• No results found

La Tabla 11, refleja las evaluaciones realizadas en cada una de las áreas.

Tabla 11. Evaluación de los criterios definidos para determinar el estado de conservación de las localidades.

Estructura vegetación Localidades G.A CD N.V C.V T R.N E.S C.M La Jagua R 23 PS Pc x R AE La Guira B 26 PS, PI Pc x B APRM, AE Marbajita R 21 PS, PI Pc x R AE, MS Galalón R 17 PM, PI Pc, Pt x x R - Viñales R 17 PM, PI Pc, Pt, Qc x R PN, AE P. del Río R 24 PS Pc, Pt B - Cajálbana M 24 PS Pc x R AE Sabanalamar B 15 PS, PM, PI Pc, Pt, Qc x B RFM

Leyenda: GA (Grado antropogénico), B (Bueno), R (Regular), M (Mal); CD (Clase diamétrica), N.V(Niveles del vuelo arbóreo),PS (piso superior), PM (piso medio), PI (piso inferior), CV (Composición de la vegetación; Pc, Pinus caribaea, Pt, Pinus tropicales, Qc, Quercus oleoides); T (Talas), X (presencia de talas); R.N (Regeneración atural), X (Presencia de regeneración natural); ES (Estado sanitario), B (Bueno), R (Regular), M (Mal) y C.M (Categorías de manejo), AE (Áreas experimentales de genética forestal), APRM (Área protegida recurso manejado), MS (Masa semillera), PN (Parque nacional), RFM (Reserva florística manejada).

Los resultados obtenidos en la tabla anterior proporcionan criterios no muy favorables para caracterizar de bueno el estado de conservación de cada una de las localidades de estudio, reflejando la existencia de sitios muy alterados, con fuerte grado de antropización, afectados por incendios, talas, poca o casi nula regeneración natural, y presencia de plagas y enfermedades, factores estos, que han provocado el deterioro de las masas, creando en algunos lugares zonas de aislamiento donde actualmente numerosos rodales se encuentran aislados, de tal modo que el intercambio genético entre ellos es improbable.

La OIMT (2006), señala que desde principios de los años setenta, se ha observado una inquietud generalizada con respecto al ritmo en que se está deteriorando o destruyendo los bosques tropicales.

La Figura 3, muestra un área de Cajálbana, donde el fuego ha devastado gran parte de esta población, siendo este uno de los sitios más antropizados actualmente, localizándose en esta región los bosques más extensos de esta variedad, mejor conformados, con buena estructura y reportado dos décadas atrás como uno de los lugares más conservados, según (González et al., 1983), por lo que se deben tomar medidas urgentes para controlar e impedir que los mismos continúen deteriorando las masas a este ritmo, y más cuando aún predominan ejemplares de buen fenotipo, con clases diamétricas muy superiores a las reportadas en otras localidades (Figura 4).

La Güira (Figura 5), se presenta, como una de las áreas más conservadas, independientemente de que su superficie es muy reducida, pero los individuos que quedan poseen buen estado, la estructura de la vegetación es buena, están conservados bajo diferentes categorías de manejo y poseen buena

Figura 3. Cajálbana

Figura 4. Cajálbana

regeneración natural, considerando este último criterio como uno de los elementos más importantes que contribuye al mantenimiento de los bosques naturales, coincidiendo con lo expresado por la FAO (1995), donde manifiestan que la regeneración natural es la estrategia claramente definida para la conservación in situ; se reconoce además el estado de conservación de la localidad Sabanalamar, que presenta una situación muy similar al origen geográfico anterior (Figura 6), también predominan genotipos con muy buenas características en las masas naturales de Marbajita (Figura 7), aunque las mismas han sufrido un poco el efecto de las talas.

La Figura 8, muestra las categorías de amenaza definidas para cada una de las localidades de estudio, obsérvese que de las 8 localidades analizadas una se clasifica en categoría de amenaza, cuatro en estado vulnerable y tres de riesgo reducido, es importante destacar que existen algunas áreas que actualmente están bajo alguna categoría de amenaza y sin embargo la evaluación de cada uno de los criterios es favorable, esto se debe, fundamentalmente, a que sólo existen relictos de vegetación. Por su parte, Byram et al. (2000), realizaron un estudio similar en poblaciones de Pinus taeda, considerando que no existe razón para temer a una pérdida inmediata de variación genética debido a la abundancia y extensión de sus áreas, siendo este uno de los pinos meridionales más abundantes y extensamente adaptados y distribuidos, por lo que no se considera en ninguna categoría de amenaza ni de peligro.

También se reportan estudios sobre el estado de conservación en poblaciones de Pinus jaliscana en las montañas del oeste de Jalisco, en México, considerando el sector el Tuito en estado vulnerable y otras áreas en riesgo reducido, debido a que las masas están intactas con poca presión de actividades humanas (Dvorak et al., 1999).

Figura 6. Sabanalamar

Matheson et al. (1999), por su parte manifiestan que los rodales naturales

Pinus radiata están amenazados por el aumento del urbanismo y por

enfermedades.

Figura 8. Categorías de amenaza.

Los niveles de seguridad (Figura 9), determinados a partir de las categorías de amenaza en cada población, se presentan en los niveles 2, 3 y 4, o sea medio nivel de seguridad, bajo nivel de seguridad y nivel de riesgo.

Figura 9. Niveles de seguridad.

Son diversas las causas que provocan la pérdida y deterioro de las masas naturales. La entrevista realizada a especialistas del sector forestal, brinda los siguientes resultados (Tabla 12).

Tabla 12. Valores descriptivos de la entrevista realizada a especialistas del sector forestal.

Causas Moda Desviación estándar Coeficiente de

variación Incendios 3 0.32 11.07 Aprovecha miento forestal 3 0.23 7.82 Tala furtiva 1 0.39 32.77 Conversión otros usos 2 0.41 22.91 Huracanes 1 0.36 31.30 Pastoreo 2 0.43 24.57 Manejo inadecuado 3 0.00 0.00 0.25 Km

Estos resultados manifiestan que gran parte de los entrevistados aportan criterios muy similares respecto a las causas que han condicionado pérdida en estas áreas.

El dendrograma (Figura 10), muestra la formación de dos grupos que reflejan similitud entre las causas que han provocado reducción o pérdida de superficie natural en la especie. El primer grupo está compuesto por el aprovechamiento forestal, manejo inadecuado y los incendios forestales, y el segundo, por la conversión a otros usos de la tierra, el pastoreo, las talas furtivas y los huracanes. Estas agrupaciones, al igual que los valores estadísticos descriptivos de la tabla anterior indican que las principales causas que han provocado esta pérdida son el manejo inadecuado, el aprovechamiento forestal y los incendios forestales, atribuyéndole menor peso, a los huracanes y las talas furtivas, coincidiendo con reportes de la FAO (2003), donde se reconoce que las prácticas silvícola inadecuadas pueden reducir considerablemente la producción maderera, aunque también refiere, sobre todo para los países tropicales, que la extracción excesiva de leña, la conversión a otros usos de la tierra especialmente la expansión agrícola y el pastoreo son factores que han incidido negativamente en la pérdida de superficie de los bosques.

Por su parte la FAO (2005), le imprime un carácter prioritario a los incendios forestales en diferentes regiones de América Latina y el Caribe, convirtiéndose estos en la causa principal de degradación de los bosques.

Figura 10. Dendrograma que muestra el nivel de similitud entre las causas que han incidido en la pérdida de bosques naturales de Pinus caribaea var.

2.4 Conclusiones

• Se aprecia una disminución en las poblaciones naturales de la especie

Pinus caribaea var. caribaea, considerando que las causas

fundamentales han sido el aprovechamiento forestal, el manejo inadecuado y los incendios forestales.

• Las zonas más conservadas resultaron ser La Güira, Marbajita y Sabanalamar, definidas en categorías de riesgo reducido; y Cajálbana la más antropizada, en categoría de amenaza.

• En las poblaciones de estudio se presentan niveles de seguridad medio, bajo y de riesgo, perteneciendo la localidad de Cajálbana a este último nivel.

Capítulo 3. Ecofisiología de la especie Pinus caribaea var. caribaea.