4.2 Fast derivative generation
5.1.2 Solving the polynomial subproblem
[142]
En la carta del 31 de agosto de 1938 citada al final del capítulo anterior, m i padre decía que « durante los dos o tres últim os días» había vuelto a trabaj ar en el libro, que la narración « se está expandiendo» y escapaba a su control, y que había llegado « hasta aproxim adam ente el capítulo VII» . Es evidente que en esos pocos días los hobbits habían cruzado el Bosque Viej o por el valle del Tornasauce, se habían quedado en casa de Tom Bom badil, habían escapado del Tum ulario y habían llegado a Bree.
Hay m uy pocos esquem as prelim inares del cuarto capítulo original, y aquí los presento todos. Hay una prim era página escrita de prisa con lápiz blando y que ahora es prácticam ente ilegible; intercalo los signos de puntuación necesarios y algunas palabras que faltan, y en los casos en que sólo se anotó la inicial de un nom bre pongo el nom bre com pleto.
Montaron en los poney s y echaron a cabalgar hacia la niebla. Luego de m ás de una hora, llegaron a la Cerca. Era alta y estaba envuelta en una red de plateadas telarañas.
—¿Cóm o vam os a atravesarla? —dij o Odo.
—Hay una m anera de hacerlo —dij o Marm aduque. Siguiéndolo a lo largo de la Cerca llegaron a un pequeño túnel con paredes de ladrillo. El túnel llegaba hasta una hondonada y pasaba por debaj o de la Cerca para desem bocar a unas veinte y ardas al otro lado, donde estaba cerrado por una puerta con tupidos barrotes de hierro. Marm aduque abrió la puerta, los dej ó pasar y volvió a cerrarla. Todos se sobresaltaron cuando se cerró de golpe.
—¡Ya está! —dij o Marm aduque—. Hem os dej ado la Com arca, y ahora estam os [? fuera] y cerca del linde del Bosque Viej o.
—¿Son ciertas las historias que se cuentan? —dij o Odo.
—No sé a qué historias te refieres; si es a esas historias de m iedo sobre trasgos y lobos y cosas así que nos contaban las nodrizas, te diré que no. Pero es un lugar extraño. En el Bosque Viej o todo está m ás vivo, m ás atento a lo que ocurre, que en la [143] Com arca. Y no les gustan los extraños. Los árboles te vigilan, pero no vigilan tanto de día. [? A veces] los m ás hostiles pueden dej ar
caer una ram a o levantar una raíz o atraparte con largas lianas. Pero de noche las cosas pueden ser m uy inquietantes, eso m e han dicho. Sólo estuve una vez en el Bosque Viej o, y sólo cerca del linde, cuando y a estaba oscuro. Me pareció que todos los árboles m urm uraban entre sí aunque no había viento, y las ram as se balanceaban y se m ovían a tientas. Dicen que los árboles se m ueven realm ente y pueden rodear y envolver a los extraños. Hace m ucho tiem po solían atacar la Cerca, venían y se plantaban al lado y la cubrían. Pero quem a[m os] el terreno en una franj a de m uchas m illas al este de la Cerca y los árboles se rindieron. Tam bién hay criaturas extrañas que viven en lo profundo del Bosque y en el otro extrem o. Pero no he oído decir que sean feroces, al m enos durante el día. Pero algo abre senderos y los m antiene despej ados. Allí nace un largo y ancho sendero que va aproxim adam ente en nuestra dirección. Ése es el sendero que estoy tratando de encontrar.
El suelo se elevaba continuam ente y m ientras los poney s avanzaban penosam ente los árboles se hacían m ás oscuros, y m ás espesos y altos. No se oía nada, excepto alguna gota ocasional; pero todos tenían la incóm oda im presión de que estaban observándolos con desaprobación e incluso con disgusto, y esa im presión iba creciendo. Marm aduque trató de cantar, pero su voz se convirtió rápidam ente en un canturreo y luego enm udeció. Una ram a pequeña se desgaj ó de un árbol viej o golpeando en el suelo detrás de ellos. Se detuvieron, sobrecogidos, y m iraron en torno.
—Parece que a los árboles no les gusta m i canto —dij o Marm aduque alegrem ente—. Está bien; esperarem os a llegar a un lugar m ás despej ado.
Claro lom a vista sol alto la brum a se desvanece em pieza a hacer calor
Los árboles les cierran el paso. Se desvían [? Siem pre …… lado]
Hom bre-Sauce. Encuentro con Tom Bom badil. [Tachado: Tum ularios]
Acam pan en las quebradas. [144]
Aunque este texto em pieza com o una narración y luego se convierte en una serie de notas, hay otra página que es explícitam ente un « esquem a» del relato:
El sendero sigue serpenteando y se sienten cansados. No ven nada. Finalm ente ven una lom a despej ada (coronada por unos pocos pinos) delante de ellos, desde la que se divisa el sendero. Llegan allí y ven que la brum a se ha desvanecido, y el sol está casi en el cénit y hace m ucho calor, n de la m añana. Descansan y com en. Pero sólo ven árboles alrededor de ellos y no alcanzan a distinguir la Cerca o el cam ino hacia el norte, aunque ven a lo lej os las tierras baj as y desnudas hacia el este y el sur. Al otro lado de la lom a el sendero se
desvía hacia el sur. Deciden salir de allí e ir hacia el N. E. guiándose por el sol. Pero los árboles les cierran el paso. Van baj ando, y las zarzas, los m atorrales, los avellanos y otras cosas les im piden avanzar. Todos los [? claros] los llevan hacia la derecha. En la tarde llegan finalm ente a un río bordeado de sauces: el Tornasauce.[94] Marm aduque sabe que atraviesa el bosque baj ando por las quebradas y que se une al Brandivino en Fin de la Cerca. Parece haber un sendero accidentado que va río arriba. Pero em piezan a sentir una profunda som nolencia. Odo y Bingo no pueden seguir cam inando sin descansar un m om ento. Se sientan apoy ándose de espaldas en el tronco de un enorm e sauce, m ientras Frodo y Marm aduque se quedan cuidando los poney s. El Hom bre- Sauce atrapa a Bingo y Odo. De pronto se oy e un canto distante. (No se dice el nom bre de Tom Bom badil.) El Sauce los dej a salir.
Llegan al extrem o del bosque al caer la noche, y enseguida suben a las quebradas. Em pieza a hacer m ucho frío; se levanta una brum a y luego com ienza a caer una fría llovizna. Buscan protección j unto a un enorm e túm ulo. El Tum ulario los encierra en su interior. Al despertar descubren que están enterrados vivos. Gritan. Finalm ente Marm aduque y Bingo em piezan a cantar. Otra canción les responde desde fuera. Tom Bom badil abre la puerta de piedra y los dej a salir. Van a su casa para pasar la noche allí; aparecen dos Tum ularios [? galopando] que los persiguen, pero se detienen cada vez que Tom Bom badil se da vuelta y los m ira. [145]
En esta etapa se suponía que el prim er encuentro con Tom Bom badil sería m uy breve y que no se quedarían en su casa hasta que escaparan del túm ulo en lo alto de las quebradas; pero no hay ningún relato que case con este esquem a, y sin duda no se escribió ninguno.
Por supuesto, es posible que se hay an perdido otros borradores prelim inares, pero el prim er texto del cuarto capítulo original que se conserva (texto que lleva el núm ero « IV» , pero que no tiene título) parece ser una com posición ab initio, m uchas de cuy as palabras y frases e incluso páginas enteras se descartaron y sustituy eron m ientras se iba escribiendo. Sin em bargo, gran parte de este m anuscrito está en orden y es legible, aunque fue escrito rápidam ente y cada vez m ás de prisa (véase la nota 101). Por lo tanto, es notable que este texto contenga toda la narración, escrita de una plum ada, que aparece en la CA (capítulo 6, « El Bosque Viej o» ), y que sólo presente algunas diferencias m ínim as, adem ás de las relacionadas con los personaj es (lo que en gran m edida se lim ita a los nom bres) y la distribución de los « papeles» , y en m uchos casos hay extensos pasaj es cuy a redacción es prácticam ente idéntica al texto definitivo. Mi padre tenía razón al decir que El Señor del Anillo fluía « sin tropiezos» .
Hay unos pocos puntos dignos de m ención. En prim er lugar, en cuanto a los personaj es, hay diferencias en la distribución de los « parlam entos» entre la
prim era versión y la definitiva. Por supuesto, Fredegar Bolger no está presente para despedirse de ellos a la entrada del túnel que cruza la Cerca, y su pregunta « ¿Cóm o vas a atravesarla?» (CA, pág. 155) pasa a ser hecha por Odo (« ¿Cóm o vam os a atravesarla?» ; com párese con la pág. 142). En este texto no es Frodo (CA, pág. 159) sino Marm aduque quien recita Oh, vagabundos de la tierra en sombras,[95] pero, posiblem ente enseguida, se lo sustituy ó por Frodo Tuk. No es Pippin, sino Bingo, quien no quiere tom ar el sendero que bordea el Tornasauce (CA, pág. 164); y en la escena con el Viej o Hom bre-Sauce los papeles varían. En la versión original, Bingo y Odo son los que se sienten dom inados por el sueño y se apoy an en el tronco del sauce, y Marm aduque es quien se m uestra m ás resistente y se alarm a m ás cuando em pieza a sentirse adorm ilado. Frodo Tuk (« m ás aventurero» ) baj a hasta la orilla del río (al igual que Frodo Bolsón en la CA) y, al quedarse dorm ido a los pies del Sauce, una raíz lo arroj a al agua y lo m antiene sum ergido, m ientras Marm aduque hace lo que Sam haría después: atrapa a los poney s, saca a Frodo (Tuk o Bolsón) del río y discurre con él cóm o pueden liberar a los que han quedado prisioneros en el árbol. No obstante, pese a la redistribución posterior de los papeles en esta escena y a la aparición de Sam Gam y i, el texto anterior es m uy sim ilar al definitivo, com o se puede observar en este ej em plo (com párese con la CA, pág. 166). [146]
Marm aduque lo tom ó [a Frodo Tuk] de la chaqueta por la espalda y tironeó sacándolo de abaj o de la raíz del árbol, y lo dej ó en la orilla. Frodo se despertó casi inm ediatam ente, tosiendo y farfullando.
—¿Sabes? —dij o—, ¡el m aldito m e arrojó al agua! Lo sentí y lo vi: la enorm e raíz m e envolvió y m e arroj ó al agua.
—Estabas soñando —dij o Marm aduque—. Cuando te dej é estabas dorm ido, aunque m e pareció que era absurdo sentarse allí.
—¿Qué pasó con los otros dos? —preguntó Frodo—. Me pregunto qué clase de sueños habrán tenido ellos.
Rodearon el árbol alej ándose de la orilla. Marm aduque entendió entonces por qué había oído el sonido de una cerradura. Odo había desaparecido. La abertura j unto a la cual estaba se había cerrado de tal m odo que no se veía ni siquiera una grieta. Bingo estaba atrapado; su abertura se había cerrado rodeándolo casi hasta la cintura…
Tam bién cabe m encionar algunos detalles topográficos secundarios. En el esbozo (pág. 144) se dice que la lom a estaba coronada por pinos y esto se conservó: « tenía un haz de pinos en la cim a» baj o los cuales se sentaban los hobbits. En la CA (pág. 160) se com para la lom a con una cabeza calva y los árboles que la rodean con una « cabellera espesa que term inaba de pronto en un círculo alrededor de una testa rasurada» . Cuando llegaban después al final de la
hondonada y divisaban el Tornasauce entre los árboles, estaban en la cim a de un acantilado:
De pronto los árboles del bosque se acababan, y la hondonada term inaba en lo alto de una barranca que parecía un acantilado. Allí el río descendía, y caía en una serie de pequeñas cascadas. Mirando hacia abaj o vieron que a sus pies había una am plia extensión de hierba y cañas…
Marm aduque baj ó a gatas hasta el río, y desapareció entre altas hierbas y arbustos achaparrados. Reapareció al cabo de un rato y les gritó desde un sitio cubierto de pasto, unos treinta pies m ás abaj o. Les inform ó que el suelo era bastante firm e entre la barranca y el río…
En la CA (pág. 163) es evidente que, siguiendo el arroy o por la hondonada, los hobbits habían llegado a la altura del valle del Tornasauce cuando todavía estaban rodeados de árboles: [147]
Saliendo al claro descubrieron que habían venido cam inando por una hendidura en una barranca em pinada, casi un acantilado. Allá abaj o había un ancho espacio de hierba y cañas…
[Merry ] salió a la luz y desapareció entre las hierbas altas. Poco después reapareció, inform ando…
Más adelante, en la versión original, a los hobbits les preocupaba que los poney s no pudieran baj ar por el acantilado; de hecho, baj aban sin ningún problem a, pero Frodo Tuk « se apoy ó con dem asiada fuerza en una protuberancia cubierta de hierba que parecía un peldaño, y recorrió patas arriba los últim os quince pies; pero no se hizo daño al llegar al fondo, porque el terreno era blando» . En la CA (pág. 164) los hobbits sim plem ente se alej aban de los árboles « uno detrás de otro» .
La últim a parte del capítulo, en la que aparece Tom Bom badil y que term ina con las m ism as palabras que en la CA (« envueltos todos en una luz dorada» ), es tan sim ilar al texto definitivo[96] que sólo cabe m encionar un punto de m enor im portancia. Tanto en esta versión com o en la CA se indica claram ente que el sendero que tom aban los hobbits y que bordeaba el Tornasauce estaba en la orilla norte del río, la orilla por la que descendían al salir del bosque, y por lo tanto es curioso que se describa de esta m anera cóm o se acercaban a la casa de Tom Bom badil:
La hierba por la que cam inaban era corta y suave, com o si la hubieran segado. Detrás, el linde del bosque parecía recortado com o una cerca. El sendero estaba bordeado de piedras blancas; y desviándose súbitamente a la izquierda cruzaba un puentecillo. Luego subía serpenteando a la cim a de una
lom a redondeada…
Pero el sendero estaba en la orilla izquierda del río si se lo seguía río arriba. Posteriorm ente se hicieron m uchas correcciones en ese texto, que es casi idéntico al de la CA, aunque se conservó este detalle: « El sendero estaba bordeado de piedras blancas; y desviándose súbitam ente a la izquierda los conduj o a través de un puente de m adera» . Más adelante, donde decía « izquierda» se escribió « derecha» , lo que hace suponer que la casa de Tom Bom badil estaba en la orilla sur del Tornasauce. En la CA no se m enciona el puente. El m apa de la Com arca hecho por m i padre (véase la pág. 138, m apa I) probablem ente dem uestre que cam bió de opinión con respecto a esto; porque en las indicaciones originales escritas a lápiz dice « TB» y al lado hay una señal bien m arcada, en la orilla sur, aunque en las notas escritas encim a con tinta se indica que la casa estaba al norte del río. Véanse tam bién las págs. 406-408. [148]
Nota sobre Tom Bombadil
Tom Bom badil, Bay a de Oro, el Viej o Hom bre-Sauce y el Tum ulario y a habían sido creados hacía cierto tiem po y se los m encionaba en un artículo publicado en The Oxford Magazine (vol. LII, n.º 13, 15 de febrero de 1934). En una carta escrita en 1954 m i padre decía: [149]
No creo que sea necesario filosofar sobre Tom , y hacerlo no lo m ej oraría en nada. Pero m uchos lo han considerado un elem ento extraño e incluso discordante. El hecho histórico es que lo incluí porque y a lo había « inventado» independientem ente (apareció por prim era vez en el Oxford Magazine) y quería añadir una « aventura» en el cam ino.[97]
En un pedazo de papel aislado se encuentran los versos que presento a continuación. En la parte superior de la página m i padre escribió: « Fecha desconocida, origen de Tom Bom badil por lo tanto evidentem ente a m ediados de los años treinta» ; y esta nota fue escrita en la m ism a época que el texto, ciertam ente m ucho después. Ésta es una copia y no quedan rastros del texto original.