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Explaining EU Foreign Policy-making: The Special Case of EU Sanctions Regimes

2. Explaining why the EU Scales up Sanctions

2.4. Social Constructivism

mundo, y decir que instituye un mundo de significaciones, que se instituye al instituir el mundo de significaciones que es el suyo y que sólo en correlación con él existe y puede existir para ella un mundo. (Castoriadis, 1975, p. 556)

Los imaginarios sociales instituidos son esas producciones de sentido que se crean a partir de la relación con el otro en el marco de instituciones que producen una identidad social en tanto instituye normas, valores, creencias y concepciones, que operan como “organizadores de sentido de los actos humanos, estableciendo las líneas de demarcación de lo lícito e ilícito, de lo permitido y lo prohibido, de lo bello y lo feo” (Anzaldúa, 2009, p. 42)

Entonces, los imaginarios sociales son ese magma de significaciones imaginarias que dan cohesión, sentido al mundo de lo humano y que permiten construir y de construir en un permanente movimiento la realidad, las relaciones y las prácticas. Es desde este imaginario social que la sociedad “fabrica” los individuos deseables, ellos y ellas son producto del proceso de socialización, en el cual se recrean cada una de las instituciones y las significaciones sociales de su sociedad (Castoriadis, 1975). Así, el individuo es creación social, y un conjunto de individuos crea una sociedad. Es en esta relación permanente en la cual los sujetos, ya socializados, asumen las instituciones y las significaciones establecidas, consolidando un imaginario instituido y socialmente compartido” (Rincón, Hernández, Triviño, De La Torre, Rosas (2008) p.21)

Lo anterior implica que cada sociedad configura desde lo imaginario, una red de significaciones a partir de figuras, formas, imágenes, desde las cuales da un sentido y están adheridas lo que se dice y lo que se hace, construyen un mundo y una realidad propia. Una creación que parte de la pulsión inicial del sujeto y se ancla en su psique, permeando desde los deseos y afectos esa producción de ideas, conceptos, imágenes con las cuales construimos la realidad en la que actuamos. Así, las significaciones imaginarias que tradicionalmente los adultos hemos creado con respecto al ser de los niños y niñas como sujetos inciden en la construcción que ellos hacen de sí mismos como sujetos sociales partícipes de una sociedad y capaces de generar transformaciones, instaurando un magma de significaciones compartidas instituidas sobre el papel que juegan los niños en nuestra sociedad.

1.3 A qué llamamos imaginarios sociales instituyentes

Para el grupo de investigación INFANCIAS, lo instituyente desde la perspectiva fenomenológica y culturalista:

Es sinónimo de irreverencia, de resistencia crítica y de imaginación creadora: aspecto de lo humano que hasta ahora no ha encontrado el lugar que le corresponde en ese complejo proceso de construcción/deconstrucción de lo social. La imaginación anticipadora es la que ha hecho posible la creación de mundos, el derrumbe de ídolos y el paso a la constitución de lo singular. En esa relación entre lo colectivo y lo singular se tejen afectos, deseos y tensiones que pueden expresarse de diversas formas. Lo instituyente demarca lo caótico, pero a la vez comporta un potencial que le permite la creación de universos de sentido. La comprensión de lo instituyente debe tomarse y asumirse desde un sentido integrador, en un proceso dialéctico móvil y dinámico. Cuando se afirma que la familia, la política o la infancia están en crisis, en el fondo lo que se puede estar diciendo es que están surgiendo nuevos elementos de poder; emergen nuevas formas que quieren ser hegemónicas y para ello luchan por ganar una legitimidad, una condición que les dé el reconocimiento. (Rincón, Hernández, Triviño, De La Torre, Rosas, 2008, p. 20)

En este sentido, como lo refiere Anzaldúa (2012) lo que instituye y transforma a la sociedad es el grupo de significaciones instituyentes que devienen del poder de creación de los sujetos, a partir del cual el ser humano organiza y rodea su mundo a partir de crear formas e imágenes que lo dotan de significaciones y sentido. Esta capacidad imaginaria se manifiesta como imaginario radical y en la sociedad como imaginario social instituyente. (p.32)

Así, según Rincón, Hernández, Triviño, De La Torre, Rosas (2008) la imaginación radical es fuente de “percepción y formas lógicas” que produce y configura una red de significaciones que atraviesan el mundo social y el mundo singular. En este sentido, se habla de una articulación entre el mundo subjetivo y el mundo social en tanto, son los sujetos desde su cotidianidad, sus realidades históricas y su psiquismo los que construirán, perpetuarán y modificarán las significaciones y los sentidos del mundo. (p. 20)

Entonces, “el imaginario social instituyente tiene como fuente de creación la imaginación, a partir de la cual surgen representaciones que, aunque individuales, al ser compartidas con otros generan transgresiones, discontinuidades y rupturas, propiciando un espacio de construcción colectiva humana” (Rincón, Hernández, Triviño, De La Torre, Rosas, 2008, p. 21)

En esta creación incesante de formas, figuras, sentidos, afectos y deseos tienen su origen desde la teoría de Cornelius Castoriadis (1975), la imaginación es un poder-hacer-ser, que crea un magma de significaciones, de sentidos, de realidades que transgreden lo instituido, lo socialmente compartido. Así, a este magma Castoriadis lo considera como:

Lo imaginario radical (instituyente), como alteridad y como origen perpetuo de alteridad, que figura y se figura, es al figurar y al figurarse, creación de «imágenes» que son lo que son y tal como son en tanto figuraciones o personificaciones de significaciones o de sentido. […] Es un río abierto del colectivo anónimo. […] Es un flujo representativo/ afectivo/intencional, […] Es creación, dar existencia en lo histórico-social lo que llamamos imaginario social […] o sociedad instituyente (Castoriadis, 1975, p. 328).

Desde esta perspectiva los imaginarios instituyentes son creación de significaciones y creación de imágenes o figuras que soportan el sentido que los sujetos otorgan a su mundo, a su realidad y su acción social y que pueden desde esa creación incesante transformar el decir y el hacer establecido o instituido en un grupo social.

En este sentido, los imaginarios instituyentes sobre el rol como sujeto transformador se instauran en los espacios sociales donde al darle la voz a los niños y niñas para que expresen sus experiencias, manifiesten sus inquietudes y propongan sus ideas sobre cómo cambiar el mundo, es instituir la participación como un escenario donde el sujeto niño re ordene y re configure su mundo, y que en muchas ocasiones se manifestará permeado por lo que los adultos dicen y hacen, pero también es un espacio donde los niños pueden crear nuevas significaciones y sentidos de su papel en el mundo, a través de la interacción con su par.

Así, el imaginario radical instituyente tiene la capacidad de entretejer en la sociedad significaciones que transitan del mundo social y al mundo individual y es en este entramado de significaciones compartidas donde el sujeto tiene la capacidad de crear nuevas significaciones y sentidos para construir su relación con el mundo pero también para transformarlo. Es en esta dinámica social en la cual esta investigación le apuesta a que los niños como los adultos, al ser creadores de sus propios objetos, imágenes, símbolos y formas sobre su rol como sujetos sociales tienen la capacidad de transformar la realidad y construir un mundo.

1.4 Significaciones imaginarias: un concepto para comprender la dinámica de