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Single-item Multi-location Models Multi-echelon Coordination in Pharmacy

CHAPTER 2: LITERATURE REVIEW

2.2 Quantitative Modeling in Healthcare SCM and Inventory Control

2.2.4 Single-item Multi-location Models Multi-echelon Coordination in Pharmacy

En la escritura anterior, Jesús les dijo a los discípulos que había mucho

más que les quería revelar, pero que no lo iban a poder sobrellevar. No

podían comprender las cosas más íntimas de Dios por medio de sus sen­ tidos naturales.

Recuerda como después de que Jesús resucitó: se les apareció a diez de los discípulos y Tomás no estaba presente. Después de escuchar a los demás testificar que el Señor estaba vivo. Tomás dijo: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré” (Juan 20:25).

Jesús más tarde se les apareció a todos. De inmediato le dijo a Tomás que pusiera su dedo en su mano y su mano en su costado, y que creyera. Entonces Tomás clamó: “¡Señor mío, y Dios mío!”. Entonces Jesús le dijo algo a Tomás que no pude entender durante mucho tiempo:

Porque me has visto, Tomás, creiste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Juan 20:29

Yo solía sentir que Jesús estaba siendo un poco duro con Tomás, por­ que no le dio mucha esperanza después de que se arrepintió y clamó:

“¡Señor mío, y Dios mío!”. Mi razonamiento estaba equivocado, debido a mi ignorancia y mi entendimiento incorrecto. Más tarde, el Espíritu Santo trajo luz sobre lo que Jesús estaba comunicando. No estaba rega­ ñando a Tomás; más bien estaba haciendo una declaración. Jesús simple­ mente estaba comunicando que los que lo conocieron por medio de sus sentidos físicos, nunca lo van a conocer con la profundidad que los que lo conocen por medio de su Espíritu, por lo tanto, los postreros iban a ser más bendecidos.

Observa al apóstol Pablo. Él nunca caminó con Jesús como Pedro y los demás; más bien llegó a conocer a Jesús mediante la revelación del Espí­ ritu Santo. Escribió:

Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anun­ ciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Porque ya habéis oído acerca de mi conduc­

ta en otro tiempo en el judaismo, que perseguía sobre­ manera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el juda­ ismo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le pre­ dicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran após­ toles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.

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Gálatas 1:11-17

Con el correr del tiempo, Pablo pudo entrar en una profundidad de relación con el Señor que ninguno de los apóstoles originales logró tener. Pedro incluso hace mención de esto al escribir:

Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado her­ mano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en

ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender.

2 Pedro 3:15-16, énfasis del autor

¡Qué maravilloso! Pedro caminó con el Maestro tres años y medio en la carne, y Pablo no; sin embargo, Pablo está dando una revelación sobre la naturaleza y caminos de Jesús en una medida que incluso Pedro tenía dificultades para entenderla. ¿Por qué? Porque es sumamente probable que Pedro constantemente estuviera tratando con los recuerdos de lo que había visto y oído, y esto lo obstaculizaba para tener una intimidad más profunda con Jesús. Por eso es que Jesús dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”.

Un ejemplo débil de esto (por favor comprendan que no abarca toda su dimensión pero puede ayudar a dar un poco de luz) serían los que se enamoran por la internet sin conocerse personalmente. Esto sucede a menudo, y con facilidad puede convertirse en un amor mayor que el de los que se conocen en persona.

De hecho, para demostrar lo fuerte que puede ser esto, déjenme mos­ trarles como incluso puede destruir un matrimonio. Recuerdo una noche después de una reunión que camine hacia un hombre que parecía apesa­ dumbrado. Tenía dos bebés en sus brazos. Preocupado le pregunté: “¿Está todo bien?”.

Me dijo: “No, mi esposa hace poco huyó con un hombre que conoció por la internet”.

Continuó diciéndome que no solo lo dejó a él, sino también a los seis hijos que habían tenido juntos por un hombre que nunca había conocido en persona. Se enamoró tan fuerte y profundamente por la internet que incluso dejó a sus propios hijos.

Volviendo a lo positivo, a lo largo del tiempo he observado a los que se enamoran en una relación de larga distancia y muchas veces terminan teniendo un nivel de intimidad mayor que los que se cortejaron en per­ sona. La razón nuevamente es que pudieron ir más allá de lo físico y se unieron en sus almas. Muchas veces cuando las personas se conocen en persona son dominados por los aspectos físicos y la belleza o personalidad exterior los ciega a la persona verdadera.

Como declaré en el capítulo anterior, así como hay tres niveles de comunicación: verbal, acciones y del corazón; también hay tres niveles de relación o de conocerse mutuamente. El más bajo es el nivel natural o físi­ co. Lamentablemente, este es el nivel que motiva muchos matrimonios, y una vez que lo físico pierde el lustre los dos se vuelven más independien­ tes. Él a menudo se mete más profundo en los deportes, los pasatiempos, el ministerio y demás, mientras que ella tiende a ocuparse en las compras, las amigas, el ministerio y demás. Y es de lo más triste.

Lo siguiente sería el alma o la personalidad. Este es el nivel en el que David y Jonatán se conectaron tan fuertemente. Leemos: “El alma de Jonatán quedó ligada con la de David” (1 Samuel 18:1). David al lamen­ tar la muerte de Jonatán clamó: “Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres” (2 Samuel 1:26). David nunca conoció a Jonatán de una manera pervertida, jamás hubo atracción física entre ambos; pero estaban conectados en un nivel más profundo que el físico, y esto se mues­ tra con la declaración de que el amor de Jonatán fue más maravilloso que el de las mujeres. El conocimiento mutuo estaba en un nivel mayor, el alma. Comprender este nivel de relación del alma que es más alto que el físico explica por qué las personas pueden dejar a su familia por personas que solo han conocido por teléfono, carta o la internet.

No obstante, el nivel más alto de conocimiento de alguien es en el nivel espiritual. Por eso Pablo dice:

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hom­ bre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espí­ ritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

1 Corintios 2:11-12

Este es el nivel en el que Pablo llegó a conocer a Jesús. Aunque Pedro también lo llegó a conocer en este nivel, lo más probable es que recurrie­ ra a los recuerdos de conocerlo en los otros niveles cuando caminaron jun­ tos en la carne. Por esta razón, Pablo aclara sumamente bien este punto:

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

2 Corintios 5:16

Si vamos a conocer a Dios íntimamente debemos darnos cuenta de que la mayor bendición que nos ha dado no es revelarse a nosotros en la carne, sino por medio de su Espíritu.

¡Qué maravilloso! ¿Se están emocionando tanto como yo? Qué Señor tan maravilloso servimos. Él anhela darse a conocer a nosotros en la mane­ ra más profunda. Él es el primero que deseó esta intimidad. ¿Está tu cora­ zón clamando con hambre por lo mismo?

Preguntasdeestudio

1. Alguna vez has hecho la oración de “por favor, llévame al cielo para estar contigo”? ¿En qué circunstancias lo hiciste?

2. Muchos en la Iglesia intentan acercarse a Jesús aparte de una relación íntima con el Espíritu Santo, aun y cuando saben que nadie viene a conocer a Jesús excepto por medio del Espíritu Santo. ¿Por qué? ¿Esto es cierto en tu vida?

3. A medida que meditas en el papel del Espíritu Santo, ¿de qué mane­ ra su presencia influencia tu confianza para hablarle a Dios de tu cora­ zón? ¿Hay algo en realidad que puedas reservarte?