B.2 Additional Program Modules
B.2.1 evalPW
6.10 Summary table showing the percentage of passwords cracked for the
4.3.2 Sorting the CP array ( sortedLastGram_fill )
Resumen: En el presente trabajo se muestra la experiencia de un equi-
po interdisciplinario de acompañamiento a pacientes en la externación
de un hospital monovalente de la provincia de Córdoba: la historia de surgimiento de este dispositivo, objetivos, características, modalidad
de trabajo. Principalmente se describe el surgimiento de una “casa de convivencia” como herramienta posible y concreta para alojar a sujetos
con padecimiento mental con una larga historia de internaciones y con
dificultades para obtener un lugar de residencia. Se plantea el modo de
acompañarlos en el transitar desde el hospital hacia la vida en comuni- dad, procurando restablecer, facilitar y promover redes de contención socio-familiar, trabajando en la cotidianeidad de cada uno para lograr su mayor autonomía, previniendo internaciones prolongadas.
El abordaje de esta experiencia es desde una perspectiva de derechos,
destacando el derecho a la vivienda como condición necesaria para la
externación y para el pleno ejercicio de sus derechos como ciudadanos.
Palabras clave: Equipo - Externación - Acompañamiento - Casa de
Convivencia. 1. Introducción
El Programa de Acompañamiento a “Pacientes”51 en la
Externación surge en junio de 2010, en el marco de las políticas de desmanicomialización y bajo la impronta del Proyecto de Ley de 51 Paciente: se hace referencia al sujeto con padecimiento mental que ha atravesado un prolongado proceso de internación en hospitales psiquiátricos. El entrecomillado alude a que nuestro trabajo implica tomar a ese sujeto desde un lugar más activo y de mayor autonomía.
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Salud Mental, que aún no había sido promulgada. Se crea ante una necesidad del Hospital Neuropsiquiátrico Provincial, de acuerdo a la situación del internado en ese momento que presentaba pacientes con internaciones prolongadas (más de seis meses) e internaciones fre- cuentes. Esta población no superaba el 2 o 3% del total, no obstante eran los que demandaban mayor asistencia y tiempo, generando con- flictos en la dinámica institucional; pacientes con los que se había pro- bado diferentes estrategias de trabajo en equipo para su externación sin resultados óptimos.
Sabemos que a lo largo de la historia las prácticas sociales sobre la locura alentaron diferentes modos de tratar a las personas con padeci- mientos mentales, lo que convirtió al hospital monovalente en un lu- gar “natural” para vivir. Es decir que se respondió a una necesidad de vivienda, de un lugar propio y adecuado, con un dispositivo que con- lleva al encierro, la pérdida de autonomía y el deterioro progresivo.
Este Programa constituye precisamente un dispositivo creado para abordar estos casos de manera intensiva apuntando a la desinsti- tucionalización. El objetivo es “acompañar” a los sujetos en el transi- tar desde el hospital psiquiátrico hacia el “afuera”, la comunidad. Esto significa “estar con”, “junto a” personas con padecimiento mental que desde hace algún tiempo han perdido o han interrumpido los lazos con otros, y de esta manera procurar que encuentren un lugar posible para vivir afuera: hogar, vivienda, comunidad, “con otros” ciudada- nos y en pleno ejercicio de sus derechos. Es decir, restablecer, facili- tar y promover redes de contención socio-familiar, trabajando con la comunidad en la cotidianeidad de cada sujeto para lograr su mayor autonomía, previniendo re-internaciones e internaciones prolongadas. 2. Historia del programa
El Programa de Acompañamiento a “Pacientes” en la Externación comienza a funcionar a partir del mes de mayo-junio del año 2010. El equipo interdisciplinario de trabajo fue constituyéndose por profesionales pertenecientes al Hospital.
Durante el año 2012, más allá del cambio de autoridades y de la dirección del Hospital, se continua trabajando y apostando a este pro- yecto. Teniendo en cuenta fundamentalmente los resultados positivos que se observaban, se lograron derivaciones a centros comunitarios, a sus familias y estabilizaciones prolongadas con la intervención de otros dispositivos existentes: centros de días, talleres artísticos tera- péuticos y laborales.
Hasta el año 2014, de los veintitrés pacientes que se encontraban bajo este Programa de Acompañamiento, doce sostuvieron su exter- nación, pudiendo ser derivados a su comunidad, a otros servicios su- peradores del manicomio y/o siendo incluidos en la vida familiar.
Durante el año 2012, trabajamos con un grupo de “pacientes” que, encontrándose estabilizados y en condiciones para vivir en su comu- nidad, no podían dejar el Hospital -ser externados- por falta de un lugar para residir, y debido a que no contaban con familia, o si la te- nían resultaba poco continente y no colaboraba con la reinserción del mismo en su medio. Además, es de considerar que aún no se creaban los dispositivos previstos por la Ley Provincial 9.848 como son: Casas de Medio Camino, Residencias, Centros de Día, Acompañamiento Terapéutico, etc.
En los meses de enero y febrero de 2012, por pedido de dos “pacientes”, que se encontraban internados e incluidos en nuestro Programa, surge la necesidad de crear un espacio afuera del internado para trabajar aspectos de la vida cotidiana tales como: hábitos, cos- tumbres, actividades e intereses, que se perdieron o se deterioraron a raíz de la institucionalización. Estos “pacientes” manifestaban querer salir del internado: “me siento bien, no entiendo por qué no puedo volver con mi familia y tener una vida como antes…”; “En el interna- do hay gente que está mal y me ponen peor, hay cosas que no puedo ver, me hacen mal”; “Me gustaría volver a tener una casa… ganas de hacer cosas que no terminé…”; “Quiero aprender a leer y escribir bien…volver a cocinar…”.
A fines del mes de setiembre del año 2012, pudo concretarse este espacio y se dio comienzo al Taller de Vida Cotidiana. En el mismo se trabajaba de forma grupal aspectos inherentes a lo cotidiano de cada sujeto, donde se dialogaba, se intercambiaban ideas, se realiza- ban actividades en común, con el objetivo de recuperar la autonomía, posibilitando el despliegue de las capacidades individuales (actuales y potenciales) que en el encierro quedan disminuidas. Se apuntó a que este tiempo se constituya en una “transición” entre la vida en el hos- pital y la vida en la comunidad.
Lo que guía nuestra tarea es “la confianza en las capacidades de recuperación del ser humano, capacidades que sólo pueden desarro- llarse en un medio en el que el sujeto se siente respetado, apoyado, cuidado y querido (…) enfatizando el hecho de que la interacción so- cial, con otros, es el camino para la dignificación de la persona. Es la vida cotidiana, con la plena vigencia de sus derechos, que de verdad permite la recuperación de la persona con padecimiento mental, al
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promover una vida humana plena.” (Cohen, Natella,2013).
La modalidad de trabajo consistió en encuentros grupales, en una sala situada en la Rampa52. Invitábamos a los participantes a “subir”,
“salir” del internado de lunes a jueves en el horario de 9:30 a 12:00. Se trataba de que el sujeto se apropiara de su tiempo, del espacio (hospital/casa) y dejase de ocupar el lugar de objeto tanto para la ins- titución como para la familia o la comunidad, recuperando sus habi- lidades o aprendiendo nuevas que le permitan elegir, decidir, crear, pensar con quién/quiénes quiere vivir y como transcurrir su cotidia- nidad.
Con respecto al sostenimiento en lo cotidiano sabemos que un factor sumamente importante es lo económico. Si bien la mayoría de los sujetos que se encuentran bajo Programa cobran una pensión no contributiva, no obstante sabemos que ello resulta absolutamente in- suficiente a la hora de pagar un lugar donde vivir, pagar alimentos, gastos cotidianos, etc. Es así que surge la necesidad de pensar una actividad que pudiese llevarse a cabo con elobjetivo de generar di- nero. De allí que trabajando algo tan personal como es la ropa, “la vestimenta”, en el intento de cuidarla, buscar y obtener otras prendas a través de donaciones, se comienza a pensar en la posibilidad de rea- lizar una “Feria Americana”, dándole así otro curso a las donaciones de ropa que se recibían. Entonces, las prendas se arreglan, se lavan y se planchan para ser vendidas a muy bajo costo.
Hoy “La Feria Americana” constituye un micro-emprendimiento autónomo cuyo principal objetivo consiste en crear hábitos de traba- jo dirigido a un grupo específico de personas, coordinado por una acompañante terapéutica, apuntando a generar una actividad laboral rentable.
De la población bajo Programa, este grupo de “pacientes” interna- dos en condiciones de alta hospitalaria no contaba con un lugar para vivir ni con recursos económicos suficientes, con todo lo que ello im- plica: no tener un lugar de pertenencia, un barrio, una comunidad, ya sea porque sus familias no los recibían, se habían cortado los vín- culos con ellos, o porque los mismos sujetos preferían estar lejos de su lugar de pertenencia. Ante esta situación, desde este Programa, se presentaron varias propuestas para articular con la Dirección de Salud Mental de la provincia para que la misma proveyera de una vivienda para alojar a este grupo de personas. Nos encontramos con numerosas 52 Sector del Hospital Neuropsiquiátrico Provincial que funciona con la modalidad
Centro de Día, donde concurren en forma voluntaria usuarios próximos a su externa-
dificultades. Ante la falta de gestión de dispositivos alternativos que pudieran alojar a esta población, continuamos trabajando intensamen- te desde la institución, y de manera particular en la búsqueda de pen- siones y residencias en diferentes lugares de la ciudad, con la finalidad de que cada usuario abone un alquiler con el dinero proveniente de la pensión no contributiva.
Comprobamos que con la estigmatización y la discriminación al “paciente psiquiátrico” se hace muy difícil la inclusión en lugares como pensiones o residencias, a pesar de nuestra oferta de acompaña- miento y compromiso con el trabajo.
En diciembre del año 2012, tras varios intentos frustrados de con- seguir lugares tanto provenientes de lo estatal como de la comunidad en general, este equipo consigue alquilar una vivienda en forma par- ticular, es decir, con contrato y garantías a nombre de integrantes del mismo. Así nace el dispositivo que llamamos Casa de Convivencia Autogestionada.
3. Acerca del dispositivo: Casa de Convivencia Autogestionada