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Chapter 4. Encryption and Digital Signatures
4.5 Smart Cards and Cryptography
Cuando se intercambian experiencias con colegas acerca de cómo es la vida universitaria, sea en una universidad privada o estatal de América del Norte, europea o latinoamericana, sorprende la variedad de experiencias y recorridos: hay universidades que vienen desde el medioevo o el renacimiento manteniendo buena parte de su organización y de sus ritos, otras, en cambio, han surgido al calor del positivismo, el invencionismo y el desarrollo industrial del siglo XIX y, otras, se crearon o transformaron al calor de las luchas estudiantiles de principios del siglo XX o de la década del 60 del siglo XX.
Algo en común, en todos los tipos de universidades, es la obligación de que exista relación entre docencia e investigación, lo que no siempre es fácil de alcanzar. Sólo en algunas disciplinas como las ingenierías, la medicina, la economía y la administración de empresas se pretende que incidan real y directamente en el campo sobre el que se desempeñan. En ese sentido, el hospital escuela es una institución de uso del conocimiento muy particular que no es asimilable a como se desarrollan las mismas actividades en facultades de derecho, por ejemplo.
La relación entre docencia e investigación debería relacionarse, aunque con un cierto equilibrio, con las publicaciones que presentan resultados de investigación o nuevas síntesis teóricas o propuestas metodológicas. La cátedra en ciertos casos, y los
cursos, coordinados por departamentos, son en general las unidades de articulación
entre ambas instancias.
El equilibrio mencionado debe encontrarse entre ediciones con ciertos años desde su publicación (clásicos debe haber siempre) y publicaciones nuevas que muestren la actualización de la escena universitaria. Otro equilibro necesario es entre producción internacional y externa a la cátedra y producción propia. Si bien se presupone que un docente titular es una figura reconocida en su campo y en la investigación, salvo en raras ocasiones se trata de alguien que puede sostener su trabajo desde un punto de vista autorreferencial y aun en esos casos no es bien visto.
Entre los que investigamos mediatizaciones en especial, pero cada vez se exige más en todos los ámbitos por la facilidad de acceder a información, se presupone que los alumnos universitarios se comporten como inquietos buscadores de información.
Ese mundo de variedad según carreras, especializaciones y objetos de estudio, pero que convive con la necesidad de publicar trabajos escritos que se utilicen en el aula, pero de modo más importante que eso, en la vida real, imprescindibles para ser evaluados y progresar en las carreras individuales, se ve atravesado en la actualidad
por una serie de fenómenos que conviven pero que no tienen en principio una relación directa entre sí66.
Hay dos fenómenos en transformación que resultan más relacionados con las preocupaciones de este artículo: aceleración y ampliación del conocimiento, por un lado, y, por el otro, y muy especialmente en el campo de las mediatizaciones, ese cambio de las tecnologías de la comunicación es muy veloz y su desarrollo se resiente por los tiempos conservadores del sistema publicación académica.
El efecto de aceleración y ampliación del conocimiento es producto en parte de que las ciencias están en proceso de expansión investigativa pero, también y muy especialmente, porque las conexiones en redes y la presencia de la Internet ha producido una expansión del acceso a la información. Esto hace prácticamente imposible que un individuo, tenga la formación que tenga, pueda actuar por sí solo como informado respecto a todo lo que está accesible frente a, por ejemplo, un grupo de alumnos inquietos (y en cualquier encuentro con colegas).
El cambio de las propias tecnologías de la comunicación tiene un ritmo tan acelerado que se enfrenta a las prácticas detallistas pero morosas de la vida académica. Plataformas de acceso o herramientas de análisis y presentación de resultados tienen una obsolescencia que genera que, cuando un investigador, un grupo o una institución se adaptan a una herramienta o a una plataforma de trabajo, es muy posible que haya otras alternativas más útiles y novedosas. Y ni qué decir si esas plataformas o alguna de sus periferias son, como en nuestro caso, objeto de nuestros estudios y enseñanzas.
Entretanto, y al considerarse que toda la vida social y cultural tiende hacia un sistema global, se concluye que el mundo debe ir a una normalización y regularización de la producción de saberes y estudios universitarios para que un profesional de una universidad y área específica sea útil en cualquier país, por un lado, y para poder comparar las calidades relativas de los trabajos de investigación y resultados alcanzados, por el otro.
Conviene tener en cuenta que no están resueltos ni mucho menos, ni el destino homogéneo y unidireccional de la globalización y ni siquiera el procedimiento adecuado para afrontar lo que de ese proceso finalmente siga su avance. Por ejemplo, una estrategia es ofrecer cursos gratis (HARVARD), apostando a que la circulación en las redes genere nuevos contactos y prospects.
66 Para ver un enfoque general sobre el desarrollos de propuestas generales de transformación
de la universidad, ver SCOLARI et alt. 2014. Allí, no hay un capítulo especial para el problema de las publicaciones, subsumido seguramente por el tema de la gestión general y porque, además, este tema excede a lo que puede organizar una universidad por más influyente que sea. Por otro lado, debe tenerse en cuenta que un texto clásico sobre las tesis, un género central de la publicación universitaria (ECO, 2001), es una guía exclusiva para la escritura de ese género: no se incluyen ni metodologías de investigación, ni procedimientos de publicación. Es decir, que el tema de este artículo suele ser bastante resbaloso.
LA COMUNICACIÓN EN MUTACIÓN
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En Europa, en cambio, el modelo resistido, discutido, no estabilizado pero instalado por ahora es el modelo Bolonia, un proyecto para homogeneizar toda la producción universitaria en el continente67. Sin embargo, la tensión entre globalización
y especialización pone en entredicho todo el sistema. El campo de la especialización solo podría sostenerse en networking especializado. En cambio el modelo Bolonia necesita la aceptación de aldeas globales que, al menos en parte, requieren una presencia firme de publicaciones broadcasting.
De todos modos, el nivel de una universidad, de sus equipos de investigación, sus cátedras y laboratorios se evalúa mediante la cantidad de publicaciones. La calidad, por su parte, está sostenida en la calidad aceptada de las publicaciones académicas y en el prestigio de sus evaluadores que actúan como un jurado, determinando calidades aceptables y correcciones necesarias.
Una síntesis del movimiento de publicaciones universitarias y académicas (no es tan fácil considerarlo como sistema), es la siguiente:
• La obligación de publicar. Si no se publica no se tiene material para ser evaluado y ascender en la carrera docente y de investigación y obtener mejores subsidios.
• Los requisitos de publicación no están estandarizados y las evaluaciones son en algunos aspectos diferentes entre sí y parcialmente subjetivas68.
• Las relaciones temporales entre los ritmos de las publicaciones académicas y el resto del trabajo de investigación y docencia no está ajustados. Entre que se comienza investigar un aspecto de un tema y se puede presentar algo para publicar transcurre al menos un año; a partir de allí viene el largo proceso de publicación: primero lo debe aprobar el responsable del equipo, luego va a la revista que es muy
67 El Proceso de Bolonia se inició en 1999, cuando los ministros de 29 países europeos, entre
ellos España, firmaron la Declaración de Bolonia, que tiene por objeto el establecimiento para el año 2010 de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) para lograr la convergencia y la comparabilidad en los sistemas universitarios europeos, facilitando la empleabilidad, la movilidad y el reconocimiento de los títulos universitarios en toda Europa. Por eso también se conoce como proceso de convergencia en un Espacio Europeo de Educación Superior (MINISTROS… 1999). Si bien el proceso es muy criticado en la prensa y por diversos sectores docentes, una visión integrada en Montero Curiel, 2010.
68 Un ejemplo curioso que mencionamos antes. En Latinoamérica, el término mediatización
tienen un recorrido de décadas (VERÓN 1987). Pero si se presenta un trabajo sobre ese tema, ahora de moda en el primer mundo, se corre el riesgo de que se evalúe como de bibliografía antigua si no se citan autores que, en la última década, han escrito que ‘habría que estudiar el fenómeno’. Por otro lado, está el tema de las normas de publicación. Actualmente, la tendencia es a utilizar las normas APA (American Psychological Association), cuya extensión de normas puede verse en http://narino.info/blog/2015/02/12/uso-de-normas-apa-version-2015/
posible que tenga una periodización anual, la revista acepta el trabajo para pasar a referato para que sea evaluado por pares, si es aprobado sin correcciones, lo que no es fácil, pasa finalmente a edición, lo que puede llevar seis meses más hasta la publicación. Entre el inicio de un trabajo y su publicación pueden pasar fácilmente tres años. Ni qué hablar de la producción de Tesis de doctorado, que pueden estar sometidas a tener en cuenta temas de actualidad pero que son evaluadas con criterios tradicionales.
Como vemos, ya el sistema de distribución y publicación del conocimiento está en conflicto con el sistema de producción de conocimiento. Es decir que sólo por ello debería cambiar, además de que, en principio, si todo el sistema de mediatizaciones está cambiando es difícil pensar que uno de sus pilares quedará incólume.