Chapter 2 Data and Methodology
2.3 General Methodology
2.3.2 Software Package and Tools
En muchos casos la matanza de los animales fue parte de un operativo de capturas de po-
blación civil. En el caso de Bchirna Learousi, él junto con sus familiares y vecinos fueron llevados en camiones militares que realizaron una ronda de dos días antes de retornar a Smara el día de la Pascua del Cordero123. La familia fue detenida en un cuartel militar en Smara, siendo interrogados en las dependencias de la gendarmería en varias ocasiones y sometidos a torturas.
Los interrogatorios se centraban en qué relación teníamos con el Frente POLISA- RIO. Nosotros contestábamos que no teníamos relación alguna. Mi madre me dijo que la apalearon porque encontraron un saco de azúcar entre sus pertenencias y dijeron que era azúcar del Frente POLISARIO, y era un azúcar español. Lo toma- ron como justificación para apalearla. Se equivocaron y tenían que justificar por qué la pegaban. Bchirna Learousi.
Los primeros días tanto los adultos como los niños fueron golpeados por miembros de la gendarmería. Según su declaración, los interrogatorios duraron cerca de un mes y medio, 123 Este día se celebra treinta días después del Ramadán.
aunque la tortura fue los primeros días. Sin embargo, después de ese tiempo, fueron lle- vados en un convoy militar a El Aaiún, donde continuaron los malos tratos.
Nos pusieron sobre un camión militar y nos trajeron al cuartel de Gendarmería de El Aaiún. Sufrimos un interrogatorio de una brigada llamada Lemheidi. Estuvimos un mes y dieciséis días en el cuartel de El Aaiún. No respetaban nada, nos escupían a la cara, nos torturaban… El trato fue malísimo. Lo malo del asunto es que aquí no fue como en Smara. Aquí te pegaba todo el mundo, los guardias y todo el mun- do que pasaba. Cantidad enorme de gendarmes y cada uno que pasaba por allí te abofeteaba, te pegaba patadas. Nos pegaban en todo momento124. Bchirna Learousi.
Según el relato del testigo, su madre, estuvo detenida un año y tres meses en prisión debi- do a la posesión de un pilón de azúcar125, que los militares interpretaron como aprovisio- namiento para el Frente POLISARIO. Bchirna fue liberado después de un mes y medio, junto con el resto de los detenidos, pero su madre Nebgghouha Bent Mohamed Salem quedó detenida en la Cárcel Negra de El Aaiún.
Cuando me liberaron tomé un convoy hacia Smara para tratar de recuperar mis cabras y mis camellos. Pedí audiencia a un gobernador de Smara que se llamaba Sleiman El Hadad. Me dio audiencia, le expliqué la situación, lo que yo demandaba y denunciaba. Él me dijo que ya contactaría con el ejército y me dijo: “Ven dentro de una semana y ya te diré”. Cuando volví me dijo el gobernador: “Como vuelvas a decir que el ejército marroquí disparó contra los camellos o las cabras, te vamos a meter en la cárcel y no vas a volver a salir nunca más”. Bchirna Learousi.
El ex miembro de las fuerzas auxiliares citado anteriormente relata otro episodio similar en el que fue testigo directo del robo de ganado y de la detención de un nómada.
Nos hemos quedado allí un mes, como guardias de las cosas de la comida y todas las provisiones, entre Smara y Amgala. Íbamos con los camiones que llevan el material para protegerlo. Nos hemos encontrado con un hombre, no recuerdo su nombre aho- ra, que tenía doscientas cabras. Repartieron todas las cabras entre los batallones y a él lo detuvieron y lo llevaron a la gendarmería. Yo lo vi, pero no pude preguntarle, y lo llevaron a la gendarmería en Smara. Mohamed Lehwaimad.
Algunos saharauis que eran miembros de fuerzas militares marroquíes fueron detenidos
como consecuencia de su negativa a participar en acciones de saqueo o comer camellos
robados y matados por tropas marroquíes, que pertenecían a tribus saharauis. También en
otro de los casos analizados, negarse a comer un camello saharaui fue la señal para los 124 El testimonio cuenta con un certificado médico a favor del señor Bchirna Learousi, con fecha 3 de febrero de 2005, donde el interesado declara haber sido víctima de encarcelamiento arbitrario en 1976, donde se certifica que el afectado presenta cicatrices nasales y otras lesiones. Está firmado por el doctor Abouzaid Hmednau. 125 Un pilón equivale a una tableta de 2 kilogramos. Es la forma tradicional del azúcar para hacer el té.
militares de que se trataba de un miembro del Frente POLISARIO, como en el segundo testimonio que corresponde a uno de los sobrevivientes de torturas del caso de las fosas
de Lemsayed.
Entre ochenta como mínimo. Cogí unas camellas porque conocía a los dueños, pero llamaron a un oficial que comenzó a insultarme y me escupió a la cara, porque le dije que conocía a los dueños. Eso también fue a finales de 1976. Se ha matado un montón de ganado, fui testigo de ello. También en un lugar que se llama Asatef cerca del Haguniya. Hemos matado allí ocho camellas, conocí a los dueños126 por la marca. Rompían las barracas que estaban en el desierto y se
llevaban todo lo que estaba adentro. Lehbib uld Hamdi uld Faraji.
Al día siguiente, trajeron una camella y una cría de camello, que eran de un fami- liar mío, y, cuando le trajeron al pueblo le enviaron al camellito a la cocina para que comieran los militares y dijeron que iban a matar a la camella para el pueblo y que era una camella del Frente POLISARIO. El Batal Lehbib.
La negativa a comer de las reses robadas fue vista por los mandos militares como un
ejemplo de resistencia o de complicidad, y convirtió a los militares que se negaron a par-
ticipar en sospechosos, por lo que fue motivo suficiente para ser detenidos o encarcelados.
En el centro donde estaba han traído carne de las cabras y yo no quería comerla. Desde allí me ficharon. Como no quería comer la carne me preguntaban por qué no quería y le dije que eso estaba prohibido, que no tenían derecho a comerla. Habían encontrado al señor, con sus cabras y habrían tenido que traerlo con sus cabras, y llevarlo a las autoridades especializadas que es la gendarmería, pero con sus cabras, porque son suyas. “Vosotros sois unas fuerzas oficiales y vuestro deber era proteger a la gente y sus bienes. Yo no veo que sea una buena cosa co- mer las cosas de los demás”. Ellos me decían que las órdenes de nuestro rey eran “comer lo que necesitemos y el resto matarlo”. Eran órdenes del rey y tenían que cumplirlas. Mohamed Lehwaimad.
Cuando me detuvieron se comieron el camello. Me pegaron y me preguntaron si era del POLISARIO, me llevaron a Guelta, ahí había batallas. Fue una batalla larga, yo estaba atado a una rueda de repuesto. Lehbib uld Hamdi uld Faraji.
La extensión de los lugares en que se dieron señala que los operativos en el desierto no fueron acciones casuales sino parte de una estrategia contrainsurgente orientada a detener a la gente.
Estábamos haciendo el rastrillaje porque estábamos buscando a los saharauis en el desierto. Cuando nos encontramos con alguien, mataban el ganado, quemaban las 126 Según Lehbib Uld Hamdi Uld Faraji: no son nombres de personas sino marcas de las tribus. Unos de los ganados que han matado cerca del puesto siete eran de la familia Sidi Brahim, y los otros, que estaban en Asatef, eran de la familia de Tubalet Ahal El Kaskas.
jaimas y todo lo que tenían y llevaban a la gente a destinos desconocidos para noso- tros. Desgraciadamente yo no estuve al tanto de todo lo que estaba pasando. Tenía veintidós años. Unos soldados que tenían un poco de simpatía conmigo me contaron que otras tropas, los que hemos encontrado cerca de Hauza, que estaban llevando al chico con su madre, les contaron que llevaban tres meses allí. Hay gente que la tenían con las tropas dos o tres meses, sin saber qué les iban a hacer. Mohamed Lehwaimad. Dado que los operativos en el desierto se hicieron contra familias o grupos de familias
de nómadas, entre los afectados por dichas acciones, incluso entre los detenidos, había también numerosos niños y niñas. Algunos murieron en circunstancias todavía sin acla- rar en el propio desierto o en dichos centros clandestinos y otros se encuentran todavía desaparecidos.
Cuando comenzó el bombardeo las cabras se agruparon. Muchos camellos mu- rieron, algunos se escaparon. Cuando comenzó el bombardeo me escondí bajo unas piedras. Cuando volví no había tienda ni nada, no encontré nada, ni ropa, ni restos del niño, de mi hijo. Había un bidón de agua que estaba acerca y se quemó, tenía un olor como azufre. Me fui a buscar a los camellos. Me dirigí hacia Guelta. Cuando llegué, al medio día, había una compañía, un batallón militar marroquí. Eso fue el 2 de junio de 1976. Lehbib uld Hamdi uld Faraji.
Dentro de las capturas se dieron también detenciones de niños, a veces con sus familias o
en otros casos de niños solos que se quedaron a cargo del ganado o de las jaimas mientras
sus familiares estaban en otras actividades.
Nos llevaron a los interrogatorios, a mí me preguntaron si había visto al POLISARIO. En esa época yo no conocía la fecha, pero creo eso fue en julio porque esa campaña de detenciones fue en junio de 1976, recuerdo que un vecino mío en Smara después de dos noches fue secuestrado. Nos quedamos quince días y, de vez en cuando, venían los soldados a interrogarnos. Me llevaron dos o tres veces al cuartel de la gendarmería pero la mayoría de las veces me llevaban fuera de las jaimas o a un lugar vacío. No conocía a nadie en la gendarmería, pero después me enteré de que era Driss Sbiae, un teniente que después fue general. Sidi el Bachir uld Gala uld El Hussein.
Otras personas fueron llevadas a centros clandestinos de detención y lograron sobre- vivir, como en este caso de Liman Sidi quien estuvo recluido en varios centros como Lemsayed, Agadir y Agdez.
Fui desaparecido del Lebuerat en manos de las fuerzas militares marroquíes, éramos pastores y nómadas cuando llegaron y nos encarcelaron y mataron todo nuestro ganado utilizando armas y tanques. Me llevaron con mucha gente como Sleilem Lebat, Jadijetu Abdel Fatah, Mohamed Embarakat, Mohamed Burkan, Mohamed Mbarek Busata. Pensaron que íbamos a huir, luego me llevaron hacía Lebuerat donde me encontré allá con un viejo llamado Lehbib Mayara, en la mis- ma cárcel. Después nos llevaron en camión hacía un lugar que se llama Lemsayed
con las manos atadas detrás y vendaron nuestros ojos mientras que los militares hoyaban nuestros cuerpos. Limam Sidi Baba Mbarek Dadda.
Mientras en algunos casos los detenidos fueron llevados a centros clandestinos de de-
tención, como en el siguiente testimonio, en otros fueron liberados. Las razones para sobrevivir o no en ese contexto podrían ser la intervención de un militar o un conocido
que respondiera por la persona.
A la mujer que nombré antes, según mi entendimiento no le hicieron eso mismo que a los demás con sus niños, porque era prima de un oficial que era un saharaui pero estaba trabajando como oficial con los marroquíes. Tenía amigos que eran oficiales marroquíes allí y le informaron que tenían una mujer que se llamaba fulana de tal y les contestó que esa mujer era su prima, que por favor intentaran cuidarla. Yo creo que tuvo suerte porque era prima de Ahmed Mulay, que ahora creo que es coronel mayor. Ese fue el motivo por el que no encontró el mismo destino. Mohamed Lehwaimad.