Chapter 5. Comparison of Targeting and Optimization Methods
5.2. Comparison Procedure
5.2.1. Solution of Targeting and Optimization Methods
Asimismo, es importante tomar en cuenta que, a diferencia de lo sucedido en Panamá, los repartimientos de los valles del Sinú y del Magdalena no prosperaron en las zonas altas. Esto se debió a que dichas zonas eran difíciles de comunicar y generalmente se convirtieron en bastiones de los grupos indígenas no sometidos a la autoridad española. Sin embargo, como se señaló previamente, la ausencia de encomiendas no quiere decir que los indígenas y sus mayordomos no se dirigieran a estos territorios, sobre todo en los meses de invierno. Pero también hubo algunas excepciones en las que las encomiendas perduraron, inclusive por más de cien años, en las zonas
41 aledañas a la Sierra Nevada de Santa Marta –incluyendo el valle del Cesar– y en la planicie alta adjunta a la Sierra de San Jerónimo. Ésta última, conocida actualmente como Montes de María, fue el núcleo de un intenso proceso de poblamiento de españoles e indígenas a través de encomiendas que tuvo sus antecedentes en las cabalgadas y rescates llevados a cabo en la década de 1520. Los españoles, en todo caso, no entrarían en la zona con miras de fundar asentamientos hasta 1535, cuando la hueste de Alonso de Heredia, proveniente de Cartagena, ingresó a la sierra y desembocó en la planicie en donde encontraron grandes poblaciones indígenas71. Allí este conquistador fundó la villa de Tolú. Seis años después la villa fue trasladada a la costa, lo cual facilitó que el territorio abandonado pudiera ser repoblado con indígenas72. De esta manera surgió un entramado de encomiendas al que se unirían las adyacentes a la villa de María, fundada al otro lado de la Sierra.
Dicho territorio contó desde un principio con grandes facilidades geográficas, y a la abundante mano de obra indígena se sumó una diversificación en la economía: en las zonas más altas, aledañas a la Sierra, se cultivaba caña, que era llevada hasta la villa de Tolú para luego ser transportada a Portobello. Por otro lado, las encomiendas de la planicie, sobre todo las de las comarcas de One y Pechelín, en donde ese encontraba la mayor parte de indígenas, tributaron maíz, que era llevado a las villas a lomo de burros hasta el río Sinú73. Lo más importante en torno a las encomiendas de Tolú fue su papel en el surtimiento de los graneros de Panamá y Santa María la Antigua, pues en toda la región éste fue el territorio que contó con encomiendas más numerosas, a lo que se unió la fertilidad de un territorio menos sujeto a las inclemencias climáticas de la estacionalidad. Sin embargo, el transporte del maíz hacia el Istmo presentó serios
71 Piedrahíta, L. (1688). Historia general de las conquistas del nuevo reyno de Granada. Bogotá: Imprenta de
Medardo Rivas.
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Piedrahíta, L. (1688).
73 Relación de la visita y tasa de los indios de la Gobernación de Cartagena en Costas de Tierra Firme y Mar del Norte, que se hicieron por el licenciado Melchor Pérez de Arteaga.1561. A.GI. Santafé. 56-141.
42 inconvenientes, representados en las dificultades de la navegación con naves de calado pequeño a lo largo de las costas del Urabá, y en el continuo acoso de los piratas. La villa de Tolú, de hecho, fue destruida en dos ocasiones, lo cual debió haber generado una gran crisis en torno a las encomiendas de las zonas adyacentes. Muchas de éstas, inclusive, fueron saqueadas y sus pobladores, españoles e indígenas por igual, hechos prisioneros y vendidos como esclavos en el Caribe.
La mayor parte del partido de Tolú podría ser ubicada en la categoría de bosque tropical seco. Sin embargo, las comarcas de One, Pechelín y Mejío, a la sazón las más importantes, eran territorios relativamente húmedos, con veranos que podían palearse gracias a la cercanía de los afluentes de Sinú que no llegaban a secarse. Estos meses, sin embargo, eran aquellos en los que afluían grandes poblaciones provenientes de las zonas del Magdalena, lo cual significaba un reto para abastecer la población, pero así mismo una abundancia de mano de obra que podía utilizarse en actividades agrícolas diferentes a las del maíz y la caña. Fue de esta manera que en la zona se empezó a criar ganado como una actividad auxiliar74. La calidad de los pastos en el verano impedía una crianza lo suficientemente relevante como para poder ser ofrecida en tributo a los encomenderos, pero constituyó una excelente fuente de recursos adicionales para los indígenas en tiempos de escasez. Por otro lado, tampoco fueron irrisorios los veranos en donde la sequedad arruinaba los cultivos; en cambio, el ganado vacuno y caprino, al poder ser transportado a distintos lugares, constituía una fuente más confiable de alimentos. A pesar de ello, en todo caso, la ganadería no puede ser vinculada fácilmente con las encomiendas, pues ésta actividad siempre tuvo un rol secundario, y por el otro la población indígena descendió tan rápidamente que fueron pocas las que llegaron a integrarse completamente a las dinámicas del ganado.
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43 La caída de la población indígena de la Sabana de Tolú es, de hecho, la más acelerada entre aquellas relatadas por el oidor Villalobos, seguramente superada sólo por Panamá. En los cálculos de Maria del Carmen Borrego el promedio de indígenas tributarios por encomienda pasó de 130 a sólo 22 en el lapso de treinta años que van entre 1580 a 161075. Esta autora atribuye tan impresionante fenómeno a las condiciones de maltrato vivida por los encomendados; esto es lo que pareciera notarse en las visitas llevadas a cabo por gobernadores y oidores, tales como Juan López de Cepeda y Diego de Narváez. Sin lugar a dudas el maltrato fue un hecho recurrente en las encomiendas, a lo que se sumó la poca presencia de las autoridades que vinieran por fuera de Cartagena y a la falta de clérigos, en tanto que éstos funcionaban como contrapeso al poder de las parentelas de los encomenderos76. No obstante, también vale la pena observar ciertos fenómenos específicos a la zona de la Sabana que podrían ser explicaciones más realistas a tan desbordado número. El primero de ellos fue el proceso de mestizaje, facilitado por el número de sitios u otros poblados de españoles cercanos en la zona, tales como Granada77. El hecho de que estos lugares fueran los pocos que contaron con iglesias facilitó el contacto entre europeos y nativos, lo cual pudo haber incidido en la aparición de población mestiza.
Por otro lado, también es importante considerar que desde finales del siglo XVI empezaron a formarse los primeros palenques, especialmente en la zona que va entre los Montes de María y la costa78. Las condiciones boscosas favorecieron el aislamiento de muchas de estas comunidades, especialmente en San Onofre, ubicado estratégicamente por estar entre Cartagena y Tolú79. De este modo, los palenques pudieron haber constituido puntos de contacto entre indígenas y
75 Borrego, M. (1983). 76 Colmenares, G. (1979).
77 Relación de Arteaga, cit. ff.67r-68v. 78
Abello, A., Y Giaimo, S. (2000). Poblamiento y ciudades del Caribe colombiano. Barranquilla: Observatorio del Caribe Colombiano.
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44 africanos que facilitaron el mestizaje. Asimismo, el hecho de que las comunidades fueran numerosas y tuvieran un amplio conocimiento de los valles que llevaban a las serranías del sur, pudieron haber incidido en que éstas se desligaran más fácilmente de las estructuras coloniales, emigrando a otros territorios. Escapar de las encomiendas era un proceso difícil y en muchos sentidos indeseable por los mismos indígenas80, pero el hecho de que la Sabana, compuesta de zonas boscosas que servían de ruta de escape y a la misma de vez de refugio, y la dificultad de ejercer un control constante a lo largo de su inmensidad, pudo haber constituido un factor trascendental.
Respecto a la relación entre hombres y mujeres propietarios de encomienda, observamos que a lo largo de la década del cincuenta y sesenta hubo algunas encomenderas de alto impacto en la sociedad, tales como Maria Aguilar, titular de dos de las más grandes encomiendas de One81. Con la llegada del siglo XVII hay cada vez menos mujeres, lo cual coincide con en el hecho de que eran menos las parentelas que controlaban el sistema y así mismo menor el número de encomiendas82. Una de ella, la de los Padilla, llegó a manejar las más grandes del partido de Tolú. Esto pudo haber incidido en que fueran menores la probabilidad de que una viuda o una regente fueran puestas en la tarea de ser titulares. Faltaría, en todo caso, más información que la que ofrecen las visitas para entender hasta qué punto la disminución de parentelas o la monopolización de las encomiendas incidió en esta disminución de las mujeres involucradas en la actividad. Lo que sí es seguro es que a pesar de la disminución de la población nativa muchos pueblos de indios fueron haciéndose cada vez centrales para las actividades económicas de los españoles, sobre todo por los recursos agrícolas que ofrecían. Algunas de ellas, como Sincelejo, titulada al clan de los Padilla, terminaron
80 Respecto al escape de indígenas véase Visita de Villabona al pueblo de Gongorí. Cit. 81
Relación de Arteaga. Cit.
82 Pleito contra Juan Villoria y Constanza de Heredia. AGN Sección Colonia, Fondo Encomiendas, Legajo 18
45 convertidos en centros de abastecimiento, lo cual incidió en que dejaran de ser pueblos de indios para transformarse en sitios u demás lugares en los que la presencia de españoles, la mayoría pobres, comenzó a ser aceptada.