Chapter 2. Active Labor Market Programs
2.12. Special programs for vulnerable groups
ciudad, sino que hacen un reconocimiento a sus lugares de origen, a sus costumbres y a su arraigo cultural. Este elemento del contexto ambiental actúa como un facilitador que les permite mejorar sus condiciones y enfrentar de mejor manera su situación, ya que el intento de conservar sus costumbres hace parte de la lucha por sobrevivir en una ciudad llena de barreras, de dificultades para adaptarse, para conseguir empleo, para mantener unida a la familia, es decir, hace parte de vivir en un “valle de lágrimas”.
470 Ibid. 471 Ibid 472 Ibid 473
Es que nosotros los boyacenses comemos igual aquí que en la tierra; aquí también comemos ajiaco. Pero yo digo una cosa: lo importante es lo que se utilice para prepararlo, porque, si es con corderito, ¡es un ajiaco muy sabroso! (Francisco)
Estos colaboradores -generales y claves- son personas de campo provenientes de Boyacá, Cundinamarca, Valle y Santander, bien sea porque sus padres lo fueron y trajeron consigo sus costumbres y tradiciones, o porque ellos habitaron y trabajaron el campo, lo cual los hace poseedores de valores y creencias acordes con su procedencia rural y con su región de origen.
Una parte de mantener las tradiciones de la región de origen se expresa en su alimentación y en la manera de prepararla. Muchos refieren el consumo diario de alimentos importantes para ellos, como la arepa con chocolate, los frijoles trasnochados, el cocido boyacense y las prácticas culinarias propias de sus lugares de procedencia.
Otra parte de su arraigo campesino se hace evidente en el cocinar con leña: ellos mantienen esta tradición aprendida de sus ancestros, pues dicen que los alimentos así saben mejor. Por otro lado, esta práctica actúa como forma de reacción y protección contra las estructuras de la ciudad, como resistencia a la adquisición de obligaciones económicas como los servicios de gas o luz, los cuales no pueden pagar. Esta estrategia es una salida a su situación, pues la materia prima para cocinar está muy cerca de sus hogares y sin costo alguno, ya que, por estar ubicados en los alrededores de los cerros, se encuentran rodeados de bosque y vegetación que pueden talar y utilizar según sus necesidades.
Me sorprendo al ver al señor Mora frente a su casa con un atado de leña. Le pregunto: “¿para dónde va con toda esa leña?”, y me dice: ”en mi casa todavía cocinamos con leña, la comida es más rica y a nosotros nos sale más barato porque no tenemos que cargar con el pago de un recibo mensual de gas”.(diario de campo junio de 2006)
Esa mañana fui a visitar a don Álvaro. Al llegar a la casa encuentro tanto humo que casi no se podía respirar. Al preguntarle acerca de qué estaba sucediendo, me dice: “no pasa nada, señorita, es que aquí hemos cocinado con leña toda la vida; a mí me hace daño este humo para los pulmones, pero ¡qué va!… más daño le hace a uno esa comida insípida que no sabe a nada. Para cocinar no hay como la cocina de leña”. (Diario de campo enero de 2007)
Otra expresión de sus tradiciones es la música: hacer reminiscencia escuchando música ranchera, de carrilera y algunos boleros es una forma de mantener vivo su arraigo e historia cultural. Esto contrasta con casas aledañas, en donde habitantes más jóvenes escuchan vallenatos, reguetón y salsa.
Así mismo, algunas de las casas en las cuales habitan estas personas, mantienen una estructura que recrea el patio de una casa del campo, donde se encuentran aves, cerdos y ganado, de los cuales derivan gran parte de su sustento.
Respecto de la manera en que disponen el hogar, puede decirse que estos ancianos discapacitados han experimentado un tránsito de la cultura rural a la urbana, pero no se ha dado un proceso de total endoculturación, esto es, mantienen un vínculo con sus costumbres rurales y han asimilado ciertos elementos de la ciudad.
La situación que experimentan es expresada por Marulanda474, quien analiza que los emigrantes, al llegar a una nueva ciudad, encuentran una población identificada con la urbe en que viven y, por lo tanto, tratan de adaptarse. En esa transición llena de incertidumbres frente a las oportunidades económicas y sociales, entran en juego las tradiciones y costumbres que traen de sus lugares de origen y se convierten en el salvavidas para sobrellevar las dificultades de adaptación.
Como menciona Marulanda, los cambios de contexto rural a urbano producen choques, cambios abruptos en las vidas de los participantes, y una manera de superarlos o atenuarlos es apegándose a sus costumbres o buscando formas de adaptarse a las nuevas dinámicas, valores, normas, patrones y convenciones que caracterizan la estructura de una sociedad urbana ya consolidada, como la de Bogotá por los años 50 a 70. Mantener las costumbres e intentar adaptarse a las nuevas condiciones de la ciudad fueron procesos experimentados por los colaboradores de este estudio.
El fenómeno planteado en esta categoría sobre el mantenimiento de las costumbres del lugar de origen, tiene que ver con lo que Spector475 define como consistencia hereditaria, la cual hace referencia al esfuerzo de los individuos por mantener estilos de vida que reflejan su cultura tradicional. En el caso de estos
474
MARULANDA, M. Perfil del viejo. En: pobladores urbanos en búsqueda de identidad. Bogotá: Editorial Tercer Mundo editores. 1994.
475
colaboradores, la consistencia hereditaria se refleja en el tipo de alimentos que consumen y su forma de preparación, las tradiciones musicales y la disposición del hogar. Esta consistencia hereditaria se hace evidente en la trayectoria de cuidado popular, como se desarrollará en el próximo capítulo.
4.1.3 Algunos tenemos más dificultades que otros… ¡pero ahí seguimos en