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Dentro de sus funciones dramáticas está la identificación. Este arquetipo debe mostrar al público una ventana que permita conocerle, pues la audiencia ve el mundo a través de sus ojos. Los escritores, según el autor, deben ser capaces de dotar al Héroe de una combinación de cualidades, de una mezcla de características únicas pero a la vez universales.

Los Héroes tienen cualidades que cualquier persona puede identificar y reconocer, porque están determinadas por características universales, como por ejemplo, el deseo de ser amado y comprendido, el deseo de sobrevivir, de ser libre.

Así pues, las cualidades de este arquetipo deben resultar admirables para que su función dramática principal se cumpla: lograr identificación en la audiencia.

“Los Héroes pueden tener características universales, emociones y motivaciones que todas las personas alguna vez han experimentado: idealismo, cinismo, competitividad, patriotismo, sentimiento de pertenencia, rabia y codicia” (Tr. libre de la autora, Vogler, 1998, p 36). Sin embargo, estas figuras también pueden tener formas de ser únicas, a diferencia de las figuras estereotipadas, como por ejemplo “Shrek”.

Vogler (1998) considera que el arquetipo del Héroe está formado básicamente por dos características fundamentales: la universalidad y la originalidad. El Héroe debe ser un personaje que combine impulsos disímiles o contradictorios. Por ejemplo, un Héroe puede estar dotado de audacia y firmeza, pero estar invadido por la incertidumbre; puede ser fuerte en su exterior pero muy débil interiormente.

Los arquetipos de Joseph Campbell y Christopher Vogler

La combinación de cualidades tan particular, le da a la audiencia la sensación de que el Héroe es una persona tan real como cualquier otra.

De igual forma, el autor (Vogler. 1998) considera que el aprendizaje se traduce en otra de las funciones principales de esta figura arquetípica. Este personaje aprende la mayor cantidad de lecciones en el curso de la historia, y esto le permite crecer y solidificarse.

Así mismo, Chritopher Vogler, considera que la acción es también una función dramática que caracteriza al héroe. “Es el personaje más activo dentro de la historia, moldea cada uno de los momentos decisivos de ésta, y por ende, la responsabilidad de sus acciones son determinantes”. (Vogler, 1998, p. 37)

El sacrificio, es otra de las funciones que, según el autor, definen al arquetipo del Héroe. Comúnmente las personas piensan que es fuerte y valiente, pero estas características están supeditadas al sacrificio, que es en realidad, su esencia. Los Héroes más sólidos son aquellos que experimentan un gran sacrificio.

Por otra parte, el autor hace referencia a ciertas situaciones a las que debe enfrentarse el héroe con frecuencia. Vogler (1998), establece que en algunas historias hay una confrontación entre este arquetipo y la muerte. Justamente es él quien se encarga de mostrar a la audiencia cómo negociar con ella.

Los Héroes de las historias, pueden sobrevivir y probar que la muerte no es tan invencible como parece, o morir (simbólicamente) y renacer, demostrando que puede ser superada como un obstáculo más. Además, pueden morir ofreciendo sus vidas por una causa, un ideal o un grupo de personas.

Los arquetipos de Joseph Campbell y Christopher Vogler

Christopher Vogler (1998) señala que en ocasiones, el arquetipo del Héroe no se manifiesta únicamente en el protagonista de la historia, puede aparecer también en otros personajes, siempre y cuando sus acciones sean admirables, osadas y trascendentales.

Todos los personajes de una historia pueden reflejar un toque de cada arquetipo, porque éstos son expresiones de cada una de las partes que moldean una personalidad integral o completa.

El autor (Vogler 1998) establece que hay Héroes de dos tipos. Existen algunos activos, dispuestos a aventurarse, sin ningún tipo de dudas, valientes y motivados. Otros, son más bien pasivos, llenos de dudas e incertidumbre, que necesitan motivarse o ser empujados de alguna forma hacia la aventura por fuerzas externas. Ambos tipos, pueden formar parte de historias interesantes y entretenidas. Buz Light Year, de Toy Store y “Dumbo”, son ejemplos del héroe activo y pasivo, respectivamente.

Asimismo, Christopher Vogler (1998) habla de una variedad de Héroe particular: el Antihéroe, un tipo especializado de “héroe”, que puede ser un rebelde o un villano desde el punto de vista de la sociedad, pero es un personaje con el que la audiencia se puede identificar fácilmente. De acuerdo al autor, estas figuras no se oponen entre sí.

Existen dos tipos de Antihéroes: aquellos que se comportan como Héroes convencionales pero tienen un toque de fuerza o de cinismo; estos personajes pueden triunfar al final de la historia y generar empatía en la audiencia, pero no son bien vistos por la sociedad, por no cumplir las reglas. Por ejemplo, “Peter Pan” es un antihéroe, porque se niega a cumplir las reglas. No quiere crecer y trata de persuadir a “Wendy” y a sus hermanos a seguir sus pasos. Igualmente, Robin Hood representa un

Los arquetipos de Joseph Campbell y Christopher Vogler

Antihéroe de este estilo, porque robar a otras personas (aunque para un bien social), es su trabajo.

El otro tipo de Antihéroe, es llamado “héroe trágico”, pues sus acciones pueden ser dolorosas. Estos personajes nunca superan a sus demonios internos, y dejan vencerse por ellos. Este tipo de Antihéroes, pueden ser encantadores, tener cualidades impactantes, pero sus errores terminan venciéndolos al final de la historia. “Cuasimodo”, de El Jorobado de Notre Dame es un ejemplo de Antihéroe trágico.

Existe también otra clase de héroes que no experimentan muchos cambios porque su función principal es provocar la transformación en otros personajes, ayudarlos o guiarlos en su viaje.

En síntesis, los héroes son “símbolos del alma en transformación, y del viaje que cada persona realiza a lo largo de su vida”. (Tr. libe de la autora, Vogler, 1998, p 44)

4.3.2 Mentor

“Un arquetipo comúnmente encontrado en mitos, leyendas y cuentos de hadas, es el Mentor, que es la figura que se encarga de ayudar y entrenar al héroe para cumplir sus objetivos”. (Tr. libre de la autora, Vogler, 1998 p.47).

Esta figura se refleja en todos aquellos personajes que enseñan y protegen a los héroes y les dan recompensas por sus acciones.

Los arquetipos de Joseph Campbell y Christopher Vogler

Así, ejemplos típicos del arquetipo del Mentor pueden verse claramente en “Merlín” guiando a “Grillo” en La Espada en la piedra, y en el “Hada Madrina” de La Cenicienta.

La relación entre el Héroe y el Mentor es una de las fuentes más ricas del entretenimiento tanto en la literatura como en el cine.

Este arquetipo está inspirado en la sabiduría divina y por ende, su función es proteger y colmar de dones al héroe, además de alejar a los fantasmas que constantemente lo atormentan. Por otra parte, le sirve de conciencia, pues lo ayuda en el proceso de toma de decisiones y lo guía durante todo su viaje.

4.3.2.1 Función Psicológica

El Mentor actúa como la conciencia que guía al Héroe, cuando no existe nadie más que pueda protegerlo del mal.

Vogler establece (1998) que un Héroe puede convertirse en Mentor si demuestra persistencia y tenacidad a lo largo de su viaje. Algunos Mentores han sido Héroes previamente, y ahora se encargan de transmitir el don de su conocimiento y sabiduría.

El arquetipo del Mentor es muy similar a la imagen de la paternidad. Personajes como “Phil” en Hércules, “Timón y Pumba” en El Rey León, y “Baguira” en El libro de la Selva, son modelos de mentores que están cumpliendo el rol paternal de los protagonistas de la historia.

Los arquetipos de Joseph Campbell y Christopher Vogler

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