CHAPTER 3: THE FORMAL FRAMEWORK OF REGISTRATION; COLLECTIVE
5. THE EFFECTS OF REGISTRATION, COLLECTIVE BARGAINING AND INDUSTRIAL
5.1. Core Responsibilities
5.1.6. Skills Development
vida del hombre. Unos abogan porque debe buscarse armonía entre ellas, otros que solamente deben cultivarse las emociones que causan alegría o placer y otros que cualquiera que sea el tipo de emoción, éstas deben experimentarse con moderación, con control.
Si las emociones no son controladas, ellas pueden desencadenar una crisis. Al mismo tiempo, cuando aparece una crisis, las emociones la acompañan de manera concomitante.
CRISIS EMOCIONALES
Se entiende por crisis, la interrupción de un proceso, viene de la raíz sánscrita skibh, que significa cortar. Hipócrates, usó tal condición y moduló la continuidad de la misma: ¨ En toda crisis hay un antes y un después ¨ En la antigua Grecia, Krisis adquirió el significado de decisión. Cuando en un paciente ocurre el proceso de integración de vivencias críticas, este proceso es inevitablemente doloroso. Las emociones que lo acompañan son expresiones de decisiones inconscientes, para poder enfrentar y poder superar esa crisis (Ferrater, 2004).
El afrontamiento y la superación de la crisis por lo general están acompañados de emociones tales como: miedo, angustia, rabia, irritabilidad o depresión. En el caso del miedo, se afronta huyendo de algo concreto.
Cuando la emoción que se experimenta es la angustia es porque hay que huir de algo, que no se sabe qué es. Se siente rabia cuando hay que sacar algo interior, algo dentro de nosotros, en cuyo caso podría aparecer irritabilidad. Por último, cuando ante una situación no hay nada que hacer, podría ocurrir depresión.
Mientras dura la percepción que causa las emociones, éstas se mantienen estables, gracias a un proceso de regulación. En el ámbito humano, lo que llama la atención en la crisis es la vivencia de cambio que la acompaña, refiriéndose a un cambio para el cual no se está preparado, de estarlo no nos enfrentaríamos a una crisis, sino a una transición que permitirá adaptarse progresivamente al cambio.
De acuerdo a González de Rivera (2006), las crisis son fenómenos normales de la vida ordinaria, que siempre están acompañados de una percepción de cambio, de una vivencia de exigencia y de un esfuerzo por adaptarse a las nuevas circunstancias. Durante la crisis se genera angustia porque se establece una lucha interna entre las partes de la
personalidad que están adaptadas a las viejas circunstancias y las que se tienen que formar para poder seguir viviendo en un mundo que la crisis ha cambiado.
El éxito de este esfuerzo favorece el desarrollo e integración de la personalidad, el fracaso puede llevar a la desestructuración y desesperación, desde el punto de vista existencial, he allí el riesgo y la potencialidad creativa de las crisis.
La crisis se refiere a la relación entre lo permanente y lo fugaz, por lo tanto no es permanente; es un período de caos, de confusión que nos advierte el peligro que correríamos si no la afrontamos, si no la superamos. En la manera de afrontamiento, la cultura ejerce una gran influencia. Nuestra cultura toma en cuenta las crisis, pero con menor contundencia que los orientales.
Los chinos, escriben la palabra crisis con dos caracteres, wei, que indica peligro y ji, que significa espacio abierto u oportunidad. La crisis debemos afrontarla para poder superarla favorablemente, de no ser así se podrían originar otras situaciones que podrían comprometer aún más la situación precedente, observación contenida en la primera ley de gestión de las crisis.
Es así, como en el campo de la medicina cuando se presenta un momento de crisis, dependiendo del acierto o desacierto de la acción interventora, se marca la diferencia entre recuperar la salud o exacerbar la enfermedad.
González de Rivera (2006), en su libro sobre Crisis Emocionales, analiza como un individuo siente una crisis desde dentro, especialmente cuando la vivencia es muy intensa y desconcertante, pudiera tener consecuencias patológicas. Este autor hace referencia a Gerald Caplan, fundador de la psiquiatría comunitaria, quien fuera el primero en destacar el enorme riesgo que representan las crisis para la salud y su acertada intervención en las crisis, las cuales han de ser interrumpidas antes que produzcan graves consecuencias.
Las personas en crisis pueden presentar importantes alteraciones en su estado psicológico habitual, ante dificultades que no consigue superar.
Se pueden desarrollar varios tipos de alteraciones emocionales y de conductas inadecuadas, ante estas situaciones imposibles de resolver.
El gran aporte de Caplan es que la incapacidad de una persona ante una crisis, puede resolverse, ya que un mínimo apoyo en el momento
oportuno puede ser suficiente para resolver la crisis. Sus ideas han sido de gran valor en la psiquiatría preventiva impulsando el desarrollo de programas de ―Intervención en Crisis‖.
La crisis podría considerarse una situación transitoria de estrés donde existe un disbalance entre las exigencias del problema y la capacidad para resolverlo. La intervención en las crisis se hace necesaria cuando esta incapacidad genera en la persona sentimientos de impotencia y alteraciones emocionales severas y difíciles de controlar.
La visión del mundo es diferente después de una crisis, dependiendo de los recursos disponibles y el apoyo brindado.
Si nos detenemos a considerar el concepto de crisis, se podría aseverar que las personas al conocer que presentan una enfermedad crónica, están frente a una situación que les exige un gran esfuerzo para poder superarla. Sin llegar a presentar una crisis, en el verdadero sentido de la palabra, hay una vivencia de cambio que si se afronta, se podría sacar provecho de la situación, preparando al paciente para que se adapte al cambio y lo asuma definitivamente.
LA SALUD, LA ENFERMEDAD, EL ENFERMO: VISIONES