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Soil moisture sensitivity during heatwave 2003

Como acabamos de comprobar en el punto anterior, para entender bien el concepto de necesidad y el de abundancia es muy útil pensar en la analogía del sexo con la comida. Imaginemos por un momento que en vez de hablar del instinto sexual estamos hablando del hambre.

Pensemos en una persona que en vez de crecer en el primer mundo se hubiera criado en algún país del tercer mundo donde hubiera estado hambriento y desnutrido durante toda la vida y donde hubiera tenido que perder su dignidad a menudo para poder conseguir comida.

Si esa persona, de pronto, apareciera en el primer mundo y tuviera un sueldo de 10.000 euros al mes ¿qué crees que haría? Lo más probable es que comprara una casa con un almacén enorme para guardar comida y que se fuera a un supermercado y comprara reservas de comida para 5 años.

Su pasado de pobreza y hambruna le haría ser increíblemente precavido y estaría tan temeroso de volver a pasar hambre que intentaría comprar y almacenar toda la comida posible, por si acaso. No sería algo racional. Y la gente del primer mundo que viera eso pensaría que esa persona está loca. Pero en el mundo de una persona del tercer mundo, la escasez es tan brutal que esa actitud sería más que comprensible.

Y no solo eso. Su obsesiva sensación de escasez se plasmaría en muchas más cosas. Cuando pensara en ir a salir a cenar fuera no elegiría el restaurante como el resto de la gente del primer mundo. Es probable que estuviera obsesionado con el precio (seguramente elegiría los más caros para demostrarse que puede permitírselo y que no es inferior a la gente del primer mundo) o por el contrario elegiría los más baratos para ahorrar el máximo de dinero (aunque con ese sueldo no sería racional hacerlo).

Es decir, estaría obsesionado con el precio y con la cantidad, en lugar de, simplemente disfrutar de la comida de una manera sana y feliz. Pues bien, las personas que han tenido problemas con las chicas se comportan de forma muy parecida a como lo haría una persona del tercer mundo en un país rico.

La mayoría de la gente no ve a las chicas de forma racional y los gustos de la gente, en cuanto a mujeres se refiere, tienen mucho más que ver con la apariencia y el atractivo físico (que sería el equivalente al precio, en la comida) o a la cantidad de chicas (que sería el equivalente a llenar un almacén de comida para abastecer una sequía de 5 años) que a lo que las mujeres realmente nos pueden ofrecer y al hecho de poder disfrutar con ellas.

En vez de salir a conocer gente, a dejar que surja la magia y que surjan experiencias increíbles con chicas, lo habitual es que salgamos a "ligar" y que estemos obsesionados con poder seducir muchas mujeres y que sean muy atractivas aunque luego sean idiotas.

Lo normal es que, cuando alguien que no tiene éxito con las chicas aprende a seducir, se vuelva loco e intente seducir a todas las mujeres que ve. Si ve a una chica en la cola del metro, la intenta seducir. Cuando se cruza con una chica por la calle, la para e intenta hablar con ella. Cuando sale por la noche está obsesionado pensando que un buen seductor tiene que ser capaz de seducir mujeres a diario y conseguir tener sexo en la misma noche.

Y lo que es peor aún, suele tender a pensar que el perfecto seductor es capaz de seducir a cualquier mujer en cualquier situación bajo cualquier circunstancia y que, hasta que él no consiga hacer eso, su camino como seductor no habrá llegado a su fin.

Esa mentalidad (que, por cierto, es la más común y extendida entre los hombres del planeta tierra) es producto de una visión de escasez brutal. El perfecto seductor no es el que es capaz de seducir a cualquier mujer en cualquier situación. De hecho es que el perfecto seductor NO existe.

Lo repetiré: el perfecto seductor NO existe. No existe esa figura. Igual que no existe el perfecto pintor, ni el perfecto cocinero, ni la mujer perfecta, ni el perro perfecto, ni la hamburguesa perfecta. Nadie puede gustar a todo el mundo. Eso es imposible. Pero lo que es importante es entender que si estás buscando gustar a todo el mundo es que tu Juego Interno falla.

El buen pintor no es el que es capaz de pintar cualquier cosa desde cualquier estilo pictórico y el que consigue que sus cuadros gusten a todo el mundo, sino el que tiene un estilo único, bello, artístico y personal que hace que mucha gente disfrute con su arte y que le permite ganar mucho dinero.

Así como el buen seductor no es el que gusta a todas las mujeres, sino el que tiene su propio estilo y personalidad y es capaz de ofrecer emociones únicas que hacen que el tipo de mujeres que a él le gustan se suelan sentir muy atraídas hacia él.

Cada artista tiene su público. Y las interacciones con mujeres no son diferentes en eso. Cada tipo de hombre tiene su público. Intentar gustar a todas las mujeres es síntoma de una grave carencia de Juego Interno. Es cierto que cuanto mejor sea nuestro Juego Interno y cuanto más crezcamos y más poderosa sea nuestra realidad más mujeres se sentirán atraídas hacia nosotros.

Pero nosotros rio tendremos que hacer ningún esfuerzo especial por ello. Es algo que surgirá de forma natural. Si estamos constantemente pensando en conseguir seducir a todas las mujeres atractivas que aparecen en nuestra vida, es que tenemos un problema.

En ese caso, estaremos comportándonos como auténticos tercermundistas sexuales. Hemos tenido tanta escasez que en vez de salir a disfrutar salimos a "abastecer" nuestra sensación de necesidad. Cuando realmente tenemos una fuerte sensación de abundancia pensamos en calidad y no en cantidad.

Y cuando digo calidad no me refiero a que las chicas con las que estemos sean atractivas (al menos no solo me refiero a eso). Me refiero a que realmente sean mujeres increíbles, que nos hagan disfrutar al máximo del tiempo con ellas y que realmente nos atraigan y nos hagan sentir a gusto.