está estimada entre 0,07 y 0,15 por año y su rostro en forma de sierra con dientes protuberantes los hace especialmente susceptibles de enredarse en cualquier tipo de red de pesca.
En comparación con la disminución y desaparición generalizada de estas especies en otros lugares, las poblaciones de P. microdon en Australia, sobre todo en Australia Occidental, parecen ser relativamente saludables y podrían representar el último bastión de esta especie (Stevens et al., 2005).
Sólo Brasil (entre 1963 y 1994) y Pakistán (entre 1987 y 1995) notificaron desembarcos de estas especies a la FAO, y la gran mayoría de los desembarcos declarados correspondieron a Brasil (Anon, 2007a).
Las especies de esta familia suelen ser de gran tamaño; P. pectinata alcanza un tamaño de 540 cm (Bigelow y Schroeder, 1953) y se calcula que puede vivir entre 30 y 60 años (Simpendorfer, 2000). Un espécimen de P. perotteti capturado en el norte de Brasil medía 700 cm (longitud total) (Almeida, 1999). Se ha observado que la fecundidad de P. perotteti se sitúa entre 4 y 10 embriones (Charvet-Almeida, 2007). P. microdon tiene una longevidad estimada de 50 años o más (Tanaka, 1991).
Las poblaciones de estas especies se han colapsado en Laguna de Bay, un gran lago de agua dulce en la isla de Luzón, en Filipinas. Estas disminuciones se deben a la fuerte contaminación (por el vertido de aguas residuales y de desechos industriales), la sedimentación causada por la erosión, la sobreexplotación y la enorme fragmentación del hábitat causada por la construcción de cientos de jaulas de piscicultura que bloquean en gran medida el acceso al océano (demostrado por imágenes de satélite en Google Earth) (McDavitt, 2007). Las pruebas de la pasada abundancia de estas especies en Laguna de Bay proceden de informes de su presencia en mercados locales de finales del siglo XIX y principios del XX (Meyer, 1885; Bowers, 1922). En los años 1950, las poblaciones de estas especies ya habían disminuido considerablemente tanto en abundancia como en tamaño (Herre, 1959). Pese a la protección total de estas especies en Sudáfrica desde 1997 (y la prohibición de la pesca submarina en KwaZulu-Natal desde 1974), las poblaciones no se han recuperado desde entonces (van der Elst, 2007). Las prácticas agrícolas inadecuadas y las sequías han tenido un impacto sobre el sistema estuarino de St Lucia, uno de los principales lugares históricos de cría para estas especies en Sudáfrica (Ibid.). No se han registrado crías en este lugar desde hace casi treinta años (Ibid.).
Posiblemente la última y mayor población de P.
perotteti exista en la región septentrional de
Sudamérica (probablemente compartida por Brasil, Surinam, Guyana Francesa, Guyana y Venezuela, y
Justificación Información adicional
posiblemente también en Centroamérica) donde se producen desembarcos de todas las clases de edad (desde neonatos hasta adultos) (Charvet-Almeida, 2007). Los precios de rostros y aletas han aumentado en los mercados brasileños, lo cual probablemente refleje su creciente rareza (Ibid.).
Se ha declarado que P. pristis está extinto en Ecuador (Aguilar, 2006).
Criterios comerciales para la inclusión en el Apéndice I
La especie está o puede verse afectada por el comercio
Las especies de la familia Pristidae se explotan por su rostro (tanto el rostro completo como los dientes del mismo, desprendidos de él), sus aletas y su carne, y son animales de gran valor para su exhibición en acuarios públicos. Aunque se ha documentado comercio internacional de muchos productos de estas especies, se dispone de pocos datos para cuantificar el comercio internacional. Aunque ha habido cierta confusión sobre esta cuestión, la justificación proporciona varias fuentes de información que demuestran que las aletas de estas especies están consideradas como de la mejor calidad en elasmobranquios (con un alto contenido en fibras), con una larga historia de comercio
internacional (al menos desde los años 1870). El lucrativo mercado de la carne y las aletas fue el motor principal de la pesquería del lago Nicaragua, que prácticamente eliminó estas especies de la zona sin que se hayan podido recuperar después. En 1997 las aletas de pez sierra figuraban entre las cuatro especies más exportadas desde Madagascar. En 1997 se vieron aletas de P. zijsron a la venta en una tienda china, incluidos especímenes de gran tamaño con un precio aproximado de 2.300 Euros. Los nombres comunes de estas especies aparecen en las listas de especies reconocidas por los comerciantes de Hong Kong.
Se ha observado comercio oportunista de productos de peces sierra en Asia suroriental, Hong Kong, Tanzania, Brasil y Madagascar.
En eBay (una casa de subastas por Internet) se comercializan unos 200 rostros de estas especies al año, con un valor superior a 25.000 dólares USA, del cual el 37% representa comercio internacional. En uno de los cinco mercados importantes que se conoce que comercializan productos de estas especies en Brasil, se calcula que los compradores asiáticos adquieren entre 90 y 180 rostros de gran tamaño y entre 1.000 y 1.500 rostros de pequeño a mediano tamaño, supuestamente para el comercio de curiosidades.
En una página Web peruana se ofrecen a la venta dientes del rostro de estas especies para las peleas de gallos en el mercado internacional. Los dientes del rostro de estos animales entran en el mercado internacional de peleas de gallos desde Brasil, donde el deporte es ilegal, aunque está permitido en varios países vecinos.
Los peces sierra alcanzan precios elevados en el comercio para acuarios. Por ejemplo, se importaron ejemplares juveniles de P. microdon desde Indonesia
En la justificación se afirma que existen pruebas de algunos países que demuestran que la demanda de rostros y aletas de estas especies sigue impulsando las pesquerías de estas especies, y que la demanda de especímenes para acuarios también impulsa algunas pesquerías, particularmente en el norte de Australia. No obstante, tal vez sea más correcto decir que la demanda de productos de estas especies está haciendo que se guarden estos especímenes en las pesquerías que las capturan de forma accidental (Simpfendorfer, 2007).
Los pocos estudios publicados sobre el comercio internacional de aletas se han concentrado en las especies de tiburones y no en los batoideos de gran valor económico en el comercio, entre los que se incluyen los peces sierra (McDavitt, 2007). Se conocen dos pesquerías dirigidas que aún se concentran en estas especies para el comercio internacional; en el río Batang Hari, en Indonesia, se capturan unos 20 animales al año que se venden en el comercio internacional para acuarios públicos y privados (Tan y Lim, 1998; Ng y Tan, 1997); según los informes, existen barcos nodriza filipinos que capturan intencionadamente estas especies alrededor de Sabah (Malasia) y los compradores de aletas chinos buscan activamente estas especies en pueblos pesqueros del este de Sabah (Almada- Villela, 2002).
Actualmente, un exportador australiano vende un pequeño número de ejemplares de estas especies a acuarios públicos del mundo entero con regularidad (McDavitt, 2006). Estas exportaciones están
estrictamente reguladas por la legislación australiana (véase el texto más abajo).
Distintas páginas Web de Australia y Bangladesh, entre otros, ofrecen aletas y artículos curiosos procedentes de estas especies para la exportación (Anon, 2007b; Anon, 2007c).
Gran parte del comercio de estas especies en eBay consiste en trofeos antiguos capturados hace varios decenios (McDavitt y Charvet-Almeida, 2004). Pese a que se haya anunciado una prohibición de estas especies, se siguen anunciando varios productos de estas especies con regularidad en eBay (McDavitt, 2007).
Según el USFWS, el 85% de los especímenes de estas especies que se importaron a Estados Unidos para el comercio de curiosidades entre 1997 y 2001 fueron importados desde Indonesia; se desconoce la