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SOLUTION TECHNIQUE AND CONVERGENCE CRITERIA

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SOLUTION TECHNIQUE AND CONVERGENCE CRITERIA

Dado que no existen estudios de ningún tipo que aborden la obra de José Alameda, y que el título del poemario agrupa composiciones dispares bajo un mismo nombre, creemos necesario adentrarnos en la consideración de los artificios métricos utilizados por el autor, con la finalidad de desentrañar la función estética de los mismos, que sin duda nos ayudará a tener un mejor conocimiento del valor estético de su obra y contribuirán “en la descripción de los mecanismos de producción de sentido literario”12.

Con esta finalidad nos serviremos de los textos en prosa de Sonetos y Parasonetos, concretamente de la sección titulada “Palabra y forma”13. De la poética expresada en

estos textos se desprende como presupuestos básicos la importancia que el autor concede a la disciplina que implica las formas cerradas en literatura, en las formas clásicas. El poeta proclama que “a la forma hay que amarla y hay que temerla. No debemos dejar que nos torture, pero también hay que buscarla hacia arriba, hasta el soneto”14. A su vez, el presupuesto anterior está íntimamente relacionado con la

8 De los cien sonetos tan solo uno se acomoda a los caracteres preceptivos del género. El libro fue

publicado originariamente en Argentina en 1959, por lo tanto, estos escritos de Alameda tienen que ser de fecha posterior.

9 J. Alameda, Sonetos y Parasonetos, págs. 75-76.

10 D. Alonso,” Permanencia del soneto” en Poetas españoles contemporáneos, Madrid, Gredos, 1952,

pág. 393.

11 Federico García Lorca, Epistolario I (ed. C. Maurer), Madrid, Alianza, 1983, pág. 96. 12 J. Domínguez Caparrós, Métrica española, Madrid, Síntesis, 2000, pág. 10.

13 J. Alameda, Sonetos, op. cit., págs. 53-62. 14Ibidem, pág. 55.

139 relevancia que el poeta asigna a la musicalidad en la palabra y a la armonía en la composición. Uno y otros son inseparables para Alameda, pues encuentra en el soneto una indisoluble unión entre estructura, música e idea, como ya presagiaba el lema elegido para encabezar esta sección: “En arte, la forma es fondo”. Y conforme a lo que apuntaba Guillén:“como las palabras son mucho más que palabras, y en la breve duración de su sonido cabe el mundo, lenguaje implicará forma y sentido, la amplitud del universo que es y representa la poesía”15.

Afirma Alameda que “toda forma cerrada implica un ascetismo. Y todo ascetismo, una disciplina. En la gran humildad de someterse a la forma” el poeta ve el camino para acendrar y afinar su fuerza creadora. Halla en el soneto la superación “vital” de salvar una dificultad, una forma que en su rigurosidad “sostiene” la creación y que “extrae” y condensa el contenido, la idea. En definitiva, José Alameda piensa que “se puede llegar a la más alta libertad a través de la más estrecha disciplina”16. Es gracias a la severa y

rígida arquitectura del soneto donde Alameda encuentra el acicate para explorar nuevos horizontes, convirtiendo la disciplina en una aliada a su creación, haciendo que la intuición poética progrese gracias a la estructura férrea del soneto. Es decir, el poeta convierte la resistencia y la oposición de la forma en su punto de apoyo. Como la paloma de Kant, “un pensamiento feliz”vuela gracias a que el aire le opone resistencia.

Encontramos que estas ideas expresadas por Alameda concuerdan con aspectos presentes en lo expuesto, como un cuerpo estructurado, por el filósofo italiano L. Pareyson, en Conversaciones de estética, en donde expone cómo la forma métrica incide en la creación.

Proclama Pareyson que “un brote de inspiración poética es siempre pleno y contiene la totalidad del arte, tanto lo interno como lo externo, contenido y forma”. Y añade, las reglas que conllevan una forma métrica “pueden apoyar y guiar el trabajo artístico hasta llevarlo al éxito”. Pero lo importante es que deben aparecer identificadas “con el acto de libertad, creando esta nueva realidad que es la obra de arte”, es decir, las reglas se deben insertar en el “momento originario […] en el que confluyen, necesarias la una para la otra, libertad y necesidad, espontaneidad y ley, creatividad y obediencia […] no se trata de ‘aplicar’ las reglas en su extrínseca ‘formalidad’, sino […] como modelos que sirvan para estimular, afianzar, encauzar esta nueva energía […] presagios

15 J. Guillén, Lenguaje y poesía, pág. 8. 16 J. Alameda, op. cit., pág. 60.

140 de éxito”17. En definitiva, supone que la forma y el contenido crecen unidos desde el

principio del proceso creativo, desde el “brote de inspiración poética”, por tanto “la pureza de la vena poética no tiene nada que temer de las reglas, cuando ve en ellas soporte y guía y no coacción”18. Concluye Pareyson aseverando que “las búsquedas

técnicas, métricas y formales contienen ya el activo e indispensable presagio del arte […] Pertenece al inimitable estilo del artista su personal modo de interpretar y captar la idea de una forma métrica, y en la singularísima validez artística de un soneto está también, como elemento no marginal, sino central su particular e irrepetible modo de ser un soneto”19. Como afirma Domínguez Caparrós “toda gran poesía es grande

también en su forma métrica”20.

El segundo de los presupuestos a los que hacíamos referencia es el valor fundamental que le confiere a la eufonía y a la euritmia21, es decir, a la búsqueda de la música, de la sonoridad de la palabra, “la palabra es música, antes que idea”, y más adelante, insiste: “la poesía, antes que idea, es música, pero también arquitectura, pues todo músico es un arquitecto del sonido”22. Ahora bien, la armonía, la euritmia de la

palabra hay que buscarla ensus valores temporales –de sucesión- y espaciales –de posición-; pues, son las relaciones sintagmáticas y paradigmáticas que establecen unas palabras con otras: “de simetría o asimetría; de asonancia, consonancia o resonancia, y aun de otros valores más sutiles, todo lo cual se traduce en definitiva en equilibrio o desequilibrio”23.En el mismo sentido, tenemos las palabras de J. Guillén: “La poesía no

requiere ningún especial lenguaje poético. Ninguna palabra está de antemano excluida; cualquier giro puede configurar la frase. Todo depende, en resumen, del contexto. Sólo importa la situación de cada componente dentro del conjunto, y este valor funcional es el decisivo”24.

Utiliza nuestro autor la contraposición entre la imagen y la palabra como forma de reivindicar la importancia de la segunda respecto a la primera. Así, para Alameda “la imagen es cuerpo y la palabra es espíritu […] la imagen es siempre de campo limitado,

17 L. Pareyson, op. cit., págs. 78, 80-81. 18Ibidem, págs. 75-76.

19Ibidem, pág. 82.

20 J. Domínguez Caparrós, op. cit., pág. 17.

21 Utilizamos este término según las dos acepciones de la RAE: “Buena disposición y correspondencia de

las diversas partes de una obra de arte” o “Regularidad del pulso”. Entendemos, que en poesía no es otra cosa que la adecuación entre forma y contenido sin perder el ritmo, la música, persiguiendo la armonía.

22J. Alameda, Sonetos, op. cit., pág. 56. 23Ibidem.

141 concreto, sin los poderes de irradiación, de vuelo, de altura -y de peso- que dan a la palabra su llama creadora. La imagen es estática, la palabra es dinámica: la imagen es un resultado; la palabra, una fuente”25. Como apunta Paul Eluard:” El hombre piensa

con palabras, no olvida su ritmo que es el del sentido”26. Por todo ello, no es extraño

que el poeta elija acatar la presión que ejercen las composiciones de estructura fija sobre la creación poética e intente “meter una intuición, un pensamiento feliz, en una forma dada, sin que se les evapore la sal al embalsarlos”27.Así como explotar los recursos técnicos-poéticos que le permitan dotar al verbo poético de musicalidad, sin perder la armonía entre sus partes.

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