How do specialist accommodation operators located near protected areas manage and protect the environment?
CHAPTER 4: SPECIALIST ACCOMMODATION AND ENVIRONMENTAL PRACTICES
4.6 Environmental Management Techniques
4.6.4 Solid Waste Management
Los sujetos de investigación fueron ciudadanos mexicanos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, de nivel socioeconómico alto y bajo, residentes de la ciudad de Monterrey y su área metropolitana, con al menos cinco años de residencia en la ciudad. Para efectos de este estudio se consideraron como jóvenes a los participantes en un rango de edad de 18 a 25 años, mientras que los adultos se situaron entre los 35 y 55. La
delimitación de estas categorías buscó diferenciar claramente usos y prácticas generacionales –jóvenes y adultos–, razón por la cual se dejó fuera el segmento de
adultos jóvenes (25 a 35) que pudiera verse como de transición entre la etapa juvenil y la edad adulta. También se excluye el grupo conformado por adolescentes y
preadolescentes –considerado actualmente el segmento de mercado con mayor índice de penetración a nivel mundial– y el grupo de adultos mayores.
En el primer caso, los hallazgos sobre los adolescentes provienen en su mayoría de investigaciones en países desarrollados donde el ingreso per cápita es muy superior al de países en desarrollo como México, por lo que suponemos que el número de
adolescentes y preadolescentes que poseen celular en la ciudad es considerablemente menor, en especial en el nivel socioeconómico bajo. Con respecto a los adultos mayores, la literatura sobre el uso del celular en este segmento es sumamente escasa, e incluso algunas investigaciones señalan que la edad avanzada es un factor a considerar entre los adoptadores tardíos y los have nots (Wei, 2001), lo que pareciera indicar un uso
restringido del celular en este grupo. Nuevamente el factor económico toma relevancia si consideramos que los adultos mayores constituyen uno de los grupos más desprotegidos y de menores ingresos en el país, por lo que la adquisición de un celular, y el costo del servicio que conlleva, pueden estar fuera del alcance de muchas personas mayores.
En cuanto al nivel socioeconómico, la división en alto y bajo obedece al propósito de identificar, de la manera más clara posible, usos y apropiaciones diferenciadas de acuerdo al ingreso de los informantes. Para determinar el nivel socioeconómico se tomó como base la clasificación de hogares desarrollada por la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercados y Opinión Pública (AMAI), que a partir del puntaje obtenido en la distribución de diez variables identifica
seis niveles socioeconómicos: A/B, C+, C, D+, D y E (Regla AMAI NSE 10X6). Las variables consideradas incluyen la escolaridad del jefe del hogar, el número de
habitaciones de la vivienda, número de baños completos, número de focos, número de autos, número de televisiones a color, número de computadoras, posesión de regadera, posesión de estufa y tipo de piso de la vivienda3.
El nivel socioeconómico es una variable utilizada frecuentemente en países donde la desigualdad en la distribución del ingreso da como resultado grupos claramente
diferenciados en cuanto a sus ideas, opiniones, prácticas y valores, y en los que las diferencias pueden atribuirse principalmente a los recursos económicos de que disponen y las oportunidades que de ellos se derivan. La segmentación más común identifica nivel alto, nivel medio y nivel bajo.
Para efectos de este estudio se consideraron los niveles A/B y C+ como nivel alto –se integraron los estratos alto y medio alto anticipando prácticas similares o cercanas–, y D+ como nivel bajo. El segmento A/B constituye el estrato con el más alto nivel de ingresos del país y representa el 7.6% de la población. El C+ es el segundo estrato con el más alto nivel de vida e ingresos, e incluye al 13.7% de los mexicanos; su perfil es muy parecido al del nivel A/B pero presenta limitantes para ahorrar y realizar gastos mayores o excesivos. El D+ es el segmento más grande y representativo de la sociedad mexicana, con 36.4%; este grupo tiene cubierta la mínima infraestructura sanitaria de su hogar y aspira en primer lugar a adquirir bienes y servicios que le faciliten la vida (López, 2009).
3 La clasificación de la AMAI es de amplia aceptación entre los investigadores sociales en México, quienes
recurren a ella para identificar distintos segmentos de población en función de sus recursos económicos, nivel de escolaridad y preferencias de consumo. La información completa sobre la aplicación de la regla y las características detalladas de los hogares pertenecientes a cada categoría se localizan en la página de esta organización: http://www.amai.org.
Para la aplicación de la encuesta se seleccionaron colonias del área metropolitana de Monterrey identificándolas según su grado de marginación de acuerdo a la
segmentación por AGEBS (áreas geoestadísticas básicas) que utiliza el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) en la aplicación del censo nacional de población, eligiendo aquellas que correspondían al nivel socioeconómico buscado. La encuesta para el estrato de menores ingresos se aplicó en los municipios de Escobedo, Apodaca,
Guadalupe, Santa Catarina, Monterrey y San Nicolás; y para el estrato de altos ingresos, en Monterrey y San Pedro Garza García.
Tanto para la encuesta como para el grupo de discusión se excluyeron personas que no contaran con un teléfono celular activado y en uso en el momento de la encuesta o el grupo de discusión o que tuvieran el teléfono activado pero que lo usaron menos de una vez al día. Se excluyeron también informantes menores de 18 años, de entre 25 y 35, y mayores de 55; aquellos que tenían menos de cinco años de residencia en la ciudad; personas que los demás pudieran considerar como expertos en el tema (empleados de compañías de telefonía celular o negocios relacionados; profesores o investigadores de las áreas de comunicación y ciencias sociales que pudieran estar familiarizados con los enfoques y técnicas de investigación utilizadas); o que hubieran participado en otros grupos de discusión en los últimos seis meses.