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2.2 Theoretical Framework

2.1.1 Social Construction Theory

El segundo introducen a Zeus, de quien dicen que es rey de todos sus dioses y que toma la forma de animales para unirse con mujeres mortales... También introducen como dios a Dionisio, el que celebra las fiestas nocturnas y es maestro en embriaguez, y arrebata las mujeres ajenas y que más tarde fue degollado por los titanes. Si, pues, Dionisio, degollado, no pudo ayudarse a sí mismo, sino que se volvió loco y era borracho, y anduvo fugitivo, ¿cómo puede ser Dios?Arístides (125 d.C.)

Los hombres imitaron todo esto y se hicieron adúlteros y pervertidos e, imitando a su dios, cometieron toda clase de actos viciosos. Arístides (125 d.C.)

También saben perfectamente que estos artistas (los que hacían imágenes de los dioses) están entregados a todos los vicios, que no voy a contar aquí por menudo. No faltan entre ellos quienes abusan de sus mismas esclavas que trabajan con ellos. Justino Mártir (160 d.C.)

Hay quienes prostituyen a sus hijos y a sus mujeres. Y, pública y abiertamente, algunos destruyen su virilidad para ser instrumentos de la lujuria. Justino Mártir (160 d.C.)

Las cuatro citas siguientes describen la corrupción sexual generalizada en las ciudades principales del mundo grecorromano.

Hasta tal punto de desenfreno ha llegado la vida, complaciéndose en la maldad, que la lujuria (los deseos sensuales) se ha extendido por las ciudades, convirtiéndose en ley. Bajo sus techos hay mujeres dispuestas a vender su propia carne para la lujuria del placer, y también muchachos que, amaestrados para renegar de su naturaleza, se hacen pasar por mujeres. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

Todo lo ha transformado la lujuria. La frivolidad afeminada deshonra al hombre. Todo lo busca, todo lo intenta, todo lo violenta, trastorna la naturaleza, los hombres adquieren el papel pasivo de mujeres y las mujeres actúan como hombres, siendo poseídas contra natura al unirse con mujeres. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

144 IRENEO

No hay camino inaccesible al desenfreno. El placer del amor se proclama común a todos; se familiariza la lujuria. ¡Oh, lamentable espectáculo! ¡Oh, costumbres incalificables! Éstos son los trofeos de su incontinencia ciudadana; las prostitutas son la prueba de sus acciones. ¡Cuánto desorden! Clemente de Alejandría (195 d.C.)

Pero estos infelices no comprenden que las relaciones sexuales ocultas son causa de muchas tragedias. A menudo, sin saberlo, los padres se unen a su hijo fornicador y a sus hijas lascivas, puesto que no se acuerdan de los hijos (abandonados) y el libertinaje convierte a los padres en maridos abandonados. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

No me olvido de los pedagogos que los persas llamaban “reales.” Eran elegidos entre todos los persas en número de cuatro; los reyes les confiaban la educación de sus hijos. Sin embargo, los niños sólo aprendían de ellos el manejo del ardo, y, cuando llegaban a la pubertad, se unían a sus hermanas en relaciones intimas, a sus madres y a innumerables mujeres, legítimas o concubinas; practicando las relaciones sexuales como los jabalíes. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

Mas estas mujeres se deleitan en compañía de afeminados; y una turba de depravados, de lengua desenfrenada, invade los hogares, impuros de cuerpo e impuros por sus palabras; viriles sólo como instrumentos de la lujuria, servidores del adulterio, que ríen a carcajadas y cuchichean; olfatean todo lo que despide lujuria, intentan deleitar con palabras y gestos impúdicos, y provocan la sonrisa que procede a la fornicación. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

En los templos (de los paganos) tienen lugar los adulterios. Tertuliano (197 d.C.)

Entre nosotros todos los bienes son comunes, excepto las mujeres. En solo esto rompemos la compañía, en que solamente la guardan los gentiles, los cuales no solamente usurpan las mujeres ajenas, sino que libremente brindan sus propias (mujeres) a sus amigos. Tertuliano (197 d.C.)

En la siguiente cita, Tertuliano describe los actos inmo- rales que tenían lugar en los teatros.

¿Qué diré? Que un comediante infame, representando el papel de Hércules se vista de la imagen de su dios, y que el cuerpo impuro de una ramera torpe se vista en lascivo traje de la majestad de Minerva, y que en presencia suya se mezclen torpemente estos representantes; y que viendo ustedes ultrajada la majestad y la deidad violada, es-

tén aplaudiendo con risa un acto tan profano. Tertuliano (197 d.C.)

Si hablamos de incestuosos, ¿quién más que aquellos que tienen por maestro al mismo Júpiter? Etesias dice que los persas se mezclaban con sus madres. Los macedonios, sospechosos están de este delito, porque oyendo representar la tragedia, cuando Edipo se lamentaba de haber violado a su madre, ellos llenos de risa dijeron: “Empacho tiene éste de haber escupido en su madre saliva genital.” Tertuliano (197 d.C.)

Por otra parte, ¿dónde mejor que entre el altar y el templo traman, incitan y cometen los sacerdotes (paganos) los abusos, el comercio carnal y los adulterios? El placer desenfrenado se practica más a menudo en las habitaciones de los guardianes del templo que en los mismos prostíbulos. Marco Minucio Félix (200 d.C.)

Luego (Rómulo, gobernador romano), contra todo derecho raptó, violó y ultrajó a jóvenes extranjeras ya desposadas, ya comprometidas en matrimonio, así como a algunas mujeres casadas y entabló una guerra con los padres de ellas, es decir, con sus suegros, derramando así la sangre de sus propios allegados. Marco Minucio Félix (200 d.C.)

Entre los persas es lícito unirse a su madre, entre los egipcios y atenienses son legítimos los matrimonios con las hermanas; los incestos son enaltecidos en sus historias y tragedias, que leen y oyen de buena gana. De igual modo, dan culto a dioses que han cometido uniones incestuosas con su madre, su hija o su hermana. Marco Minucio Félix (200 d.C.)

VER TAMBIÉN BAÑOS PÚBLICOS; DIOSES PAGANOS; HOMOSEXUALISMO

IRENEO

Ireneo (130-200 d.C.) probablemente nació en Esmirna, pues había sido instruido por Policarpo desde su niñez. Años después se estableció en Galia, en la ciudad de Lyon, Francia, donde llegó a ser obispo.

Estas ya han sido producidas en cuidadosos volú- menes escritos por muchos hombres eminentemente santos y excelentes… por ejemplo… Ireneo, el cual inquirió de manera exacta todas las doctrinas. Tertuliano (200 d.C.)

El dichoso presbítero Ireneo ha refutado poderosa y elaboradamente las opiniones de estos (herejes). Hipólito (200 d.C.)

145

J

JESÚS

I. El nacimiento de Jesús II. Títulos de Jesús

III. La apariencia física de Jesús

I. El nacimiento de Jesús

Cristo nació hace ciento cincuenta años en el gobierno de Cirene. Justino Mártir

Nuestro Señor nació alrededor del año 41 del gobierno de Augusto, y muy anterior había sido Tolomeo, bajo cuyo reinado se habían traducido las Escrituras. Ireneo (180 d.C.)

Por tanto, desde el nacimiento de Cristo hasta la muerte de Cómodo, hay un total de ciento noventa y cuatro años, un mes y trece días. Hay algunos que han calculado no sólo el año en el que nació nuestro Señor, sino también el día. Ellos dicen que tomó lugar en el año veintiocho de Augusto, el día veinticinco de Pachon (veinte de mayo)… otros dicen que nació el veinticuatro o veinticinco de Pharmuthi (diecinueve o veinte de abril). Clemente de Alejandría (195 d.C.)

Jesús nació en la tierra de Bethelén, en la casa de David. Pues por los romanos, María es descrita en el censo, de la cual nace Cristo. Tertuliano (197 d.C.)

II. Títulos de Jesús

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6

Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. 1 Corintios 1:24

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación… Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia. Colosenses 1:15, 18

Yo soy el Alfa y la Omega,el principio y el fin, el primero y el último. Apocalipsis 22:13

Hermanos, tendríamos que pensar en Jesucristo como Dios y como Juez de los vivos y los muertos. Segunda de Clemente (150 d.C.)

En los discursos de los profetas (Jesús) es llamado Sabiduría, Día, Oriente, Espada, Piedra, Vara, Jacob, Israel, unas veces de un modo y otras de otro. Justino Mártir (160 d.C.)

Que ninguno de entre todos los hijos de Adán sea llamado Dios por sí mismo, o proclamado Señor, lo hemos demostrado por las Escrituras; y que Él solo entre todos los hombres de su tiempo sea proclamado Dios y Señor, siempre Rey, Unigénito y Verbo encarnado. Ireneo (180 d.C.)

Te damos gracias, ¡oh Dios!, por tu bien amado

Hijo Jesucristo, a quien Tú has enviado en estos últimos tiempos como Salvador, Redentor y Mensajero de tu voluntad. Hipólito (200 d.C.)

III. La apariencia física de Jesús

Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Isaías 53:2

Nuestro Señor Jesucristo no vino en la pompa de arrogancia o de orgullo, aunque podría haberlo hecho, sino en humildad de corazón, según el Espíritu Santo habló, diciendo: Porque dijo: … Lo anunciamos en su presencia. Era como un niño, como una raíz en tierra seca. No hay apariencia en Él, ni gloria. Y le contemplamos, y no había en Él apariencia ni hermosura, sino que su apariencia era humilde, inferior a la forma de los hombres. Era un hombre expuesto a azotes y trabajo, experimentado en quebrantos; porque su rostro estaba vuelto. Clemente de Roma (30-100 d.C.)

(Cristo) se digna nacer hombre sin hermosura, sin honor y sin gloria. Justino Mártir (160 d.C.)

De estas y otras palabras, ¡oh Trifón!, pronunciadas por los profetas, parte se refieren al primer adveni-

146 JOYAS

miento de Cristo, en que fue anunciado que aparecería sin gloria ni belleza y sujeto a la muerte. Justino Mártir (160 d.C.)

Que el aspecto del Señor carecía de belleza lo atestigua el Espíritu por boca de Isaías:”No hay parecer en él, ni hermosura: lo veremos, mas sin atractivo para que le deseemos, despreciado y desechado entre los hombres.” ¿Quién es mejor que el Señor? Aunque la belleza de la carne no es digna de admiración, mostró, eso sí, la verdadera belleza del alma y del cuerpo: la bondad del alma y la inmortalidad de la carne. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

No había en Él atractivo ni gloria. Lo vimos y Él no tenía atractivo ni gracia. Más bien fue sin honor, deficiente en comparación a los hijos de los hombres. Tertuliano (197 d.C.)

VER TAMBIÉN CRISTO, LA DIVINIDAD DE

JOYAS

Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies… Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices. Isaías 3:16-21

Su atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos. 1 Pedro 3:3

Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación. Apocalipsis 17:4

La maldad, extendiéndose continuamente, alcanzó e inundó la raza humana; sólo un poco de semilla de justicia quedaba en ella. Porque, además, sobre la tierra tenían lugar uniones ilegítimas: los ángeles fornicaron con las hijas de los hombres, quienes dieron a luz unos hijos que por su enorme estatura fueron llamados gigantes. Los ángeles, entonces, dieron a sus esposas como regalo malignas enseñanzas. Les enseñaron la manera de obtener extractos de flores y plantas, tintes y pinturas, joyas y cosméticos… Y una vez desencadenadas tales cosas, el mal se expandió hasta desbordar, y la justicia disminuyó hasta casi desaparecer. Ireneo (180 d.C.)

La esposa casta, consagrando su tiempo al marido, honra sinceramente a Dios; en cambio, si ama las joyas, se separa de Dios y del santo matrimonio, cambiando a su esposo por las joyas. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

Si (Jesús) suprime de nosotros toda preocupación por el vestir, por la comida y por todo lo innecesario… ¿Cuál creemos que será su opinión acerca del adorno rebuscado, del tinte de las lanas, del lujo en los colores, del refinamiento de piedras preciosas y del oro trabajado? Clemente de Alejandría (195 d.C.)

Que no se perforen contra la naturaleza las orejas de las mujeres para colgar aretes y pendientes. No, no es lícito forzar a la naturaleza contra su voluntad. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

Las mujeres cargadas de oro, que se ejercitan en los rizados de sus trenzas, en los perfumes de las mejillas, en las líneas de los ojos, en los tintes de sus cabellos… Dichas mujeres se preocupan muy poco de cuidar de su hogar y del marido y, hurtando la bolsa de éste, desvían los gastos hacia sus deseos, para tener a muchos como testigos de su aparente belleza; preocupadas todo el día por sus cosméticos, pierden su tiempo en compañía de esclavos comprados a un alto precio. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

(Las mujeres paganas) están pálidas por los maquillajes, y son presa fácil de las enfermedades por tener una carne ya consumida al haber sido sombreada por los productos, ofendiendo así al Creador de los hombres, como si no se les hubiera otorgado una belleza digna. Es natural que sean perezosas para las faenas domésticas, como si estuvieran pintadas, expuestas a la contemplación, no nacidas para el trabajo del hogar. Clemente de Alejandría (195 d.C.)

Aquellos ángeles que inventaron las joyas y otras cosas son señalados bajo condenación al castigo de la

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