La artrosis es una de las enfermedades que más consultas de atención primaria ocasiona y uno de los problemas de salud pública más importantes en la actualidad. El tratamiento del paciente se aborda combinando medidas
Introducción. Artrosis
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farmacológicas (Zhang et al., 2008) (fig. 9) y no farmacológicas (Zhang et al., 2007) (fig. 10).
En el tratamiento de la artrosis existen unos objetivos directos (aliviar el dolor y evitar la progresión de la enfermedad) y otros indirectos como la
regeneración del cartílago, prevención del remodelado del hueso subcondral y de la sinovitis secundaria (Samuels et al., 2008).
El uso del paracetamol fue recomendado para el tratamiento de la sintomatología de la artrosis, ya que se demostró que 1g/día tenía los mismos
efectos que 1,2- 2,4 g/día de ibuprofeno en el tratamiento de pacientes con artrosis de rodilla o cadera. Otro beneficio es que el paracetamol es mejor tolerado que el ibuprofeno. Por ello, el paracetamol es el fármaco de
Figura 10: Opciones terapéuticas no farmacológicas
OPCIONES TERAPÉUTICAS NO FARMACOLÓGICAS
· Educación · Apoyo emocional
· Actuación sobre factores de riesgo · Higiene postural y ahorro articular · Termo e hidroterapia
· Programa de ejercicios · Tai Chi
· Medidas de órtesis
Figura 10: Opciones terapéuticas no farmacológicas
OPCIONES TERAPÉUTICAS NO FARMACOLÓGICAS
· Educación · Apoyo emocional
· Actuación sobre factores de riesgo · Higiene postural y ahorro articular · Termo e hidroterapia
· Programa de ejercicios · Tai Chi
· Medidas de órtesis
Figura 9: Opciones farmacológicas para el tratamiento de la artrosis
OPCIONES FARMACOLÓGICAS Analgésicos Paracetamol Agentes tópicos Capsaicina Antiinflamatorios no esteroides
Inhibidores selectivos de la COX-2 Inhibidores no selectivos de la COX-2 Inyecciones intraarticulares Glucocorticoides Ácido hialurónico Analgésicos opioides Tramadol
Fármacos de acción sintomática lenta
Condroitín sulfato Sulfato de glucosamina Diacereína Ácido hialurónico Terapias experimentales Inhibidores de metaloproteinasas
Figura 9: Opciones farmacológicas para el tratamiento de la artrosis
OPCIONES FARMACOLÓGICAS Analgésicos Paracetamol Agentes tópicos Capsaicina Antiinflamatorios no esteroides
Inhibidores selectivos de la COX-2 Inhibidores no selectivos de la COX-2 Inyecciones intraarticulares Glucocorticoides Ácido hialurónico Analgésicos opioides Tramadol
Fármacos de acción sintomática lenta
Condroitín sulfato Sulfato de glucosamina Diacereína Ácido hialurónico Terapias experimentales Inhibidores de metaloproteinasas
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primera elección para el tratamiento del dolor moderado en pacientes de artrosis (Zhang et al., 2008).
Por otro lado, la acción tópica de sustancias como la capsaicina ha demostrado proporcionar alivio del dolor articular en el proceso artrósico (Zhang,
et al., 2008; Sarzi-Puttini et al., 2005).
Sin embargo, son los antiinflamatorios no esteroides (AINE) los que presentan mejores resultados en el tratamiento del dolor artrósico. Se ha descrito que la administración de Artrotec® (una combinación de diclofenaco y misoprostol), a dosis de 75 mg dos veces al día daba mejores resultados que 4000 mg/día de paracetamol (Simon y Strand, 2007). Es sabido que los AINE reducen el dolor y la inflamación y poseen efectos antipiréticos, pero no han demostrado inhibir la destrucción del cartílago articular, ni la formación de osteofitos, ni protegen el cartílago de lesiones mecánicas o inflamatorias durante la progresión de la enfermedad. Sin embargo, el tratamiento profiláctico con AINE ha demostrado reducir la formación ósea heterotópica tras la cirugía de reemplazo articular (Zhang et al., 2008).
Los AINE más usados en el tratamiento de la artrosis son los inhibidores selectivos de la COX-2 (COXIB), ya que tienen una eficacia similar a los inhibidores no selectivos de la COX-2 pero provocan menos alteraciones gastrointestinales. De entre ellos cabe destacar celecoxib, ya que provoca un alivio sintomático de la artrosis, artritis reumatoide y espondilitis anquilosante sin aumentar el riesgo cardiovascular asociado a los inhibidores no selectivos de la COX-2 (Zhang et al., 2008; Zhang et al., 2007).
La terapia intraarticular es una técnica sencilla que permite la administración de sustancias como el ácido hialurónico o los glucocortocoides. Se ha demostrado que el ácido hialurónico intraarticular reduce los niveles de IL-6 en
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el líquido sinovial, aunque no parece afectar a la IL-8 o TNF-α (Goldberg y Buckwalter, 2005; Zhang et al., 2007). También se ha observado que suprime la expresión de la MMP-3 en la membrana sinovial, aunque no altera sus niveles en el cartílago. Otra de las opciones para el tratamiento de pacientes con una importante inflamación articular es la administración intraarticular de glucocorticoides, ya que inhiben la síntesis de prostaglandinas y reducen la actividad de enzimas como la colagenasa (Gerwin et al., 2006). Normalmente se usan en su forma cristalina para prolongar su permanencia en la articulación (Neustadt y Altman, 2007).
Si el paciente artrósico persiste en sus dolores tras el tratamiento con paracetamol, AINE y COXIB a dosis máximas, se debe considerar el uso de analgésicos opioides como tramadol. El tramadol se une a los receptores opioides µ y es un inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina, lo que proporciona un importante alivio sintomático del dolor (Zhang et al., 2007; Simon y Strand, 2007).
Los fármacos de acción sintomática lenta para el tratamiento de la artrosis (SYSADOA), son compuestos que se prescriben como medicamentos, aunque en otros países se consideren nutracéuticos. Estos compuestos, en su mayoría presentes de forma constitutiva en nuestro organismo, no tienen un efecto inmediato como es el caso de los AINE, y su eficacia clínica sobre los síntomas se observa a partir de las dos semanas de administración continuada. No obstante, tras la supresión del tratamiento con SYSADOA, se observa un efecto remanente de varios meses de duración. Estos compuestos se utilizan como terapia de base para la artrosis. De entre ellos es de destacar el condroitín sulfato, polisacárido presente en el cartílago articular que actúa como antiinflamatorio, estimulando la
Introducción. Modelos animales
síntesis de proteoglicanos y ácido hialurónico endógenos, y disminuyendo la actividad catabólica de los condrocitos (Isasi et al., 2004; Zhang et al., 2007).