Esta la ha escrito en nuestro país la

Academia Colombiana de Historia y ha circulado en manuales y textos escolares

desde los cuales se han borrado a otros sujetos y procesos sociales, como las

historias de resistencia de los pueblos y sus líderes, o las luchas sociales en la

historia nacional”. (p. 21).

Resistiendo a este problema, en el que los “anormales” pensados como las otras,

los otros y Nos-otros, a quienes los discursos y sistemas de poder han ocultado en la

historia, se toma como recurso para la posibilidad de salir en la foto y de contarnos la

genealogía, que desde Foucault (1964/1967) se ha planteado como esa posibilidad de

buscar historia en espacios vacíos o grietas que no se han explorado. En donde ese

que está en el límite de lo natural y que se ha continuado viendo quizá ya no con la

denominación de monstruo sino con la de diferente. La genealogía será entonces una guía

clave en estos recorridos y se abordará más adelante para explicar la justificación de su

aporte en la construcción de estas otras formas de contar y de explorar Historias otras.

Según Varela (1997), Foucault ha contemplado esa otra posibilidad desde lo

genealógico y la ha visto como esa oposición a una historia global, que ha sido dominante,

para abrirse a la posibilidad de una historia diferente o como él mismo ha llamado una

historia general. Esta permite desplegar un campo de dispersión en donde se plantea la

importancia de “la necesidad del uso determinado de la historia para romper con

evidencias y esquemas pre-establecidos, para poder recuperar la memoria y elaborar así

nuevos conocimientos que puedan ser útiles para conocer de modo reflexivo y distanciado

lo que está aconteciendo” (p. 36).

En esta dirección fue importante contemplar la propuesta de volver un poco al

pasado, no solo a través del museo, sino también a través de libros viejos y otros no tanto,

para comprender la implicancia crítica sobre la posibilidad de des-hegemonizar la historia

y contemplarla como esa historia general. Es posible que ustedes, las lectoras y los

lectores, encuentren el ejercicio justamente basado en posturas desde el poder de lo hasta

ahora únicamente escrito o narrado, lo cual, sería contradictorio con la idea de romper esta

estructura para encontrar otras posibilidades de historia entre las rupturas. Sin embargo,