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4. Literature Overview

4.3. Solution methods

las mujeres pueden ser usadas por Dios de forma poderosa, incluso obtener altos rangos ministeriales en la medida que ellas se consagran de todo corazón al Señor. También pueden ser usadas a pesar de que sus esposos no sigan los caminos de Dios.

Sin embargo, la cualidad excepcional de estas mujeres es que ellas siempre obedecen sumisamente, incluso a sus maridos inconversos, para que el Señor sea glorificado en todo momento en la vida de ellas. Son verdaderas y benditas madres en Israel, y un ejemplo a seguir para todas las mujeres llamadas al ministerio.

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CAPÍTULO 5

La presión sobre los líderes es la de adaptarse a los deseos de la gente. Esta es una presión muy fuerte, a la cual muchos líderes sucumben por falta de firmeza y fuerza de carácter. Muchos líderes son aguados como las medusas, se dejan llevar por lo que los demás quieren, en lugar de declararse a favor de lo que es correcto. Como líderes en la Iglesia de Cristo, debemos tener la fuerza de carácter para defender la justicia y no vacilar, aunque enfrentemos oposición y rechazo. Me he dado cuenta que cuando un pastor comienza a dejar que la iglesia, por medio de consenso democrático, tome las decisiones “cruciales”, pronto perderá su visión y será gobernada por la gente. Esto trae como resultado el caos. El pastor es quien pastorea la iglesia y Cristo es la Cabeza de la Iglesia. Es el Señor, por medio del pastor, quien debe guiar y dirigir a la iglesia, y no al revés.

Esta gran batalla de los tiempos contra el conformismo se puede ilustrar muy bien con la historia inglesa. La línea real de Inglaterra, que se remonta al año 1066, ha continuado durante los años a excepción de un periodo, cuando fue cortada por Oliver Cromwell (1599-1658), el político y puritano líder religioso que dirigió la victoria parlamentaria en la Guerra Civil inglesa (1642-1649). Fue Cromwell quien destronó al rey Carlos I (que era un hombre muy malvado) y lo hizo ejecutar.

Luego estuvo el periodo conocido como el Protectorado, en el que Oliver Cromwell gobernó Inglaterra como Lord Protector (1653-1658). La iglesia reinó en Inglaterra (no la iglesia establecida sino la iglesia puritana). Los puritanos intentaron capturar al heredero al trono, Carlos

II, pero fracasaron. El príncipe Carlos fue salvado por un cuáquero, quien le ayudó a escapar a Francia, donde permaneció hasta que cayó el Protectorado.

Después de esto, el pueblo inglés decidió traer de regreso al príncipe Carlos II y coronarlo rey. Este reinó sobre Inglaterra y también fue la cabeza de la Iglesia de Inglaterra, pero era un hombre muy malvado. Carlos II hacía cualquier cosa que la iglesia establecida quisiera con tal de tener contentos a los líderes religiosos. La iglesia verdadera, los puritanos, se rebelaron contra la iglesia establecida y se les conocía como “no conformistas”N.T.. No se amoldaban a las doctrinas y

prácticas de la Iglesia establecida, la Iglesia de Inglaterra. Muchos de los puritanos y de los cuáqueros fueron encarcelados durante aquella época porque no se amoldaban. Cuando el príncipe Carlos II les preguntó a estos “no conformistas” el por qué rehusaban conformarse, ellos contestaron: “Porque nuestra conciencia no nos lo permite”. A pesar de la prisión e incluso de la muerte, estos hombres y mujeres nobles no cedieron ante la presión de someterse a algo que no creían. Como cristianos, en este mundo pagano e incluso en la Iglesia, la cual ha permitido que se infiltre la mundanalidad, seremos presionados a adaptarnos a los caminos del mundo. Pablo nos advirtió con sinceridad sobre esto, en Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento...”. Esto es especialmente importante para los líderes.

N.T. Los protestantes que no se conformaban a las prácticas y disciplina de la iglesia de Inglaterra. Las principales denominaciones “no conformistas” eran los puritanos, cuáqueros, bautistas, congregacionalistas y presbiterianos.

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CAPÍTULO 6

GEDEÓN

6:1 – 8:35

6:1 - “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos

de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años”. Esto ocurrió después de los días de Débora. En este mismo periodo comienza el libro de Rut, cuando Noemí y su esposo dejan su pueblo natal de Belén para ir a Moab en busca de sustento. Rut 1:1 dice: “Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos”.

6:2 - “Y la mano de Madián prevaleció contra Israel.

Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados”. Durante siete años los madianitas causaron grandes estragos en Israel. El apóstol Pablo hace alusión a esto en Hebreos 11:37-38.

6:3 - “Pues sucedía que cuando Israel había sembrado,

subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban”. Los madianitas subieron contra Israel con los amalecitas. Los madianitas son los descendientes de Madián, hijo de Abraham y

Cetura, Gn. 25:2. Ellos habitaban principalmente en el este, al otro lado del río Jordán, al sur de Edom.

Los amalecitas son los descendientes de Amalec, nieto de Esaú, Gn. 36:12. Esaú, hijo de Isaac, era nieto de Abraham. Así pues, tanto los madianitas como los amalecitas eran descendientes de Abraham, pero no eran herederos de la promesa de Abraham. Se aliaron para atacar a los hijos de Israel (también descendientes de Abraham), quienes eran sus familiares lejanos. Los hijos de Israel, por medio de Jacob e Isaac, eran herederos de todas las promesas que Dios le había hecho a Abraham. Abraham envió a todos sus otros hijos lejos de él con regalos, pero su herencia se la dio a Isaac, Gn. 25:6.

Nótese que quienes no tienen las promesas siempre envidian a los que las tienen. Ismael envidió a Isaac toda su vida, como también Esaú envidió a Jacob. Los que no tienen las promesas siempre atacan a los que las tienen. Pablo dice en Gálatas 4:29: “Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora”. Esto se cumple hoy en la Iglesia. Muchos nacen de nuevo, son bautizadas en agua y son llenos del Espíritu Santo, pero son carnales y persiguen a los íntegros. Estos cristianos carnales procuran causar división y disensiones, lo cual Pablo nos dice que es necesario: “Porque preciso es que haya entre vosotros aun herejías, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros” (RV1909). La palabra herejías se puede traducir mejor como cismas, ya que no todas las divisiones son causadas por diferencias doctrinales.

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CAPÍTULO 6

6:4 - “Y acampando contra ellos destruían los frutos de

la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos”. La opinión de los eruditos es que los madianitas habían penetrado en la tierra de Israel por el valle de Jezreel y luego descendieron hacia el sur, hasta que llegaron al territorio filisteo de Gaza. Estas tribus beduinas estaban más interesadas en el robo y el saqueo que en matar a los habitantes de la tierra. Por lo que hicieron un gran daño a la tierra y al ganado, pero al parecer, no trataban de exterminar a los israelitas.

6:5 - “Porque subían ellos y sus ganados, y venían con

sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla”. Las manadas de camellos, que son la principal fuente de transporte y sin duda de subsistencia de las tribus beduinas saqueadoras, consumen una extraordinaria cantidad de forraje; por lo cual, si son muchos, los camellos pueden echar a perder la tierra. Subsistiendo incluso de los chaparrales más dispersos, debieron haber desnudado la tierra de toda la vegetación.

6:6 - “De este modo empobrecía Israel en gran manera

por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová”. Toda la nación se encontraba en el estado más miserable de pobreza. Por lo tanto, como el hijo pródigo de tiempos posteriores (el cual, mientras comía las algarrobas con las que se alimentaba a los cerdos, volvió en sí y regresó con su padre en Lucas 15:16-20), ellos también volvieron en sí y se volvieron al Señor con todo su corazón.

6:7-10 - “Y cuando los hijos de Israel clamaron a

Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz”. El Señor fue muy misericordioso, primero, al hacer que los madianitas vinieran sobre la tierra y pusieran a los israelitas de rodillas en arrepentimiento, y después al enviar un profeta para corregirlos. Que seamos capaces de ver, queridos lectores, la mano de un Padre Celestial amoroso y compasivo, cuya preocupación es siempre el bienestar de sus hijos errantes. Él está buscando traerlos de regreso a Él, la única Fuente de vida y felicidad.

6:11 - “Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de

la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas”. Cada vez que un país es ocupado por un enemigo, los habitantes de ese país desarrollan tácticas ingeniosas para poder proteger su producto de las fuerzas invasoras. Recuerdo bien las historias del ingenio de los franceses en la época de la ocupación nazi. Ellos alimentaban en secreto cerdos domésticos con el desperdicio de la comunidad, y los escondían para el día de la matanza, para compartir las chuletas de cerdo, el jamón y el tocino.

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CAPÍTULO 6

Una de estas cerdas fue nutrida cuidadosamente por la fuerza de policía local francesa y expuesta a todos los que fielmente habían dado sus desperdicios para alimentar a este inmenso animal. Lamentablemente, cuando todos estaban contemplando con admiración el delicioso plato que iba a adornar sus mesas como resultado de su cuidadosa planificación, un miembro del servicio secreto alemán entró casualmente y confiscó al animal; así que las chuletas fueron consumidas por los captores y no por los vasallos franceses.

6:12 - “Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo:

Jehová está contigo, varón esforzado y valiente”. El Señor puede ver de antemano el final de Su obra en nosotros y pasa por alto el trabajo de gracia intermedio que es necesario para llevarnos a sus propósitos para nuestra vida.

6:13 - “Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová

está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas”. Gedeón, indiscutiblemente, estaba haciendo eco del clamor del corazón de los israelitas piadosos en aquel día. Ciertamente, ellos deben haber visto retrospectivamente y considerado los grandes avivamientos del ayer. Así pues, al contemplar su situación actual, estaban horrorizados por la tierra desierta, las aldeas desnudas y las ciudades vacías, que una vez estuvieron llenas de gente.

La consternación y la confusión reinaban en el corazón de la población, ya que lo único que podían ver era que la

mano de Dios se había levantado de sobre la nación. Algunos pudieron haber discernido correctamente la causa, y Gedeón obviamente no estaba entre ellos. El clamor de los piadosos a través de los tiempos cuando ha habido hambre espiritual ha sido: “Oh Señor, envía arrepentimiento”. El Salmo 80:3 dice: “Oh Dios, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos”.

6:14 - “Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza,

y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?” El sentido de “ir con Su fuerza” era, sin duda, la idea de ir en el poder de la Palabra hablada de Dios, pero para Gedeón esto no fue suficiente.

6:15 - “Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué

salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre”. En este momento Gedeón no podía ver cualidades en su familia, en su tribu ni en él mismo. Ciertamente, según Josué 17:2 y 1º Crónicas 7:18, la de Abiezer era una familia pequeña en la tribu de Manasés, una tribu que en sí misma no tenía grandes promesas del Señor como la de producir un libertador para la nación. Por lo tanto, Gedeón buscó algunas confirmaciones para su llamado. Gedeón estaba mirando las circunstancias externas, en vez de mirar a Dios. Esto es humano, y todos tendemos a hacerlo. No obstante, Gedeón debió haber sido un hombre fuerte. Aunque en ese momento era un hombre valiente sólo a los ojos de Dios, Él estaba hablando proféticamente de lo que haría en Gedeón. El Señor puede hablar de esta manera porque Él no nos ve como

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CAPÍTULO 6

somos, sino como seremos bajo Su mano. Por lo tanto, en fe, debemos recibir lo que Él dice sobre nosotros, y creer que lo que Él dice lo hará.

6:16 - “Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y

derrotarás a los madianitas como a un solo hombre”. El Señor ahora reitera su promesa a Gedeón, pero según su opinión, esto no es suficiente.

6:17 - “Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado

gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo”. Lamentablemente, este deseo de una señal es un tema que fluye a través de la vida de este juez, convirtiéndose en una trampa para toda la nación en años postreros de su vida.

6:18 - “Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva

a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas”. El Señor aquí está consintiendo al deseo de Gedeón de una señal, y de aquí deberíamos aprender una lección muy importante para nuestra vida espiritual. El hecho de que el Señor se acomode nuestras peticiones no siempre

significa que las apruebe. Después de todo, Jesús dijo a Sus discípulos en Juan 20:29: “Bienaventurados los que no vieron, y creyeron”.

6:19 - “Y entrando Gedeón,

preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y

En fe, debemos recibir lo que Él dice sobre nosotros, y creer que lo que Él dice lo hará

el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina”. Obviamente, la familia había tenido mucho éxito al esconder algo de su ganado de los madianitas intrusos, y la ofrenda, a la luz de las circunstancias de extrema pobreza en la tierra, fue muy generosa. Después el ángel dio las instrucciones, de acuerdo a la ley levítica con relación a la presentación de la ofrenda, diciendo que el altar para la oblación no debía ser tocado por manos de hombres. Éxodo 20:25 dice: “Y si me hicieres altar de piedras, no la labres de cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás”.

6:20 - “Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne

y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así”. Salió fuego del báculo del ángel, un indicativo de la naturaleza de Dios y de su aceptación de la ofrenda.

6:21 - “Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que

tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista”. No fue sino hasta la desaparición sobrenatural del ángel que Gedeón entra en razón y se da cuenta de que está hablando con un ángel del Señor. Sin embargo, en vez de llenarse de gozo, tiene un presentimiento no natural en su corazón. Este sentimiento es a menudo lo que les ocurre a quienes son dirigidos por sus emociones y no por el Espíritu.

6:22 - “Viendo entonces Gedeón que era el ángel de

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CAPÍTULO 6

Jehová cara a cara”. Sin embargo, el Señor fue bondadoso al contestarle rápidamente para tranquilizar a Gedeón.

6:23 - “Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no

morirás”. La paciencia del Señor y su longanimidad hacia nosotros son sorprendentes. Él conoce nuestras debilidades y temores, y aunque a veces actuamos como bebés, Él es tan comprensivo que muchas veces nos sentimos avergonzados de nosotros mismos.

6:24 - “Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó

Jehová-salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas”. Por medio de esta experiencia al Señor se le conoció con un nuevo nombre, uno que todavía no había sido revelado a los hijos de los hombres: el Señor nuestra Paz.

El altar estaba situado en Ofra en Abiezer. La ubicación fue dada específicamente para distinguirla de Ofra en Benjamín. Joas, el padre de Gedeón, era probablemente el líder de esa aldea funcionando como cabeza de familia en aquel tiempo. El altar fue llamado “el Señor nuestra paz” porque Gedeón había visto el ángel del Señor cara a cara y había vivido. Luego el Señor comienza darle instrucciones. Para Dios una cosa es decir: “Haré esto por medio de ti”, pero también debes tener las indicaciones y el plan de batalla. Obviamente no se puede ir a la batalla sin tener un plan.

6:25 - “Y aconteció que la misma noche le dijo Jehová:

Toma un toro del hato de tu padre, y otro toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta

también el bosque que está junto á él…” (RV1909). Para que Gedeón pudiera ser el libertador de Israel, era necesario que primero fuera santificado y que purificara de toda idolatría la casa de su padre. Este versículo es complejo y su significado exacto ha preocupado a los comentaristas. Sin embargo, parece que se mencionan dos toros, uno joven y otro de siete años. Aparentemente, se necesitaban ambos para destruir el altar. Un bosque a veces era un grupo de árboles asociado con la adoración de deidades idólatras, pero también era un nombre para Asera, una deidad femenina de los cananeos.

6:26 - “Y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre

de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado”. Ahora se ve la razón del porqué sacrificar el segundo toro de siete años, evidentemente para expiar los siete años de la opresión madianita.

Hemos de ver el significado espiritual aquí. Para que Dios pudiera actuar, el ídolo tenía que ser derribado. Muchas veces

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